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actualidad politica nacional y regional

 

 





Descripcion:
Si tengo un humanista de cabecera, se llama Erasmo. Naci en Rotterdam, en la clase baja de los Pases Bajos. Tiene su matiz lo de baja y Bajos. Basta con que se adentren en las circunstancias de su gestacin y de su nacimiento. Su Elogio de la Locura, en realidad Elogio de la estulticia, es una obra de arte de la literatura.

Del nombre del genial holands se apropian las becas Erasmus. Juegan con las palabras hasta construir un acrnimo. European Region Action Scheme for the Mobility Students. Plan de Accin de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios. Erasmo estara satisfecho de la comparativa nominalista pero tronara por la calidad de esos estudios. Incluso podra llorar amargamente por el espritu turstico que, en tantos casos, anima a miles de jvenes a solicitar las dichosa becas.

El seor Wert, ministro de Educacin, asoma su vena de socilogo. Si no se le marca estrechamente, te dribla con unas estadsticas extradas de su profesin. Espaa es, nos revela, el pas ms solicitado por los estudiantes del viejo continente y el Estado que ms universitarios enva a los pases de la UE. Dos de mis hijos realizaron estudios de Giurisprudenza en las universidades de Ferrara y de Trento. En ambas, el nivel era medio alto para los nativos de Italia. A los erasmusistas le ponan las cosas ms fciles. Como son extranjeros... El terreno que piso es deslizante y me puedo dar un batacazo de dos pares, pero me arriesgar.

Soy partidario de los intercambios estudiantiles universitarios. Decididamente. De lo que estoy en contra es de desprestigiar los estudios y de minorar la importancia de los centros superiores. Aquellos estudiantes que se beneficien de la ayuda econmica prestada por los ministerios debern hacerse merecedores de las mismas. No puede ser, ni debe ser, que los criterios universitarios se subordinen a aspectos no esenciales de lo que es la institucin. Del mismo modo que el monto de las ayudas ha de ser lo bastante importante como para no esquilmar las arcas, ya vacas, de las familias que hipotecan sus bienes o merman sus ingresos para que los nios conozcan Italia, Francia o la Gran Bretaa. Si no se premia el valor del esfuerzo y todo se reduce a la idea del viaje, la poltica de caf para todos pone de relieve, una vez ms, que la democracia se traviste de demagogia y que la enseanza es la pobre de la casa aunque calce los zapatos de cristal de las princesitas.

Uno se pregunta cuntos de los erasmusistas espaoles han regresado a casa dominando, despus de todo un ao de permanencia, la lengua de Dante, de Shakespeare o de Molire, por citar algunos de los pases ms apetecidos. La respuesta es muy pocos. Y cuntos entre ellos pueden asegurar que los conocimientos especficos adquiridos en las universidades extranjeras se nivelan con los que ya portaban desde sus universidades de origen. Escasos. Si las cosas estn as, habr que redireccionar esta poltica. Para viajes baratos, los del Imserso.

La inversin en temas educativas exige un rendimiento apropiado. Si no, de qu. De qu nos sirve disfrutar de tantas facultades si las capacidades que debieran subseguirse se aproximan a grados preuniversitarios o de mdulos superiores de la Formacin Profesional. La enseanza superior cuesta mucho dinero. Bien gastado sea si se traduce en rendimientos de excelencia. Para mediocridad, ya tenemos bastantes ejemplos en territorio nacional y en mbito europeo.

Erasmus, s, con requisitos y mritos. Erasmo, por supuesto, con prevenciones religiosas e ideolgicas. A tenor de lo visto, me quedo con el de Rotterdam. Salvo que se d un giro radical a las bequitas.

Dicen que el que avisa no es traidor. Pues muy bien. Hasta ah, de acuerdo. Sin embargo, el aviso que se reviste de amenaza deja de ser lo primero para convertirse en lo segundo. Y claro, entonces las cosas se complican.

Los funcionarios son la diana de todos los dardos. Desde la derecha a la izquierda, todos lanzan al corazn de los empleados pblicos. Slo mencionar a estos trabajadores ya se presupone que nos referimos a una fauna humana desnaturalizada, aficionada a tirarse a la bartola, atrincherada en el vuelva usted maana, experta en batir records de carrera horaria, perita en escaqueos y doctora en cafeteras, kioscos y mercadillos. Que el comn asuma como dogma estas falacias, tiene el pase de la ignorancia o de la envidia. Pero que un Secretario de Estado se atreva a lanzar descalificaciones hacia este colectivo, merece el ttulo de mamarrachada.

El seor Beteta es Secretario de Estado de Administraciones Pblicas. Mucho gusto. Pues bien, don Antonio ha tirado ya la primera piedra. Nada ser como antes, enfatiza dando rectitud al mentn y frunciendo el ceo. Nada ser como antes. Como antes de qu y de cundo. A qu funcionario agrede. Al mdico de hospital, al maestro de escuela, al bombero municipal, al administrativo de su Secretara, al jardinero de la Diputacin, al ingeniero de Obras Pblicas, al sargento del Regimiento o al juez del Tribunal Supremo. A cul. Y por qu. Si ese antes infamante resume una forma de trabajar ineficiente, improductiva y desmerecedora, que lo diga. Y si lo dice, habr que pedirle responsabilidades sobre su actuacin omisiva, durante el tiempo en que tuvo a su cargo esta parcela, cuando era Consejero en la Comunidad de Madrid.

Nadie discute que la economa espaola ha de ganar en competitividad. Pero nada tiene que ver ese objetivo con el cafelito de los funcionarios. Si el tiempo prescrito para el caf es de veinte minutos y el empleado invierte en ese derecho una hora, la infraccin no corregida de inmediato por la superioridad se eleva a categora de normalidad. Y cuando esto ocurre, hay que pedir cuentas a la superioridad. Pero no maana. Ayer. No despus. Antes.

El funcionariado es un cuerpo digno de elogios. Si hay doce que ni curran ni cumplen y, en cambio, siguen disfrutando del dolce far niente, el problema no radica en ellos, sino en los jefezuelos que, como el ciego y el pcaro del siglo de oro, meten la mano en el bien pblico. La solucin al problema no es el cafelito ni el peridico. Es el respeto a la ley. Si Beteta se queja del antier y no apaga los lamentos con el interruptor de las obligaciones, mejor que se dedique a otros menesteres. Lo que es a la Administracin Pblica, le viene grande.

De todas maneras, le desafo a lo siguiente. Nombre a un solo trabajador de su departamento que ahoga sus penas en la cafena y en la tinta de los medios escritos. A partir de ah, calibraremos el importe de sus manifestaciones. Ya quisiera usted, seor Beteta, tener el marchamo de garante que posee el funcionario en el ejercicio de su desempeo profesional. Ya quisiera usted.

Das atrs dedicaba unos prrafos al ilustre alcalde de Marinaleda. Escritos estn y as quedan. Hoy vuelve de nuevo a la palestra el poltico popular, o populista para no confundir. Un empresario hostelero ha denunciado al seor Snchez Gordillo. Segn parece, el lustroso seor comandaba un piquete informativo/deformativo. Informa acerca de las deformaciones corporales y econmicas que acaecen cuando alguien desobedece la consigna de huelga. En la dureza del trabajo anunciador, algunos de los integrantes del grupito apaleador de derechos y libertades se llevaron, por las buenas o por las malas, pero sin pagar, alimentos valorados en ms de ochenta mil pesetas. Lo que da de s la miseria de los huelguistas. Despus de treinta aos de gobierno psoecialista en Andaluca, resulta que el hambre de los jornaleros es tal, que tienen que robar para comer. Qu cosas.

Lo mismo el hostelero se retracta y, al cabo de unas negociaciones, ni el piquete fue tal sino un grupo de amigos de parranda, ni los alimentos fueron sustrados sino transportados para evitar pesos innecesarios al dueo que anda mal de la espalda, ni hubo huelga general el 29 de marzo. Antes de entrar en el juzgado, todo puede pasar. La memoria es tan frgil como rocoso el miedo.

En cualquier caso, el tema a debatir no es la denuncia. El problema viene dado por los hechos. Si son ciertos, Gordillo es un sinvergenza. Si falsos, una vctima de un delito. Si ciertos, que tenga la gallarda de reconocerlos. Si falsos, la apostura de denunciar al empresario calumniador. Gordillo tiene la palabra. Si lo acusan de manera ilcita, que obre en consecuencia. En cambio, si es verdad lo que se le imputa, que tenga bemoles para asumir sus actos. De idelogos de despacho y de lderes palestinoides de saln, estamos hasta los ojos. Pero ya saben, el leninismo convicto y confeso de algunos soviticos espaoles se manifiesta, sobre todo, en negar, negar y seguir negando.

En este camino, Diego Valderas rompe lanzas por Gordillo. Antes de demostrar que su correligionario de chupitos es inocente porque ni estuvo en el lugar de los hechos ni particip en los mismos, arremete contra la credibilidad del empresario. A continuacin, recita la ristra de virtudes de su amigote del alma. Que si luchador impenitente, que si lder d derechos humanos, que si apstol de la causa de los pobres. La misma declaracin que referir en su momento el prenda que tenga que dar la cara por l mismo. Un calco. Les falta originalidad y les sobra desvergenza poltica.

En cuanto a emolumentos, los izquierdistas unidos que jams sern vencidos se zampan entre 50.000 y 70.000 euros al ao. Unos diez millones de pesetas. Lo mismo que un parado o que un pen albail. Valderas, por ejemplo, se mete entre pitos salariales y flautas de dietas alrededor de quince millones de rubias. El salario mensual de este seor cuando trabajaba de no s qu, si alguna vez desarroll empleo fuera de la poltica, no alcanzara ni la quinta parte del parn que se embolsa en la actualidad. Por su parte, el ch Gordillo anda por los 60.000 euracos, una cantidad impensable para un maestro de escuela.

Neruda. El gran Pablo Neruda me perdonar por utilizar como ttulo de este modesto artculo el del libro, editado a la muerte del genial escritor, donde se recogen las impresiones del chileno universal. Confieso que he vivido.

Declaro que estoy viviendo momentos de confusin como jams he reconocido. Descubro mi desbarajuste cognitivo. Me turba e incluso me consterna este desconcierto interior. Manifiesto mi aturdimiento por el devenir de la realidad poltica de la Espaa de nuestros das. Doy fe de que entiendo las causas del problema al tiempo que reconozco mi perplejidad por la accin coherente de nuestro actual Gobierno. Qu est pasando. Si el diagnstico es certero, por qu no se emprenden medidas atinadas. Y si hay tino, cmo es posible tanto desasosiego.

Rajoy mantiene su razzia de recortes. No hay crtica. Por el contrario, comprensin. O se enjuga el escalofriante dficit heredado de Zapatero o la espiral de ruina se llevar, cual tornado gigantesco, los restos del buque a la deriva. Sin embargo, o se explica bien la causa y los efectos o el laberinto nos devorar a todos dentro de sus imposibles pasillos sin retorno. Si se ha de reducir en miles de millones los servicios sanitarios y educativos, habr que concienciar al personal de que esa merma presupuestaria servir para algo ms que para comprender un descalabro anunciado. Si se ha de padecer, aceptmoslo pero al menos que nos garanticen que nuestro sufrimiento se hace por amor al prjimo que es la ciudadana.

La contraccin financiera que atosiga a Espaa trae causa, y no poca, de la satrapa econmica establecida por la banca y por las cajas de ahorro. El retraimiento del consumo descansa en buena parte en la insuficiencia de ingresos provocada por el feroz desempleo y, asimismo, en la presin fiscal que nos acogota y sujeta a las fronteras del hogar. Un calendario. El Gobierno tiene la obligacin de anunciar la agenda de reformas estructurales, de privatizaciones, de racionalizacin de costes. Un almanaque que erradique tensiones y elimine sospechas. Se necesita contundencia. Mano de hierro en guante de seda. Se exige seguridad y precisin. Queremos saber qu nos depara la nueva gobernanza del pas.

Por ello, confieso mi estupor. Uno mantiene intacta su confianza en Rajoy. Y en su gabinete ministerial. Pero el mensaje ha de ser uno. No vende bien el que Montoro diga una cosa y Guindos la matice. O viceversa. La imagen y la comunicacin componen las dos caras de la misma moneda de la credibilidad. Cuando digo confieso que he vivido, revelo mi inquietud por el renqueante camino que recorre la mquina del PP. He vivido momentos de enorme inquietud. Recuerdo mi terror por el 23-F de Tejero. Admito mi horror por el 11-M de Atocha. Ahora hago pblica mi zozobra por este pas nuestro que se llama Espaa.

En el partido de Rubalcaba las tijeras estn bien afiladas. Son tijeras que nacen del socialismo de sainete y que se afilan en la desventura de los obreros que nunca defendieron. Esta gente del Psoe es como la del chiste. Reparten lo que no tienen y no sueltan un cntimo de la moneda que s poseen. Juegan a ganar y las trampas forman parte de sus reglas.

En tiempos de triunfo electoral, los ingresos llueven. De todas partes. Un man abundante que riega las tierras del feraz Ferraz. La debacle del 20 de noviembre se traduce en merma presupuestaria. Sufre el mismo sndrome de sus aliados sindicales. A falta de pan, el tortazo de la huelga. Entre la col que suple al chuletn y la col que se traga como tournedos, la lechuga. Dieta obligada. Es el precio del engorde excesivo a base de clembuterol. No hay pasta. Los cargos electos no sueltan un euro. Para ahorrar, tienden la mano al despido. La empresa muestra su cara ms despiadada. Ya no son emprendedores. Se alinean con el ala ms inhumana del empresario explotador. Los trabajadores de la sociedad Psoe SA se disponen a saborear la hiel del desempleo. Lo mismo aplican el despido objetivo para que todo quede en 20 das por ao.

Argumentarn que las prdidas econmicas son evidentes. Que, por vender, se han desprendido de la alianza de civilizaciones. Los ms pobres sufren las salvajadas de los poderosos. Pablo Iglesias estara satisfecho de las machadas de sus sucesores. Entre gabelas y Gobelas, la casa hecha unos zorros. Predicadores de la solidaridad, acaparan el trigo. El pan no se reparte. Si acaso, las hostias. Los dirigentes del Consejo de Administracin Psoe SA lucen relojes de oro al igual que el patriarca de la Iglesia ortodoxa Rusa. Los votos de pobreza del clrigo tienen su proyeccin en el juramento de obrerismo de los herederos de Zapatero. Paseo por Pars. Viajecito por el Consejo de Estado. Conferencia internacional sobre Economa. Cosas de la casa del pueblo.

Las listas del paro engordan. Da a da y mes a mes. As hasta que puesto el freno a la locomotora de la deuda, el Gobierno garantice que el tren no descarrilar. El Psoe pide empleo con la boca audiovisual y despide trabajadores con el puntapi oficial. No es que hayan abandonado la verdad. Es que slo conocen la mentira.

poca de vacas enflaquecidas por la barbarie irresponsable de Zapatero. Tiempo de ganadera extensiva porque no hay personal en los establos ni pienso para los animales. Los pastores estn en la calle. El pesebre ha dejado de mantenerlos. Lo dicho: se pide y se despide. Cmo que quin. La empresa Psoe SA, naturalmente.

Se nos va la olla. De cuando en cuando, el australopiteco emocional que llevamos dentro hace su aparicin y qutese usted de la calzada. Te embiste. Con lo primero que encuentra, te abre en canal. Con suerte, te dice jeta. Por el solo hecho de existir. Sin que medie relacin personal entre los sujetos y el punto de discordia.

Javier Clemente es un tipo formidable. Un hombre de ftbol que gusta a unos y a otros no complace. Anda, como todo quisque. Ya, pero Clemente es un papa palmatroyano. Su congregacin es el yo y el ego es su iglesia. Se mueve en un mundo multitudinario en el que prima la controversia infantilista. Cmo si no puede entenderse que un periodista le ponga la alcachofa en la nariz y l le pegue un bocado en la nuez. En la prensa deportiva, como en las revistas rosas, cuanto ms morbo, ms venta. Se vive de lo escatolgico porque el amor o el juego son noticias de venta efmera. Clemente siempre huy de los correveidiles ariscos y se rode de los aduladores ms babosos. La edad no perdona, dicen. Por el contrario, la edad nos hace madurar. Lo que pasa es que a algunos la manta de los aos se les confecciona con tela de costalero y el pao pesa, sobre todo cuando se moja.

Rouco es un jeta, Palabra de don Javier. Y por qu, se pregunta cualquiera. El Primado de la Iglesia de Espaa qu tiene que ver con el mundo del balompi. Pues nada. Pasaba el cardenal por la Castellana y recibi un balonazo de San Mams. Claro que don Clemente si no habla no mea. La prstata nos condiciona a partir de cierta edad. De ah la necesidad de miccionar palabras. El silencio duele. Rouco es un jeta porque la Conferencia Episcopal es propietaria de la cadena de ondas populares espaolas, lase COPE. La emisora radiofnica se ha gastado una pasta en contratar a un periodista que ha tenido la osada de llamar al exseleccionador nacional entrenador caduco y trasnochado. Insultos como ese no se pueden tolerar. Y como son inadmisibles, el bilbaino no ha contenido su lengua que se afila tras el micrfono y ha devuelto al reportero la ofensa. De sinvergenza, lo ha tachado.

Y de jeta a Monseor Rouco. Pero hombre, Clemente, no se meta en estos lodos paleolticos. Parece usted ms de puertohurraco que de Baracaldo. Imagnenese que culpan a Sabino Arana de sus excesos. Qu culpa tendr el peneuvista de los lances de la pelotita. Afliese al PNV o declrese catlico practicante. Pero ni el partido ni la iglesia son partcipes de sus frustraciones.

Si contina en la lnea ascendente de la descalificacin, no se corte. Arremeta contra Su Santidad por no excomulgar al jeta de Rouco. Desde luego, hay gente que no sabe perder. Y cuando ganan, qu. Pocas veces ganan los que no mastican el sabor de la derrota.

Sus palabras, don Javier, indican un estado de nimo preocupante. Hgaselo ver. Sobre todo si quiere transmitir a los jugadores del Sporting una sensacin de felicidad y un subidn de autoestima.

Un ao ms. Aberri Eguna. Da de la patria vasca. Se dice lo de patria como si arrancramos un sentimiento. Craso error. La patria no lleva al sentimiento. El sentimiento es el que lleva a la patria. Antes paisaje, despus pas. Al cabo patria. Antesala de la nacin. Por ltimo, el Estado. Todo se organiza hacia este fin. La meta es el Estado independiente del independiente Estado.

Ladero, historiador donde los haya, menciona a Engelberto de Admont cuando se refiere a la nacin completa, la gens tota. Deca: La paz de una nacin o reino est asegurada cuando existe unidad mutuamente acordada de la misma patria, lengua, costumbres y leyes, mientras que la discordia es ms probable con los extranjeros, que son de patria, lengua, costumbres y leyes diferentes. Pero la discordia puede evitarse por una disposicin pacfica y justa, por la incapacidad para hacer la guerra, o por unas fronteras naturales adecuadas.

La Edad Media es un momento clave en la historia de Espaa. De la Hispania goda a la Espaa cristiana se lleg a travs de un Al andaluz feraz y de ocho siglos de reconquista. El perodo bajomedieval consolid territorios, hizo pas, despert naciones, alent patria e instal la idea de Estado bajo la frula mgica de la hierofana y de la influencia clerical en un pas gtico que nunca se desesperez de su analfabetismo de pesadillas. El siglo XV asent ideas y, desde la de unidad territorial y poltica, se estableci la del autoritarismo regio. Los Reyes Catlicos cantaron el himno de un Estado con letra de reinos asociados. Al final, la msica se apoder de la letra y el chantatachn acompa los acordes.

En esa Espaa plural se forj, durante el siglo XIX, la Espaa diversa de la mano de los nacionalismos. Nacionalismos con patria y patriotas sin nacin original. De entonces a nuestros das, el aura independentista es un pastiche araniano diseado por las bombas y las balas del terror etarra. Desgajar a Euskadi de Espaa es mutilar el cuerpo del Estado pero, sobre todo, del alma de nacin. Patria, desde la aldea ms pequea y apartada que nos ha visto nacer. Nacin como sentir el terruo en trminos de origen y emocin. Estado, desde que se constituye y se organiza en torno a unas estructuras polticas, jurdicas, econmicas y sociales. Patria, el Pas Vasco al igual que Paymogo. Nacin, la del que vio la luz en Sabadel y alumbr sus negocios en Ourense. Estado, Espaa.

Aberri Eguna, s. Separatismo, no. Libertades de expresin, s. Violencias de presin, no. Conferencias de paz, s. Paz de cementerios del miedo, no. Dilogo, s. Coaccin, no. Eta, no. Asesinos, tampoco.

Aberri Eguna. Da de la patria vasca. Da de la patria de Moguer. Da de la patria cntabra. Patria de Espaa toda. Toda Espaa en un Estado. Democrtico. Espaa. Quienes decidimos tiempo ha fuimos los espaoles.

Los muertos que vos matsteis no gozaban de buena salud. Pero los enfermos acabarn sanando. Con esfuerzo y denuedo, los sanitarios lograrn la proeza de la curacin. Sarkozy tiene cabreado al personal psoecialista. Pues no que dice que Francia no puede tirarse por el precipicio por el que Zapatero, s Zapatero, arroj a Espaa. Y los Rubalcaba de turno se cabrean por una verdad tan evidente. Les escuece. Les pica. La sarna que contagiaron contra ellos se vuelve. Moribunda la economa espaola, la poltica del incapaz Zapatero contribuy a la necesidad de la extremauncin.

Era una realidad sabida, pblica y notoria. El presidente francs no hace sino trasladar a sus conciudadanos la dimensin de un fracaso tan vergonzante como indisimulable. Y como la nueva portavoz del Psoe en el Congreso no quiere que sealen con el dedo acusador a su partido, menea el penacho de plumas de los gallos de pelea a fin de que Rajoy desautorice al marido de la seora Bruni. Sarkozy no ataca a Espaa. Sencillamente muestra a los galos los efectos devastadores de un Gobierno canalla por demagogo y golfo por corrupto. Por extensin, recuerda a todos que un apndice de aquel consejo de ministros va a reanudar en Andaluca la mala praxis recorrida a lo largo de ms de treinta aos. Cmo va Rajoy a negar la verdad si los que han empobrecido el pas siguen en su empeo de conducirlo a la miseria irreversible.

Sarkozy est haciendo un gran favor a Espaa. Se ha atrevido a exponer los efectos de una manera de gobernar y quines son los causantes de un despropsito incalificable. Las llamadas izquierdas socialistas son los autores del desaguisado. En Grecia, en Portugal y en Espaa. La crisis ser de mbito global, no se niega, pero la poltica desarrollada para vencerla ha llevado la metstasis del cncer al cuerpo social. Y los cirujanos a quienes el pueblo encomend la operacin tenan las manos sucias y el bistur manchado de euros. El presidente francs hace lo que Rajoy no aprende: recordar a su pueblo que confiar su voto a unos malnacidos polticos equivale a la ruina prxima.

Entretanto, el seor Lpez, otro que tal, abre nuevas brechas en el tejido econmico. Ahora acusa al PP de perdonar a los que han defraudado a Hacienda. La lengua enva a la entrepierna de estos iluminados el picor que les hace rascarse con el cepillo de pas cortas. Rajoy puede perdonar el fraude. Sin embargo, el fraude se ha alimentado desde el Gobierno psoecialista. Ni solbes ni Salgado ni Zapatero ni Rubalcaba movieron un dedo para detener a los infractores. Perdonar puede ser un injusto fiscal. Mas lo que es un ilcito penal es colaborar en la proyeccin del delito o mirar hacia otro lado cuando los evasores se llevan el dinero a espuertas.

Estn bien escocidos. Los psoecialistas temen que la comezn vaya en aumento. Mira que si, despus de unos largos meses de ajuste del correaje del gasto, se reduce el dficit y los inversores vuelven a fiarse de Espaa y el nmero de parados se evapora por millares. Mira que si Rajoy, capitn general de la derecha, consigue insuflar vida al desahuciado. Mira que si los de Rubalcaba terminan por extenderse el prurito incluso hasta la hmeda y, a partir de ah, comienzan a decir la verdad. Mira que si los muertos que mataron los tenorios bilorios son salvados por el taumaturgo del PP.

Rabiosos. Rabosos. Dcese de quienes la rabia afecta al rabo. Trmino aplicable a los psoecialistas en campaa interminable contra el PP. Se manifiesta en todo tipo de actos. Si la consigna es evitar la creacin de empleo, los argumentos se multiplican. Miren si no lo de Eurovegas. El negocio que los americanos se quieren traer a Espaa promete trabajo. Una inversin millonaria que abrira compuertas a la esperanza de un futuro ms halageo. Y sin embargo, los zombies de la contrasea arremeten contra el Gobierno y contra los que ovacionen la actitud aperturista de Rajoy.

En este estado de la cuestin de la furibundez ms despreciable, don Toms Gmez se hace sentir. El que fuera alcalde de Parla echa fuego por sus fauces de dragn cabreado. Por defender su gestin, no tuvo empacho en dejar en cueros las arcas de la localidad madrilea que rigi durante aos. En pelota viva. Perdedor compulsivo en los comicios contra la derecha, el seor Gmez se enardece cuando atisba la menor oportunidad de seguir golpeando el bienestar de la ciudadana. De Eurovegas, nada. No queremos en la catlica Espaa al mayor burdel de Europa, dice el edil mangn. Adems, se queja cual ateo o agnstico o creyente de buena familia, de que Monseor Rouco consienta que los pecados contra la carne tengan su capitalidad en Madrid. Como si no hubiera ya putas suficientes, masculla. Claro, se justifica el prohombre protomrtir de las buenas costumbres, que como la Iglesia y la Derecha son lo mismo, pues comparten todo cuanto sacrifique al pueblo espaol.

El correligionario de Zapatero, Rubalcaba y otros rompehuchas patrios est que trina. Lo mismito que cuando se opona a Trinisonrisas. Pureza en su ms alto nivel de blancura y raya. De Eurovegas, ni hablar. Encima, juego y casinos a troche y fantoche. Mafias y padrinos al estilo Chicago aos veinte. Con Javier Guerrero y chfer ya hemos tenido polvo fino de calidad. Los yankys nos llenaran la casa de escoria filipina o indonesia. Cmo se preocupa el madrileo. Vamos, que si la idea se le ocurre al Psoe, estara aplaudiendo con las orejas.

La realidad nos despierta de ciertas pesadillas. Eurovegas, si o no, como parte del sueo terrorfico. Despejada la subconsciencia onrica, el consciente nos disuade de seguir los vericuetos de la razn. El propio CIS, Centro de Investigaciones Sociolgicas, nos abre los ojos y nos dispara el espanto. Ochenta y cuatro de cada cien espaoles sealan el paro como principal problema de Espaa. Toms Gmez debe situarse en el otro diecisis por ciento de seoritos del buen vivir. Ochenta y seis de cada cien espaoles destacan la psima situacin econmica de Espaa. Gmez, no. l pertenece al grupo de lite de bien lleno bolsillo.

Manda narices. Los legitimadores de un estado de corrupcin y de deterioro moral, desde el Felipe de los Gal hasta el Zapatero de la Sexta, hablan de castidad en el plpito de los puticlubs ms reputados. Reputados. Eurovegas, no, dicen los atracadores del estado de bienestar. Vivir para ver.

Cuesta trabajo aceptarlo. La maldad y el sufrimiento son malos enemigos de vida. Hay que aprender a vivir con ellos. Pero cuesta. Sobre todo cuando, a escasos metros, la bondad y la alegra te miran seductores. La mentira y la manipulacin son ms potentes cuanto ms groseras. Y ms irritantes cuanto menos a nuestro alcance disponemos de instrumentos para aniquilarlas.

El hachazo. El Psoe de Huelva lanza a la ciudad la imagen del hachazo. Hachazo del PP a la inversin en nuestra provincia. Sus dirigentes actan como aquellos violadores que embarazan a sus vctimas y culpan del delito a los joss que se casan con ellas. Magos del arte de embaucar, reyes de la ciencia de engaar. El perfil antisocial del zapaterismo ms atroz se traspasa, porque s, al partido que alcanz la mayora absoluta en las elecciones generales. Taimados los transferidores. Ingenuos los transferidos.

El hachazo no lo propina Rajoy a los presupuestos. La cuchilla la aplica Rubalcaba a la memoria de los espaoles. En materia de fomento, el expresidente dispuso de ocho aos para construir las conexiones de la autopista a Portugal y nunca las llev a cabo. Del mismo modo, pudo levantar uno solo de los tres puentes que prometi el padrino Chaves y el proyecto se qued en la quimera de una larga noche de pesadillas. El problema de la calefaccin en los centros de enseanza traa causa de la seora Elena Salgado. El desfalco a los fondos pblicos tuvo en el psoecialismo ms sanguinario su patio de armas. El bajonazo de la bolsa y el cohete de la deuda son pecados originales de la incompetencia maligna del gabinete zapatari. Los pasos decididos hacia el separatismo de Pas Vasco y de Catalua fueron cubiertos por los amigotes de Eguiguren y del tripartito al que la seora Chacn se acercaba carnalmente. Los hachazos han sido tan violentos como violentadores. El protagonista no fue el PP. S el PSOE.

Las elecciones de noviembre de dos mil once fueron especialmente aleccionadoras. El pueblo espaol opt, a la vista de los desmanes y ante la presin de los corruptos, por conceder a los populares el gobierno del pas. Los espaoles votamos en libertad y con pleno conocimiento de la emergencia que nos acuciaba. El PP gan no ya por los mritos de su programa sino por la repulsa que el pueblo manifestaba hacia el consejo de ministros ms indecente que ha conocido el sistema democrtico. La crisis y la recesin estaban anclados en nuestro pas con tal fuerza que la piel de toro no es que basculara hacia el Atlntico, es que se empinaba como un tobogn hacia las aguas ocenicas.

Los historiadores saben que los gobernantes utilizan las causas que les auparon al poder para refrescar las meninges de los ciudadanos, siempre proclives al olvido rpido. Entre los motivos que se esgrimen para avivar recuerdos, los ms elementales son mostrar con todo lujo de detalles el escenario devastado que dejaron los perdedores. Mostrarlos una y otra vez hasta que la sien colectiva aprehenda como presente histrico lo que fue pasado prximo. Asumido el axioma, el PP prescinde de los historiadores y se arroja en brazos de socilogos de fin de semana. Para qu atizar memorias, dicen los gurs tipo arriola. Para no morir de impotencia. Aunque sea nicamente para advertir que la lucha no fue en vano. Para sentirse vivos y manifestarse rebeldes contra las injusticias.

El PP gan las elecciones generales. A l corresponde trasladar a los ciudadanos que los recortes econmicos no son plato de gusto para Rajoy. Que los recortes son torniquetes imprescindibles para frenar la hemorragia de golfera provocada por los de Zapatero. Que los recortes exigen despus vendajes para ir saneando las mltiples heridas. Que los recortes del PP son la consecuencia ineludible de los hachazos perpetrados por el PSOE. Que se recorta a fin de no amputar. Y que si para ello el pueblo ha de padecer un par de aos, al menos tendr la satisfaccin de haber contribuido a conservar todos los rganos de su golpeado cuerpo social, econmico y territorial.

La reforma laboral se ha construido sobre la inmundicia abandonada por el Psoe de Zapatero y de Rubalcaba. Comisionistas y ugetistas levantan voces de repudia al reformador. No se escandalizan por la basura. Arremeten contra los tiles del barrendero que ha de eliminar los vertederos. Si lustra el piso, dnde anidarn los arcnidos.

Tocar el dinero es un pecado. Tentar la suerte de los sindicatos bien pagados, una osada. El paro es una frmula de generar ingresos. A costa de la desgracia, s, pero el filn no se detiene en miserias ajenas. Los cursos de formacin a los trabajadores no bastan para contener el ansia avariciosa de Toxo y Mndez. Los EREs fraudulentos han dejado de ser una coima segura. El sindicalismo sin clase busca en los descampados el rnica de su continuidad. La asepsia es enemiga de ratas y cucarachas.

Ahora, si interesa ser limpios, como los choros del oro. Y si echo pestes al concepto, el concepto me aporta perfumes. La alcaldesa psoecialista de la Lnea de la Concepcin reprueba la reforma. Hasta que la reforma le sirva. A ella acude y de ella se vale para mandar a la calle a decenas de trabajadores de su Ayuntamiento. Pero cmo. Una cosa es que odie la violencia y otra cosa es que la emplee para su satisfaccin. Aquel regidor de izquierdas que se jactaba de ser ateo y exiga la comunin dominical al sacerdote que oficiaba la misa de doce. La seora edil despide a los obreros con idntica sangre fra que se manifiesta contra el Gobierno de Rajoy. La mujer, como el hombre, es la medida de todas las cosas. De todas. El dueo de El peridico de Huelva se escuda tras la reforma que reprueba para despedir a sus trabajadores. Siempre ganan. Los dems perdemos.

Elena Valenciano, sucesora de Jos Blanco en el manejo del carro quin lo robara- rubalcabiano, ha dicho que si Arenas hubiera triunfado en Andaluca, adis a la felicidad de las mujeres. La idiotez no se lanza a humo de pajas. La mierda no se evacua sin ganas. La seora necesita arrojar un festn de moscas sobre la mesa del pobre. Por eso, la huelga pasada y los boicots que han de venir. En el pas desvalijado, unos miles de millones menos apenas se nota. Al tiempo, la cochambre sedimenta y la mugre avanza. Los huelguistas de whisky de reserva y cohba azuzan a los colepteros, himenpteros y dpteros. Desde polillas a hormigas y mosquitos pasando gorgojos o escarabajos carcomas.

Hablan de la huelga de las barreduras y de la bazofia. Dnde quedaron las huelgas de necesidad. La poltica hace del sindicato un lobby y del lobo un ser humano. La del 29 de marzo va a ser sonada. Y olida. Qu asco. Una cosa la holganza y otra, la huelga.

La frenopata es una enfermedad mental. El freno, un mecanismo para detener el movimiento de las mquinas. La pata, una dolencia. La poltica andaluza, frenoptica. La economa de la regin, un obstculo insuperable. La clase dirigente, una tortura. Con esta madera, la pasta de papel va a salir arrugada. Engurruada.

Dicen que Dios escribe recto con renglones torcidos. La Junta andaluza no escribe. Garabatea. Su madurez moral no se corresponde con su edad mental. Por si fuera poco, desde hace unos das, los altos/bajos gobernantes del equipo de Grin se han instalado en la euforia de la continuidad. Han perdido las elecciones pero saben a ciencia cierta y a dudosa conciencia que el as de la victoria se lo sacan de la manga de Valderas. Se acab la rectitud que poda esperarse sentado y da comienzo el mercadillo de votos y prebendas. Para m esta presidencia y las consejeras de tal, cual y parn. Para vosotros, todo lo dems. Eso s, cuando el dolor de rin apremie, stop y marcha atrs. Los pactos se han de conservar en la medida que el manantial nunca est seco.

Valderas, el feminista de las tetas gordas, seala los tiempos del comps de la gobernanza autonmica. Una vez tenga colocada a la familia, se ocupar de los problemas ajenos. El desempleo, el dficit, el ndice de pobreza, el fraude fiscal, el retroceso educativo y sanitario, son problemas heredados, de sus socios de negocio, que tampoco exigen premura para su solucin. Adems, qu van a arreglar si lo que interesa a esta pandilla es que todo siga igual, o peor, por si acaso se convocan nuevas elecciones y asoma en el horizonte el rayo de la derecha.

Nos vamos a volver locos. Locos de atar. Esto no lo entiende ni Champollion. La piedra de Rosetta era un juego al lado de este jeroglfico. De lo que no cabe duda es de que Andaluca es una barrera en el desarrollo de Espaa. Despeaperros no puede salvarse desde la meseta porque se han dinamitado los conductos de enlace. El que quiera pasar, ya sabe, a subirse en los jumentos de los EREs y a empujar el pesado carro de la corrupcin. Por mucho que Bruselas demande austeridad y presupuestos vlidos, el grianismo se confabula con la valderada para dinamitar los puentes del progreso.

Si la Espaa que nos dej Zapatero estaba enferma de secesionistas, la Andaluca que nos ha deparado el mapa electoral del 25-M padece el mal de la ruina irreversible. Los comerciantes de la propaganda, de la agitacin, del miedo, de los dobermans y de la ideologa de cinco tenedores, se reparten el botn. Todo para ellos pero sin el pueblo. Son dspotas no ilustrados pero sin prejuicios.

Qu duda cabe de que con esta armada no se gana puerto alguno. La nave se hunde y ni siquiera es posible rescatar algn da el tesoro que guardaba. Se lo llevaron en barcazas antes de que el naufragio se consumara.

Eso s, la gente, tan contenta de que la Semana Santa se celebre en su esplendor, que la feria sevillana muestre su fulgor de los mejores das, que la fiesta se extienda por todos los rincones del territorio y que las huelgas ugetistas y comisioneras pinchen de vez en cuando las iniciativas regeneradoras del Gobierno de Rajoy. Total, como hay que morir.

Anguita es un histrico de la poltica. Pope para unos, santn para otros, servidor lo considera un referente moral en un mundo de seres imperfectos como el que, por fortuna, vivimos. La perfeccin se supone en Dios, Solo en l.

Anguita habla y yo lo escucho con atencin. Atencin no exenta de crtica y de discrepancias. El cordobs ha realizado unas declaraciones sobre el nivel de corrupcin en la Espaa de los doce primeros aos del siglo XXI en comparacin con la existente a mediados de los aos noventa de la pasada centuria. Que no tiene nada que ver, dice. Que la de entonces, con los GAL, la perversin era tan extrema que se robaba y asesinaba al amparo de la impunidad de las instituciones del Estado. Que, antes, la corrupcin se identificaba con PSOE. Ahora salpica y mancha a PSOE y a PP. Admitiendo la verdad de esta idea, si no se matiza, se la eleva a categora de rigor y no es as. Ni mucho menos.

Seor Anguita, la corrupcin de 1994 tena un protagonista en Espaa: el Gobierno que presida Felipe Gonzlez. La intervencin del PSOE en esos actos debi medirse en unidades de institucin oficial y no en magnitudes de partido poltico. El Gobierno del Psoe no es el Psoe ni el Gobierno del Pp es el Pp. Si de Andaluca hablamos, que es de lo que se trata en este artculo, el grado de porquera generado por la Junta de Andaluca es, acaso, superior al que se gener en los aos postreros del felipismo decadente. Los filesios, malesios, roldanes y dems chusma emergente no destrozaron tanto la credibilidad de un gobierno democrtico como la creacin de una Administracin Paralela o la aparicin del vergonzante fondo de reptiles. Es verdad que la Junta no ha intervenido en el asesinato y entierro en cal viva de presuntos etarras. Pero igual de cierto es que ha amputado las esperanzas de miles de ciudadanos en la existencia de una Junta de Andaluca que acta desde el imperio de la ley y en el marco del estado de derecho. Si contamos el nmero de lesionados por este concepto, abrumaramos a los recogedores de estadsticas. Por miles.

No es aceptable un cordn sanitario contra el Pp en Andaluca. Si IU utiliza sus doce escaos para ahorcar a la derecha, para segregar a los cincuenta parlamentarios populares y para convertirse en llave maestra de la caja fuerte de la Junta, incurrir en la misma asquerosidad que los irresponsables psoecialistas que nos han arrojado a la mugre moral y econmica. No es de recibo. Y, sin embargo, todo apunta a que Valderas no renuncia a la llave. Ni de broma ni de lejos. Es su llave. Su llave.

El poder tiene un precio. Ese precio tiene el IVA de la mirada a otra parte para no ver el robo de los EREs. Ese precio tiene el tributo de la pinza en la nariz para no oler los efluvios mefticos de la administracin paralela o la obstruccin sistemtica a la justicia. Ese precio tiene el impuesto de actividad empresarial de unos sindicatos/lobbys que reclaman una suerte de tasa revolucionaria como adelantados mayores de una empresa despiadada.

Mucho admiro su ejecutoria poltica, seor Anguita. Mucho. Sin embargo, sus razones se diluyen, a veces, en que, como ocurre con la efigie de la justicia, la balanza y la espada no estn equilibradas cuando la venda descubre parte de los ojos. A partir de ese momento, el comentario torticero pisotea al anlisis objetivo. De ah el concepto de falacia, seor Anguita. Las razones deben ser de peso. Nunca falaces. IU pactar todas las componendas con el PSOE que a sus dirigentes venga en gana. Que a esas componendas las quieren llamar pacto de progreso, pues muy bien, all ellos. El autoengao es tan freudiano como el sexo. Pero no me las quiera dar con queso. Que no.

Evangelio de Mateo: ay de vosotros, escribas, fariseos, hipcritas! Porque diezmis la menta, el eneldo y el comino, pero dejis lo ms importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Jesucristo enfoc el diezmo como sembrar, ms all de dar y recibir. En cualquier caso, el diezmo se esencia de tributo. Un impuesto del diez por ciento sobre el valor de ciertas mercancas.

Pues muy bien. El seor obispo de Cdiz lanza un mensaje de solidaridad y pretende resucitar el diezmo. Si la Iglesia ayuda a los ms desvalidos, la crisis ha multiplicado el nmero de necesitados. La idea podra ser aceptable. Sin embargo, me opongo a la misma. La Iglesia no puede suplantar las competencias del Estado. Al Estado corresponde paliar los efectos de la pobreza. Al Gobierno compete crear trabajo, generar riquezas y establecer impuestos.

Los ciudadanos estamos con la soga al cuello. Llueven los recortes. Nos acribillan a impuestos. La caridad es compaera de la justicia pero sta no puede ser suplantada por la primera. De ocurrir ese relevo, el Estado del bienestar retrocedera a siglos de incuria y de miseria. En ese momento, la religin desplazara definitivamente a la filantropa y la compasin se convertira en un principio general de derecho. Antes que la limosna o la ddiva, es abrir las puertas para vivir sin recibirlas. El mendigo no lo es menos por lo que se le da, sino por la manera como se le da. Institucionalizar la mendicidad hace un flaco favor. El seor obispo puede pedir. Est en su derecho y acaso forme parte de sus obligaciones. Sin embargo, la sensibilidad del peticionario no ha de colocar a la sociedad en posicin de piedades.

Los dones de la justicia superan los bolos de la caridad. La justicia nos hace iguales. La caridad apalanca estratos de desigualdades indignas e indignantes. El problema del paro no se soluciona con diezmos. Medidas. Actitudes. Reglas. Respeto. Por arreglar un desperfecto no se derriba una pared. Mucho menos, un bloque de piso. En modo alguno, un status social, poltico y econmico. La miopa nos impide ver la realidad del mundo desde distancias inconvenientes.

Ciertamente, no es justo que la avaricia de unos conduzca a otros muchos al abismo de la desesperacin. La caridad amortiguara los efectos de la cada por el precipicio, pero ni eliminara el talud ni pondra punto final a los que se deslizan por la abrupta pendiente. El remedio pasa por la mejor distribucin de la riqueza. Menos paternalismo y ms fraternidad.

Ms tributos, no, seor obispo. Y de decretarse, que sea el Estado. La Iglesia, no. Uno defiende la aconfesionalidad del Estado y reniega del laicismo deshumanizado de los gobiernos. Pero la Iglesia, en su sitio. Y ese sitio no pasa por crear una Hacienda paralela.

El Pacto patritico. Las instituciones permanecen. Las personas pasan. Andaluca. Un pacto por ella. Un acuerdo de la ciudadana para sacarla de su letargo de siglos. Un convenio para revivirla. Una salida de diosa para una tierra de dioses.

Sera posible. A poco que algunos del Psoe y otros tantos del Pp dejen en el vestuario de sus horrores el alimento adulterado que nos han dado a probar, sera posible un arreglo. Si Andaluca requiere una alianza de partidos, lo idneo es que la firmen Rubalcaba y Rajoy. Prescindamos de Grin y Arenas a fin de no rascar sobre la herida recin abierta. Sobre 109 parlamentarios, ambos grupos reuniran 97.

Mayora capaz de levantar las mayores taras. De producirse en el Pas Vasco o en Catalua, quedara despejado el pnico independentista. En Andaluca se pondran las bases para un concierto regional que ranse de la reconstruccin alemana tras la segunda gran guerra. Ello, que es posible aunque nada probable, requerira que la cosa pblica se colocara por encima del inters partidista. Lo cual, amigo Sancho, no se halla en el horizonte de unos u otros. El patriotismo es fruto del amor compartido y los amantes pierden sus fuerzas en onanismos de establecimientos de alterne. No es.

Y si fuera En cuatro aos, la tempestad se tornara calma y la paz social generara confianzas. Polticas de ajuste y de consenso. Economas volcadas a la produccin y al empleo. Intervenciones educativas y sanitarias de calidad a precio justo. Mercados domesticados por el equipo econmico habitual. Medidas fiscales en defensa de los menos pudientes. Transparencia administrativa en medio de un mar de aguas limpias. Estado de derecho y derecho de Estado.

Por qu dos partes si se puede evitar el litigio. Una transaccional por aqu. Una cesin por all. Sea por Andaluca, libre de salteadores. Sea por Espaa, hambrienta de amores. Sea por la Humanidad, toda ella.

Y para ms utopa, un presidente de Izquierda Unida. Cien sobre cien. El club de los patriotas vivos. Soar nada cuesta. Pero yo les digo: si amaran a su patria, lo haran. Si la amaran.

El Pacto patritico. Las instituciones permanecen. Las personas pasan. Andaluca. Un pacto por ella. Un acuerdo de la ciudadana para sacarla de su letargo de siglos. Un convenio para revivirla. Una salida de diosa para una tierra de dioses.

Sera posible. A poco que algunos del Psoe y otros tantos del Pp dejen en el vestuario de sus horrores el alimento adulterado que nos han dado a probar, sera posible un arreglo. Si Andaluca requiere una alianza de partidos, lo idneo es que la firmen Rubalcaba y Rajoy. Prescindamos de Grin y Arenas a fin de no rascar sobre la herida recin abierta. Sobre 109 parlamentarios, ambos grupos reuniran 97.

Mayora capaz de levantar las mayores taras. De producirse en el Pas Vasco o en Catalua, quedara despejado el pnico independentista. En Andaluca se pondran las bases para un concierto regional que ranse de la reconstruccin alemana tras la segunda gran guerra. Ello, que es posible aunque nada probable, requerira que la cosa pblica se colocara por encima del inters partidista. Lo cual, amigo Sancho, no se halla en el horizonte de unos u otros. El patriotismo es fruto del amor compartido y los amantes pierden sus fuerzas en onanismos de establecimientos de alterne. No es.

Y si fuera En cuatro aos, la tempestad se tornara calma y la paz social generara confianzas. Polticas de ajuste y de consenso. Economas volcadas a la produccin y al empleo. Intervenciones educativas y sanitarias de calidad a precio justo. Mercados domesticados por el equipo econmico habitual. Medidas fiscales en defensa de los menos pudientes. Transparencia administrativa en medio de un mar de aguas limpias. Estado de derecho y derecho de Estado.

Por qu dos partes si se puede evitar el litigio. Una transaccional por aqu. Una cesin por all. Sea por Andaluca, libre de salteadores. Sea por Espaa, hambrienta de amores. Sea por la Humanidad, toda ella.

Y para ms utopa, un presidente de Izquierda Unida. Cien sobre cien. El club de los patriotas vivos. Soar nada cuesta. Pero yo les digo: si amaran a su patria, lo haran. Si la amaran.

Helena de Troya. Espaa no quiere ser Grecia. Admira a Alemania. El sol espaol determina personalidades alegres y poticas. El clima germano condiciona el carcter serio, riguroso, filosfico, de los habitantes de aquellas tierras. Joaqun Turina nunca podra ser Wagner. Ortega y Gasset dista mucho de Heidegger. Se persiguen sueos pero el despertar trae amargas realidades.

La incorporacin de Espaa a la Unin Europea comportaba algo ms que una entrada en sociedad. La ceremonia del baile de los 18 aos unge a las mocitas de pap rico. Si alguna vez, la nia pobre acude a ella, o se ajusta a su peculio personal o se precipita en los brazos de pap dispendio. A Felipe Gonzlez le cupo el honor de presidir el Gobierno que posibilit la entrada de nuestro pas al estamento nobiliario de la economa. Luces esplendorosas en brillantes lmparas de Bohemia. Aznar no se qued atrs y a los fastos felipistas agreg el lujo escurialense. Zapatero no se quiso quedar atrs y, por encumbrarse all donde no debi, dej colgados a los espaoles y suspendida de la rama ms alta de la sequoia de la deuda a la economa del pas.

Los ricos que se arruinan suelen arrastrar en su cada a los pobres que vivan de las migajas de los primeros. Si la Koplowitz se sumerge en la dulce discrecin de las milmillonarias, el gobernantucho de turno alardea de su condicin de nuevo rico sobrevenido a raz de las coimas, de los fondos y de las malversaciones que le proporciona el poder poltico. Pues la Espaa de Zapatero, del Psoe, de Toxo, de CC.OO., de Mndez y de UGT, ms de lo mismo. Si hay un agujero negro, se escarba. Para deuda, la alemana de la postguerra. Que no les falte de nada. Si se acaba el domperignon, que suban el doncorleone. Que algunas carencias recortan los derechos sociales de esta burguesa de pana made in Versace.

Las perspectivas de las jvenes generaciones estn a merced de la expectativas de las generaciones maduras. Al subsidio de paro, la recompensa de la debilsima pensin. El volar del nido familiar fue recuerdo de unas noches de verano de los aos setenta y ochenta. En nuestros das, la casa de los padres nunca fue refugio tan necesario de los hijos. Y los ingresos de los progenitores han de servir de apaciguamiento a las rebeldas consiguientes de los vstagos. De no ser por esta premisa familiar, las calles seran un semillero de cohetes y no precisamente falleros. Jvenes parados, se cuentan por decenas de miles. Si en Andaluca tienen que confiar en Grin o Valderas para insuflarles aliento de cambio, mejor se compran un disfraz y asisten a todas las carnestolendas del mundo.

Jvenes y parados. Sobradamente preparados para trabajar. Pero empleo, ni uno. Quin coloca la cadena al pescuezo del tigre hambriento del desesperado. Desde luego, los del Psoe y los de Iu, que los han dejado sin comer, no. Seguro que no. Y como lo saben, distraen al personal, con recortes de derechos, ataques a los clrigos, empresarios crueles, derecha inhumana y otras muchas infamias. Claro que de los infames no se puede esperar cosa distinta.

Mala cosa. Si no se acierta con el diagnstico, el desarrollo de la enfermedad puede aparejar consecuencias irreversibles. Dice Rajoy que el PP ha cometido errores de comunicacin. La primera equivocacin, en la portada. El PP ha llevado a cabo, y persiste en ello, una poltica de comunicacin errnea. No se trata de manchas en el traje de fiestas. Se asiste a una ceremonia solemne con un traje manchado.

Despus de ser el hazmerrer de la concurrencia, no se puede pretender ir a la lavandera para limpiar el desacierto. Consumada la aparicin pblica, o te compras otro terno o programas una festividad diferente. O cambias de traje o de modelo. A saber quin tiene la culpa del asunto. Si se yerra de nuevo en esta responsabilidad, se producir una tercera. Y as

Vamos ms all. La discusin tampoco se aloja en el tema. Llmese reforma laboral, amnista fiscal o recortes presupuestarios. La polmica tiene alma de copla o, como poco, de baile. Acaso no convenga lanzar mensajes a ritmo de sardana, de jota o de saeta. Lo mismo resulta ms eficaz en msica de jazz, en tono de hip hop o a sonsonetes de blues. Sea cual fuere el modo elegido, no cabe que don Mariano entone la recuperacin econmica vestido de lagarterana ni que don Montoro convenza a la parroquia cantando de la mano del Gran Wyoming. En idntica direccin, si se deja Televisin Espaola en las zarpas de los halcones del zapaterismo, por mucho recital que nos ofrezca Adle, la Uno distorsionar el canal hasta hacer de la britnica una friki a lo chiquilicuatre.

El PP no aprende. Y si no lo hace pronto, le metern el euskera como lengua del Congreso y la seora Valenciano sustituir a Soraya Senz como portavoz del Gobierno real de Espaa. A estas alturas del disparate, el desatino se agigantar si la comunicacin se reduce a algunas entrevistas, conferencias o actos pblicos. Es que no tienen ni idea. El mensaje ha de librarse como las batallas. En frentes concretos. Por ejemplo, en la TDT ms locales sin apariencia de subvenciones pblicas. A travs de comunicadores de lenguaje dispar pero sencillo, bien alejados del protocolo pepero. Gente prxima al pueblo que vive en barrios del centro de la ciudad o de los suburbios. Ellos s saben qu teclas animan a la ciudadana y qu instrumentos son desaconsejados para montar una verbena popular.

Si Rajoy no entiende la mecnica del discurso ciudadano, aade un problema a la ristra de preocupaciones que lastran el movimiento del nuevo presidente. Y, desde luego, para empezar, un lema: esta crisis, estos recortes, estas angustias que padecemos, no nacen ahora. Son los regalitos que nos han dejado Zapatero y su banda del Psoe. Un milln de veces. Por una vez, una verdad repetida no terminar en el fuego de la mentira. Pero el chiste, que lo cuente el gracioso. Nunca el pazguato.

Las maldades de la reforma. Hay quienes, interesados en convertir la normalidad democrtica en un diario conflicto callejero, culpan a la ley de reforma laboral de todas las desgracias de los trabajadores. Esperpento en su ms desabrida acepcin. Ni piensan ni quieren que se piense.

Si un empresario se desprende de un trabajador, meses antes de la reforma, en virtud de un escrito falsificado de baja voluntaria, no cabr atribuir a esta reforma la mala leche de aqul. Bueno, pues tambin. Los que viven de la falacia y hacen del caos su medio natural de vida, fustigan cualquier voluntad racionalizadora de los hechos. Gente malvola y desleal que se alimenta de la carroa. Entre ellos, surge una especie de facinerosos que se caracterizan por la violencia y la bronca, la intimidacin y la amenaza. A estos actos de soldadesca mercenaria agregan la perpetracin de daos. Estamos hablando de los energmenos. Demonacos, furiosos, alborotadores.

Estos sujetos son los que desvanecen las esperanzas en la accin sindical como defensa de los derechos de los trabajadores. Si la confianza en los dirigentes sindicales decrece a la velocidad de los neutrinos, el apoyo desinteresado a los Toxo y a los Mndez se mide en unidades de ingenuidad rayana en el cretinismo. Los engmenos, como todos los factores de desestabilizacin social, tienen su antdoto. El remedio a este mal se despacha en las boticas del Ministerio del Interior y se consolida en los tribunales de justicia. Agentes de seguridad que acten de manera contundente contra los piquetes desbocados que amedrentan a la ciudadana y se parapetan, cuales cojomantecas de kale borroka, en la muralla de impunidad que les dispensan determinadas formaciones polticas.

Los amigos de la silicona en las cerraduras, los pintores de brocha gorda antiescaparates, los pancarteros de listones afilados y punzantes, arremeten contra rtulos comerciales, toldos hosteleros, puertas comerciales y todo aquello que huela a libertades. Y ello porque, hurfanos de representatividad obrera, se ofrecen como matones de lumpen, a los dirigentes barbados del aperitivo en el Villamagna.

Los energmenos son una especie difcil de erradicar. Se reproducen a travs de euros y se desarrollan, se reproducen y crecen mediante inyecciones de talones con fondos bien repletos. El mercenario cobra por daar o por matar. El contratista de estos soldados de fortuna paga por sembrar discordias y cosechar estragos.

Contra ellos no cabe la porra ni los antidisturbios. Basta aplicar la ley. Previa identificacin y detencin de los malhechores, denuncias que te cri. A partir de ah, los jueces de lo penal tienen la palabra. Condenas subsiguientes, despus de un proceso con todas las garantas, y exigencia de responsabilidades civiles. A indemnizar a los perjudicados.

piquetes ni la madre que los pari. No hago huelga. La cosa est como para saraos. Seis millones de parados se escandalizan por ello. Los convocantes del 29-M, no conformes con el estropicio en el empleo, quieren humillarlos un da ms. Es que tienen la sensibilidad de las hienas.

No hago huelga. El pas no puede soportar ms lastre. Toxo y Mndez son los comandantes de un ejrcito de mercenarios que cobran del Estado y sirven a los sindicatos. Tiene narices. Los crticos con la oligarqua de la tierra y del capital se despachan a gusto con el caciquismo de los liberados. Si es que no son ms fascistas porque no se entrenan. A punto de echar el cierre, los demagogos de CC.OO y UGT animan a no invertir. Los consumidores, que no gasten, que se queden en casita porque a los trabajadores de los pequeos comercios y de las grandes superficies les sobra el dinero. Hoy no venden, maana no cobran.

Eso s, desde bien temprano, los bares abiertos. Que no les falte un caf con tostada y un pucherito a los piqueteros. Bote de pintura en derecha y atascador de cerraduras en izquierda, los representantes de la minora se erigen en arquitectos del descontrol. Habrn ensayado la pose de la foto en el cortingls. Cierran unos minutos las persianas metlicas, y perpetuada la imagen, hala, a abrir que ya han cumplido. Viven de estadsticas y nos matan con datos falsos. Tienen respuestas para las censuras y no preguntan a nadie. Les viene en gana decretar un paro en el pas del desempleo.

No hago huelga. S pido respeto. Para aquellos que les sale del alma ir a trabajar. Para quienes disienten de actos violentos y bronquistas. Para los que se atreven a desafiar a los matones de esquina. Para los que llaman esquiroles. Por supuesto, para los huelguistas de buena fe y actitud pacfica. Un pas es libre si todos ejercitan sus derechos en paz.

Pero yo no hago huelga. Si me quieren dar una paliza o pegarme un tiro, ya saben dnde me encuentran. Despus de vivir mis primeros veinticinco aos de vida en la dictadura, los totalitarios de aquellas fechas nada tienen que envidiar de los soviticos que se declaran demcratas. Una leche de demcratas. Estalinistas de tomo y lomo.

El alcalde de Marinaleda no es un sujeto tpico. Es todo un arquetipo decimonnico insertado en la era de los mega y de los bytes. El mismsimo McLuhan se pensara su tesis de la aldea global si hubiera conocido a este personaje. Estrafalario no tanto por el aparente desalio de su vestido campesino como por su extravagante modo de pensar. Extravagancia que, por otra parte, encumbra su coherencia poltica por extraa, desacostumbrada y peculiar que se nos antoje su forma de obrar.

El alcalde podr ofrecer una imagen de otro tiempo. No obstante, lo que me vale es su actitud pblica y su aptitud moral. Lejos de preocuparme por su vida privada, penetro en los comportamientos de su vida pblica. En este sentido, me pregunto sobre su posicin acerca de las miles de corruptelas protagonizadas por sus socios de dizque izquierda. Me parece bien que sondee a las bases de IU en torno a un posible Pacto de gobierno con el Psoe de Grin. Lo que no comparto, e incluso deploro, es que no haya mostrado su contundencia sobre la canallera de los dirigentes responsables de los EREs y otras desvergenzas del mismo tenor.

El seor Snchez Gordillo puede ser un referente de moralidad, entendida como conformidad de una accin con los preceptos de la moral, y de moral, interpretada como principio que rige su comportamiento individual. Puede serlo. Pero en su esfera de privacidad. Donde ha de serlo es, sin embargo, en el mbito de lo pblico que, para eso, es alcalde y parlamentario. Y en este terreno, seoras y seores, lo extravagante o lo estrafalario han de concretarse en denuncias ante los medios y ante los juzgados de lo penal. Al respecto, salvo error o ignorancia por mi parte, el seor alcalde no ha movido un dedo.

El regidor de Marinaleda no se chupa el pulgar. Piensa en clave de partido antes que en esencia de comunidad y de pueblo. Si no, a qu preocuparse por las consecuencias adversas de convenir con los compaeros de farra del encarcelado seor Guerrero, exdirector general de Empleo de la Junta de Andaluca. Por qu, entonces, establece condiciones a posteriori al Psoe, que ha perdido las elecciones, y no las impone antes de elevarlos al altar laico de la Junta. Acaso piensa que podemos creer que la poltica psoecialista dejar el cauce capitalista de dcadas para abrazar el comunismo. Venga ya. De perfiles vanos estoy hasta el gorro. De proclamas contra la derecha troglodita, hasta la coronilla. De cinismos palestinoides, hasta las ingles.

Si Gordillo pacta con la gentuza que nos ha metido en el pantanal, habr que decirle que ms trigo y menos ideologa. Menos lobo, caperucita. Que es difcil dejar de ser comparsa de una banda cuando se la ha parasitado tanto tiempo. Ah s valdra lo del agua y el aceite. Ah s. Ah s valdra lo de repudiar las tetas gordas de una seora en vez de llamarla por su nombre o por su cargo. Ah s valdra lo de rechazar la mayora absoluta. Pero claro, el seor Snchez Gordillo sabe que el paquebot socialista se hunde y, lejos de subirse en l, a l se adosa. Como una lapa. Siempre puede despegarse y quitarse las pulgas del vecino.

Uno se cansa. De repetir y de escuchar lo mismo. Es una tortura. Que si las encuestas, que si las urnas, que si las comparativas de resultados, que si las acciones, que si los cnticos, que si las amargas victorias y las dulces derrotas. Cantinelas estpidas que tratan de justificar fracasos y de fomentar el autoengao.

Oiga, que el Pp no va a gobernar en Andaluca. Que jams lo tuvo tan cerca, pero la miel se qued en las pituitarias. Ni siquiera se aproxim a los labios. Que Grin ha sido el perdedor ms triunfante que se ha conocido en Andaluca desde que los tribunales respaldaron la subvencin de Chaves a su hija. Que los dimes y diretes estn muy bien, pero la tozuda realidad no nos consuela de la pesadilla. Alguna vez, los polticos tendrn que reconocer sus errores y las consecuencias de los mismos. Arenas ha cavado su propia tumba poltica. Cierto es que el hombre se ha desmelenado recorriendo los pueblos. Ms cierto, en cambio, que no ha vuelto la vista atrs y no ha querido ver al sabio que se coma las cscaras que l arrojaba. El Psoe ha mostrado, y demostrado, que su necesidad por conservar el poder era ms angustiosa, verdica y autntica que la que manifestaba el lder de los populares para alcanzarlo al fin. El pueblo andaluz, tan ingenuo como comedido, tan rebelde como vengativo, ha clavado las banderillas negras al toro negro de la reforma laboral.

La mentira tiene las patas muy cortas. Los humildes de boquilla ensean por el espacio interdental la soberbia de su corazn. Ser humilde no es parecerlo. Los psoecialistas lo han interpretado a la perfeccin. Como actores descomunales que son, han convencido a la parroquia de que la re(forma) de Rajoy lleva aparejada el re(corte) de salarios y pensiones. En cambio, los histriones aficionados han negado en Andaluca lo que sus hermanos de militancia han destinado a Espaa entera. Mira que. Con todo, la cuestin no es que se seduzca, persuada o disuada a los votantes sobre unas intenciones polticas. Nada de eso. El tema es convencer de que las reformas y los recortes son inevitables o no. El PP ha nadado entre el s espaol y el no andaluz. Indecisin que invita al engao. El Psoe ha sido contundente: menos salarios, menos empleos, ms recortes, ms copago, ms calamidades. Pues toma ya: en casa del menesteroso, no ms calamidades.

La poltica espaola de Rajoy debe tener su continuidad en Andaluca. De excepciones, nada. Que s, que los grianes y chaves han dejado la hucha vaca y el frigorfico sin un huevo. Que o utilizamos las tijeras o las cuchillos de la miseria nos van a cortar en pedacitos. Que si hay que sumar una cantidad a la que ya pagamos por mdico y receta, habr que hacerlo. Basta de monsergas. Que Andaluca est en la ruina ms espantosa porque sus dirigentes la han esquilmado a fondo. Y si esta pandilla de canallas se mantiene en la Junta, sepan a dnde podemos ir a parar. Si la situacin es de emergencia nacional, el mensaje electoral ha de ajustarse a la realidad y no al deseo de los votantes. En este contexto, la derrota descansar en la rectitud del que todo lo entrega y la victoria se apoyar en la confianza de un pueblo que comprende el alcance del caos. Paos calientes, ni uno. La poltica est que arde. Por ello, si hay que reformar, adelante. Y si se debe recortar, hasta el uno o el cero. El pelo crece ms fuerte. La poltica se hara ms noble. Los gobernantes dejaran de ser unos cacho mentirosos.

Maana nos jugamos cuatro aos de nuestra vida. Un da por ms de mil cuatrocientos. Observen. Lean. Escuchen. Palpen. Sientan. Cuntos familiares tiene en el paro. Cmo le afecta el seco grifo de ingresos. Si el enchufismo le ha perjudicado. En qu medida la corrupcin le indigna. Qu centros educativos quiso y no pudo. Analice el grado de satisfaccin con la sanidad. Si ha sido vctima de algn atraco o entiende que la seguridad ciudadana deja mucho que desear.

Silencio, se ruega. Maana, domingo, los andaluces tenemos derecho a votar y disfrutamos de libertad para que lo hagamos sin miedos. Sin condiciones. Sin violencias. Cierren los ojos y miren hacia atrs. Sin clera pero con rigor.

Busquen en esa memoria frgil que desnuda nuestros recuerdos ingratos. Retraten en su interior las caras de los que nos han gobernado y de los que aspiran a hacerlo. Si recuerdan algn aspecto de sus respectivos programas, comprenlos. En trminos absolutos de lo que han hecho y han dejado de hacer, de lo que prometieron e incumplieron, de lo que malversaron o invirtieron con justicia. En trminos relativos con las intenciones de cada candidato.

Aunque votemos desde la desinformacin, porque pagaremos las consecuencias de nuestro yerro. Aunque entendamos la idoneidad de nuestro sufragio, porque la realidad nos hace trizas nuestras previsiones. Acertemos o nos confundamos, vivimos en democracia.

Silencio. Se ruega. Eso s. Conciencia. Corazn, tambin. Cerebro, sin duda. Pero si falta conciencia, malo. No sentimos en nuestros estmagos el ruidillo de nuestro interior que nos avisa de que algo no se ajusta a nuestros principios ni a nuestros comportamientos. Ah s se manifiesta la moral. Nuestra moral. Ese principio que rige nuestros comportamientos ndividuales. Esa facultad que muchos de nuestros polticos han despreciado porque prefieren un bolso lleno a una limpieza plena.

Una de las primeras medidas que debe tomar Arenas si, al cabo, triunfa en las elecciones andaluzas, es recortar la nmina de funcionarios. No se precipiten. Me explico. No considero tales a quienes han entrado en la Administracin por la puerta falsa. Los miles de personas que se ha colado merced al ojo tuerto y a la vergenza coja de Grin y los suyos, debern salir por donde entraron. Con la misma opacidad e idntico silencio. Salvo, claro est, quienes hayan superado las pruebas de rigor como son preceptivas en Derecho Administrativo. Sin embargo, el presente artculo no se dirige a ellos. Ni mucho menos. El mensaje se dispara hacia aquellos profesores, de Primaria, Secundaria o del Cuerpo que sea, que dejaron la dureza de las clases para acomodarse en el confort de los despachos. Va por ellos.

Dejen a los delegados sindicales en sus tareas de defensa. Su concurso es necesario. Hoy, ms que ayer y menos que maana. No restrinjan sus derechos a no ser que carezcan de los mismos. Que esa es otra. Fuera de este colectivo, todos aquellos docentes que usurpan funciones propias de los empleados pblicos de la Administracin General, a sus centros. A la escuela, al instituto o a la facultad. Largo. Estos ejecutivillos de pacotilla sembrados como marihuana prohibida, no deben seguir un minuto ms en el ejercicio de actividades burocrticas. Si prefieren seguir en esta vida, que opositen a ella con arreglo a las bases de convocatoria de los dems.

Cualquier delegacin de Educacin en Andaluca cuenta, al menos, con cien maestros destinados en oficinas. Desde coordinadores de la leche a asesores del caf. De jefes de servicios unipersonales a servidores de jefes dictatoriales. Responsables de bilingismo enchufista a irresponsables de tecnologas inaplicadas. A ver qu pintan en puestos de administrativos esta caterva de desertores de la tiza. Eso, desertar. Incapaces de satisfacer las necesidades de los alumnos, se complacen en satisfacer las propias. Ineptos y desvergonzados. Hace aos que no se acercan por los centros pero lustros que no pisan una clase. Se acab el chollo. A recuperar los destinos.

En cuanto a los delegados provinciales de las distintas Consejeras, de vuelta a la realidad. Como figuras decorativas, son jarrones malos de tiendas baratuchas. Como comisarios polticos, inicuos ejemplos de pocas de derroche. Como gestores, nulidades andantes que circulan en coches oficiales y chfer de confianza y cuestan un ojo de la cara al erario. A sus puestos de trabajo. Si los tienen. En caso contrario, a comerse la cola del paro como todos los infelices que han perdido su curro. En Andaluca, se computaran por miles los afectados de esta enfermedad escolafbica. Pues nada, a tratarse. Luego, un reciclado. Es necesario si no queremos que los alumnos sufran el mal de Chaves que quiere volver a la Universidad despus de cuarenta aos de desentrenamiento.

Si queremos recortes en los gastos, ah tienen un primer contingente. Para salir de la crisis, hay que desafiarla. Sin necesidad de fantasas. Afrontando la realidad y calculando ahorros. Lo de chupar del bote es como lo de esnifar cocana. Una mala praxis que debe extirparse de inmediato. Pasito a pasito, el dficit se repliega. Con un mnimo de disciplina y unas gotas del perfume del rigor, las reformas son menos y las finanzas, ms.

Los dems, a seguir cumpliendo. Como hasta ahora. Con su horario. Con sus objetivos. Con los administrados. Arenas, si lo consigue, tardar poco en comprender la importancia de ser funcionario. Es la garanta de la objetividad, de la imparcialidad, de la excelencia. Son garantes. Son fe pblica. Si no los elevamos a la categora que merecen, profundizaremos en la injusticia de seguir relegndolos a puestos secundarios. Los docentes, pues, a sus aulas. Y van que chutan.

Es martes. Mediada la sobremesa. El frugal almuerzo no reclama descanso. Escribo mi artculo de todos los das. El temor al olvido aviva mi recuerdo. Tomo algunas notas que quiero destilar a travs del alambique de la qumica de las neuronas que se enfrentan a tu voluntad. No quiero que se me pase. La vergenza que el Psoe nos ha hecho pasar a los ciudadanos durante ms de treinta aos de maldito gobierno andaluz, no puede ser vctima de la desmemoria. Los holocaustos de honradez machacada no deben ser negados por los autores de la ignominia ni por los historiadores fascistas del rgimen de Chaves o de Grin.

Si el domingo se abre el cielo y caen chuzos de punta, creeremos que la redencin poltica es posible. En cambio, si la sequa maltrata los campos secos, la esperanza en el maana se difuminar en las cenizas de los ninots esparcidas al aire. Tiempo de cambio. nimo de mudanza. Contra lo que afirm Santa Teresa, en tiempos de tribulacin s se ha de hacer mudanza. En caso contrario, la muchedumbre de atribulados mover los motores del desahogo.

Miren si no. El Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andaluca abre diligencias penales contra otra de las empresas manejadas a huevo por la Junta de Grin. No es que roben. Es que nos fulminan con la mirada por el hecho de contemplar sus desfalcos. Es que amenazan con infiernos de rechazo a los que censuran sus actos oprobiosos. Es que ordenan falsear cuentas e informes y desafan a los que nos escandalizamos. Es que nos aplastan con sus tanques de papeles, con su ejrcito de mercenarios y con sus legiones de estmagos agradecidos.

Recuerden. En el desierto del paro, de la miseria y de la recesin de Andaluca, se levanta un oasis de lujurias, de despilfarros, de orgas y de desenfrenos. Los expedientes de regulacin de empleo son un monumento al diablo de la maldad y de la insolidaridad. Familiares, vecinos, amigos y traficantes se aprovechan de la feria montada por la Junta. Miles de andalucitos han perdido sus casas y sus empleos. Qu ms les da. Ellos siguen disfrutando del paseo a lomos de alazanes comprados con los impuestos de los ciudadanos. Pescato frito congelado para el votante. Fresqusimos bogavantes y langostas para los seoritingos de la horda psoecialista..

Tengan en cuenta. Mientras sus hijos muerden el fango del desempleo o se queman las cejas en pos de un puesto en la Administracin, los vstagos de los jefes de la Junta reciben subvenciones milmillonarias o se apuntan a las ramas ms elevadas de los negocios ilcitos.

No echen en saco roto las enseanzas del presente. Si los amos del cortijo piden su voto, ofrzcanle su veto. Si los seores del palacio suplican su ayuda, mustrenles las imgenes hirientes de las colas del paro. Y si imploran su perdn, dganle que esa es tarea de dios. Como el futuro. Con la salvedad de que los curritos de a pie estamos dispuestos a cooperar en la reconstruccin.

Aprendamos. El domingo, veinticinco de marzo de dos mil doce, puede ser una efemrides gloriosa. El pueblo est en condiciones anmicas y morales para decir no a la dictadura, para rechazar el fascismo de las izquierdas corruptas, para oponerse definitivamente a la ola negra de corrupcin, para abrir puertas y ventanas de fe en un mundo mejor. Andaluca est herida. No la confiemos un da ms a los causantes de sus llagas y de sus lceras. El mal sera irremediable.

As se llama a una de las obras cumbre de El Greco. El expolio. La multitud enloquecida arrebata a Cristo su ropa. Si tienen la oportunidad, observen el cuadro. A travs de Internet aunque sea. Sobrecoge. La imagen nos deja sin aliento. Se despoja con violencia y con iniquidad. Al hijo del hombre. Al Hijo de Dios.

Andaluca. El expolio. El despojo. Una chusma de mangantes le ha arrancado su vestido. Le han extirpado su corazn. Han desrazado sus principios. La desencajaron. Descuajaron su naturaleza. La desposeyeron de sus bienes. Andaluca. El expolio. Treinta aos de democracia no tienen la culpa. Mentira. La democracia no roba. La culpa la tienen los canallas que hicieron del sistema democrtico un rgimen fascista. La recriminacin, a los desvergonzados que convirtieron a la Junta en un prostbulo. La censura, para los criminales que asesinaron la confianza del pueblo andaluz.

A nuestra Comunidad la han dejado como a un Cristo. Los pilatos y los centuriones, los judos y los palestinos. Los que actuaron y los que omitieron. Los romanos colonizadores y los fariseos independentistas. Los que debimos socorrer y decidimos callar. Es la hora de la rectificacin. No es momento del ojo por ojo y del diente por diente. Nada de venganzas intiles. Toda la pasin ha de volcarse en soluciones. Slidas y justas. Responsables de respuesta fctica. En el marco de transparencia que genere confianza y haga florecer expectativas de optimismo. Desde la base de la verdad del desaguisado. Luz y taqugrafos. Sin prepotencia. Lo que no empece la firmeza de la actuacin legal.

Malas consejeras las demoras injustificadas. Desde los titulares de las Consejeras a los Jefes de servicio de las Delegaciones provinciales, a la calle. Un da ms de permanencia en el puesto, pualada a la voluntad de cambio. Todos los cargos polticos, incluidos los mandos intermedios, a Sierra Morena. La limpia, rpida y con pulso. La profundidad del pozo ciego se equipara a los gases letales que desprende. La sociedad cooperar con el nuevo Gobierno en la medida que se cerciore de sus buenas intenciones. Todos estarn dispuestos a apretarse la correa dos orificios ms si el sacrificio nos devuelve al estado de bienestar que los grianes gaanes y los chaves nepotes nos birlaron. Los ciudadanos secundaremos las propuestas que se dirijan a desmantelar administraciones paralelas, a retirar subvenciones innecesarias a sindicatos jumentos y a empresarios muleros. El pueblo necesita silencio para pensar. Y ejemplos a seguir. Rectitud gobernante.

El nuevo verbo ha de conjugarse, frente al expolio, por la primera de reintegrar, por la segunda de devolver y por la tercera de restituir. Reintegrar lo que nos robaron mediante violencia y engao. Devolver el producto del atraco a miedo armado. Restituir la dignidad de aquellos a quienes defraudaron.

Si Arenas consigue, por fin, la mayora absoluta el prximo domingo, 25 de marzo de dos mil doce, anoten la fecha histrica, tiene por delante una tarea de campeonato. A partir del da siguiente, todo su afn debe concretarse en un pensamiento -regeneracin- y en una accin- regenerar-. A este fin, el pacto social. Ojo. Pacto social en su sentido ms amplio. No con las formaciones empresariales y sindicales, que tambin. Pacto social con los andaluces. Para que nos levantemos de una vez por todas y reclamemos la tierra limpia que llenaron de cenizas y exijamos la libertad que pisaron con las botas claveteadas de los dictadores.

Dios perdona. Los seres humanos, tambin. Siempre que haya arrepentimiento, contricin, perdn por las fechoras, propsito de enmienda y voluntad de construir. La paz no se gana con la rendicin. La paz es fruto del entendimiento. Y al buen entendedor, ya saben.

Las elecciones andaluzas acaparan la atencin. Sin embargo, en Asturias se est librando una sorda batalla de resonancias contenidas. Pero muy importantes. La derecha se autofagocita en una lucha estpida por mostrar quin la tiene ms grande. Enfangados en esas lides, Cascos y Rajoy incurren en bizantinismos propios de majaderos. Aprovechando que se la ponen como a Fernando VII, el Psoe avanza terreno al comps del baile de vampiros. Sern mastuerzos.

Si no se pone coto a tamao descontrol, la derecha asturiana pondr el gobierno de la regin en las manos manchadas de algn discpulo aventajado de Rubalcaba. Ya que son incapaces de llegar a un acuerdo previo, ser necesario un convenio postrero. La ciudadana no perdonar al PP su soberbia desmedida ni comprender el lmite de la ambicin del lvarez Cascos. Es que no son ms inmaduros porque no se entrenan.

Lo mismo que Pelayo pudo ser el origen de la reconquista cristiana, el principado puede proporcionar al Psoe el aire que necesita para remontar el vuelo. El problema no reside en cursar los aires, sino en bombardear desde las alturas. Cualquier intento de regeneracin democrtica en Asturias pasa por apartar del poder a los de lvarez Areces. En caso contrario, nadie se queje del deterioro econmico creciente de la Autonoma. En la Asturias de mis amores, el arecismo no se content con lanzar brotes verdes ficticios, sino que embauc a toda Espaa con el mensaje de la superacin de la crisis. Mentirosa la ministra Salgado, Areces dirige tesis doctorales de embustes.

Como si nada. PP y Foro Asturias, impertrritos. Retrocede el producto interior bruto, se desploma la industria, se empantana la construccin, se triplica la deuda pblica y el paro dobla campanas por los desempleados. La derecha asturiana, en tanto, se dedica a hablar del sexo de los ngeles. Cascos equivoca el enemigo. Rajoy yerra en el diagnstico. Asturias padece y ellos se instalan en la refriega personal y en cuitas particulares. La zorra, al acecho. Alterado el corral, los gallos enzarzados, el Psoe busca huecos para el asalto.

Los focos se centran en Andaluca. Es mucho lo que se juega en el sur de Espaa. En cambio, Asturias vive una involucin perniciosa. Lo va a pagar muy caro el partido de Rajoy si no advierte la dimensin del escenario.

Las desgracias nunca vienen solas. Es ms, se citan unas a otras por las redes antisociales del ms infame inters econmico. Los fuegos internos de las potencias europeas expelen algo ms que humos negros. Avisan de problemas externos que encontrarn su acomodo en las luchas intestinas de los pases ms convulsionados por la crisis. Avistado el problema, prevista la solucin. Los gritos, las manos duras, los aspavientos y las salidas de pata de banco nunca fueron soluciones. Acrecieron los males.

Mariano Rajoy habr aprendido muchas cosas en su larga carrera poltica. Una de ellas, de Aznar. La economa se sujeta en perchas de aluminio flexible y no en ganchos de matarifes de carnicera. Jams. Otra de ellas, de Aznar. Las mayoras absolutas revelan un estado de nimo de la ciudadana. En absoluto dictan una forma prepotente de gobernar. Desconfo de quienes al amparo del poder legtimo de las urnas, hacen tabula rasa para mostrar a todo quisque quin es el gallo del corral.

La firmeza es fiel aliada del respeto y las formas muestran la cara amable del fondo democrtico. Actitudes chulescas, ni una. Manifestaciones verbales, comedidas y pensadas antes de ser publicadas. Si la reforma laboral es un asunto de urgencia indiscutible, las declaraciones del Gobierno habrn de discurrir por la senda de la inevitabilidad. No cabe otra estrategia si se quiere sacar del pozo a quienes a esa sima han sido arrojados por la desvergenza del Gobierno anterior. Cuestin de vida o de muerte. Primero, es preciso rescatar a las vctimas. Despus, cerrar el agujero. En tercer lugar, inspeccionar largamente el terreno para que estas desgracias colectivas no vuelvan a acaecer.

Con arreglar el laberinto interior, se alcanza una meta parcial. El mundo se solivianta cuando las diferencias se hacen demasiado notorias. No nos cabreamos tanto por ver cmo unos pasean su Rolls Royce como porque desde el mismo nos hagan cortes de manga. En la era de las telecomunicaciones, las peinetas adoptan maneras sofisticadas. Las guerras del petrleo del Oriente Medio esconden motivaciones religiosas que no son ninguna tontera. Y viceversa. Las rebeliones populares de Egipto, Libia y otros territorios musulmanes amenazan con algo ms que simples escaramuzas para cambiar a unos dirigentes corruptos. Se anuncia un cambio de era. El tiempo de los esclavos no ha muerto y, por desgracia, no morir. Sin embargo, nadie quiere ser llamado de esta manera.

Irn e Israel nos van a meter en un estrecho de Ormuz mucho ms achicado que la distancia real entre las tierras que permiten acceder al Mar de Arabia. O sobrevive uno o fenece el otro. La geoestrategia de tan conflictiva zona atraviesa momentos de peligro indescriptible. En cuanto a Siria, nos jugamos algo ms que conservar el Damasco cultural e histrico. Apostamos all por la repugnante Persia corrupta del sha derrocado o por el despreciable fundamentalismo islmico que encabeza Mahmoud Ahmadinejad.

Estalle lo que haya de estallar, lo que veo venir como una inmensa bola de fuego, el papel de Espaa ha de estar muy bien definido. Repetir las amargas experiencias de Irak en Irn o en Siria significara que El PP no slo no ha aprendido nada de la historia, sino que se empea en reeditar estpidas polticas exteriores. Si hay una oportunidad nica para buscar la tirana de consenso con el Psoe y las dems formaciones democrticas del Congreso, la encontraremos en el Ministerio de Margallo.

No hace falta ser muy listo para saber que la Mesopotamia de ubrrima agricultura secular y cuna de una civilizacin extraordinaria, puede ser hoy, por mor de intereses negros, lese petrleo, y mentalidades oscuras, entindase guerra de religiones, la tumba de una cultura nica. La occidental.

Desde que el arte clsico mostr su preocupacin esttica por las proporciones humanas, el canon se convirti en modelo de perfeccin. Para cada poca, claro. La proporcin no es sino la disposicin, conformidad o correspondencia debida de las partes de una cosa con el todo o entre cosas relacionadas entre s. Del mismo modo que se entiende proporcin, asimismo, por la igualdad entre dos razones, hasta el punto de distinguir la proporcin aritmtica de la geomtrica. Se puede trasladar las acepciones desde una base racional a un sustrato emprico. As podemos referirnos al canon escultrico egipcio en contraposicin al griego, o al canon de relaciones entre una algarada callejera y la correspondiente actuacin de las Fuerzas de Seguridad.

Resulta obvio que una manifestacin de estudiantes pacficos no puede reprimirse a caonazos. Ni siquiera mediante disparos de chorros de agua. Mucho menos con porras. Sera desproporcionado. Cosa distinta es que entre los manifestantes cvicos se cuelen maleantes profesionales de la desestabilizacin que, mercenarios del alboroto, se escudan en los derechos y libertades legtimos para perpetrar sus insanas malevolencias. En cuyo caso, la polica debera tomar medidas oportunas que pasan, primero, por localizar e identificar a los intrusos sociales y, despus, por apartarlos del grupo, detenerlos con las garantas del protocolo de actuacin y ponerlos a disposicin del juez. Proporcionalidad respecto a los sujetos, a los hechos y a los preceptos. No cabe duda de que si un cojomanteca cualquiera se excede en desobedecer a los Cuerpos de Seguridad, en ofenderlas, en provocar daos y en agredirlas, los agentes debern, sin necesidad de utilizar armamento desproporcionado, reducirlo con la mayor diligencia y eficacia.

El comentario acerca de la desproporcionalidad trasciende las relaciones entre polica y manifestantes violentos. Se acerca al terreno de las informaciones mediticas y al campo de las interpretaciones de los editoriales de prensa. Me explico. Si los bronquistas atizan a Intereconoma, de inmediato surgen las voces flautas de los compaeros de profesin periodstica que de alguna manera justifican las agresiones por el carcter derechista de esa empresa editora. Cuando los disruptores de la paz social lanzan sus invectivas verbales y sus ataques fsicos a Tele 5 o a Antena 3, por citar a televisiones que se autoerigen en modelos de moderacin y de objetividad, entonces los golfantes que impiden el normal desempeo de la actividad informativa se convierten en golfos apandadores contrarios al derecho fundamental a la libertad de informacin. Dnde radica, pues, la proporcionalidad de estas televisiones privadas, en su bondad incontestable o en la maldad inexcusable de los compaeros. No ser ms sensato ubicar el mal all en el que lo produce a sabiendas de que los golpes son ms efectivos y noticiosos que las palabras y que stas llenan ms telediarios que los silencios de las masas.

Proporcionalidad. Razn y experiencia. Experiencia y razn. Trasladado a otro orden de cosas. Cientos de miles de andaluces estn en paro. Miles de ciudadanos de nuestra Autonoma se encuentran en el umbral de pobreza. Los dirigentes psoecialistas ocupan el top 10 de la corrupcin institucional. En este contexto lamentable, la desproporcin entre la limpieza y la suciedad es de poca. El Dorforo de Policleto sera de 231 cabezas. Para cabeza, la del Director General de Interior de la Junta de Andaluca. No slo provoca gastos al erario pblico por sus asistencia a innumerables cursos, jornadas y encuentros a curso de lo que sea, sino que, al parecer, su seora esposa, que le acompaaba en estos menesteres, tambin cargaba a los contribuyentes su asistencia por aquello de consolidar la afectio maritalis. En este seor descansaba todo lo relativo a la seguridad andaluza. Bastara que su santa repartiera al alimn las instrucciones para sofocar las barrabasadas de los profesionales del caos. Proporcionalidad.

Las manifestaciones de Toxo y Mndez son autnticas declaraciones de guerra. Si el Gobierno de Rajoy no atiende el clamor de los pancarteros, que se atenga a las consecuencias. De la huelga general y de lo que haya de venir. No s por qu, o s lo s, me he acordado de Amaiur. O legalizis al partido o la guerra proseguir. No digo yo que sea Otegi el de Comisiones o el de UGT. S confieso que he asociado ideas. Lo mismo que pensando en Rubalcaba, se me ha aparecido el espectro de su amigo Eguiguren. Esto de la guerra pone de los nervios a ms de uno.

En tiempos de tempestad, calma y buena mano. Brocardo de gente de bien. Para quienes hacen del conflicto, negocio, el dicho ms adecuado es el de en ro revuelto, ganancia de pescadores. La huelga general es una bandera de rendicin. Los convocantes sucumben a su propia inanidad argumental y recurren a espolear los ms bajos instintos. No les viene bien la ley y varan el barco de la legalidad entre los escollos del ocano de sus turbios intereses. Siempre fue as. Piensen, si no, en la revolucin asturiana del 34. O en el manejo de los acontecimientos que rodearon el golpe de Tejero. Sin ir ms lejos, sitense en la Espaa de los atentados de Atocha.

Retomen, -y solicito su indulgencia-, la Espaa de Zapatero. Pesadilla inacabable y no terminada. El campen alucinado de la champions imposible podra haber dado con sus posaderas en el banquillo de acusados, como el presidente de Islandia. Junto al desnortado e incapaz poltico, los seleccionadores nacionales del Paro. Los mismitos que ahora rechazan las reformas de Rajoy. Con tal de seguir chupando del bote, que los destrozos permanezcan y que los escombros no se retiren. Alertbamos sobre un otoo caliente pero la primavera se antoja trrida. Trrida y seca. Callejera. Sin rboles como refugio ni fuentes para mitigar la sed.

El ltimo, que cierre la puerta. La pieza final del puzle autonmico est a punto de caramelo. Si la pierden, morirn en su laberinto de ambiciones. Andaluca es el postrero estandarte de unos politicastros pendones y pellejos. Grin conserva la mscara de la serenidad porque tras el disfraz le hierve la sangre de su derrota. Un hilo finsimo le une a la esperanza improbable de retener su fortaleza privada. Izquierda Unida se llama el sedal de pesca. Valderas, el carrete. Si Arenas es previsor, no entrar en el juego de rol del debate en Canal Sur. Sera un suicidio. Como si Mariano accediese a una entrevista con Iaki Gabilondo en la tele de Roures.

Grin y Valderas pueden seguir galleando. Sus discursos son de chicha y nabo. Valen lo que su respeto hacia seis millones de parados. Nada. De la maltratada clase trabajadora, sacan los jugos finales. A ellos escamotearon los expedientes de regulacin de empleo. Y las mariscadas. Y los puentes escabrosos a Punta Umbra. Y el AVE que nunca volar. Y el desdoble a Badajoz por una carretera de muerte. Y el aeropuerto fantasmagrico de una Huelva que abandonaron a su mala suerte. Como estn perdiendo por goleada, se llevan el esfrico, apalean a los rbitros, cambian el marcador, secuestran a los periodistas y a tomar por all las reglas de juego democrticas.

A ver, elijan. Si quieren paz, voten al Psoe. Si guerra, al PP. El que avisa, no es traidor. El tema es que acaso no sea un aviso, sino una amenaza. Por qu ser que, de nuevo, Amaiur asalta mi recuerdo.

Ya lo anuncibamos. Las serpientes podrn ser animales de compaa, pero reptar, reptan, Arrastrarse, se arrastran. Enroscarse, se enroscan. El fondo de vboras que definiera el seor Guerrero, exDirector General de Empleo de la Junta de Andaluca, con Chaves y Grin, se prolongaba a travs de madrigueras mltiples de longitud interminable. Cuando menos te lo espera, el hurn asalta el habitculo subterrneo y los envilecidos del inmundo subsuelo huyen despavoridos. Intentan taponar huecos pero la rapidez de la juez que averigua y descubre lo escondido y secreto, aborta su tarea de destruccin aadida. Ay, Guerrero.

El hombre del Psoe en la infame trama de los EREs no se quiere comer solito el marrn "trop glac". En su nimo de reparto, ha dispuesto que la tarta de la ignominia institucional sea compartida por los dos grandes jefes apaches. Que es verdad, que l habr hecho lo que le ha salido de all, pero que los mecedores de la cuna han sido los mandamases de la Junta. Y que si uno pisa la crcel, pude haber cola tras l. Todo ser que exhiba los documentos que correspondan y pulse las teclas adecuadas. Se puede constituir una orquesta indita de pianistas. Ya saben, de gente que toca el piano con las manos tintadas.

La Juez Alaya es que tiene bemoles. Ha puesto patas arriba a un Gobierno acostumbrado al mangoneo moral ms desaprensivo. El ingreso en prisin del autor material, que no intelectual, supone un antes y un despus de la gran infamia. Los grianistas, a falta de argumentos ms slidos, lanzan caonazos contra el chivato. La campaa electoral aade un ingrediente ms al debate entre la izquierda podrida y la derecha sin mancha. Al cabo de dos semanas de dimes y diretes, la respuesta final vendr dada por el resultado de las urnas. Es la respuesta a un proceso, pero no la verdad de ese proceso. Triunfe el PP o salga victorioso el Psoe, la batalla por la justicia habr de dirimirse en los juzgados. Las elecciones legitiman los nombramientos pero no absuelven a los nombrados.

El seor Guerrero tiene que cantar la Traviata. Sin desafinar. Cualquier nota discordante marcar el significado del concierto. Entre el pblico, hay ms enchufados que espectadores que han pagado sus entradas. Se prev, pues, predominio del abucheo. De ah que uno se pregunte: y ahora qu.

Ahora el seor Grin nos dir que la regeneracin de Andaluca pasa por los candidatos del partido que degener a la Comunidad. Anunciar que la modernizacin de la regin slo ser posible si contina el Psoe. Que el fin del desempleo ser imposible si la derecha llega al poder. Que el estado de bienestar de los ciudadanos se diluir una vez Arenas asuma el mando. Ahora qu.

Ahora, ms de lo mismo. Si este pueblo no reacciona, no habr paz. Ni justicia. Ni equidad. Si la mafia no es erradicada, la camorra seguir rigiendo los destinos de nuestra gente. El gran desafo de la democracia no es la fuerza del voto, sino el acierto del sufragio. Al respecto, los manipuladores de los medios hacen temblar los brazos ms robustos y las mentes ms claras.

Ahora qu. Pues eso, esperar. Y gane quien gane, griten conmigo: viva la democracia. No lo olviden. Nos queda el derecho a la exclamacin y a la pataleta. En dictadura, ni eso. He ah el ahora qu.

Si atendemos a la etimologa del trmino, comunista es el que pone en comn. En una sociedad de pobres, stos no existiran o seran mucho menos pobres, si los comunistas ricos compartieran sus fortunas. La realidad nos muestra una imagen bien distinta. Ni los comunistas ponen en comn su patrimonio privado, que para eso est el pblico, ni los ricos entrarn en el reino del cielo salvo que antes los camellos logren colarse por el ojo de una aguja. A no ser que se trate de un camello de juguete y de una aguja gigantesca.

La controversia cristianismo-comunismo nunca deja de estar presente. Las doctrinas religiosas y civiles pueden ser hermosas. De hecho, algunas son tratados de bondades humanas. No obstante, cuando el ensayo se sumerge en la praxis, ay, entonces la enseanza terica se hace un callo indigerible. Es el momento del auge de los voceros y de los doctrinarios que, a falta de autoridad moral, elevan sus preces al demagogus altisimus. Ejemplos, los que quieran. En la vida religiosa y en la vida civil.

En la China de los emperadores y del maosmo, el dinero rompe todas las esquelas ideolgicas. Nunca como en estos casos adquiere ms fuerza la teora de Engels acerca del secuestro colectivo de las libertades individuales en la prisin de los derechos colectivos. Pues claro, el bosque impide distinguir a los rboles y en su espesura puede extraviarse el ms orientado. La noticia cubre titulares de la prensa digital. En la Asamblea Popular China, 70 de sus delegados, slo setenta, acopiaron el pasado ao casi sesenta y siete mil millones de euros. Dicho en otros trminos, estos comunistas magnates poseen una renta quinientas mil veces por encima de la media de su pas. Toma igualdades y puestas en comn.

Frente a estas riquezas, las de los asquerosos capitalistas yankys opresores del proletariado es pura migaja. Y si me refiero a los parlamentarios espaoles, caca de la vaca. As se queja tanto Llamazares. Para comunistas, los chinos. Para libro rojo, el de Mao. Para lujo, el asitico. Para gloria, la terrena. Para ricos, los de la capital en Pekn. Para privilegios, los de la lite del partido.

China se est urbanizando con inusitada rapidez. No obstante, las diferencias socioeconmicas entre la ciudad y el campo son insultantes. Como ofensivos son los desequilibrios entre unos muchos habitantes y unos pocos residentes en las mismas. En el marco de un mercado milmillonario de consumidores, la desigualdad es reina. Reina hasta el extremo y emperatriz hasta la nusea.

En la China del autoritarismo se abre la portezuela de las libertades. Para algunos. Para el resto, el oprobio. Qu se creen. El comunismo cristiano es un pastel trufado de cianuro. El cristianismo comunista es un cocktail de estricnina que no hay quien se trague. La pobreza no es una virtud. Es una necesidad. La que tenemos de ser ricos pero que, virtuosos, no salimos de pobres. El que no se consuela es porque no quiere.

Ya s, ya s. Ya s cmo est la Consejera de Empleo. Pues anda que la de Hacienda. Lo que no se advierte es el eco de la de Educacin. No es culpa del actual consejero, el seor De la Chica. Que viene de muy atrs. Les recuerdo mis artculos sobre las historias pezzianas o mis diatribas acerca de doa Cndida. Sea como fuere, y acaso sea por lo de la gota que colma el vaso, los ltimos aos han sido de caticos a la gorda.

Es tal la confusin y grave el desconcierto que los profesores no saben si van o vienen. De modo especial, las pugnas por derechos entre funcionarios de carrera y funcionarios de empleo. Si ramos pocos, pari la abuela. El penltimo conflicto nos lo trae la divisin entre los propios interinos. Uno se sorprende de pocas cosas a esta edad de su vida. De lo que concierne a la poltica educativa en Andaluca, les aseguro que me espero lo peor. No tengo ms que observar que en Huelva, durante los ltimos veinte aos, el verdadero mandams, el poder real, nunca fue detentado por el Delegado de turno. Ni hablar. Todos los hilos estaban, y estn, en manos del secretario provincial. Mrito o astucia de este funcionario tan cercano al Partido como demrito y falta de aptitud en los nombrados al frente de tan alta funcin.

Siguiendo la lnea trazada por Huelva, un profesor de Instituto, muy ligado a nuestra ciudad e implicado en un escabroso y pblico asunto de enchufismo, fue elevado a los altares de la Direccin General de Recursos Humanos de la Consejera de Educacin. Desde ese fatdico nombramiento hasta la fecha, la bola ha rodado pendiente abajo hasta provocar una gran avalancha de meteduras de pata y alguna entrada de mano. Con este seor en tan crucial puesto directivo, la mala suerte est echada. No porque el hombre sea gafe, ya quisiera tener ese don, sino porque no le ha cogido la manija al mecanismo. Demasiado complicado para su masa gris.

Se encuentra metido en todos los perejiles. Los juzgados de lo contencioso han visto y escuchado la estrechez de sus entendederas y lo escuchimizado de sus argumentos. Menos mal la tropa de abogados de que se vale, que si no otro gallo le hubiera cantado al docente metido a concejal de la nada y a directivo del cero patatero.

El ltimo obsequio que nos entrega el nclito poltico, perito en dedazos, ha sido la publicacin de las bolsas de trabajo del cuerpo de maestros. Un juez de Sevilla ha mandado al pairo su resolucion al respecto. Hala. Suspendida cautelarmente. Nueva reprobacin a tan peregrino como taimado personaje. La cautela impedir, en opinin fundada del magistrado, una discriminacin entre profesores segn se situaran en la relacin de servicios anterior al ao 2010, o con posterioridad a sta. En otros trminos, la dicotoma entre experiencia profesional y nota de la oposicin.

El Director General de (indi)Gestin de recursos humanos es corresponsable del Decreto 302. A causa del mismo se establecieron dos bolsas de interinos. Ol moreno. La injusticia, aparte de la ilegalidad, es evidente. Claro que como la igualdad para los psoecialistas del dedo es un lujo imposible, practican la diferenciacin con un afn insuperable. Los abogados del prenda apelarn la medida judicial. Lo mismo acaban llevndose el gato al agua. Pero la inseguridad jurdica no se la salta un galgo. Ya les digo, con estos seores en lugares tan esenciales, difcil es que Torretriana no se desplome sobre sus habitantes.

Vyase, seor De la Chica. Aunque el Psoe gane las autonmicas. Llvese -aproveche- al Director de Recursos Deshumanizados. Djelo un tiempo por Granada. Para que descanse el hombre y no idee nueva barbaridades.

Ya lo deca Jesucristo: Dejad que los nios se acerquen a m. Aplquese el Gobierno del PP la predicacin del Maestro. Dejad que los descontentos tomen la calle. Con orden y concierto. Con calma y serenidad. Con civismo. Sin violencias. Que s, que eso de prohibir es un error salvo que las leyes disientan o los hechos inviten a precaver. Que se manifiesten.

Si el 11-M los sindicatos de Toxo y Mndez deciden apoderarse de las calles para protestar contra la reforma laboral, que lo hagan. Conforme a la legalidad vigente. Que su manifestacin coincide con la de apoyo a las vctimas de los atentados de Atocha, pues muy bien, no pasa nada. Madrid es muy grande y los circuitos urbanos de la capital dan para dos y muchas ms expresiones del sentir democrtico del pueblo. Que salgan a la calle juntas y en armona. Y que se vea un aspecto importante que descalifica a unos y encumbra a otros. A saber.

Los opositores a la reforma laboral muestran su clera cuando la empresa partidista que tena la contrata del empleo ha llevado al pas a la bancarrota y a casi seis millones de espaoles al paro ms angustioso. Esos que se manifiestan el 11-M afrentan a las vctimas de Atocha porque, habiendo tenido oportunidades durante el zapaterismo de conquistar las calles y justificarse, aprovechan que el PP lleva un par de meses en el Gobierno para pasarle factura por los desmanes perpetrados por los del Psoe. Si CC.OO y UGT decidieran aplazar su factura ideolgica un par de das, podran unirse a los ciudadanos que honran a las vctimas del terrorismo y, sin renunciar a sus libertades constitucionales, mostraran su rostro democrtico. En cambio, la manifestacin en apoyo a las vctimas podra, si quisieran, adherirse a la muchedumbre que persigue derogar la reforma laboral. Se da opcin a unos y a otros. Por qu muchos manifestantes no pueden alinearse, y participar, en uno y otro posicionamientos.

El sino de los sindicatos-empresas es el de convertirse en lobbys embozados en pasamontaas de obreros y en boinas cheguevaristas. Gusta a sus dirigentes de fardar de izquierdas cuando se colocan bajo el foco de la publicidad y de disfrutar como la derecha de los vinos y platos de los restaurantes de cinco tenedores. Son la coronacin del lerrouxismo/guerrismo/felipismo ms demaggico.

Los sindicatos de clase pero sin distincin se mueven a los mismos acordes de los sindicatos burgueses. Ah tienen al SEPLA. El sindicato de los pilotos de Iberia ha convocado un taco de huelgas para los das claves del turismo primaveral. Culpan a la empresa de la negociacin. Pues muy bien. Si, adems de la huelga, se deciden por la manifestacin, que se sumen el da 11 a la de los ugetistas y comisionistas. Total, reclaman asuntos idnticos.

A los de clase y a los de la clase les importa un rbano la situacin de Espaa. La Seguridad Social entr en dficit el ao 2011. Los ingresos del Estado disminuyen. El paro escala al Everest de los desempleos histricos. Pues duro. Que los sindicatitos se manifiesten cuando les salga de all. Pero no les demos ms pbulo. Cuando los majaderos se renen en un foro, las diatribas se miden en magnitudes de jilipoyeces. Es preferible seguirles la corriente. Si se les prohbe, se engolfan ms en sus ridculos lamentos.

La fantasa ertica-festiva y faranico-dominical de la expresidente de la Diputacin de Huelva toca a su fin. El Hotel Pars ha sido uno de los grandes escndalos de la ltima legislatura psoecialista. Ya me dirn, con la que est cayendo, que la seora Petronila decida alquilar, de manera tan oscura como sonrojante, un edificio en el centro histrico de la ciudad con un coste diario de quinientas mil pesetas, tres mil euros al cambio actual. Para uso, disfrute y solaz de las ambiciones desmedidas de una poltica alejada de la realidad ciudadana y del civismo social.

En plena vicisitud de congelacin de pensiones, de recorte del sueldo de los funcionarios, de incremento letal del nmero de parados y del vertiginoso cierre de empresas, la doa se salta a la torera el clamor social ante el disparatado negocio y lanza un reto al sentido comn. Huelva soy yo, desafa la seora del Psoe. El palacio es mio. Como la calle, la plaza, la ciudad. Todo es suyo.

La vida, nos deca Hegel, slo tiene valor cuando merece la pena vivirla. A costa de lo que sea, no. A expensas de los dems, tampoco. O amarramos nuestras desdichas con el cinturn del amor propio o el amor propio desparramar nuestra infelicidad hasta ahogar nuestras vidas. Lo de la seora Petronila se encauza por la segunda proposicin de la disyuntiva. Lo de la seora Guerrero ha sido soberbia ms que amor propio. El amor propio tiene un componente positivo. La soberbia es el principio de todo vicio. Cuando muerde, deja una herida que no cicatriza. La hipoteca que se ha de pagar inunda el patrimonio de las generaciones herederas.

La humildad y la rectificacin suelen ser buenos antdotos contra el pecado mortal e incluso contra el delito penal. El que Caraballo, presionado en vspera de las elecciones del 25 de marzo, por su socio de gobierno en la sombra, haya decidido cerrar el Hotel Pars el prximo 1 de junio es una buena noticia. Ahora viene otro problema heurstico. Tcnica de indagacin y de descubrimiento. El por qu en estas fechas, ya viene respondido. El porqu Caraballo presidente y no Caraballo vicepresidente, es otro cantar. Si antes, por cobarda, no se opuso al desatino, habr que cuestionarse la razn de su cambio de actitud ms all de la cita electoral. Item ms. Qu grado de credibilidad se habr de conceder al nuevo presidente de la Diputacin si el facttum de todo lo que se crea o se destruye o se modifica o se perfila en la provincia es su pariente Mario Jimnez. Muchas preguntas y pocas respuestas. De la nada al todo sin preaviso.

Los oscurantismos, el nadar entre dos aguas sin mojarse la ropa y comportamientos de ndole ambigua por naturaleza, describen a las personas. Las retratan. Lo que hace cuatro aos era una necesidad organizativa indispensable para la Diputacin, se transforma maana en la bsqueda de un ahorro esencial. Cmo le ponemos al nio. El gran egabrense Juan Valera escribi aquello de que quien no te conozca que te compre. Pues eso.

La crisis opera milagros en el ingenio de los necesitados. Ser ingenioso no es sinnimo de ser un genio. Ni siquiera de considerarse eugenio. El ingenio es chispa, maa, ardid, artificio. El genio es capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas admirables. El eugenio es el bien nacido. Aquello de agradecido. No s si me entienden o me explico.

As que ya est bien de dispendios y de mentiras. A organizar bien. A administrar con pulcritud y eficacia. A supervisar con la diligencia de los buenos padres, y madres, de familia. Que ya es hora.

Hay gente y gentuza. Hay personas honradas y golfos irredentos. Hay polticos que cumplen la ley y dirigentes que escupen en ella. Y con todos ellos hay que aprender a vivir. Con todos. Con respeto pero sin familiaridades que excusen su miserable condicin.

Una vez ms el Psoe de Huelva toma un protagonismo vergonzante. Recojo la publicacin de la prensa local, independiente del partido de Mario, sobre La Zarza. No sobre Vicente Zarza, que esa es otra. Sobre la localidad cercana a mi querida Calaas.

El alcalde de La Zarza-El Perrunal es miembro del Psoe y militante de UGT. Se apoya en dos de los pilares de la desgracia moral de Espaa. Este seor se prejubil con 44 aos merced a una pliza financiada desde el fondo de reptiles. Con 44 aos el hombre. Poda tratarse de un trabajador marcado desde edad temprana por la dureza de la mina. Poda, pero este hombre, a tenor de los informes, no ha visto la mina ni en fotografas. Poda tener derecho, pese a todo, a las bonificaciones contempladas. Poda, pero al susodicho seor no le correspondan. Poda. UGT y CC.OO. tambin podan. Pero no pudieron.

El Partido de Chaves y de Grin tambin poda. Pero no pudo. Mario Jimnez poda, por una vez, dejar de mentir, pero su instinto mendaz le supera, le desborda. Patologa multirrepetida si se quiere ser alguien en su organizacin. Poda, al menos, callar. No, si quiere que los delatores internos no suelten la lengua y los vmitos manchen su hoja de servicios. Por ms que el Instituto Nacional de la Seguridad Social informara que el seor alcalde no reuna los requisitos para prejubilarse, don Mario invoca la legitimidad del acto y rechaza cualquier aprovechamiento espurio. Los nicos tuertos morales, seala don Mario, son los trompeteros de la plumilla, sobre todo los periodistas de El Mundo. Al socorro del jefe Jimnez sale el repiquetero Gmez. Don Luciano justifica que Dios es dios y que el Demonio es el demonio segn sople el viento por el norte de la contaminacin o por el sur de la corrupcin. En cualquier caso, nos tranquiliza, el alcalde no pas de simple oficinista y sus pulmones jams se ofrecieron a la belleza letal de la pirita.

Mario permanece, al arreciar la tormenta, a cubierto. Ya escampar, repite, cual un Felipe movido a pilas. Mangoneo, no; mangoneo, no. La culpa, del PP. La culpa, del PP. Rajoy, derecha; Rajoy, derecha.

El fondo de reptiles es una pestilencia. Sin embargo, para hedor, el de los psoecialistas que lo crearon y el de los psoecialistas que se beneficiaron del mismo. La peste de los hechos y las palabras mefticas. Le quitan el dinero a los parados y lo reparten en bacanales. Tendrn poca vergenza.

Las acciones del Psoe dan asco, es verdad. Pero la repugnancia puede vencerse. Ms difcil de dominar el miedo. Uno tiene autntico pavor a que esta Andaluca que me vio nacer y crecer siga, de nuevo, en manos de una banda con tintes mafiosos. Justificar que un camarada de partido cobre cientos de miles de euros por la cara es ms propio de un criminal de la palabra que de un palabrero criminal. El infierno dantesco de los millones de parados exige una rectificacin.

El Psoe da miedo. El 25 de marzo, los electores tienen la opcin de mandarlo al averno. De esa manera, acaso algunos podamos creer en el cielo. Ellos, que sigan mintiendo sobre Invercaria. A este paso, vamos al cielo. Ellos, al maldito infierno.

Sociologa del consumo. Si un producto es deseado por otros, se acrecienta la necesidad de adquirirlo. Psicologa elemental. Se aprecia ms lo que se puede perder que lo que se tiene. Elecciones andaluzas.

Cosa distinta es que se piense que el producto est en la mano y que ha pasado de un dueo a otro. Craso error. Viene de muy antiguo. No vendas la piel del oso antes de cazarlo. Hasta el rabo, todo es toro. Elecciones andaluzas.

Las encuestas arrojan cifras sospechosas. La mayora del PP es dbil. Su debilidad reside en que, para gobernar, precisa la mitad ms uno de 109 escaos. La minora simple puede ser una derrota brutal. Elecciones andaluzas.

Cuando se pretende limpiar una casa, o se dispone de desinfectantes y otros elementos de asepsia, o se incurre en un voluntarismo estpido. Si la corrupcin es el culmen de la suciedad moral, se ha de seleccionar muy bien al equipo que ha de expurgar y lustrar la vivienda. Todo el equipo. Elecciones andaluzas.

Si los candidatos del PP a la Junta de Andaluca muestran una imagen consolidada de aceptacin ciudadana, deben presentarse en la campaa como capaces de hacer compatible su gestin actual con la que habran de realizar, sin merma de su credibilidad en tanto prometieron defender en exclusiva una alcalda. En este sentido, la poltica de comunicacin del partido habr de ser lo exquisita que no suele ser. Elecciones andaluzas.

La oportunidad del PP es nica en la vida democrtica del ltimo cuarto del siglo XX y de los doce primeros aos del siglo XXI. Esta singularidad adquiere un tono ms vivo si se tiene en cuenta que jams el Psoe ha atravesado tribulaciones internas tan intensas ni desprecios externos tan evidentes. Aprovechar la coyuntura es esencial pues lo de las segundas oportunidades es un mito. Las manifestaciones pblicas del Partido Popular debern conducirse por la senda del respeto a la realidad, de declaracin de su humildad, de bsqueda de los mejores, de erradicacin de las desigualdades, de fomento de la austeridad, de defensa de las libertades y, por supuesto, de eficacia en la gestin econmica. Elecciones andaluzas.

El efecto del consumidor puede provocar en el Psoe un efecto descomunal de retencin del poder. Lo tienen y del mismo quieren seguir usando y abusando. Sus dirigentes conocen el alcance de esa prdida en el mantenimiento de su organizacin. La envidia, el resentimiento, el miedo y el egosmo ponen en alerta a los hombres y mujeres maltratadores que consideran a la pareja como propiedad. Estas emociones bsicas y perturbadoras lo mismo rompen un pas que una familia. Igual destrozan una mente sana que acentan patologas preexistentes. Elecciones andaluzas.

El efecto consumidor debe hacer reflexionar al PP. Son millones los que anhelan un cambio en la administracin andaluza. Se pueden quedar con la miel en los labios si no advierten a Arenas y a los suyos de cun importante es saber, querer y poder. As que a por el producto.

Inflar. Hinchar. La economa espaola ha sufrido el mal de los gases. Desde hace mucho tiempo. Especialmente desde dos mil dos cuando la reina peseta abdic en el prncipe euro. De las setenta y cinco pesetas del caf al pago del euro en un par de das. Precio ascendido de golpe al tercer piso. Del caf maanero a la cervecita con tapa antes del almuerzo. Una tapita de cien pesetas, e incluso de ciento cincuenta, era un bocado al alcance de muy pocos. Con la rubia obligada al lado, nos bamos tranquilamente a las trescientas. Un dinero. De pronto, cerveza y tapa a tres euros y el que no pueda, ya saben, agua y ajo.

Ms que una hinchazn, un bulto. De la exageracin al engreimiento, un paso. Y de los tres euros por la parejita a tres euros slo por la tapita. As no hay quien pueda. Era seal de nuevos ricos en dbiles economas. Del pisito de diez millones de pelas se transit al pisazo de doscientos mil euros. El mismo suelo, los muros de antes y el portaje de cartn-madera. La burbuja inmobiliaria se cas con la borboja barista. Con los mismos mimbres simulamos hacer nuevos cestos. Hasta que el globo estalla. Cmo que por qu. Porque el recipiente que contena el gas expansivo no est preparado para semejante volumen. Bluff. Lgrimas de nios ante la contrariedad no imprevista sino no aceptada.

Los primeros pillos de este cuento de la lechera, los bancos. Prstamos a tutipln. El dinero fluye y las comisiones suben el caudal del rio contaminado. No pasa nada. Simples traspis del caminante hacia la riqueza. Aire a las ruedas sin reparar el pinchazo. Todo lo que se coloca en posicin erecta acaba vctima de la ley de gravitacin universal. Todo menos los salarios de los funcionarios y las pensiones de los jubilados. Coches elitistas de tres millones de pesetas se vulgarizan al pago de dieciocho mil euros. Ms aire, ms. La feria lo es por las luces y las vueltas. Hasta el agotamiento y el mareo. La soberbia del arrogante hace presa en el bolsillo del estpido.

Mas no se aprende. La cesta de la compra se encarece a la par que las viviendas dejan caer parte del lastre que impide su venta. Los bancos devienen inmobiliarias de invendibles. Las deudas y la morosidad no acompaan su voluntad indesmayable de ganancias. La cerveza y la tapa se arrastran al euro y medio. Aparece la feliz hora de la birra a sesenta cntimos. Los sueldos de los que conservan el trabajo son acuchillados para trasvasar su sangre a los vampiros poderosos. Los que viven de la pensin arriman el hombro al supermercado ms asequible. Los habitantes del desempleo sobreviven gracias a la ayuda familiar y a la chapuza salvadora.

En este gazpacho caliente, el pepino se atraganta, el tomate est pocho y el agua llena de bacterias. As y todo, o se engulle o no se engaa al hambre. En el palco del teatro de la vida, el seor Cebrin se embolsa millones mientras la empresa los pierde a golpes de hemorragias de sus trabajadores. Y el seor Senz, el de Banesto, no se queda atrs en la percepcin de dividendos millonarios. Ellos no tienen problemas de ampollas. Su vivienda es mansin. Su cerveza y tapa, de cinco tenedores. Al resto de los curritos, las sobras de la crisis que ellos contribuyeron a crear.

Peligro. Los recortes educativos en la Universidad de Crdoba pueden causar daos colaterales a partir del inicio del prximo curso acadmico. Don Manuel Chaves, el expresidente de Andaluca, el exvicepresidente de Espaa, el expedientador irregular de empleos, el exconcesionario de subvenciones a Matsa, y tantos otros ttulos experienciales, vuelve a las aulas. Socorro.

A su edad, don Manuel no va a cubrir una plaza en los cursos para mayores. Ni lo piensen. Vuelve como profesor despus de una clamorosa ausencia de dcadas sin levantar una tiza. El Departamento de Trabajo de la universidad de la ciudad de los califas es el destino de este egregio docente, autor destacado de la modernizacin de Andaluca. No sabemos cuntos libros ha publicado ni cuntos ensayos ha escrito ni qu trabajos de investigacin ha realizado ni en qu foros de pedagoga ha intervenido ni en qu juicios sociales ha colaborado en los ltimos treinta aos. Pero ah lo tienen, de vuelta a la institucin de lite de la educacin. Despus nos quejamos del nivel de ciertas facultades.

Ignoro en concepto de qu el profesor Chaves reclama una plaza docente. Si como catedrtico, si como titular, si como becario, pero a poco que reflexionemos sobre el asunto, produce grima la afliccin de muchos discentes que, aparte de entender, o no, que esa es otra, el mensaje significativo del retornado docente, estn convencidos de que don Manuel se ha reciclado en el aggiornamiento universitario. Porque, a este paso, nos contradiremos si admitimos que dar clases es tarea inmutable desde los peripatticos hasta la lectio y disputatio medievales o desde las prdicas de Dewey a las enseanzas de Freire. La innovacin no florece en el jardn en el que se quiere plantar Chaves.

Alguien saldr perjudicado por esta vuelta. Don Manuel va a restar horas a algn joven becario que se est dejando las cejas preparando oposiciones. Porque Chaves quiere las maduras y las yogurinas. Mantiene el escao del Congreso y persigue el puesto de Derecho. Mientras cincuenta de cada cien jvenes andaluces se comen la mierda del paro, el padre de Paula e Ivn se mastica dos sueldos y acumula dos empleos. La igualdad del psoecialismo es, como el patio de mi casa, muy particular, acopio dos y ya llegar el ao en que el vecino logre uno. Igualdad en la diversidad. Que para eso ha combatido en la guerra civil contra el bando nacional.

Allons enfants de la patrie. Tiene narices. Don Manuel se hace un lifting que paga la universidad de Crdoba. Miren, lo digo sin segundas. Si al menos se pusiera al da en el fondo del asunto, acaso sobre alguno de los traductores del Senado y lo traspasa gratis para que los futuros juristas cordobeses se enteren de algo. Porque eso s, en materia de desempleo y no trabajo, Chaves sabe ms que nadie. Entre l y Zapatero han subido el listn de parados a una escalera imposible.

El enemigo en casa. Quin se atreve a hablar rodeado de espas. Toda la legitimidad que quieran a estar all. La misma que para negarles el acceso a ciertas fuentes. Cmo va a estar Amaiur en la Comisin de Secretos Oficiales del Congreso. Maana, ni secreto ni oficial. Hombre, un poco de sensatez. Y quien dice Amaiur, Ezquerra Republicana. Tiempo le iba a faltar a los catalanistas que se dicen de izquierda para chivarse.

Los republicanistas lamentan la actitud del PP. Qu habremos hecho para merecer este desprecio, espeta en el hemiciclo uno de los amigos de la coalicin proetarra. Qu injusticia, papi. Como si ellos hubiesen transgredido slo veinte veces el funcionamiento democrtico ni hubieran hecho dao a Espaa en su cndida vida poltica. Pobrecicos. No se preocupen. A su salvaguarda irrumpen los de Izquierda Unida. Los de Lara se mueven al conjuro de cualquier accin del PP. Se levanta Rajoy del escao y unos cuantos polifemos de la vista sesgada dirigen hacia l sus miradas inquisidoras. Si deja el escao, es que va a mirar el libro gordo de los secretitos. Son la leche.

Se les llena la boca de democracia para fustigar las acciones ajenas y pisotean el significado del trmino cada vez que la furia tirnica se concentra en calles y plazas. Detrs, el Psoe, dispuesto a todo con tal de seguir azuzando los revolcones a la polica. Ya falta menos. Para llamar asesinos a los del PP, les queda un barrio. Para encadenarse frente a las sedes de los populares, un cuarto de hora. Para convertir los espacios pblicos en algaradas, ya transcurrieron das. Los secretos del poder se custodian en caja de EREs, en desfalco de fondos reservados, en pandilla de filesios y malesios.

Nuestra legislacin no regula adecuadamente los secretos oficiales. Ms que una laguna, todo un Caspio. Hay una ley, s, que pretende evitar que trascienda el conocimiento de lo que se clasifica como secreto al tiempo que delimita qu autoridades y qu funcionarios pueden tener acceso a los mismos. Argumentaba Bobbio que el Estado democrtico es aquel cuya opinin pblica tiene un peso decisivo en la formacin y el control de las decisiones polticas, aquel en el cual las sesiones del Parlamento deben ser pblicas, en el que todo lo que se debata ha de ser publicado en su integridad y en el que los peridicos son libres de manifestarse a favor o en contra de las acciones del Gobierno. El amigo Bobbio, pensador ilustre, fue un filsofo de la democracia. Cosa distinta es que fuera un gobernante en un pas democrtico. Sucede con tanta frecuencia.

La democracia no es pas de sbditos. Patria de ciudadanos con derechos que aspiren a paz estable. No es ms. Ni menos. Nunca se vivi este ideal en territorio ni tiempo algunos. Nunca. Menos en Espaa. Imposible en esta Espaa de los independentismos barriobajeros. Quin ser el que le ponga el cascabel al gato de la ley y, con sentido de Estado, confiese: no se levanta el secreto porque el conocimiento de materias reservadas no est hecho para la boca del jumento disruptor.

As que si los de ERC, IU, Amaiur y otras formaciones de anloga laya se molestan, ya saben. Doble problema. El primero, fastidiarse por lo que son y como actan. El segundo, serenarse y acudir al hospital de la fuerza del pueblo soberano.

Un incisivo cuchillo romo. Una inteligente estupidez. Unas plenas palabras vacas. Un feliz hombre desdichado. La revolucin conservadora es una majadera, con independencia de la figura literaria. Dicho por Rubalcaba, la expresin va cargada de nitroglicerina contra el PP. Los sucesores de Pablo Iglesias nunca entendieron de socialismo, de obrerismo ni de espaolismo. Jams de los jamases. Eso s, de partido, de faccin, de banda, lo que quieran. Y de consignas panfletarias, una jart. Si se pierde el poder en las urnas, se conquista en las calles. Y si hay que incendiarlas y que un huracn se abata sobre la paz del pas, bienvenido sea.

Perdidos en el intrincado bosque de luchas internas, los psoecialistas no se quedan en los cuarteles de invierno a lamer sus heridas. Ni hablar. La supervivencia del grupo depende de la mina de diamantes que proporciona el poder. Y a ello se lanzan con derechos o sin ellos. A falta de despachos oficiales, aceras y calzadas. Que no hay coches oficiales, para eso estn las ruedas de los contenedores de basuras. La kale borroka se traviste de violenta calle. Necesitan confianza del pueblo y siembran el miedo entre la gente. O por las buenas o por las malas.

Los recientes y desafortunados incidentes de Valencia no son una casualidad. Traen causa del pasado. Son el tercer salto al vaco de los que no aceptan los votos de castigo. Antes perpetraron el inicio del movimiento de indignados. Despus, regaron el semillero del 15-M. En 2004, pusieron la pica en Atocha. Previamente, la guerra de Irak sirvi de trampoln de despegue para los luctuosos atentados de Madrid. Las sedes del PP se convirtieron en citas tramadas y en focos de acusaciones de asesinos a Aznar y los suyos. Ni ayer ni hoy ni nunca, la derecha puede ser calificada de asesina si no se argumenta tamaa barbaridad. No se argument. Se perpetr y punto. En Valencia, los argumentos son tan escabrosos como falsos y tan afrentosos como repugnantes. No hay, pero miles de dedos comprados pulsan a la vez botones de pnico.

El PP no lidera revolucion alguna. Cuanto menos una involucin poltica. El centroderecha espaol peca siempre de una nefasta poltica de comunicacin. La derecha de Rajoy no se ha quitado de encima la escarapela franquista. No porque guarde algo de aquellos polvos, sino porque no ha sabido mostrar la cara reluciente, libre de lodos que otros le arrojan. Por respeto a la inteligencia y a la cultura de los espaoles, Rubalcaba -y es pedir lo imposible- debiera abstenerse de ciertos comentarios. Revolucin comporta cambio violento de las instituciones socioeconmicas y polticas de una nacin. Dnde, Alfredo, reside la violencia ni el cambio salvo que los votantes hayan decidido apearos del machito. Conservador, seor secretario general del Psoe, significa ser favorable a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a cambios bruscos o radicales. Es tan perverso su discurso que con tal de transportarnos a la bronca, no vacila un instante en cargarse el lenguaje castellano. El hermoso lenguaje oficial de Espaa.

Le importa a Vd. un pepino Espaa y un pimiento la espaolidad. La ciudadana se la trae al cabo de la calle. Slo quiere, aspira y ambiciona poder. Poder y dinero. Dinero y poder. As en un rosario interminable de canalladas lingusticas y fcticas. Muchas veces, hasta jurdicas. Qu mas da que le da lo mismo.

Revolucin conservadora es como decir Psoe limpio. Una entelequia. Pura filfa. Si quiere seguir mandando a los espaoles, saque las pistolas y a tiro limpio contra ellos cuando estn desprevenidos. En caso contrario, respete el resultado de las elecciones. Y si Andaluca tambin les da la espalda, aprendan a gobernar con justicia, igualdad y legalidad. A lo mejor, algn da retornan a San Telmo.

Para destruir y aniquilar, el fuego. Una buena candela. Para hacerlo con la mxima rapidez, la incandescencia se consigue vertiendo gasolina o alcohol sobre la pira ya formada. Al rojo vivo. La bronca de los ERES tuvo su nido en Sevilla y en la capital andaluza los agentes de la fabulosa rapia aaden fragor a la lucha por llevarse las cenizas, aventarlas lejos o arrojarlas al pozo ms recndito y profundo para que nadie pueda recuperarlas.

La Diputacin de Sevilla la preside, por seguir el protocolo, un militante del Psoe. Dentro de la sistemtica de ataque-defensa de este grupo poltico, se atiende, en primer lugar, a satisfacer las necesidades pecuniarias de quienes pueden minar la fortaleza del partido. Mas si falla el primer envite, adviene la segunda embestida. A muerte. Contra el sujeto que no calla y que planta cara, a degello. Si no lo creen, ah llevan un ejemplo ms que reciente: el del seor Guerrero, durante una dcada, Director General de Trabajo de la Junta de Andaluca. El tapn descorchado de la inmensa botella de champn avinagrado de los expedientes de regulacin de empleo.

El presidente de la Diputacin de Sevilla, dada la inutilidad de disuadir a su conmilitn, arremete contra l como fiera corrupia, indmita, cruel y carnicera. De angelito a diablazo en cuestin de segundos. El psoecialista que preside el rgano supramunicipal sevillano ha llamado a Guerrero putero, chorizo y drogadicto. Casi n. De protegido a desahuciado. De alma cndida a cabronazo erguido. Cmo se las gasta la gente del Psoe. Cualquier similitud con actividades de formaciones mafiosas es algo ms que pura coincidencia.

Los corleones del mundo del hampa despachaban con algn disparo y los epgonos de la camorra andaluza te liquidan con una descalificacin institucional que amplifican a travs de los medios subvencionados. Hasta que todo el mundo sepa que Guerrero es un sinvergenza, no por haber contribuido sobremanera a la folfera de los EREs, sino por ser un ladrn, un putero y un drogata que ha perjudicado la intachable imagen de Grin, absolutamente ajeno el muchacho a las prcticas corruptas de ese garbanzo negro. No basta con mil veces para que los andaluces nos traguemos la mentira, en eso estamos de acuerdo. Pero veinte mil veces de tortura audiovisual a travs de Canal Sur, y ya veremos si nos creemos la tesis de los grianistas.

O conmigo o contra m. Son tan canallas estos especmenes de la Cosa Nostra, que la desviacin de poder es delito insuficiente para sus ambiciones tirnicas. No se conforman con desviar el poder pblico a sus intereses privados. Lo que quieren es el ro de poder para ellos solos. En propiedad. Como en Cuba o en Corea del Norte. Cuando se es dueo de todo, no cabe desviar las propiedades de nadie porque nadie tiene propiedades. La izquierda fascista aora las dictaduras soviticas. Lo que disfrutaran ellos con asumir la cuota de manejo de Stalin y envolverla en el azulado papel de la democracia. Inmundos unos, inmundos los que cooperan en la trama antidemocrtica.

Por cierto, que Valderas, el poltico perpetuo, nos amenaza con su candidatura al Parlamento de Andaluca. IU lo ha colocado en el nmero 1 de la lista por Huelva. Dentro de un mes, el bollullero confiar en el voto de los onubenses para tirar otros cuatro aos en el oficio de la res pblica. Y, como l mismo declara, va a por todas. Ir a por todas es lo que hace un torpedo. Llevarse por delante todo lo que encuentre a su paso hasta que se estrella contra el objetivo.

Valderas arrasa las dignidades de la izquierda pactando/pastando con el Psoe ms brutal que se recuerda desde el Gal y desde el Frente Popular. Valderas ensucia los cristales claros de la gobernanza de la Diputacin de Huelva con alianzas como las del Palacete de La Plaza de las Monjas. Valderas arroja por el precipicio el crdito que los hombres y mujeres del Partido Comunista lograron a golpe de honradez y a costalazos de crceles franquistas. Valderas es un torpedo en la lnea de flotacin de la democracia. Cualquier voto que se destine al grupo que l lidera, es un sufragio que engordar el saco del coco psoecialista. Avisados estamos. Avispados seamos. Libres votemos.

Mi artculo dominical va a ser breve. Muy breve. Lo que pretendo es que sea contundente. Estoy de enchufes pblicos hasta la coronilla. Si hasta ahora he centrado mis legtimas crticas en el Psoe, no voy a escatimar reprensiones cuando el triste hacedor de estas corruptelas sea el PP. Bajo ningn concepto.

Zoido, el alcalde de Sevilla, ha quedado en entredicho. Rectificar es de sabios, s, pero enmendar yerros es de decentes. Los partidos polticos que tengan algo que agradecer a sus militantes, son libres de hacerlo. Pero con cargo a sus fondos privados o a las empresas afectas. Las instituciones pblicas no son posadas de reposo para intereses particulares. De ninguna forma. Me repugna la torcida e ignominiosa instrumentacin de las administraciones locales, autonmicas o nacionales para agradecer favores. Me puede y me supera. Sin embargo, no callar.

En Sevilla como en Huelva, en Madrid como en Bilbao, la ciudadana es igual y la transparencia y la objetividad deben principiar los actos de los rectores de ayuntamientos, comunidades y del Estado. Si a Zoido se la han metido por detrs, que se la saque. A continuacin, los beneficiados deben besar el asfalto de la puetera calle. Ellos y los listos que han censurado, con razn, las fechoras del psoecialismo y, una vez han dispuesto de oportunidad, han reeditado la mala praxis de aqullos.

A la calle. Astrlogos hay que se forran a cuenta de las creencias en el zodaco. ste que escribe no est por la labor de leer el Zoidoaco. En la diversidad, la igualdad de oportunidades. En la igualdad de todos, la diversidad del esfuerzo, de los mritos y de las capacidades. Ah radica la virtud. Si Zoido la pierde, que Arenas la encuentre. La calidad empieza por uno mismo. La autoridad, a travs del propio ejemplo. Que no se olvide.

Al igual que los csares hacan levantar su foro, Zapatero quiso un peridico de cabecera a sus pies. Felipe preserv sus riones con el diario de Polanco y satisfizo su egolatra con la guardia pretoriana de Cebrin. El Pas fue un referente. Pblico, una coima, una ddiva, un impulso ad personam, un canto vulgar frente a la pera de Gonzlez. Desaparecida la cantera, ces el trabajo. Pblico cierra. Dos meses despus de la derrota de Zapatero, agoniza su particular caja de resonancia. Adis a la edicin de papel. Mojado. La desgracia de las glorias hmedas.

Se proclamaba de izquierda y no era sino un panfleto. Una hoja diaria de la parroquia de la iglesia de los santos de la ceja. Un libelo escrito con tinta de dinero de los contribuyentes. Uno lo siente por sus trabajadores. Sin embargo, en la ley del mercado, el Gobierno debe envainar sus ofertas y administrar las demandas. Pblico sufre en las carnes obreras la angustia de ms de cinco millones de parados que acumul la neurosis poltica del zapaterismo y de sus trompetas anunciadoras. Los falsos brotes verdes de la economa han desarrollado sus races en el origen del mal. Cuando la informacin se tergiversa y la opinin se pone al servicio mercenario del patriarca de turno, la prensa se envilece.

Pblico no contribuy a formar la voluntad de los ciudadanos. El derecho a la informacin no casa con la libertad de expresin si media el propsito manipulador. Los medios sucumben a sus propias historias. Las empresas de esos medios se regentan en virtud de sus patrocinadores, que no como seal de respeto a su verdadera difusin. Si el nmero de lectores determinara la pervivencia de Pblico, su salida diaria no hubiera superado la semana de existencia. Careca de compradores y le sobraban periodistas e nfulas de objetividad.

La muerte de un peridico es una mala noticia. Siempre lo es. La desaparicin de una empresa periodstica malparida constituye motivo de regocijo. Y lo es porque se quiere postular como suficiente un grupo de emprendedores que, en realidad, coman y beban, a todo tren, a costa de su patrn gubernamental. Pocas veces la realidad relaciona con tanta notoriedad las causas y los efectos.

Se fue Zapatero donde no puede hacer tanto dao. Se va Pblico a rengln seguido de la ostraka que la ciudadana entreg al leons. Ya no tiene quien eche un ojo ni quien pase una hoja. Habr de conformarse, es la fuerza del sino, con la aventura digital. Su pgina web competir en condiciones de cierta igualdad con otras digitales. El futuro es hoy. De todas formas, Pblico tir a El Pas con las mismas balas que ZP a FG. Y no es lo mismo. El Pas gustar, o no, en su lnea editorial, pero no ha perdido todos los toques de distincin que alumbraron su nacimiento en el umbral de la democracia. Pblico era la flor de un da en el ojal de un tiranillo que se crey becerro de oro.

Adis, Pblico en papel. Bienvenido, Pblico digital. Viva la igualdad que nos hace libres. Ni una lgrima. Ni una manifestacin de contento. Por los trabajadores. Slo por ellos. El mensaje estaba podrido.

Necesitados. No tienen lo necesario para vivir. Los hay de solemnidad, tan notoria es su pobreza. Y limosneros, como los mendigos. Pobres voluntarios que se desapropian de cuanto poseen, algunos hay. Del mismo modo que pobres soberbios que necesitan ser auxiliados pero no admiten la situacin y rechazan la ayuda. Pobres de ellos. Infelices.

La Espaa del siglo XXI bebe crisis anlogas a las que colmaron el siglo del Barroco. Las crisis hacen extraos compaeros seculares. Extraos y alejados por las galaxias del tiempo cronolgico. En el ao del Seor de dos mil doce, Critas nos pone los pelos de punta con su Informe sobre exclusin y desarrollo social. Una cuarta parte de los hogares de Espaa ni siquiera se asoman al umbral de pobreza. Miles de familia no llegan por ms que se empinen sobre sus castigados pies. El Gobierno no puede ignorar este gravsimo problema y, en consecuencia, debe incrementar sus inversiones sociales. El que Rumania y Letonia sean los nicos pases de la Unin Europea que sobrepasan la tasa de pobreza espaola invita a reflexin e incita a actuar. Qu hemos hecho para alcanzar tan penoso record. Qu hemos permitido para horadar tanto el suelo de la desgracia.

En la actualidad, asevera Critas, la pobreza en nuestro pas es ms extensa, intensa y crnica que nunca. El diagnstico asusta. La pasividad ante este espanto repele. En el otro extremo de la sociedad, los ricos. Las doscientas familias ms ricas de nuestro pas suman un patrimonio superior a 135.000 millones de euros. A estos potentados, la crisis no arruga ni un pliegue de sus mantos de oro y platino. Unos pocos, tanto y otros muchos, nada. La mullida estructura de la clase media impedir el roce entre los polos enfrentados. Si el aumento del paro sigue su lnea de pavoroso ascenso, habr que ponerse a echar cuentas por dnde va a comenzar el estallido social.

Los millonarios se cuidan muy mucho de cmo blindar sus capitales. Ni se fan de la banca espaola ni atisban un mnimo de confianza en la inspeccin de hacienda. Escapan de las crisis profundas y se refugian en parasos fiscales. Listos. Tan listos que menos de 7.000 contribuyentes declaran una base imponible en el impuesto sobre la renta superior a medio milln de euros. El tributo es el dudoso honor que el Fisco reserva a los pobres tontos, que no a los tontos pobres.

Todas las reformas laborales se convertirn en brindis al sol si no se acompaan de una seria reforma fiscal. Una sociaedad desigual puede ser admisible. Una sociedad extremadamente no igualitaria es repugnante. La avaricia rompe el saco. Los pobres se convierten en un descomunal instrumento de rebelin popular, atizada por la burguesa ms descontenta de su suerte econmica y ms alejada de los centros de poder. Al tiempo, conforma un guiso apetitoso para el hambre de batallones de fascistas y comunistas vidos de pesca en ro revuelto.

El Partido Popular debe observar las reglas ms elementales de perspectiva y de prospectiva a fin de, advertidas las consecuencias, preparar los cauces por los que han de circular las torrenteras. No se olvide. El club de perjudicados por las elecciones generales es fuerte y poderoso. O se establecen diques de contencin o habr que acudir a los agentes de la porra y del antidisturbios. El segundo camino es inapropiado. Se pondra en bandeja de plata la invitacin a la bronca que pretenden los desahuciados del mangoneo institucional.

Pobres pero avisados. Avisados para aspirar a la igualdad. Iguales si defendemos la libertad. Libres para no caer en las garras de la dictadura. Dictadura, ni de derechas ni de izquierda. Pobres, a extinguir.

Cuando las personas slo disponen de fuerza bruta, el animal que llevan dentro hace acto de presencia. No hay ms que una fiera hambrienta que urge su racin de carne. Los maestros que golpean a sus alumnos o, simplemente, los agreden de palabra, no tienen ms recursos pedaggicos que la superioridad fsica. Los mdicos que se amparan en su pedestal de especialistas en salud para diagnosticar a base de recetas miles, han perdido la razn de la ciencia y se congratulan nadando entre aguas reservadas a las lites. Los primos de zumosol son el instrumento de disuasin, o de persuasin, a convenir, de los que, insolidarios, se escudan en la ley de la jungla. Aunque la selva sea urbana y los tarzanes vistan corbata.

Esa fuerza bruta masculina est alcanzando cumbres de ferocidad que parecan superadas. La crisis pone nerviosos a muchos. El tigre que llevamos dentro sale de su jaula y mete miedo por doquier. En lo que llevamos de ao, los casos se multiplican. A la luz del da y en la oscuridad de la noche. Las presas del macho son hembras. Los hombres se llevan la triste palma del protagonismo cobarde. Amenazan de palabra, golpean con la mano, atizan con el garrote y utilizan el cuchillo para desgarrar a las mujeres. A las suyas. Porque se creen que les pertenecen. Con su propiedad, hacen lo que quieren. Dueos de vidas y de honras. Dominadores del rebao que capitanean. Desgraciados.

Una sociedad que desprecia a las mujeres y no pone los medios adecuados para su defensa, est envilecida. El machismo imperante triunfa porque las leyes no amparan a las fsicamente dbiles. No es violencia de gnero. Es violencia nacida de la fuerza fsica. Es violencia que pende de una mentalidad cobarde que se ha conservado durante siglos. Es violencia animal.

Los juzgados cuentan los juicios por faltas y no por delitos. Una amenaza se paga a tres o cuatro das de arresto domiciliario y pare usted de contar. Hasta la prxima. El hombre condenado aceptar de buen grado un castigo superior si le permiten el lujo de romper un par de costillas a la mujer a la que nuca trat de igual a igual. Entre diez y quince aos por matar a vctimas inocentes. Y as. As, hasta cundo.

Es preciso acabar con esta lacra. La enfermedad de las agresiones transciende lo personal para instalarse en lo social. Pruebas. Una vez acreditada la agresin, duro con los apaleadores y los verdugos. Mientras tanto, que se eduque en igualdad y en libertad. Pero al tiempo, que la facultad punitiva del Estado se deje sentir sobre esta jaura de lobos con piel de hombres. Si no pueden vivir de forma civilizada, aplquenseles las medidas necesarias para preservar los derechos y las dignidades de sus vctimas.

No voy a recurrir a la manida frase de con la Iglesia hemos topado que, de manera malintencionada, quiere referir el poder omnmodo de la iglesia en todo tiempo y lugar. Don Quijote dijo: con la iglesia hemos dado. En el sentido de encontrar el edificio y no en la interpretacin maliciosa sobre la intervencin del clero en asuntos del Estado. Las confrontaciones en este sentido han sido histricamente reiteradas. Claro que en Espaa, al hablar de iglesia no cabe sino la catlica. Los ataques a esta congregacin de fieles no han dejado de producirse. En la actualidad, el discurso de algunos partidos se dirige contra la Iglesia en tanto institucin que sustenta a esta religin.

En un pas de quijotes, porque los hay a millares, es tarea improductiva cebarse con los fuertes que se antojan dbiles y con los dbiles que nunca sern fuertes. Los extremismos siguen zarandeando al cuerpo social de esta Espaa de nuestras entretelas. Resulta notorio el descenso del poder eclesistico en nuestros das. De ah el trnsito de las histricas guerras de religin a las guerras contra la religin. La catlica, naturalmente. Contra la islmica, los progres de boquilla se consumen en el humo de su cobarda. Lo cierto es que la voluntad, que comparto, de separar Iglesia de Estado, ha desembocado en la realidad de que esta separacin culmine en la desaparicin del primer trmino del binomio. Iglesia fuera. Fuera la religin.

Craso error. Si el entusiasmo por prohibir se midiera en magnitudes de votos, algunos limitaran sus afanes liberticidas a otros menesteres. La ley seca dispar la venta de alcohol. La cruzada antitabaco azuza el vicio de fumar. Las ofensas al catolicismo generan legiones de defensores de esta religin. Y as sucesivamente. Reflexionen si no. En el ejercicio fiscal del ao 2010, aument la cifra de declarantes que marcaron la casilla de la Iglesia. Alrededor de doscientos mil nuevos contribuyentes optaron por beneficiarla. El incremento se apoya en numerosas bases, pero todas ellas pasan por dos: la corrupcin reinante en el gobierno zapateril y la conviccin de que los dineros entregados a la Iglesia se dedicarn ntegramente a atender a los ms necesitados.

A falta de razones para amortiguar la cada, el Congreso del Psoe ha vuelto a cargar contra los curas. El anticlericalismo de la izquierda feudal es un arma arrojadiza en tiempo de crisis. Lanza cortinas de humo para simular incapacidades pero el fuego termina por quemar a los promotores. En lugar de estrujarse la cabeza para hallar salida al espantoso paro, los demagogos de la corte levantan bulos y extienden maledicencias a fin de entretener su falta de sentido constructivo. Contra la Iglesia. Todo el mal del pas se concentra en la religin. Dganme qu dilogo se puede mantener con un muro de cemento armado.

Servidor, que no es creyente pero que defiende las prcticas confesionales y rituales de los dems, ha colocado tambin la x en la casilla de la Iglesia. Tengo la certeza de que darn buen uso a mi dinero. En cambio, cada vez que Hacienda me reclama su parte, mi lengua se disparata en un reguero de imprecaciones acerca del destino de mis impuestos. No s si algunos lo utilizarn en pantagrulicas mariscadas, en compra de coches de lujo, en adquisicin de drogas fetn o en la edificacin de viviendas particulares. Y como no me fo, en lo poco que pueda disponer, prefiero donarlo a los obispos antes que a las avispas del panal psoecialista.

La compaa est revuelta. Los cmicos lloran por las esquinas. Los faranduleros de la vertical se han enfundado tupidas medias de grises otoales. Rajoy les ha cerrado el grifo del gratis total. Qu futuro aguarda a los centinelas de la subvencin. Por qu el PP se tiene que meterse en asuntos de formacin a los trabajadores. Y qu carallo hace la derecha trasvasando el convenio estatal a embalses privados de cada empresa. Cmo van a mantener a tanto liberado y contratar a cuantos amigotes. Qu injusticia, papi. Del Villamagna a un hotelito de dos estrellas y de comer en el Bulli a tapear en la taberna de Sebas. No puede ser. Los representantes de la clase obrera tienen su dignidad y su distincin. Cosa distinta son los afiliados. Si no pueden degustar strogonof a las finas hierbas y regarlo con un riberadelduero de cien aos, ya lo hacen los toxo y los mndez por ellos.

Lo calladitos que estaban cuando ZP y la pandilla del gobierno psoecialista recortaron el sueldo a los funcionarios, congelaron las pensiones, establecieron la indemnizacin de 20 das/ao y generalizaron la de treintaytrs. Toca ponerse la saya. Es la hora de atarse los machos de la austeridad. Donde no hay, no se saca.

Las prendas. Los prendas. La imagen de los sindicalistas con el mono y la pana es la ltima moda en las reuniones sociales con la patronal y Ftima Bez. Tienen que mantener el tipo fotogrfico. Despus del retrato, vuelta a la dolce vita. Si Rosell y los suyos se decidieran por despojarse de la chaqueta sastre y de la corbata de Loewe durante los encuentros y, como sus interlocutores de la prebenda, vestir las galas de los sincorbata, a ver quin era el guapo que diferenciaba a los pobrecitos de la uget y de los cocos de los lderes de la casta empresarial. Ni sus padres.

La contrarreforma se cuece en el engao de la escenografa ms barroca. Todo lo que parece, es. Se inunda de sensaciones a los sentidos pero se seca el caudal de la razn. El dorado y el oropel sustituyen al oro y a la piedra preciosa. La contrarreforma de Toxo y Mndez se reduce a la idea de la pana primofelipista y a la convocatoria de ciscos callejeros. Cuentan con la interesada ayuda de los derrotados de Rubalcaba y con la extrema izquierda verbal de Llamazares y de Lara. Si se les quita el ropaje alquilado, aparece la verdadera dimensin del fraude.

Una vez ms, los popes de la iglesia de la pistola y de la asamblea de liberados rezan en comandita. Ocurre que el consenso que pregonan es el caldero hirviendo del acoso y de la coaccin. Sucede que las propuestas del nuevo y honrado Gobierno afeitan sus sucias barbas hasta mostrar rostros amoratados por la envidia, el rencor y el odio. La cosa es que apuestan por imponer el desorden con tal de que la justicia brille por su ausencia. Los cantos gregorianos de la sindical del pesebre se quedan en simples canciones obsoletas de tiempos que no volvern.

Haba que hacer la reforma. El PP tuvo la vergenza torera y la fortaleza moral de llevarla a cabo. Que los empresarios han podido salir beneficiados sobre los trabajadores, acaso. Que en doce meses ser difcil crear empleos, tal vez. Que se ha abierto una ventana para detener el alud del paro, seguro. Que la reforma es una medida ms en el seno de otras que han de decretarse, por supuesto. Que el Gobierno del PP ha hecho ms en dos meses que el del Psoe en siete aos y medio, lo aseguro. Que Andaluca debiera darse cuenta del gravsimo problema que se cierne sobre sus habitantes, ojal. Que si no remamos todos en la misma direccin compartiendo esfuerzos y sudores, nos vamos a salva sea la parte, lo asevero.

La titulitis es una inflamación del ego que se manifiesta en la presentación de documentos que dan fehaciencia de haber cursado carreras universitarias. Nadie presenta en su curriculum el haber hecho cursos de formación profesional. Nos podemos topar con los mejores mecánicos del mundo y no se hacen eco del papel oficial donde conste su paso exitoso por el instituto del ramo. El título es universitario o no es nada. Triste existencia. Eres un mindundi si no te acompañas de una licenciatura aunque sea expedida -que se ocultará obviamente- por la universidad libre de Lusaka.

Todo el mundo tiene aspiraciones y sentimientos de grandeza. En cualquier consultorio médico, abogacial o de la especialidad que prefieran, las paredes muestran las habilidades académicas de sus titulares. No ya por erradicar cualquier mal pensamiento de intrusismo como por advertir a la clientela las calidades del dispensador de respuestas. Galileo Galilei no pudo, será desgraciado, oficiar de astrónomo titulado. El gran Leonardo murió sin llevarse a la boca la satisfacción del reconocimiento de sus excelencias como artista, arquitecto, ingeniero o anatomista. Infeliz el de Vinci. Goya se pasó por la cobertura de su paleta la distinción de ser formado en una Real Academia. Sería problema de la sordera.

En nuestros tiempos, a menos sabiduría, más recurrencia a las titulaciones. El fantástico Messi no cambiaría sus artes futbolísticas por un doctorado en ciencias del balompié. Don José Tomás es torero de sueños sin la pesadilla de haber soportado la dormilona de ciertas aulas de tauromaquia. El dueño de Zara no ostenta diplomas empresariales expedidos por facultad alguna y esa carencia no le ha impedido convertirse en un empresario capaz de enriquecerse como pocos y de crear puestos de trabajo como menos. Valiente porquería.

Si se tiene título, que se ofrezca. El título indica la superación de unos requisitos establecidos por ley. El mérito de quienes los superan, es incuestionable. No obstante, una cosa es la carrera superada y otra, bien distinta, la praxis subsiguiente. Todo ello viene al caso porque el Partido Popular ha podido caer en la esquizofrenia provocada por la inflamación de los títulos. El nuevo Secretario de Estado de la Seguridad Social no es médico pero en su curriculum nos ha colado la apostilla mentirosa de tener “formación universitaria en...”. En este contexto se han movido Carme Chacón, que nunca obtuvo el doctorado, Elena Valenciano, jamás licenciada ni en Derecho ni en Ciencias Políticas, o el señor Patxi López que alguna vez soñó ser ingeniero. Las patologías inflamatorias no entienden de formaciones políticas. Se sufren o se eluden.

Me atrevo a recomendar a Ana Mato, ministra de sanidad, servicios sociales e igualdad, que, en aras al respeto general, despoje de la secretaria de Estado al señor que ha engordado indebidamente su historial. Si nos la quiere meter doblada antes de, qué no intentará colarnos una vez se consolide en el puestecito. Lo mismo nombra traductor/traidor de euskera en el Senado al primo del presidente por argumentar que pasó las vacaciones de primavera en Vitoria.

Si vales, vales. Con o sin título. Que lo tienes, lo exhibes si apetece. Si no, que ponga énfasis en sus cualidades demostrables. Lo demás, cuento, milonga, falsedad. Bastante hemos padecido a los lumbreras de ZP como para seguir experimentando estupideces de este calibre.

Tantos ejemplos. Como churros. Lo de falsificar actas forma parte del acervo criminal de algunos halcones de la Junta de Andaluca. Si estos seores son expertos en algo, lo son en desvirtuar la verdad y en alterar la realidad. Autnticos magos de la fechora. No de la mala praxis, que es un eufemismo como el ERE de Mercasevilla. Fechora. Malvada accin. A conciencia. Con malas artes. Con nimo de perjudicar a unos y de beneficiar a otros. Monumento a la discriminacin y caonazo al Derecho.

Se falsean actas cuando se les pone la fecha que conviene. O cuando se eliminan prrafos molestos. O cuando se agregan expresiones favorables. El fin es inducir a error y la intencin, la de producir relevancia jurdica. Se pisotea la fe pblica y se cachondean de la garanta constitucional. Les da igual cambiar la genuidad del documento que la veracidad del mismo. Todo sea por la pasta.

Ese monumento a la valenta que es la Juez Alaya lo ha denunciado. Al parecer, la Junta que ahora preside el chaconista rubalcabiano que responde al apellido de Grin, ha podido alterar casi quinientas actas de los Consejos de Gobierno. La cifra, con ser preocupante, no es lo escandalosa que ustedes puedan pensar si tenemos en cuenta la cantidad de actas falseadas por los mil y uno organismos pblicos de la Autonoma. Me s de la directora de un Centro de Profesores que, puestos a delinquir, permite el robo de ordenadores porttiles sin avisar a la Guardia Civil del pueblo, no sea que salga trasquilado alguien de su camarilla, o del hurto de dinero en metlico que, olvidadizos ellos, se encontraba en una estantera de la oficina administrativa. Del mismo modo que se avera el vehculo particular de un asesor de la nada y se transmuta la factura del taller mecnico en varios impresos de justificacin de dietas. Una cosa.

No cabe sorpresa. En nada de lo que gestione la Junta, se puede uno sorprender. La Juez Alaya podr constatar, pero la atona ha desaparecido de su rostro ante tantas golferas. Algunos funcionarios se apuntan gastos de viaje y de manutencin sin moverse del lugar de trabajo y contratan despachos de abogados o proveedores externos en la certeza de las comisiones a recibir y en la impunidad que otorga el silencio cmplice de la superioridad. El sistema est tan podrido que las manzanas frescas son acosadas hasta el traslado o terminan germinando los mismos gusanos del saco de sus compaeros. Es as. Asistimos a un overbooking de canalleras.

La mafia no consigue mayores xitos que esta banda de cuatreros que roban los caballos de la Administracin Pblica y, a continuacin, borran las marcas de sus antiguos dueos y, por ltimo, emplean hierros candentes para tatuar el linaje de los ladrones.

Mientras tanto, los hampones ms siniestros lanzan a las ondas mensajes de solidaridad, de educacin en valores, de civismo democrtico y dems odas a las libertades. Mentira. Pura mentira. Los tontos pensbamos en su buena voluntad. Era mentira. Nos estaban entreteniendo hasta dejarnos en la ruina. Los falseaactas son sicarios de voluntades despiadadas. Se cuentan por millares. Sirven a diversos seores que, en comn, tienen la avidez de las serpientes ms venenosas. Si se creara trabajo slo por limpiar a la Administracin andaluza, el nmero de ingresados acabara con el paro actual. Los despedidos, otro tanto. Con la ventaja de que la sarna ha sido expulsada.

La defensa de los derechos es, en s mismo, un valor incuestionable. Los derechos han de ser universales. En caso contrario, estaramos lesionando el artculo 14 de la Constitucin que adjetiva a los dems derechos fundamentales que conforman el ncleo duro de nuestra Carta magna. Igualdad que nos permite ser libres y libertad que se disfruta porque somos iguales. Es as y el que no quiera entender, se confunda solito.

La Ley 53/1984 regula el rgimen de incompatibilidades. Acaso el quid de esta regulacin especfica radique en la exigencia a los funcionarios de un esfuerzo testimonial de ejemplaridad ante los ciudadanos, como muestra de solidaridad, de moralizacin de la vida pblica y de eficacia de la Administracin. Dura, sed lex. Dura, pero es la ley.

De la voz cantarina de Rosa Dez ha resurgido el debate sobre las pensiones vitalicias del los expresidentes del Gobierno de Espaa. El grupo de UPyD pretende declararlas incompatibles con la percepcin de retribuciones procedentes del sector privado. Lo cual me parece bien. Bien pero moderadamente. Ni pblicas ni privadas. O pensiones u otras remuneraciones. A elegir.

Me resulta inaceptable que en esta Espaa de dos mil doce, afectada de un gravsimo problema social y econmico, y hundida en la espesura selvtica de ms de cinco millones de parados, los poderes pblicos disfruten de ingresos millonarios al tiempo que el nivel de pobreza se convierte en boca de ogro que devora a los ms desvalidos. Inaceptable y reprobable. Ni siquiera se debe contemplar el debate. La singularidad de los personajes no es excusa para escarnecer a la pluralidad del pueblo.

Fallecido Calvo Sotelo. Ensimismado Surez en la materia gris de su cerebro. Nos quedan Felipe, Aznar y Zapatero. Tres que tres son. Sus pensiones como expresidentes deben ser incompatibles con sus funciones en el Consejo de Estado y con cualesquiera actividades de lucro ocasional provenientes de intervenciones en empresas privadas. En cualquier caso, si quieren renunciar a las pensiones, libres son de hacerlo. Siempre les quedar el ingreso no estatal. No caben descalificaciones de demagogia ni de populismo a quienes se plantean con seriedad el tema.

La autoridad del gobernante se cimenta en la categora humana de sus propios actos. La autoridad es poder, influencia, liderazgo y tambin competencia. Es prestigio ganado a base de capacidad y eficiencia. Es el respeto hacia las leyes y las normas en vigor.

De lo contrario, el abuso. La investidura de poder se materializa en actos que causan agravios materiales o morales a las personas. No caben distinciones en derecho. Menos todava si las diferencias acentan las desigualdades que sangran el cuerpo social en pocas tan crticas como la que atravesamos.

Llora como corrupto lo que no supiste cantar desde la honradez. El fin de treinta largos aos de hegemona absoluta toca a su fin. Nada es hasta que no acaba. Sin embargo, salvo penalty a lo Guruceta diez minutos despus del tiempo reglamentario, alea jacta est. El Psoe sucumbe a sus desvergenzas y recibe el desprecio de una masa de votantes. Lo tuvieron todo y todo dilapidaron. Suele ocurrir a los golfos. Del placer viven y por el placer mueren. En medio dejan un reguero de heridos sin hospitales.

Tomar el nombre de dios en vano es un pecado. Reos de demagogia son los que saludan a la democracia mientras queman la bandera de la igualdad y de las libertades. El escndalo del Psoe en Sevilla es la noticia del da. No es, en cambio, el titular de la semana. La corrupcin institucionalizada s ocupa las portadas de toda la prensa seria. La trama del dinero y de las influencias es como un tsunami que inunda las orillas del Guadalquivir y amenaza con tragarse la Giralda. No conozco un alto cargo del partido psoecialista que est libre de prcticas nepticas y de cazos malolientes. Ni uno solo. El que no trinca por un lado, manga por otro. La meta no es ganar las elecciones autonmicas para satisfacer la sed de justicia de la ciudadana. Ni de broma. De lo que se trata es de seguir chupando del bote gubernamental. Ah comienza y ah termina toda la dialctica electoral.

Que Viera haya dimitido como secretario general es una cortina de papel. El telon de raso y terciopelo del escenario lo vendieron para cocana y, ahora, para tapar sus partes pudendas, recurren a la celulosa de antier. Grin se significa como buscador de consensos cuando lider el disenso de Chacn. Su escudero parlamentario, el strapa de Moguer y gran visir de las colocaciones por corriente elctrica, el muy esclarecido Mario Jimnez, se sita primero en la lista de los candidatos onubenses al Parlamento andaluz. Chaves sigue maniobrando como un Schettino cualquiera hasta que su costa concordia particular encalle entre los arrecifes cercanos a su pueblo. No se salvar don Manuel de la ola de chivatazos que se avecinan. Ni su sanchopanza Zarras podr detener el incontenible ataque proveniente del fuego amigo. Ya saben. O me das o te zurro. Los pobres tienen que comer.

El Psoe sufre el acoso poltico, dentro de sus filas, que con tanta perversidad como acierto ha ido instrumentando durante tres ominosas dcadas. Alababan el consenso con la aviesa intencin de maquillar su vis dictatorial. Los prepotentes que viven del pueblo utilizan a la gente para justificar el rodillo de sus malas acciones. Todo para el pueblo, decan los dspotas. Sin el pueblo, afirman los del Psoe. La fractura de la organizacin recorre el tejido social y poltico. En Huelva, la mano firme de Jimnez contiene la descomposicin al socaire de la escasa entidad humana e intelectual de sus adversarios. Ms vale asesora en Diputacin que ponerse en la cola del paro.

Los andaluces tenemos la palabra. Si tienen dudas acerca de las maldades de los cafres de San Telmo, miren a Grecia. Atenas arde. Como Pars con los nazis. Andaluca se quema. Poco a poco. Las cenizas se esparcen y el viento aviva el fuego oculto. El reino de Boabdil est a punto de caer. Es cuestin de das.

Uno se felicita por ello. Ese reino no es de este mundo. Pertenece al imperio de las sombras, al lado oscuro de la realidad, al underground de la conciencia. Boabdil llora. Andaluca festeja sus lgrimas. A la calle con ellos.

La izquierda tiene tal sentido de propiedad que defienden con uas y dientes sus moradas particulares y con pancartas e incluso pistolas reivindican el espacio pblico como escenario privado. La calle es de ellos. De esa izquierda famlica de argumentos, hurfana de ideologas y multipropietaria de avenidas, parques y plazas. Cualquier excusa es vlida para hacer ostentacin del dominio de su predio.

Si por izquierda se entiende a los indignados con el Gobierno del Psoe, a ella pertenecemos ms de cuarenta millones de espaoles. Si se aplica a los del partido de Llamazares y Lara, unos pocos miles estn afiliados. En cuanto a la izquierda que dice representar el grupo de Rubalcaba, es posible que haya millones, entre los cuales, en honor a la verdad y en el uso ms propio del trmino, ni lo es el lder ni quienes como l han hecho de esa hermosa ideologa, una piltrafa doctrinaria.

Pues bien, esa dizque izquierda antisocial se ahoga en sus vmitos de deslealtades. El felipismo nos pas una factura de no te menees. El desgobierno de Zp ha elevado el debe a la ensima potencia. Cinco millones de parados, y subiendo, hablan claramente del obrerismo que sepultaron sus siglas y del espaolismo en el que nunca creyeron. Su dios es el poder. Son plurales cuando los votantes los destierran a la oposicin. De vueltas con las riendas, monocroma y uniformidad. No falla. La constante de la izquierda es dar de comer y de beber, a veces hasta de esnifar, a sus lites. La variable radica en que la estrategia impele ya a acordonar sanitariamente a la derechona, ya a llenar las bolsas de los aliados, ya a ganarse el apoyo de los medios, ya a respetar/condenar las sentencias judiciales segn les sean, o no, favorables.

Tantos ejemplos. La reforma laboral que anuncia Rajoy comportaba, a priori, una huelga. Estaba convocada desde que las elecciones generales no eran sino un proyecto. Vaca la despensa a base de robos y estafas, los huelguistas apuntan sus caones hacia quien la ha de llenar. Actan como los matones de suburbio: te espero en la calle. En la calle. Amenazan antes de disparar. El conflicto vandlico subsigue al aviso dialctico. En la calle te espero.

No tienen pelos en la lengua y les sobra maldad en la boca. Miren la frase de la psoecialista madrilea Martu Garrote: siempre digo que en Espaa quemamos pocas Iglesias y matamos pocos curas, pero en la catedral de Granada dan fe de lo malos que somos los rojos. Lo primero es conquistar la calle. El acto segundo, quemar los templos cristianos. Mezquitas y sinagogas, ninguna. Musulmanes y judos son religiones de otros libros que no entran en el examen. Contra el cristianismo, a fuego. Asesinato de sacerdotes, tercer acto de la funcin macabra de unos resentidos criminales. De la guerra civil, han aprendido que el nmero de muertes de clrigos debe multiplicarse. Todo en la calle, en la claridad de su noche triste o en la oscuridad de una maana de lutos colectivos. La seora Garrote es un alto cargo del partido. Es la misma irresponsable que, das antes, nos haba sacudido un zurriagazo en nuestras meninges siempre asequibles al espanto. Doa Martu, apellidada Garrote, llam mendigos, pordioseros, tullidos y polipoterras a los necesitados y discapacitados de la Comunidad de Madrid. Si los coge en la calle, qu les hara la secretaria socialista. Da miedo.

Se conquista la calle y se enciende la mecha del desorden que, a su vez, transporta en recipientes criognicos los tubos del miedo tumultuario. Una vez introducida la jeringuilla fatal, la grey comprender el papel del lobo. Al cabo de miles de heridos y cientos de muertos, la fiera cambiar su piel por la del manso corderito. Los damnificados, al "haber" del Gobierno de la derecha. La universidad de la calle es, en verdad, el armio de los callejones del hampa. As se hace historia. Qu pena.

Rajoy y compaa deben aprender las lecciones del pasado. Tan reciente, que lo tocamos con los dedos. Atencin a la calle. A las avenidas, a las plazuelas, a los bulevares. Peligro: matones.

Este articulista escribi en junio de 2010 un artculo que titul Clusula de descuelgue. Refera entonces. He decidido reproducirlo por ver hasta qu punto uno debe rectificar y comerse sus palabras o, por el contrario, qu aspectos cobran actualidad. A continuacin, lo que sigue:

Cancin triste de la demagogia. Demagogia. Poltica por la que un gobernante se gana, mediante halagos, el favor del pueblo. Demagogia. Degeneracin democrtica que lleva al poltico de turno a mantenerse en el poder, o a alcanzarlo, a travs de la lisonja que remueve los sentimientos ms elementales de los ciudadanos. Demagogia.

Perlas. Muchas perlas. "No habr recortes sociales". "Defendemos los derechos de los trabajadores". "Rechazamos cualquier intento de la patronal contra la clase obrera". "La banca espaola es la ms slida del mundo." "Mientras yo sea presidente, no habr reformas drsticas que comporten recortes salariales o congelacin de pensiones." Lisonjas que esconden mentiras y mentiras encubiertas de lisonjas. Zapatero dixit. Ayer. Hoy, no. Hogao dicit cosa distinta y perpetra un tijeretazo jurdico. El Gobierno. Del PSOE. No el de Rajoy. Ni antes el de Aznar. El de los psoecialistas.

Al recortazo a la funcin pblica y a la clase pensionada, se va unir ahora el decretazo contra el mundo obrero. Se consuma una traicin anunciada. Sabida por el traidor y sospechada por la ajusticiada. Sindicatos cooperantes de la felona que, descubierta la trama, reniegan de sus cmplices de ideologa y de subvencin. Descuelgue. Y cuelgue. Cuelgue y descuelgue. Qu vergenza. Ahora. El 16 de junio, Csar ha cado apualado por los suyos. Los derechos sociales yacen vctimas de sus ms cercanos de boquilla.

Era el esto desconsolador. Era el verano sofocante. Era la estacin adormecedora. Era el Ftbol y su mundial. Era el circus que consuela la falta de pan. Era el opio laico. Era el druida de pcima infame. Era el abono del envenenado rbol. Era el momento para el flagelo cruel. Clusula de descuelgue. Espaa pierde ante Suiza. Era el fin. Ni siquiera el circo. El equipo gobernante habitual ha dictaminado la muerte del moribundo. El obrero no se puede, ya, sujetar al convenio colectivo. La clusula estipula que el patrono puede modificar, motu proprio, las condiciones de trabajo de sus empleados. Cambio a malo. Trnsito a peor. Se vuelve al mbito predemocrtico. Se cisca el espritu, que no la letra ignota, del Estatuto del Trabajador. Slo para empresas en crisis. Slo. No hay soledad. La excepcionalidad se halla en la empresa no sujeta a la crisis. No hay. Toda empresa sufre la crisis.

La necedad demaggica del Gobierno ha llevado a la necesidad impdica del Consejo de Ministros. De la necedad a la necesidad. Amago histrinico de dilogo social acallado por los decibelios de las disputas entre los agentes en pugna. El Estado pudo intervenir antes. Mucho antes. El salario determina el consumo, la inversin, la balanza de pagos, la inflacin y, por supuesto, el empleo. Tres millones de parados ms tarde, Zapatero echa mano del descuelgue. Tarde, mal y caro. Retorno a 1979 y al Acuerdo Nacional sobre el Empleo de 1981. En 2010, tres aos despus de que la crisis nos estallara en la cara y el vendaval del paro se llevase los sueos de millones de espaolitos, se acude a la clusula de descuelgue. Ineptos, s. Incompetentes, tambin. Sobre todo, demagogos.

Si es imprescindible en estos instantes, ms lo era en 2006. El ovillo hodierno es la conciencia falsa del hilo de antao. Los empresarios van a optar por el despido antes que por el recorte de salarios. Lo sabe el ms lerdo. Economa de guerra. Estado de emergencia. Gobierno sumergido y subrepticio. El convenio colectivo ha muerto. De tanto abusarlo. Por continuado maltrato. El carcter normativo del convenio cuelga de la clusula levantada en la plaza mayor del Boletn Oficial del Estado. Crucificado. A su derecha, la cruz de los empleados pblicos. A su izquierda, la cara rota de los que entregaron su vida laboral a la fe de unos dirigentes impdicos y golfos. Polticos, eso s. Pero golfos, cantidad de descuelgue.

El cine es cultura. Con maysculas. Si me apuran, slo la televisin lo supera como vehculo de colonizacin cultural de masas. La diferencia es que mientras el cine atrae, la televisin abduce, -la caja tonta nos aliena-, el cine nos integra.

El cine es arte. Extraordinario. Sptimo u octavo, pero arte. En ocasiones, arte bellsimo. Bellsimas artes las cinematogrficas. Ninguna otra bella arte puede despertarnos, a la vez, tantas emociones al mismo tiempo a gente tan distinta y tan alejada.

Si el cine es arte y cultura, podremos convenir la necesidad de impulsar su desarrollo como alimento espiritual de una humanidad cada vez ms sojuzgada por los condicionamientos sociales, econmicos y polticos.

Arte y cultura. Tambin industria y comercio. Aqu aparece la madre del cordero. Productores sin escrpulos, intermediarios sin remilgos, distribuidores carentes de prejuicios, exhibidores sin conciencia, se suben al pedestal cinematogrfico para hacer de la cultura, mercado de comerciantes que ensucian el templo de la belleza, y del arte, montn de podredumbre ftida. El cine como negocio termina por enturbiar las lmpias aguas del celuloide con vertidos inmundos. A confundir, que algo se pilla.

El mundo del cine espaol merece anlisis aparte. Los cineastas, rancho especial. La politizacin de los artistas ha provocado, en gran medida, el descrdito del colectivo. Se incrementa el nmero de los espectadores que rechazan la imagen de algunos actores incluso en sus papeles flmicos. Ha triunfado la tendenciosidad de su posicionamiento poltico sobre la calidad indudable de su caracterizacin. La seora Bardem ha dejado de ser una actriz grande porque sus manifestaciones la han convertido en un dragn que ha quemado su indudable categora escnica. Y como ella, legin. La ceja les ha subsumido en la burbuja de los alineados.

Cuando un artista se especializa en ciertos roles, cuesta la misma vida liberarlo de su amojonamiento. Sobre todo si su incorporacin a ciertos grupsculos de poder se empareja a la percepcin de subvenciones partidistas y partidarias. Desde este momento, es imposible el Velzquez que retrate a los Austria o el Goya que desnude el espritu del Borbn. Al igual que los pintores de cmara, los actores abandonan la creatividad en pos de la mendicidad de unos euros. La bohemia se percibe en su indumentaria pretendidamente desaliada con ropa de marca y carsimos perfumes. Fuera de la forma, el desierto. Puro y engaoso decorado.

En vez de arte, artisteo. En lugar de cmicos, titiriteros. Los creadores han degenerado en vulgares copistas. Los directores devinieron recaudadores de tributos del Estado. La cultura fue abandonada en manos de familias innobles. Y el arte... Ni se le ve ni se le espera.

El ministro Wert se enfrenta a un reto como mximo responsable del Gobierno en materia educativa y cultural. Su desafo no es sino devolver al cine al lugar que merece. Ese rango no se alcanza con dineros pblicos. Ni mucho menos con limosnas o ddivas. Alentar el cine es espolear a los creadores. A partir de ah, cultura y arte. A su travs, la industria el comercio. As se fundamenta un ministerio y se sustenta un poder. Si los cines se llenan y el pblico se rinde, entonces se abrirn las puertas y las ventanas de la riqueza espiritual de la que estamos tan hurfanos.

El trmino no se remonta a Carlos el Calvo, Charles le Chauve, en el siglo noveno despus de Cristo, como algunos pretenden. Es anterior, muy anterior. Incluso antes de Obelix, ya les digo. El chovinismo es al francs como el quijotismo al espaol. Con la diferencia virtuosa de la humildad y de la generosidad hispanas frente a la grandeur y a la soberbia de los galos. Dnde va a a parar.

Sin embargo, el chovinismo como ejemplo de mitomana y de paranoia mental se atribuye a un seor, Chauvin, mitad real mitad ficcin, que fue instituido como modelo de patriotismo insuperable. El tiempo histrico, el del imperio napolonico. Poda ser otro, pero la Francia del corso constitua el marco idneo para glorificar al imperio y para mitigar Waterloo. Oh, la, la. Garibaldi fue un aventurero sin "charme" al lado del hroe Chauvin. A modo de ejemplo, porque el estado mental no es singular, los atenienses sostenan que su luna era ms brillante y, por tanto, distinta, de la que alumbraba las noches de los habitantes de feso. Erich Fromm conclua al respecto que el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad. Peor que el malvado o el sdico. Y ello porque combina el amor a la muerte con la simbiosis incestuosa y con el narcisismo maligno. A partir de ah, aflora el sndrome de la decadencia y el hombre destruye por el gusto de destruir y odia por el gusto de odiar.

Durante la Guerra de la Independencia, los franceses nos legaron buenos ejemplos del amor por la libertad y amargos clices de la pasin por matar. De todo hubo. En cualquier caso, prevaleci el ttulo honorfico del rompenarices y tocapelotas. Lo que no podan llevarse a Francia, lo dejaban. Pero mutilado. No es del todo cierto pero algo de verdad s lo es. Que pregunten, si no, en Egipto. O escuchen al gua sobre el Doncel de Sigenza.

Las iras de los franceses se centran ahora en el vecino del sur. Que los espaoles ganen el Tour de France es una afrenta que no pueden soportar. Los pobres de abajo vencen a los ricos de arriba. Cst pas possible. Contador, al paredn. Hasta las meninges de droga, acusan los gabachos. Anquetil o Hinault, no. Los grandes atletas del Mont Ventoux han de nacer entre los Pirineos y los Alpes. Algo de cancha se concede a los belgas, los francfonos, claro, y los holandeses, siempre y cuando no se les note el acento germano. Del mismo modo, en ftbol, que donde est Zidane que se quite Iniesta y que si naci en Argelia, se trat de un accidente geogrfico. Y en tenis, Ren Lacoste y Yannick Noah, muy por encima de Santana, Orantes o Nadal. Rafa est fichado. La musculatura del mallorqun es inexplicable si no se acude a la ingesta continuada de clembuterol o a las transfusiones de sangre de Sansn o a las pcimas mgicas de los druidas. Se ponga como se ponga, las victorias del campen espaol se deben a su gusto por el dopaje. En cuanto a Gasol, su estatura es fruto de injertos transgnicos y su talla balonceststica se labra en clinics del doctor Frankestein. Criaturitas.

Es que son. Los espaoles somos gente humilde y los conciudadanos de Voltaire o Rousseau no pueden tolerar que los colonizados humillen en los campos deportivos a los ases del firmamento. Hay franceses que, a fuerza de soles, se creen reyes y que a base de reyes se consideren galaxias. Problema de personalidad. Deben hacrselo mirar. No obstante, los agraviados, de un lado, y los responsables del deporte espaol, por otro, han de indicarles el camino del psiquiatra o, en su defecto, de los juzgados. Si quieren romper narices, adelante con las suyas. La Gioconda, que no la toquen, que es de Leonardo. A poco que se hayan enterado de la rplica del Museo del Prado, enviarn una delegacin de ilustres a anatematizar la obra como una mala, y falsa, copia de un aprendiz de tercera divisin del maestro de la toscana Vinci.

Eso de querer tener razn a toda costa es lo mismo que imponer la razn de uno sobre la de los dems. Mal sntoma. La democracia se construye sobre la pluralidad de pensamiento y sobre el rigor del Derecho. De no ser as, el totalitarismo ms infame se abate sobre las costuras de una sociedad rota.

La resolucin unnime del Tribunal Supremo de inhabilitar a Garzn y expulsarlo de la carrera judicial precisa de un anlisis sesudo por parte de quienes como el juez estrellado han credo, y se creen, que el pas es el paraso de los golfos. Y si lo ha sido, y lo fuere en la actualidad, no es bice para que algunos pjaros hayan cado en la red de su propia desvergenza. Todos ellos pueden clamar al cielo pidiendo justicia, pero dudo que Dios conceda privilegios a los que abusaron del poder. Dios podr perdonar, pero hecho el mal, que el diablo juegue su papel. Por ms que el demonio se enfunde trajes talares con puetas.

Garzn prevaric. Ya no cabe presuncin. Lo sentencia la ms alta magistratura del Estado. Prevaric, maldita sea. Y por ms que el condenado se declare mil veces inocente y declame en verso que se ajust estrictamente a la legalidad, los jueces han motivado extensamente el fallo. Sin un solo voto de discrepancia. Que don Baltasar quiera recurrir al Tribunal de Derechos Humanos, pues muy bien. Mas lo que est acreditado es que el titular del Juzgado n 5 de la Audiencia Nacional vulner de forma drstica e injustificada el derecho de defensa de sus investigados. Y lo hizo, laminando de forma arbitraria y sustancial. Laminando, comprimiendo, las garantas constitucionales. Toma del frasco, carrasco.

Para frasco, el tarro de las esencias de la Fiscala. Los miembros del Ministerio Pblico encargados del asunto no slo no acusaron sino que solicitaron la absolucin de don Baltasar. Cmo es posible que unos tanto y otros tan poco. Cmo es posible quitar la razn a don Pedro Pacheco cuando denunci que la justicia es un cachondeo. Cmo me la maravillara yo. Cmo se puede saltar el foso -lleno de agua e infestado de caimanes hambrientos- del castillo sin puente levadizo y careciendo de alas. Teniendo padrinos. Hasta que la ruina acabe por empobrecer a los corleones y las balas del poder judicial pongan fin a las prcticas mafiosas. Vamos en carrera hacia el ms absoluto descrdito judicial.

Nadie podr argir que se trata de una sentencia a favor del franquismo. Nadie, salvo los revientaorden de siempre. El Psoe expresa su preocupacin. IU considera al de hoy como un da triste. La izquierda catalanista manifiesta su queja. Ninguno se pronuncia sobre si la decisin se ajusta, o no, a ley. Son los mismos que fusilaron a Montesquieu. Los talibanes del rencor que hacen de la poltica una selva de intereses fauves sin colores ni formas de Matisse. Cuando la porquera se acumula en los rincones de la casa, los habitantes de la basura construyen estancias redondas. A partir de ah, los residuos son tapados por las alfombras persas del poder iran. Lo que sea, antes que reconocer que la suciedad es propia. Cualquier triquiuela para no admitir que la enfermedad terminal inicise tiempo antes y avis largamente de su presencia.

En carrera. La inhabilitacin es la primera en la frente del estado de derecho. Sin embargo, lo ms grave de todo es que la accin ilegal de un delincuente togado puede poner en la calle a un grupo de facinerosos merecedores de las penas ms rotundas. La correa puede devenir una simple guita. Y la guita tiene nombre de fino. Y el fino, vino de ferias es. Y de juergas. Cmo que por qu. Porque los dictadores que se visten de seda, dictadores se quedan.

Si existe un virus letal en los partidos polticos, es el de la digresin. La digresin es un efecto rompedor. Y lo es porque cercena el hilo de los discursos al referirse en ellos a asuntos no conexos con lo que se est tratando. Estas conferencias peridicas se celebran con el fin de debatir cuestiones y programas que habrn de servir de gua a las distintas formaciones. Tal es su fuerza vinculante que de los congresos salen elegidas las juntas directivas que, durante el perodo intermedio al siguiente, se convierten en los mximos rganos de direccin.

El Congreso expresa el poder soberano de las bases militantes a travs de los delegados electos para acudir al mismo. El pensamiento nico es la base esencial sobre la que reposa la unidad del partido. As reza en los Estatutos del Psoe. Y esa unidad de pensamiento se recoge, entre otros aspectos, en la unidad de accin de sus militantes cara a la sociedad. Unidad. De pensamiento y de accin. Preocupante. La pluralidad no encaja. El signo distintivo de las democracias frente a las dictaduras se combate desde los Estatutos y se impulsa desde los congresos. Esclarecedor. Lo del mandato imperativo proscrito por la Constitucin tiene aqu su nido. Pues muy bien.

Los sacerdotes de la pureza hallan su alter ego en la impureza de sus prdicas. Los pastores del rebao son los lobos del miedo de los corderos. La codicia encuentra su contrapunto sagrado en los prstamos usureros de algunos bancos. La lujuria suele residir en los popes de la castidad a machamartillo. Menos caperucitas, lobo. Blanco pas de ser ltigo fustigador de los imputados del PP a condescendiente lama de su situacin judicial por el caso Dorribo. El impoluto Felipe Gonzlez perdi la virginidad con la no salida de la OTAN (recuerden: de entrada, no) y despach su inocencia con los crmenes del GAL. Garzn, cazador de escopeta y juez estrella, puede dar con sus huesos en la crcel del desprestigio supremo por mor de su aficin a la significacin meditica. Lo de presumir y carecer van de la mano.

El pensamiento nico del Psoe se va a ver en el Congreso que este fin de semana se celebra en Sevilla. Rubalcaba y Chacn estn obligados a pensar lo mismo. Pero despus. Antes de la cita congresual, van a la gresca si bien endulzan sus diferencias en la leche condensada de sus abrazos pblicos. La digresin es total. De sexo, de gestin, de poltica, de administracin, de ideologa. Uno tiende al sur de Libia y la otra al norte de Egipto. Los fontaneros de las delegaciones provinciales se apresuran a reparar las caeras de la organizacin. Por los desages, los votos se pierden a chorros y, por las cloacas, el dinero de la corrupcin se dirige a bolsillos andaluces. Si al menos repartieran. Llama la atencin. Los grianistas, ahogados hasta el encfalo por la trama de los EREs, basculan hacia la seora Chacn con similar intensidad a como la apoyan la Sexta y Pblico. Do ut des. Cui prodest. Esta gente no atiende a ms razones que las del inters material. Se juegan mucho en la apuesta.

Hay jugadores que no buscan ganar. Persiguen el equilibrio aunque sea inestable. Ignacio Aldecoa nos dej una magistral muestra de la digresin. Se resume as: alguien pregunt a una seora el nombre de la estacin de tren en que se haba detenido. En su lugar, contest un seor sentado junto a ella: pero no hay cantina y, adems, si la hay, el vino no es bueno y no quita la sed.

El pensamiento nico no es tal. Lo que es singular -ay de quien se mueva- es la imagen. La sonrisa etrusca. La mano no se apoya en el hombro de la mujer. La mirada no se pierde en el infinito. Se contiene para no llegar al cuello. El hilo del discurso es que la diferencia dialctica no es fruto de la lucha por el poder sino resultado feliz de un partido democrtico.

El desempleo en Huelva escuece las ingles y martillea las sienes de miles de familias. La deuda de los ayuntamientos asfixia a sus habitantes. Los ciudadanos pierden las viviendas de sus sudores porque no pueden pagar las hipotecas. No cabe dacin en pago y, como siempre, los pobres son los que sufren la ignominia de una ley injusta. Nuestro abuelos de Alosno son cuidados por un personal que lleva meses sin cobrar. El Museo del mundo marino cierra por falta de recursos despus de haber desperdiciado millones en su construccin. Los gobernantes nos fren a impuestos y las empresas cierran por ausencia de ingresos. Los empleados pblicos se enfrentan al atropello de la Junta y el mismsimo presidente de la Audiencia Provincial de nuestra provincia critica el estado de los juzgados. La justicia no se mendiga, la justicia se conquista como todas las libertades y la democracia, ha declarado el seor Fernndez Entralgo.

El pueblo de Huelva es as. Nos han hecho de esta manera y no somos de ms carne. Tantos aos de sumisin explican nuestro abandonismo. Mas no lo justifican. El miedo al pie que pisotea. Con tamaa carga a nuestras espaldas, seguimos contemplando cmo los golfos se pasean delante de nuestras caras atnitas. Porque acaso nos criaran de esta guisa, ellos, los canallas, se juntan en bandadas de aves carroeras. Nuestra reaccin ante los atracos institucionales se detiene en el "son todos iguales" y se sofoca en los susurros de los bares. Silencio, que nos pueden escuchar. No es la culpa de la dictadura que padecimos. Es la consecuencia de siglos de horror y de terror. La solucin pasa por erguirnos como ciudadanos libres y despreciar nuestras pesadillas seculares.

Qu va a ser de nosotros si somos esclavos de nuestras omisiones a veces cmplices. El paraso de los mangantes. La penltima en el carrillo izquierdo. La prensa recoge la ensima noticia sobre corrupcin psoecialista en el Ayuntamiento de Valverde. Su exalcalde, el seor que pag con tarjeta municipal en un lupanar de carretera, perciba dietas de GIVSA (ay, ay, los urbanos y seoras) y de GMU (vaya, vaya, seoras de urbanos). Givsa y Gmu son empresas pblicas. Tan pblicas que se utilizan para el cachondeo privado. Tan arruinadas que su deuda es impagable. Tan urbanas, que en alguna se puede colocar a la esposa de algn preboste de la construccin. Esta prctica es el summum de la corrupcin. Los artfices, tres seores del Psoe. Uno, Domnguez, sucesor de Cejudo. Los otros, trnsfugas de IU, herederos de un latrocinio institucional.

Los valverdeos estn que trinan. Sobre todo, los empleados del Consistorio. stos no cobran y mientras los sociatas emasculan las dignidades del pueblo, muchos votantes seguirn confiando en el partido que los cobija y defiende. Pues nada, seores y seoras, a seguir con esa fe ciega. Los quejidos y lamentos posteriores, al maestro armero. Miren, por no tener, ni actividad. Givsa y Gmu haban dejado de estar. Eran pero no estaban. Existan pero no desarrollaban. Las dietas, s. Religiosamente.

Nos queda por saber el nombre de los trabajadores de la plantilla de ambas entidades. Mira que si fueran amigos, familiares o roces afectivos de algn otro poltico postinero. Le devuelvo la pelota a Fernndez Entralgo. La justicia no se mendiga. Se reclama. A travs de la ley. El summum de la porquera excrementicia tiene nombres y apellidos. Los de esta trama se aproximan. Sin embargo, no son todos los que estn ni estn todos los que son.

Dcese de los hijos que se tienen por tales aunque no lo sean. No confundan con adoptivos, que son aquellos que no lo son naturalmente pero se reciben como hijos con los requisitos y solemnidades legales. Conoc a un amigo que tiene por hermana putativa a una joven, cuyos padres la dejaron recin nacida bajo el amparo de su familia y fue criada, educada y querida como una hija ms si bien nunca tuvo sus apellidos. La diferencia es social y jurdicamente clara.

Garzn fue nombrado hijo adoptivo de Valverde del Camino. El consistorio valverdeo, regido en ese tiempo por el Psoe, tom la decisin de otorgar esa filiacin al juez estrella. Sin encomendarse a nadie, el tristemente fallecido Jos Cejudo, alcalde de la localidad en 2010, asi la vara de mando y, ea, a condecorar a don Baltasar con la excelencia de una condecoracin tan distinguida. La motivacin falaz descans en circunstancia tan efmera como el ejercicio de su actividad judicial en la capital de la industria del calzado y del mueble. El fundamento real, dar por saco al Pp y a la derecha. Cuando los actos de gobierno se conducen por vericuetos fangosos, los zapatos dejan las huellas del barro y es fcil seguir la pista de los dirigentes procaces.

Doa Dolores Lpez es la nueva alcaldesa de Valverde. Por mayora absoluta arras la moza en un pueblo que se jactaba de contener el mayor clan socialista de Andaluca y de erigirse en el feudo ms potente de Espaa. Anda que se ensoberbecan, que si no, el castigo de los valverdeos hubiera llegado a niveles de humillacin pblica. Loles Lpez no est por la labor de distinguir a Garzn. Hace muy bien. Si don Baltasar tuviera el ius solis, pues nada a comerse con patatas el marrn. Moguer se felicita por el nacimiento en su seno de Juan Ramn y muchos moguereos se cabrean por tener que compartir patria chica con don Mario. Son cosas del nacer. Unos tienen la suerte de venir al mundo en un sitio y algunos terruos padecen el mal de parir a sujetos de prestigio indeseable.

Tener a Garzn como hijo natural de Valverde, pues qu vamos a hacer, se apechuga y adelante. Pero nombrarlo hijo adoptivo, eso duele. El nmero 2 que fuera de Felipe y que contra l se volvi en un movimiento felino de hambre insaciable, nos ofreca una imagen de dudosa lealtad. El Titular del Juzgado quinto de la Audiencia Nacional que no impuls la investigacin del Faisn, genera dudas acerca de su comportamiento funcionarial. La contumacia del seor Garzn en el asunto de la Memoria Histrica le hizo olvidar que la ley determina quin tiene, o no, competencia sobre determinados asuntos. Chocln y Pelez han puesto de relieve que las escuchas ilegales presuntamente ordenadas por don Baltasar pueden constituir un delito de prevaricacin. En cuanto a la universidad de Nueva York, qu puedo comentar que ustedes no se escandalicen. Dinero, influencia, poder. Tringulo mgico. Crculo maldito. En su interior ha quedado encerrado el magistrado jiennense.

Si el Juez Garzn resultara condenado por el Tribunal Supremo, quedara inhabilitado por mucho tiempo. De verdad, es para plantearse el problema. Es diferente a lo de Zoido en Sevilla con la calle que los socialistas dedicaron a Pilar Bardem. Que se sepa, esta seora no est imputada en cuestiones sucias. Lo que s est es clasificada como una de las adalides del cordn sanitario contra la derecha. Lo cual refiere que el honor no se debi a su categora como actriz ni a su actividad pblica de enaltecimiento de la ciudad ni a su entroncamiento con la capital de Andaluca. El honor recibido le fue regalado por una ideologa prxima a Monteseirn y contraria a Javier Arenas.

Loles hace bien en despojar a Garzn de un tan destacado privilegio. Al tiempo que lucha contra la Junta para que le facilite crditos con que cerrar los agujeros que le dejaron sus predecesores, incluido el ltimo, el de las copitas en bar de carretera pagadas con tarjeta municipal.

La eleccin de Rubalcaba como Secretario General del Psoe comprende numerosas lecturas. Una de ellas es la victoria de la vieja guardia heredera del llopismo ante los sicarios del zapaterismo. El Psoe histrico se prolonga en el felipismo mientras el partido renovado se identifica en la figura continuista de Chacn, la Zapatero con faldas en expresin tan descriptiva como inicua y desacertada de Ibarra, el expresidente de la Junta de Extremadura. Con todo, la pugna se ha centrado en un territorio, Andaluca, y en dos sujetos agentes que se muelen a garrotazos dialcticos embarcados en una guerra sin cuartel para no perder la cueva de Ali Bab y los cuarenta mil ladrones.

Chaves y Grin protagonizan la conflagracin latente que, de vez en cuando, cual Guadiana poltico, aflora por los ojos de la corrupcin. Chaves ha ganado con Rubalcaba y Grin ha salido perdedor junto a Chacn. El pulso era un secreto a voces en la sordina comunicativa sociata. Grin intent frenar la escalada hacia el precipicio emprendida y desarrollada por Chaves pero incurri en el error de poner una vela al santo y otra al diablo. Una situacin degenerada no la recupera el compinche del autor. Y mucho menos ste. Piratas hubo que fueron rescatados para la cosa pblica por obra y gracia del pragmatismo poltico de los ingleses. Se volvieron ms oficialistas que los funcionarios de carrera del Foreign Office. Cosa distinta al revs. Probos servidores del Estado se dedicaron al mercadeo filibustero con poco xito.

Grin pretendi quitar el polvo a la Junta chavista en vez de liderar una comanda de limpieza con leja y amonaco. O se crea que ramos tontos o estaba convencido de la estupidez del pueblo. En este mismo sentido, el apoyo a la candidatura de la catalanista descansaba en su confrontacin y distanciamiento del padre de Paula e Ivn. No obstante, jugaba con ventaja. Dispone de dos meses de poder absolutista en la Comunidad andaluza. Dos meses de consumacin de rapias y de consolidacin de colocaciones a impostores de toda laya. El que quiera un cargo, que se pliegue al seor de los enchufes. Eso es lo que hay. Y si no, a atravesar el penoso desierto del oficio nunca ejercido o de vivir del magro sueldo del empleado pblico, si no del subsidio de los desempleados que se comen la tarta de los presupuestos de la Autonoma.

Chaves ha ganado en Rubalcaba. Sin embargo, el reino no ha sucumbido ante el asedio de las elecciones. Ganar tiempo al tiempo puede ser un arma estratgica de gran importancia. Los sitiadores pueden cometer errores imperdonables y los cercados se defendern como en Niebla, dejando salir el buey de la honradez a ver si los ciudadanos confan el da 25 de marzo en ese rasgo indito. Viera, uno de los artfices del escndalo de los EREs, se ha decantado rubalcabista y se ha despachado a gusto con los grianistas gaanes a los que ha acusado de presionar de forma ilegal, inmoral e ilcita. Qu cara la de este muchacho. No se preocupa en medir el alcance de sus palabras ni mirar en el espejo la deformacin de su lengua.

Chaves ha ganado por la mano a Grin. Menudo bofetn. Poltico nefasto uno, perverso el otro. Por el momento, "donmanu" ha llegado primero a la lnea de meta congresual. Veremos si ambos festejan algo a finales de marzo o encaran como caballeros su previsible debacle. Lo comentaremos.

Nac en Huelva all cuando se abra la pgina de la segunda mitad del siglo XX. No conoc, por consiguiente, los baldones de las pginas postreras de la primera parte del libro de esa centuria. Al menos, no fui testigo directo. S conviv con los protagonistas de la guerra fratricida del treinta y seis. Mis padres fueron nios de la contienda civil. Soportaron las inclemencias de su estallido antes de cumplir los once aos y debieron tragarse todas las miserias que este tipo de refriegas acarrea. Al final de la miseria, el hambre. Despus, la penuria. En ese estrato de degradacin econmica vino servidor al mundo.

La calle Alfonso XIII fue mi patria y la calle mi patio de armas, mi campo de ftbol, mi coso taurino y mi estadio olmpico. Mo, s, y de todos los pilluelos que conquistamos la madurez a base de carreras, de mocos sorbidos, de juegos inocentes, de escuelas glidas, de bollos grandes de pan con un trocito de chocolate. La calle era un paraso, no crean. Sin coches y sin contaminacin. Con todas las carencias materiales pero henchidos de solidaridad y de vecinal amistad. Huelva sencilla de humildes casas de una o, a lo mucho, dos plantas. Gente cercana y limpia que sobreviva del pluriempleo mal pagado y del conformismo con el destino.

Esa Huelva est desapareciendo. Mas todava permanecen muchos restos. Son pervivencias de un pasado que se super en lo material pero que jams ser desbordado en lo espiritual y en lo afectivo. La arquitectura tpica responda a la idiosincrasia de sus habitantes. Gente buena, amable, acogedora, sujeta al duro banco de su pobreza por las cadenas que ellos mismos se colocaban. Miedo. Mucho miedo al qu diran. Las mujeres, con velos y medias, acudan los domingos a la tempranera misa de la catedral. Los chavales acompabamos a nuestras madres despus de lavarnos la cara con el agua helada de la maana. Vestamos el traje de fiesta, no crean. El de los domingos. El barrio entero se congregaba en la iglesia. Venan gente de la Vega y de la Plaza de toros, incluso del Molino. El prroco celebraba otra misa a las doce. Este oficio revesta mayor solemnidad. Despus del mismo, los ms pudientes se acercaban al centro de la ciudad, paseaban a los nios y, mientras estos jugaban en la plaza de las Monjas, los progenitores se tomaban una cervecita, con una tapa para los dos, en el Telefnica o en el Pelayo. Era el lujo ms especial que se poda permitir un trabajador en esos aos. Algunos trabajadores. Muy pocos.

Recuerdo los frios invernales que combatamos en las solanas del Paseo de la Independencia o en los braseros de cisco y carbn que comprbamos en la cercana. Las lluvias asolaban nuestras vidas. Nos colocaban unas botas de agua, un impermeable ligero como la pluma y en los charcos competamos como soldados de un ejrcito de marcianos. Y el barro. El eterno lodo que nos aflua del cabezo. La Huelva de entonces nos ha legado algunos cerros testigos de su urbanismo pobre y humilde.

Nos quedamos con la memoria. Aquellos tiempos. Aquellas familias. Ilusiones rotas. Esperanzas de un mundo mejor. Preguntemos a los abuelos de hoy. La respuesta est en la realidad. La solucin no existe. No anhelamos el lujo aunque pretendemos un poco de confort. Claro que hemos perdido la calle. Esta calle. Signo de los tiempos. La de nuestra infancia permanece.

Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante hoy est por siempre oculto a mis miradas, aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo en aquella primera simpata que habiendo sido una vez, habr de ser por siempre, en los consoladores pensamientos que brotaron del humano sufrimiento y en la fe que mira a travs de la muerte, y en los aos, que traen consigo la filosfica mente.(William Wordsworth).

Monti es un hombre bueno, estoy seguro. Lo cual no obsta para que, desde el punto de vista poltico, sea todo un cretino. Si no est preparado para gobernar Italia, que se vaya. Lo que ha declarado sobre la monotona, puede ser objeto de una tesis doctoral. Si Beyonc se va a convertir en materia de estudio, qu voy a decirles sobre las posibilidades de anlisis del fenmeno social del trabajo.

Acostumbrarse al trabajo. Ya lo quisieran millones de jvenes. El seor Monti debiera conocer la cultura mediterrnea de las migraciones. A poco que haya buceado un poco en la historia de su pas, se habr dado cuenta de la dispora que, en busca de un empleo y de una mejora del nivel de vida, protagonizaron sus conciudadanos desde el norte hasta el sur y desde la costa tirrenia al litoral adritico. Los italianos han buscado el trabajo lejos de casa y los que se quedaron, se conforman con lo que les echen. El problema es que los echan. Vamos, que los despiden.

Es posible que el primer ministro del pas transalpino quiera agarrarse a la cuerda de la movilidad funcional y territorial. Lo cual es cosa distinta y caso distante. Y ello con matices. Porque, a ver, qu pinta un siciliano que repone productos en un hipermercado de Catania en otra empresa del ramo situada en Miln para cobrar un salario idntico. Como si en Miln no hubiera miles de desempleados empeados por reponer lo que sea con tal de llevar unos euros a sus hijos. Si hay que ir, se va pero la partida no puede tener efectos disuasorios de abandono del destino ni convertirse, de hecho, en una medida velada para quitarse de enmedio a ciertos trabajadores. El cajero de una sucursal bancaria de Turn nada tiene que hacer en Siracusa si el puesto que se le ofrece no comporta ventaja organizativa para la entidad financiera. Por consiguiente, si la empresa entiende que su trabajo es aburrido, enviarlo al otro lado del pas slo puede entenderse como un castigo.

La movilidad laboral puede ser, y en algunas ocasiones lo es, un factor econmico de enorme importancia. Eso s, siempre que la decisin empresarial conlleve beneficios para el empleador y el empleado. Nuestro Estatuto de los Trabajadores contempla la movilidad funcional y la geogrfica. Respecto a la primera, requiere poseer titulaciones acadmicas y profesionales con el fin de que la nueva prestacin responda a razones tcnicas y solventes, subrayndose el carcter de finitud temporal, respetando la dignidad del trabajador y justificndose por necesidades perentorias o imprevisibles de la actividad productiva. En cuanto a la movilidad geogrfica, todo traslado habr de motivarse. Los cambios de residencia se apoyarn en una intencin demostrada de incrementar la productividad de la empresa y su articulacin competitiva en el mercado a fin de dar respuesta a las exigencias de la demanda.

El discurso barbin, desenvuelto y arriscado de don Mario, vaya por Dios, Monti, no tiene que envidiar al de Berlusconi. Con todo, el magnate televisivo arrojaba ciertas sales a sus declaraciones. Lo de su sucesor es, adems de simplista, desaborido. El despropsito es absoluto. En la forma y en el fondo. Un chico joven se apuntar a una peon aunque sea en Argentina. Los que ya no cumplen los cuarenta, se tendrn que fastidiar con la monotona de su trabajo, si lo tiene. En cuyo caso, pagarn la hipoteca de sus viviendas, consumirn para satisfaccin de los comerciantes y dotarn de estabilidad a la vida social y poltica del Estado. Y as hasta impartir un curso de sociologa de la movilidad.

El Partido Andalucista se resiste a morir. En una tierra de sentimientos jondos, el afecto nacionalista no arraiga ni en la epidermis del pueblo. Muchas razones, que no pueden ampararse en la brevedad de un artculo, explican el fenmeno. Ni aceituneros altivos de Jan ni marineros bravos de Isla. La emocin andaluza se detiene en la familia, en las vrgenes, en los cristos, en los olores a muerte y a primavera, en tantas cosas. Los andaluces nos sensibilizamos con los pobres, nos conmiseramos de la desgracia, manifestamos nuestra piedad por los muertos, la tristeza por la enfermedad, amamos con pasin a los hijos y con delicadeza a las madres, nos conmocionamos ante crmenes innobles y nos condolemos con los males propios y ajenos. Somos un pueblo de afectos que, en ocasiones, nos precipitamos en la sensiblera y un pueblo de raza que no pocas veces se deja caer, abandonado, en las redes arcnidas de su destino.

As somos. As hemos sido. Lo que el futuro nos depare, queda por ver. La idea de los andalucistas de instaurar un ardor poltico en los que no pasa de un furor de sensaciones marcadas a fuego, es todo un error. Mi respeto hacia el partido que defiende la tesis nacionalista de nuestra Comunidad. Mi aliento para quienes impulsan un equilibrio entre el peso de las tradiciones y la gravidez del progreso basado en el raciocinio y en la ciencia. Sin embargo, mi discrepancia respecto a las tesis que parten de premisas falsas. S a la ciencia y s a la tradicin. S. Lo que rechazo es la tradicin disfrazada de ciencia. Y viceversa.

El Partido Andalucista no quiere seguir el camino de otras formaciones fagocitadas por la vaciedad de sus presupuestos y el totum revolutum de sus programas. En el acervo de nuestras expresiones, figura en lugar destacado la que dice que ms vale una "color" que cien amarillas. Verdad incomensurable que, sin embargo, no comparten muchos dirigentes de ese grupo. Si son nacionalistas, su ideologa habr de decantarse por su significacin a la derecha o a la izquierda o al centro. Pocos tienen claro qu posicin es la del P.A. S se sabe cmo su tejido poltico se ha ido deshilachando a lo largo de los aos. Sus acercamientos al Psoe han sido clamorosos. Sus conflictos con el PP, sonados. La equidistancia suele traducirse en el descubrimiento de malos agrimensores. No se trata de estar conmigo o frente a m. El debate reside en la conveniencia de trascender a los sujetos para analizar los objetos. Qu une y qu separa por encima de con quines hemos de matrimoniar.

En el ltimo programa de Debates en Antena, se suscit este problema. En Niebla, tras el golpe de estado, -como Paco Morn gusta calificarlo-, protagonizado por el Psoe -no poda ser otro- y el PA contra el PP para desalojarlo de la alcalda, arroja luz sobre el tema. Parece que, por motivos polticos, la nueva alcaldesa socialista puso en la calle a cuatro trabajadores que haban sido contratados, meses antes, por el primer edil del PP. Es muy posible que el despido obedeciera a motivos polticos. Igual de probable que dicha razn propiciare su contratacin. En un caso y otro, la llave de la politizacin del empleo estaba en manos del PA de Niebla. Ojo, y repito, del PA de Niebla. Es fcil culpar a los dems por sus actos. Lo difcil, pero aleccionador, es admitir los errores propios. El PA pudo, entonces y despus, gobernando el PP o el Psoe, exigir a sus socios coyunturales que cualquier contrato respondiera a un procedimiento administrativo principiado por la igualdad, la objetividad, la transparencia y la publicidad. Y no lo hizo.

En ese nadar entre dos aguas puede hallarse uno de los misterios de la esculida remesa de votos que recibe el PA. Uno de ellos. Otro, adems de los apuntados. En las filas andalucistas hay gente muy valiosa, muy mesurada y extraordinariamente honrada. Como Paco Ramos. La cuestin reside en el mensaje. Que la meloda no cala en el pueblo y que la letra deja mucho que desear. Con todo, les deseo suerte. La suerte, en cualquier caso, slo llega cuando compramos los boletos.

Al fin. Grin ha firmado el Decreto por el cual se convocan las elecciones autonmicas del veinticinco de marzo. Por fin. A partir del da 31 de enero, el BOJA publicar la disolucin del Parlamento andaluz.

Arenas, Grin y Valderas. Tres hombres y un destino. Destino: la gobernanza de la regin. Los hombres, sin misterio. Por sus obras son conocidos. Digan lo que digan, el mal est hecho. Y la autora del mal slo tiene un nombre, Psoe, y un responsable, Grin. Si el Partido socialista se ha servido del territorio como latifundio de seoritos durante treinta aos ininterrumpidos de caciquismo infame, no parece coherente que disponga de una legislatura ms para convertir el erial en un campo fangoso. Si Valderas ha actuado como socio listo de los listos socios, habr que convenir que los votos entregados a Izquierda Unida engordarn la bolsa repiqueteante de dinero de los correligionarios del todava presidente de la Junta. Nos queda Arenas. Durante la ltima dcada ha realizado un productivo esfuerzo de consolidacin del PP regional y se ha convertido en ltigo de la galopante corrupcin proveniente de San Telmo. El destino de los tres hombres no comporta, necesariamente, su porvenir. Ni personal ni poltico.

Porque la situacin real de la economa pasa por el anlisis de las cuentas. Arenas esgrime la suspensin de pagos. Grin le tilda de mentiroso pero no soporta la carga de la prueba. Resultara extremadamente fcil responder al lder de PP con cifras en la mano. A lo que se ve, Grin prefiere recurrir a la descalificacin verbal. Armamento dialctico muy empleado, de otra parte, por los contingentes psoecialistas. Cuando se carece de fundamentos fcticos y jurdicos, la solucin atraviesa el desierto de la ofensa. Que no est de acuerdo mi buen amigo, el arquitecto Enrique G.A., que repase las declaraciones sobre los expedientes de regulacin de empleo. Y si no le bastan, procure escudriar el sumario judicial acerca de las deposiciones del exdirector general de empleo. Si ustedes se convencen de la fortaleza probatoria de los testimonios de los imputados, lo mismo acuerdan conmigo en que los autores de la felona y del latrocinio institucional son, cuanto menos, choricetes, mangantes, golfillos y canallas de diversa ndole.

Frente a lo que arguye Grin de que Arenas perjudica la credibilidad de Andaluca, cualquier analista con un mnimo de probidad denunciara que la Comunidad no pierde crdito por palabras veraces sino por silencios procaces. Si determinados prohombres y promujeres prximos al Psoe han hecho de la Junta una cueva alibabesca, la oposicin en particular y la ciudadana en general tiene la obligacin de echar en cara la desnudez del emperador. En caso contrario, se contribuira a perpetuar un estado psicofsico lamentable de la casta del poder y, lo que es peor, a mantener el silencio de los corderos en un pueblo que cree vivir en un sistema democrtico y no en una reedicin castiza de Corea del Norte. Lo inslito es creer que disfrutamos de un rgimen de libertades y no osamos decir en voz alta lo que murmuramos con pavor en crculos de confianza. Inslito y muy grave.

El mismo seor Valderas, don Diego, considera a la octava legislatura como un fracaso y lamenta el incumplimiento masivo de las promesas electorales por parte del Psoe. Tras estas reflexiones altisonantes del lder contestado de IU en Andaluca, se esconde toda una poltica de hechos consumados que se resume en una consigna: apoyar al Psoe. En cuyo caso, nos traslada la crnica de su anunciado aval a los grianistas y su rechazo incondicional a los de Arenas. Con lo cual, -antes se pilla a un mentiroso que a un cojo-, Valderas contribuir a que el Partido Socialista siga malgobernando la Comunidad y malogrando su futuro.

Nos convocan. Es decir, nos citan y emplazan, nos renen y congregan, nos llaman y nos requieren. Nos invitan. Lo que pasa es que quieren que la convidada la paguemos los votantes. Y las mariscadas que se la coman los de siempre. Tenemos el deber de elegir y la necesidad moral de hacerlo pensando en el bien general. La memoria es clave para distinguir a los buenos de los malos, a los pillos de los honrados, a los del Psoe de los del Pp. A Grin de Arenas. En cuanto a Valderas, ya saben.

Grin sita la deuda andaluza en dos billoncejos de nada. La Cmara de Cuentas -y de cuentos para no dormir- entiende que bastante ms de dos billoncejos. Javier Arenas, que de cuatro billoncitos para arriba. Quin da en el clavo. Ya saben el refrn: piensa mal y acertars.

El problema de la deuda es, claro est, pagarla. Queda por conocer al sabio capaz de conseguirlo sin machacar ms la renta disponibles de los andalucitos. La deuda, a diferencia de la luna, no atraviesa por fases menguantes. Crecientes y muy crecientes. Deuda llena y deuda nueva. En la deuda, la ley de la gravedad es directamente proporcional a la avaricia de los gobernantes: a ms intrusos en los expedientes de regulacin, mayor el desfalco al Patrimonio regional. Hay que alejarse del centro de la corrupcin institucional para escapar de la fuerza centrpeta de guerreros, vieras, fernndez y otros formidables luchadores de la ideologia del saqueo.

Qu extrao puede parecernos que la deuda de nuestra Comunidad haya aumentado un cuarto de billn de pelas en dos mil once. Nadie se asombre que, por cabeza, corresponda a los andaluces casi trescientas mil pesetas. Una familia de cuatro miembros tendra que aportar siete mil euritos para saldar el gigantesco dficit. Ya digo, nuestras arcas pblicas estn mltrechas pero como esto siga as el estropicio va a alcanzar niveles de estratosfera.

Eso s, lo que no se le ocurre a Grin, lo piensa Aguayo. Y si no hay espacio para la reflexin analtica para estos mozos, se copia y punto. Los bonos patriticos son una de las aagazas ms sucias de algunos gobernantes. Treta similar a la de urdir cualquier trampa para no pagar a proveedores y trasladar adeudos de un ao para el siguiente. El que venga, que arree con la ms fea. En Catalua, patria de nacionalistas de pega, estos bonos tienen su qu. Pero en la Andaluca menos nacionalista de las Autonomas espaolas, suena a broma. Con todo, el componente demaggico se inserta en la emisin. Los que compran bonos lo hacen en funcin de su amor por el terruo y no por los altos intereses que la Junta habr de dispensar. Ser posible. Patriotas, pues, los muy ricos. Los pobres, antipatriotas incapaces de malvender el pisito hipotecado para conseguir liquidez a los administradores de nuestra miseria.

Pero hombre, si hay otras formas ms elocuentes de patriotismo. Por ejemplo, perseguir el fraude fiscal y vigilar las huidas a parasos fiscales. O reducir la financiacin pblica de las televisiones. Incluso eliminar las subvenciones a los dos grandes sindicatos y, por supuesto, a la patronal. Para ms abundamiento, prescindir de los gastos suntuarios y de los sueldos siderales de algunos ejecutivillos de opereta. En cualquier caso, aupar la austeridad de los polticos a niveles de ejemplaridad social. Parlamentarios, alcaldes, concejales, diputados provinciales, asesores de s mismos, delegados de Consejeras, cargos de libre designacin y otros arribistas de la poltica bien pag, con el sueldo a la mitad o, si me apuran, sin dietas de manutencin, de viaje, de protocolo y otros pluses aadidos.

En cuatro aos de control de las riendas del gasto innecesario, el mordisco a la deuda se va a sentir y va a sentar precedente. El mordisco acabara con tanta mordida. Igual los cuatro billoncejos de don Javier se minoran hasta lo que considera Grin. Menudo xito se apuntara el Gobierno del Pp si consigue ese objetivo. Dos billoncejos.

Rubalcaba o Chacn. Felipe Gonzlez ya ha dicho que en el terreno de la eleccin poltica, los afectos no intervienen. Mucho te quiero, Chacn, pero el voto para Rubalcaba. Las amistades son peligrosas hasta donde los intereses permitan. Con apenas treinta y dos aos, Suresnes elev a Felipe a la cspide del Psoe. Desde entonces hasta ahora, ya ha llovido. Si se desembaraz del marxismo y se arrim a la socialdemocracia made in Olof y en Kohl, a qu no se aferrar el sevillano. Anda que no se protega bien el expresidente. Uno puede ser cobarde, pero listo, cantidad. Cada nio se busca su padrino y, si cabe, al primo de zumosol.

En los partidos democrticos, el peso de la militancia es tan liviano como la sinceridad de sus ideologas. O sea. Cuando decide el strapa, el listillo acoquinado se refugia en los bnkeres mediticos de los afines. No obstante, a la primera de cambio, se zafarn del influjo extrao e introducirn su propio marchamo. Mucho te quiero, cordero, pero no te doy mi dinero.

Para los partidos, la democracia se viste por la cabeza visible y no por los pies. Los lderes nos hacen ver colores e imgenes radiantes como los rompimientos de gloria del Barroco. Los grandes hacedores polticos imponen el camino a seguir como los Galliano sancionan la moda. De esa forma, se nos hurta el conocimiento de la corrupcin, de las perversiones de la jerarqua, del machismo imperante o de la psicologa ms alienadora.

La falta de motivacin de las resoluciones humanas conduce a la desdicha de los interesados por las mismas. Se dictan sentencias presididas, la mayora de ellas, por el fallo. Producir como churros decisiones, de cualquier origen social, constituye un craso error del sistema. Los paganos son siempre los ms desventurados, quienes confunden aprobados con conocimientos y los que no quieren ver que ser suspendido es ser reprobado. Se pasa pgina y adelante. Que el tarro cognoscitivo ya se llenar el prximo aos. Equivocacin ms indecente.

El congreso socialista de febrero se mece en la telaraa frgil donde reposan los elefantes que se resisten al cementerio. Lase la mesnada felipista. La generacin joven que encarna doa Carme -dgase Karma- anda obsesionada con alzar otra voz aunque el eco sea el mismo. Buscan inmolar en la pira a las vestales de otrora y a la gerontocracia a lo Llopis. En Andaluca se guarda el sufragio de la victoria de uno o de otra. En nuestra Comunidad, sin embargo, no se preserva el bienestar del pueblo. Slo se disecan dinosaurios y se guardan en formol ejemplares de aves rapaces.

No importa quin gane. Cinco millones y medio de desempleados seguirn saboreando la hiel de su destino. La nica posibilidad que nos queda a los espaoles es que la plutocracia chavesista y grianista toque a su fin. Si triunfa Chacn, para ella. Si el xito sonre a Rubalcaba, todo suyo.

A los espaoles y a los andaluces, el congreso del Psoe no es el de la regeneracin, sino el de la ratificacin de una tragedia gobernante. En cualquier caso, me voy a mojar. Debiera salir elegida la catalanista. A pesar de serlo. Si venciera don Alfredo, entregar las elecciones marceas a Javier Arenas. En bandeja. Y ellos lo saben.

Me voy a poner puntilloso. Aunque sea en este prrafo. La Constitucin otorga a la Administracin el poder de autotutela. Cuando es declarativa de derechos, se la distingue como ejecutividad y cuando coacciona a los administrados, se la denomina ejecutoriedad. As es y as se escribe la norma. Que le digan a Hacienda el camino que se ha de recorrer entre el reconocimiento de una deuda y el apremio para su pago. Breve como una noche de solsticio de verano.

Con los expedientes sancionadores, pasa algo parecido. Hay funcionarios que se hacen merecedores de una informacin reservada previa a la incoacin de un expediente y, por causas bien espurias, jams se someten a esa instruccin. Del mismo modo que algunos empleados pblicos, a poco que estornuden, sufren en sus carnes las iras de un batalln de inspectores dispuestos a saciar la sed de venganza de los superiores de turno. Una vergenza, oigan.

Al seor Guerrero, hasta hace unos meses director general de Empleo de la Junta de Grin, no le permiten retornar a su puesto de trabajo en la funcin pblica. Cmo es posible, se dirn, si tiene derecho a ello conforme a la normativa vigente. La respuesta es sencilla: mejor fuera que dentro. Si tiene que destapar la manta, que lo haga desde la calle no sea que en el interior se produzca una congelacin sbita de quienes temen la rociada verbal y fundamentada del presunto consumidor de cocana a costa del dinero de los ciudadanos.

Y va a ser que s. Que el seor Francisco javier Guerrero, a cuentagotas, va a destapar el contenedor verde de basura. Ya ha comenzado a admitir que l no emprenda nada sin la aquiescencia de sus jefes. Que los consejeros Viera y Fernndez saban ms que Brijn y que stos eran los que repartan el bacalao. Por si alguien tena dudas sobre la trama, vayan disipndolas. Otra cosa ser determinar aspectos de intendencia y de suministros. Pero el fondo de reptiles no se funda ni se organiza si no media la mano poderosa de un altsimo cargo del Psoe y si no se confa ciegamente en el estrabismo sobrevenido o en la ceguera espontnea del mximo responsable del Gobierno y, sobre todo, del Partido. Guerrero no niega que est pringao. Lo que traslada a quien tenga inters en desvelar este indecente asunto, es que actu en compaa de.

Los expedientes de regulacin de empleo estn llenas de irregulares y de intrusos. En la tramitacin de los mismos, no se puede desdear la cooperacin de los sindicatos mayoritarios, de los delegados provinciales de Empleo y, por supuesto, de ciertos empleados pblicos que, ya por miedo, ambicin o lo que fuere, hicieron la vista gorda y de su deber de garanta un cocido de serpientes. As que Guerrero, por supuesto. Pero que un tinglado de esta envergadura no se puede acometer en la soledad del cocainmano o en la adiccin del copero, es un axioma.

En el saln de lujo del Parlamento andaluz, los miserables escoltas del pivot Grin aplauden al infame arquitecto de la economa andaluza. Qu digo aplauden. Lo ovacionan de forma estruendosa al tiempo que ensanchan sus sonrisas de profidn caro para testimoniar su adhesin inquebrantable al sucesor de Chaves. Se ren y hacen palmas como si la fiesta fuera eterna. Como si el milln y medio de parados de nuestra regin fueran melones sin calar. Como si la deuda que hemos de soportar no fuera superior a cuatro billones, si billones, de pesetas.

Esta pandilla de palmeros y abrazadineros guardan en sus manchadas manos la potestad de autotutela. Y en seguir conservndola se empecinan. El 25 de marzo, cuando los andaluces acudamos a las urnas, habremos de pensar a quin prestamos nuestro voto. Despus de treinta aos de mangoneo continuado del Psoe, los andaluces debemos poner pie en pared y decir: basta. Basta. Que se abra un expediente judicial a los expedientadores. Y, tras un proceso garantista, brese en consecuencia. Ya est bien de inquisidores fundamentalistas. El tiempo del Santo Oficio ya pas.

Nada de Gora ETA. Eta, de gorra. Por la gorra. A gorrazos. Las hazaas blicas de los etarras han dado paso a las chuleras de sus miembros. La membresa asesina. La sentencia del Constitucional ha dado alas a la panda de criminales. La pasividad de Zapatero ha proporcionado carburante al motor de dos tiempos -el de la parabellum y el de la bomba lapa- de la armada terrorista. Estn que se salen. Los verdugos se chulean de las vctimas y cogen carrerilla en su marcha hacia el status del me he salido con la ma.

Son los dueos de la Audiencia Nacional. De ms est que el tribunal les indique las normas a seguir. Como van de gorra, gritan el gora Eta. Y no les pasa nada. Como se pasan la ley por el gorro, insultan a las fuerzas del orden y a los mismos magistrados. Y no les pasa nada. Como saben que tienen la sartn de la paz por el mango de la rendicin, se cachondean de todo lo que suene a norma y a sentimiento. Y no les pasa nada. Como son as y dominan la cancha, tildan a los fiscales de torturadores. Y sigue sin pasarles nada.

El Ministro del Interior, Fernndez Daz, declara que la banda criminal puede estar reconstruyendo su aparato logstico. Anda, y yo. Y millones de espaoles que, tutur, han confiado en la paz del ultimtum de estos golfos. Pues claro que van armados. Quin puede pensar que esta gentuza ha ordenado el cese definitivo de la violencia. El impuesto revolucionario ha dejado paso, parcial y temporal, al tributo de las instituciones y, claro, ya no tienen la urgencia de antao en descerrajar dos tiros al empresario faltn o en abrir el trax a un guardia civil. No se puede esperar una sola proposicin tica de estos miserables.

Subvenciones oficiales para gorra Eta. El Estado concede ayudas para que la canalla etarra dinamite sus propios pilares. Yo te pago para que me mates. Menuda idea. Me recuerda la chorrada que solt el seor Bono al Secretario de Estado norteamericano: prefiero que me maten antes de matar. Y ser pobre antes que rico. Y no tener casa a poseer cuatro chalets. Y pedir limosna antes que regentar un negocio de caballos. Y tomarse unas copichuelas con el portero de su inmueble antes que con el pocero de Sesea. Si es que son la logia ms embustera que masn alguno pudo alguna vez fundar. Pues eso, se subvenciona a Amaiur para gastos de seguridad frente al terrorismo. Por idntica razn se debiera dotar a los comandos vivos para que prosigan su actividad de rearme. La gorra, ya digo.

De gorra. A costa ajena. Ni siquiera tienen que echarse al monte. Eta se homenajea como el ladrn que brinda por el xito de su robo. La vctima del atraco puede yacer malherida a sus pies pero el delincuente campa a sus anchas. Enaltecer a Eta se ha convertido en grito de pulsin. Espaol el ltimo, se jalean entre ellos. Espaa es la ltima. Los nazis se enseorearon de Alemania de esta manera totalitaria. A base de provocar miedo y de mostrar horrores. Los seoritos de la democracia estn demasiado ocupados en discutir el sexo de los ngeles como para detenerse a pensar que el avance de los independentistas es irrefrenable. Nadie sale a pararles los pies.

Ser tarde. Demasiado tarde. Cuando nos demos cuenta de la equivocacin, la oleada habr asfixiado a miles. El crujir de dientes. Por la leche que dieron a algunos, el resto vamos a tener gorra Eta hasta en los telediarios de Extremadura. Basta ya de gorra Eta. Con la banda, a gorrazos. Por las buenas y por las legales. Pero a gorrazos. No duelen pero s imponen. No es cuestin de reprimir sino de imprimir. Leyes y carcter. No es tan difcil. Se llama respeto.

Madrid, veintiuno de enero. Soraya Senz de Santamara paseaba tranquilamente con su marido y su beb por una cntrica calle de la ciudad. Discrecin absoluta. La vigilancia brillaba por su inidentificacin. La vicepresidenta reparta sonrisas ante las felicitaciones de los transentes. Brillaba el sol y la primavera pareca haber suplantado al invierno. Quietud, claridad, normalidad, evidencia, manifiesto. Sin trampas ni cartn.

La seora Senz de Santamara sorprende. Me asombra. A veces hasta me entusiasma. Rompe moldes de inteligencia, de categora y de saber estar. Lo penltimo, su defensa de la Ley de Transparencia. Puede ser la orfebre que labre, como una Ghiberti o un Cellini de nuestra poltica, la joya imposible de la responsabilidad de los gobernantes. Han de responder. Los espaoles electos han de explicar sus acciones ante sus votantes y ante la sociedad toda. Ya basta de tomar con una mano y golpear con la otra. Dolo y culpa. Acreditados. A continuacin de las infracciones probadas, las sanciones tipificadas. Los gestores pblicos no podrn irse de rositas como vienen haciendo en un nmero escandaloso. La buena praxis habr de refrendarse en la ley de buen gobierno. Antes, un cuadro legal previo, cierto y escrito. No puede ser de otra manera. El que avisa, no es traidor.

Soraya lo ha anunciado. Se cocina una norma sobre transparencia. Si hay que ampliar el Cdigo Penal, que la mano no le vacile ni la mayora democrtica tiemble. Si cabe inhabilitacin, a efecto con todas las garantas. Si la pena comporta privacin de libertad, bienvenida sea. Todo con tal de que la clase poltica no sufra los desmanes mafiosos de cierta laya de sus miembros. Lo preciso para que si alguien abre la puerta del mangoneo, encuentre la reja que impida su salida. De manera ntida. Con luz y taqugrafos.

La autoridad reside en el ejemplo. Soraya ha comenzado por su propia formacin. Cualquier cargo pblico del PP encausado en un procedimiento judicial, perder su silla. Compromiso que se firmar a priori como carta de adhesin a un contrato de clusulas lmpidas y no abusivas. Los indeseables, a la calle. Cuestin de tica, de deontologa y de esttica. Desterrados privilegios y tratos de favor. Imagen y honorabilidad, indemnes. Las de la persona y las del partido. La corrupcin pierde sustancia vamprica al paso de la luz de la moral. Nada por encima del inters general. La sociedad que desprecia los valores cava la tumba de su decadencia. No son posibles los buenos jueces en pas de malos legisladores.

La Administracin dejar de ser una jungla espesa, oscura e intrincada. De cristal. Acero reforzado para la proteccin de datos. Fin de la oficina siniestra en la que el lumpen altofuncionarial destroza la credibilidad de los empleados garantes. Cunto tengo y cunto gano. Del inicio al final. Es el derecho ciudadano a la informacin y a la participacin.

La palabra de Soraya Senz tiene peso. Su actitud, honrada y sencilla, tambin. La ley de transparencia iluminar ms a ella y a su gobierno. Si la misma nunca se aprobase, acarrear a la vicepresidente los efectos contrarios. Sera la contrapartida. Porque, seoras y seores, obras son amores. Transparencia. Luz.

O sea, que es inocente. Un alambique, un mortero y un mazo. Destilar culpabilidades es tarea complicada. Destripar inocencias, juego de nios. El jurado popular considera no probada la recepcin de los trajeados obsequios. Por mucho que la fiscala clamase por su condena, los nueve hombres buenos han considerado su absolucin. Sidney Lumet dirigi aquella obra maestra del cine norteamericano: doce hombres sin piedad. En la historia de Camps no ha habido asesinato. Simplemente, casi nada, un linchamiento moral y poltico. Muchos detractores y difamadores nunca tuvieron su duda razonable. Son los dioses de la verdad y reserva de la inhumanidad. Es el sndrome enfermizo de los que se manifiestan sin lugar a dudas.

Reducir la realidad a un concepto es un problema grave. Sobre todo porque la realidad es demasiado compleja y diversa como para ser reducida a una formulacin lingstica. Sin embargo, los guardianes de la estampilla democrtica se atreven a eso y a mucho ms. La rectitud, la reflexin, la inteligencia, la inquietud e incluso la compasin constituyen cargas demasiado pesadas para soportarlas ms all de un improperio o de una descalificacin. Si los medios vuelcan su potencial sobre un personaje, acaban convirtindolo en un dolo de barro o en un monigote de feria. Eso de formar a la opinin pblica es una idea doctrinaria. La intencin es deformar cuanto ms mejor. Manipular. A sabiendas. Y si fuera inocente? Imposible.

La justicia democrtica pasa por tener en la calle a un culpable antes que enchironar a un inocente. Guste, o no, el derecho obliga a pasar por ese arco. La contundencia de la fiscala -qu cosas tienen algunos fiscales- colisiona con la decisin del jurado. El pueblo no ha visto la pelcula filmada por Anticorrupcin. Que si tantos trajes, cuantas americanas y no s qu calzado. A ver si el ministerio pblico ha contemplado una serie de la ceja y el jurado no ha cado en la trampa tendida por los maniobreros. Los juzgadores del presunto delito han desestimado la existencia de una red de trfico de prendas de vestir, como enfatizaban los acusadores. Que no hay pruebas, seores, que no las ha habido.

Y en esta tesitura de inocencia, la realidad vuelve a superar la ficcin. El gran Garzn, que destapara la trama Grtel, es devorado por su propia ambicin. Los seguidores que se arracimaban para defender la inocencia del juez estrellado, han aprovechado la estancia para abuchear a los seguidores de Camps. Si hay que ir, se va, pero ir para nada.

Inocentes. Camps y Costa. Dos por el precio de una. Veredicto absolutorio. Lo siguiente ya se perfila en el horizonte inmediato. La jugada ha salido mal a los autores intelectuales de la misma. Una solicitud de culpabilidad hubiera permitido la prrroga en las elecciones andaluzas. Grin y Chaves tienen que tragarse el sable de los EREs, la espada de la administracin paralela, el pual de los enchufes, la daga de las comisiones irregulares y el alfiler envenenado de las macrosubvenciones sindicales. No tenan corruptelas suficientes y absuelven al valenciano.

Lo dicho. Camps no es culpable. Es inocente. Mientras tanto, ningn jerifalte de la Junta de Andaluca se ha sentado siquiera en el banquillo. Acaso porque los fiscales estaban pendientes de la luna de Valencia. Se les ha ido el reo al cielo.

Son de medalla. Los dirigentes del Psoe merecen una medalla. Al ingenio del filibustero. A la maldad del pirata. A la falta de escrpulos del bucanero. Una medalla con insignia. Y en el metal, grabada la siguiente frase: contra los delitos del PP.

Si no la dan a la salida, la lan a la entrada. Necesitan un exorcismo democrtico. Las convulsiones, los gritos, los espasmos, las blasfemias salen sin freno de las bocas macilentas de algunos de los polticos sociatas. Patxi Lpez, que no agradece su permanencia en la lehendakaritza al popular Basagoiti, pisotea la estrategia conciliadora del lder conservador. Lejos de eso, ya se sabe qu son los no agradecidos, clava puyas aceradas en el lomo del aliado.

El seor Lpez, cuyo patronmico castellano trata de ocultar con lo de Patxi (Paco), califica de absurda la intencin de Cristbal Montoro de perseguir por la va penal a los polticos que se salten el dficit tasado. Fiel a la poltica de tirar la propia basura en predio ajeno, pone la guinda al pastelito de su malicia preguntndose si el Ministro de Hacienda y de Administraciones Pblicas pretende llevar a medio PP a la crcel. Sembrado. Don Patxi est sembrado. Con la garrocha acosa y con el verbo azuza. La viga que atraviesa el ojo del malfico gabinete de Zapatero ha dejado tuerto al pas y, en su afn de destacar la mota de polvo en el Gobierno de Rajoy, hala, a cebarse en el otro.

Ms de media Espaa sufre los embates de la ruina colectiva. En esta selva del caos econmico, Patxi acusa al bombero de los fuegos que provoc el pirmano. Se necesita tener poca vergenza poltica y tan dbil entidad moral. Pero hombre, si hemos recibido una herencia de ms de cinco millones de parados y unas deudas de pterodctilus horribilis, habr que activar alguna medida de ajuste para salvar el pozo en el que la camarilla psoecialista nos ha tirado sin consideraciones. Pues no. A seguir despilfarrando, a continuar con el saqueo, a secar la ubre de los impuestos que pagamos los espaolitos y a seguir chupando del bote pblico.

Me permito recomendar al seor Lpez, don Patxi, la lectura de una noticia que deja estupefactos a toda Andaluca. Su amigo de farras gobernantes, el seor Grin, es el artfice de una nueva barbaridad gestora. A fin de dar una apariencia de austeridad y de hacer creer que tiene bien asidas las riendas del dficit, ha instado a la Intervencin General a comenzar procesos de traspaso masivo de remanentes comprometidos y anualidades futuras. O sea, que hasta que estos traspasos no sean totales, no se contabilice nueva propuesta de documento contable con cargo al ejercicio 2012. En romn paladino, que la Junta de Grin suspende pagos. En la jerga del cheli: que se jodan los acreedores y que apechugue el PP si gana las elecciones. Lindo gatito.

Y Patxi tiene la cara de decir que se preocupa por el PP. Inquitese, primero, por sus cuentas; luego, alrmese por el polvorn de corrupcin generado por Chaves y Grin; a continuacin, recele de

El gran Julin Maras prolog la reedicin de "Espaa como preocupacin", libro escrito por su esposa Dolores Franco. Del mismo, extraigo el siguiente prrafo: la guerra civil, que nos hiri profundamente, pero no consigui arrastrarnos en su estpido y fratricida viento de discordia, fue una terrible sacudida para nuestras esperanzas espaolas. Pero no nos resignamos; no estbamos dispuestos a creer que Espaa era lo que acababa de ser, lo que estaba siendo; pensbamos que aquello era una locura -una locura consentida-, un mal sueo estimulado interesadamente por algunos, de dentro y de fuera. Tenamos presente lo que haba sido Espaa durante siglos, su historia dramtica y llena de gracia, sus empresas creadoras, sus desmayos, sus tristezas, su vitalidad siempre renovada.

Preocpese, seor Lpez, don Patxi, por Espaa, por los espaoles, por la justicia social, por la verdad y el respeto. Por los principios y los valores. Contribuya y ayude a sacar el carro del fangal en que lo abandon Zapatero. Preocpese por ello. Hgame el favor.

Un hecho. Dos noticias. Distintos medios. Muchos lectores. Alguien miente. Y, desde luego, no son estos ltimos. Periodista Digital, por ejemplo. Otra muestra, el Correo de Andaluca. Tema: Jos Blanco ante el Supremo. Lean y juzguen. Alguien miente.

Titular de Periodista Digital: El juez cita a declarar al ex ministro Jos Blanco a finales de enero. Titular de El Correo de Andaluca: Blanco declarar ante el TS el 26 de enero por el caso Campen. Hasta ah, cierta similitud. El peridico madrileo concede la iniciativa al juez en tanto el diario andaluz transmite que esa declaracin se efecta por voluntad directa del que fuera Ministro de Fomento. Interpretaciones vlidas realizadas por cualquier lector sin que de las misma se infiera intencin de engao.

Bien. Acerquemos las entradillas para alumbrar. El digital escribe: El ex titular de Fomento comparece como imputado. Por su parte, el Correo precisa: lo har a peticin propia, sin esperar a que la corte solicite suplicatorio al Congreso de los Diputados. Y ahora qu.

Sigamos leyendo. El peridico que dirige Alfonso Rojo seala que el magistrado Jos Ramn Soriano, instructor de la causa, ha dictado una providencia mediante la cual cita al vicesecretario general del Psoe. En sentido contrario, Diego Surez, director de El Correo, decano de la prensa sevillana, pone el nfasis en la solicitud de Blanco para declarar, a peticin propia.

Con toda seguridad, las tcticas convergern en el conocimiento de las diligencias ordenadas por la juez de Lugo, Estela Sanjos. A partir de ese momento, las movilizaciones abogaciales irrumpirn como elefante en cacharrera y los medios afines a una tesis u otra mostrarn su patita y comprobaremos qu intereses ocultos salen a la luz. Sin embargo, no es preciso esperar tanto. Basta, por ejemplo, saber qu grupo empresarial se encuentra detrs de la noticia del Correo de Andaluca y qu posiciones prximas a La Gaceta ocupa el seor Rojo. El Correo pertenece al grupo de Alfonso Gallardo. Les suena? El creado por el empresario extremeo, tan cercano al partido que fuera de Felipe Gonzlez, dueo de un microimperio de comunicacin y gran impulsor del oleoducto entre Los Santos de Maimona y Huelva.

Una vez ms, la cortina que controla la noticia sirve de parapeto al holding financiero cuyos tentculos avanzan y avanzan. Del fundador, el cardenal Spnola, a finales del siglo XIX, al propietario actual, el industrial Gallardo, a principios del siglo XXI, ya ha llovido. En principios, en tica, en ideas, en fines, en personalidad. All cada cual. Servidor no quiere entrar en el juego de las moralinas. Lo que no est dispuesto a pasar es que le den gato por liebre.

Con mucha honra. Al poder. La derecha, al poder. Es la grandeza de la democracia. La fuerza del pueblo justifica su soberana y legitima su poder. La izquierda se ha apropiado, de manera indecente, del voto de los ciudadanos y utiliza tan poderosa arma para beneficio de algunos golfos entre sus dirigentes. Eso, si aceptamos que Psoe es izquierda y que IU es su pednculo. Lo cual viene a ser lo del anuncio televisivo de admitir, so pena de abandonar el juego, que pulpo es un animal de compaa. La derecha juega limpio. El Pp es la derecha espaola. Conclusin del silogismo: ergo el Pp acta con limpieza.

Los espaoles nos hemos dado cuenta, tarde pero algo es algo, que la llamada izquierda zapateril y su epgono la siniestra felipista representan la hez del Estado de derecho. Utilizan a las personas como conejillos en los que experimentar sus canalleras polticas y emplean el dinero de los contribuyentes en srdidas operaciones ilegales cuales regalar joyas a esposas de ciertos cargos, untar con fuertes sumas a policas corruptos, desposeer a los desempleados de los subsidios de paro, engrosar el caudal de los camellos y, en fin, descerrajar dos tiros a presuntos etarras para despus enterrarlos en cal viva. Tarde y mal pero para qu vamos a quejarnos si, a la postre, los hemos apeado del caballo de la corrupcin.

En Andaluca, la dictadura del Psoe ms mafioso se prolonga treinta aos. Tres dcadas de abandono de la verdad, de escapada de la ley, de huida del derecho y de pisoteo de la libertad. Ningn dictador norcoreano hizo menos en favor de su pueblo en tan dilatado espacio de tiempo. Chaves se ha coronado como el facttum de una Andaluca podrida que cubre sus andrajos y sus llagas con la manta hecha jirones de la demagogia de Grin. El ltimo baluarte de la droga, de la fiesta, del clientelismo y de la miseria del poder reside en la Junta del Psoe. El ltimo.

No es extrao, pues, que descompuesta la armada sociata y desvalijada por ellos mismos las otrora pobladas arcas de la hacienda regional, Chacn y Rubalcaba vuelquen su dialctica mentirosa en Andaluca. Por una vez, nuestra Autonoma importa a los dirigentes del Psoe ms all de servir de paraso de orgas y de lujos pagados a costa del currito indgena. Los andaluces hemos sufrido diversas colonizaciones a lo largo de nuestra historia. Acaso ninguna tan cruel y humillante como la que han conducido don Alfonso Guerra y don Manuel Chaves.

A fin de esquilmar todava ms el territorio, el candidato Rubalcaba se ha presentado en Mlaga y Almera para recaudar votos -que maana sern tributos- e impedir como sea que la derecha limpia alcance la presidencia de nuestra Comunidad. Silencia el maldito vocero de la indignidad que esa derecha que lidera Javier Arenas es el antdoto contra el cncer moral, social y econmico que ha provocado esa falsa izquierda del hermano de Juan Guerra y del padre de Paula e Ivn. No hay otra solucin para atajar el mal que confinar en el ostracismo a los asesinos de las prosperidad y del progreso y, al tiempo, abrir la puerta de la esperanza al partido popular. No nos queda otra.

De conservar un hlito de vergenza, el Psoe debiera retirarse a sus cuarteles de invierno, rumiar el mal que han hecho, concentrarse en la bsqueda de propuestas constructivas y dejar el campo abierto a la derecha para que sta, exenta de historia de corruptelas y mangancias en la regin andaluza, ponga manos a la ingente obra de reconstruir la Autonoma. Si en vez de mostrar, siquiera una vez, las buenas maneras que sus padres trataron de imbuirles, deciden arrasar los fundamentos elementales de la moral, agrrense que vienen curvas mortales. Con una mano al asidero y la otra a la papeleta del voto. Depostenla en la casilla de la derecha. Los otros estn, adems de pringados, enfurecidos y medio locos. A las urnas y a la derecha. Con mucha honra.

Aprovecho las ltimas horas de la noche para escribir mi artculo de hoy. Maana regreso a mi Huelva y aprovecho estos minutos de descanso para hilvanar algunas ideas. Decido sustraerme a la situacin poltica del pas. Incluso a las ofertas culturales de la metrpolis. Madrid puede parecer provinciana pero de eso nada. Cosmopolita como pocas. Castiza como ninguna. Acogedora siempre. Libre de prejuicios nacionalistas. Amante de la belleza, progresista en las ideas y conservadora de las libertades. Si algo me subyuga de la antigua Magerit es su espritu libertario y moderno.

Aunque los detractores critiquen a sus gobernantes y los siten en la derechona ms temible, lo cierto es que Gallardn y Aguirre son intrpretes de una concepcin urbana que trata de conciliar el ayer con el maana en un alarde de genio, de creatividad y, paradojicamente, de tradiciones. Mucho Madrid.

He ledo los comentarios acerca del partido de ftbol del pasado mircoles entre el Real y el Bara. A travs de los mismos, ya en peridicos de informacin general ya en la prensa deportiva, existe un sentir casi unnime. El Barcelona es un equipo sensacional. Un equipo, un grupo, un conjunto. Enorme. Dicho desde la ciudad de los derrotados, el elogio se agiganta. Constituye una muestra de la grandeza de alma de sus habitantes. Una sensacin de alivio me invade cuando compruebo que el madrileo no ha perdido su alma de nobleza y su hidalgua. Se rinden a la realidad por ms que duela.

Rememoro la guerra de las ideologas. Los idelogos construyen sus teoras a partir de la realidad que viven. A partir de sus ideas "novsimas", quieren transformarla de raz o, cuanto menos, revisar los mecanismos de su sistema. Durante un tiempo dan la tabarra a diestro y siniestro con tal de alcanzar la inmortalidad de la tesis. Vano intento. La realidad pudre sus doctrinas y stas acaban abonando campos que seguirn sumidos en la esterilidad. En ese instante, el pensador descerebrado mira hacia otros que se pegaron un tortazo similar y, antes de admitir su inanidad, inventan un truco manido. Falsifican la realidad. Como no pueden modificarla, se la inventan. Bingo. La ideologa ha servido, una vez ms, de coche fnebre que transporta las libertades individuales para enterrarlas en el panten de la colectividad supuestamente libre.

Esa ideologa fascista y totalitaria no arraiga en los Madriles. El chauvinismo franchute no puede triunfar en la bohemia del barrio de los Austria ni en los suburbios finales donde llega el metro. Este Madrid es la patria de los simpatrias y la nacin de los que no nacimos en ella pero en la que habitan familiares de los que hemos odo hablar a nuestros abuelos. Todos somos de Madrid. De alguna forma.

Uno se siente en su casa. No obstante, demasiado palacio para los que solemos movernos entre los muros de nuestra pequea Onuba. Si, aparte, uno se identifica como madridista, entonces la emocin crece. Porque antes el Madrid ganaba nueve y medio sobre diez. En estos tiempos en que el Barcelona nos vapulea en lo futbolstico y nos alecciona en la virtud del saber estar, los madridistas reconocemos la superioridad del eterno rival y ovacionamos sus aptitudes y su actitud. Es lo que hace grande a Madrid. No es fcil ser un seor o una seora. Ser un gan, s.

Unin General de Trabajadores. Expedientes de Regulacin de Empleo. Quien despide es UGT. Los afectados por el despido, los trabajadores de la empresa de Cndido. Oiga, que se van a la calle. Con viento fresco. A ver si alguien se ha credo que el sindicato tiene ms miramientos con sus obreros que una empresa cualquiera. Para nada. La patronal sindical se quita de enmedio al personal por menos de una subvencin fallida. Pues qu se crean. Por ahora.

A medida que el Gobierno se mantenga firme y se niegue a seguir la senda -que nunca se ha de volver a pisar- de la genuflexin ante las dos grandes centrales, Mndez y Toxo van a recortar ms que todos los afiliados a la CEOE. Hoy despiden a sus trabajadores externos. Qu harn maana cuando se les cierre el grifo de los miles de liberados. Y qu pasados dos das si las subvenciones se reducen a la mitad. Y qu dentro de tres semanas si la Ministra del Ramo les retira el chollo de los cursos de formacin. La que se puede armar.

Sin embargo, a poco que la seora Bez muestre temple y el ministro Fernndez disponga la seguridad con firmeza y respeto, las reivindicaciones sern tan huecas como las palabras de Zapatero y las movilizaciones, tan minoritarias como los votantes de Pajn. Tiempo al tiempo. La empresa UGT manda al paro a sus trabajadores. El noticin. Se supona que las cuotas de los afiliados sostenan a la correa de transmisin del Psoe. De igual modo que era sabido que los salarios de los liberados eran abonados por el Estado o por las Autonomas para uso y disfrute de la cpula sindicalista. En la misma medida que los inmuebles que usufructan y disfrutan los ugetistas nunca fueron adquiridos con las aportaciones de sus miembros, sino por graciosa donacin de los gobiernos de turno.

Uno es acrrimo defensor de los derechos y libertades en general y de los sindicales en particular. Pese a ello, o mejor, precisamente por ello, rechac en toda poca cualquier tipo de conversin de los sindicatos en entes de presin poltica que se retroalimentan de la accin de los partidos. Con dinero pblico y libre de salarios, monto yo diez imperios como Zara. Menudo montn de empleos que iba a crear. Reduca el paro a la nada.

Para este viaje no se necesitan alforjas. Se resucita la esclavitud y ni EPA ni leches. Pleno empleo. Sindicatos como UGT escarnecen las leyes y vituperan la justicia. Despedir a sus trabajadores porque han mermado sus ingresos oficiales daa el sentido de la tica y de la esttica. Como un patrn cualquiera, lleno de crueldad y carente de escrpulos. Pues que bien.

Desde mi punto de vista, los liberados de UGT debieran salir a la calle, concentrarse en las puertas de todas sus sedes, airear pancartas, sacar altavoces, corear consignas y reivindicar la inmediata readmisin de sus propios despedidos. Al frente de la manifestacin, Mndez y Toxo portaran el macropanfleto principal. Con el siguiente lema: UGT y CC.OO. Maltratan a sus trabajadores. La culpa es de los trabajadores. Y del PP. Junto a ellos, los amiguetes de Almodvar y dems compaeros de trola, gritando, eso s con arte declamativo, No a la Guerra de Irak. Aznar, al paredn.

Baltasar Garzn se sienta en el banquillo. No en el de los suplentes porque, hasta la fecha, no ha perdido la titularidad. En el banquillo de los acusados. Por ms que ha tratado de eludir la fatdica posicin sedente en tan desagradable taburete, casi un cadalso, la maquinaria procesal ha terminado imponiendo sus normas ante las maniobras escapistas del magistrado. La gloria de las estrellas se hace cenizas al contactar con la atmsfera de la realidad. La lnea imaginaria del Grtel ha descrito una curva inopinada y ha retornado a la posicin del lanzador que se crea omnisciente y todopoderoso.

He dedicado varios artculos en este blog a la actividad pblica y funcionarial del seor Garzn. En alguna ocasin, defend su intervencin protagonista en el feo asunto de los GAL. Entenda entonces, y ahora reconozco mi equivocacin, que actuaba guiado por una voluntad frrea y bien intencionada de hacer justicia y no justicierismo. Craso error. El transcurrir del tiempo modifica la interpretacin y las campanas de la revancha tocaron a muerte del estadista poltico que pudo ser. Un buen Maquiavelo debe tener la conciencia sucia y prstinas las acciones. No olvidemos que los actos nos hablan de la organizacin del cerebro y de las angustias del alma.

Un grupo de personas ha hecho causa con el seor Garzn. Entre ellas, jueces y fiscales. No podan faltar entre los adeptos la actriz Pilar Bardem y el diputado Llamazares. Todos parecen entender que la Vista es un auto de fe escenificado por la Inquisicin Judicial contra el ltimo guerrillero antifranquista. El desconocimiento de las causas revela, adems de ignorancia, maldad. El seor Garzn no ha sido imputado en este proceso por su incompetencia en la investigacin de los crmenes durante el rgimen de Franco. Ni hablar. El juicio oral se ha abierto por la posible comisin de sendos delitos de prevaricacin y contra las garantas constitucionales. A tenor de lo que se conoce del sumario, don Baltasar, en su afn de machacar a Correa y Crespo, cabecillas supuestos de la Grtel, autoriz intervenir el telfono para informarse de qu hablaban estos seores con sus abogados. Y claro, esa interceptacin es ilcita a no ser que concurran circunstancias tasadas por la propia ley. Estas circunstancias no se daban y el seor Garzn no es un ignorante en esta materia.

El ascenso a ciertas alturas de los ochomiles puede obnubilar las mentes hasta el punto de que los escaladores se sienten diosecillos inalcanzables. La efmera permanencia en la cspide antecede a la dura y terrenal bajada a la humanidad. No pocas veces, el resbaln mortal se produce en la confianza del descenso. Ay, cuando las ilusiones nos hacen alucinar.

Este articulista escribi all por 2009 un artculo en este mismo blog. Analizaba las consecuencias del caso Escuchas. Deca en el mismo que Garzn nos suma en el estupor. De escndalo en escndalo. Y expresaba textualmente: el tema de las presuntas escuchas ilegales a abogados defensores en el caso Correa/Grtel, va a traer cola (...) Sera lamentable, de creer que el sumario del caso Grtel es lo bastante garantista, que el don Vito hispano se librase del rosario de imputaciones por mor de una chapuza como la que se atribuye al juez Garzn. Si ste quebrant las garantas constitucionales, recogidas en el artculo 536 del Cdigo Penal por autorizar escuchas no fundamentadas o insuficientemente motivadas, podemos golpearnos de bruces con el muro de la nulidad de las actuaciones. En cuyo caso, el autor del presunto delito incurrira en la pena de inhabilitacin especial para cargo pblico.

Un juez, seor Garzn, ha de ser, antes que nada, garante y, despus, impulsor de las investigaciones. De alterar esta prelacin, se convertira en arte y parte. A partir de ah, a tomar por saco el deber de tutelar los derechos de los imputados. Y es que, amigos, no hay peor cua que la de la misma madera. Dicho de otro modo: donde las dan, las toman. Me lo repito constantemente para mi accin particular. Para que no se me olvide.

La expresin que da ttulo al presente artculo se suele utilizar para designar a mujeres de fsico imponente. Cranme que no es mi intencin aludir al aspecto fsico de las seoras a las que me dirijo. En absoluto. Me refiero en exclusiva a la capacidad de ambas exministras psoecialistas por romper y rasgar. Romper en lo que respecta a quebrar y despedazar las arcas pblicas. Rasgar en lo que concierne a desgarrar y hender la economa del pas. Ya vern, entre tantas razones no expresas, por qu lo digo.

Doa Trinidad Jimnez, Ministra de Asuntos Exteriores porque as le sali del dedo nombrador al seor Zapatero, constituye uno de los modelos a no seguir en asuntos de diplomacia internacional. Una cosa hiriente lo de esta excelsa mujer. A falta de gastos miles durante su nefasto mandato, la dama no ha tenido ocurrencia ms trituradora que, estando en funciones, adjudicar ms de diez mil millones de pesetas, diez mil millones, para proyectos de inters social? Me niego a referir el destino de algunas de estas subvenciones otorgadas por tan egregia fmina, por ms que la lectura de las mismas llenaran de satisfaccin a mi buen amigo Paco Morn. Diez mil millones de pesetas repartidas en el extranjero porque aqu en Espaa no hay necesidades, el trabajo sobra y la prosperidad invade todos y cada uno de los hogares espaoles. Una cosa indigerible por lo vergonzante. Antes de que me echen, se habr dicho la sobrina de Villarejo, limpio la caja de caudales. Que se fastidien los de Rajoy.

Por su parte, doa Cristina Garmenda, exministra de Ciencia e Innovacin con ZP, con quin si no, ha puesto su granito de arena al Kilimanjaro de la corrupcin nacionalsocialista. Aos atrs, la seora Garmendia fich como alto cargo a un seor que, con anterioridad, haba sido sealado (sic) por desviar dinero pblico. Una de las primeras decisiones del nuevo fichaje fue contratar con una empresa que, oh, dioses del averno!, haba sido fundada por su espectacular y querida esposa. La cantidad abonada era ms modesta. Alrededor de sesenta millones de pelas. La actividad en el ramo de la ciencia y de la innovacin apenas ha tenido repercusin en la vida social y econmica de Espaa. Eso est claro. Pero... y el dineral que se ha embolsado la seora unida por la afectio maritalis al secretario general de ese ministerio! Beneficiar a la familia se llama eso, se disculpa se Cristina. Familia que se enriquece unida, permanece junta. Si es que de cristianos se pasan.

El tercer pieza de los rompe y rasga, dentro de los ms modositos del gabinete de Zapatero, es el seor Sebatin. Menudo el caballero. En noviembre, apenas cuatro das antes de las elecciones que hundieron al desgobierno del leons errante en la miseria de la derrota electoral, el ministro de Industria (de pitimin) y Energa (bien flaca) rubric un contrato de casi quinientos millones de pesetas con un despacho de abogados de asesoramiento a la Abogaca del Estado. A los abogados del Estado, ni ms ni menos. Trescientos euros, ms IVA, cuesta, por hora, al contribuyente la supuesta ignorancia en materia de energa fotovoltaica de profesionales tan expertos como nuestros abogados del Estado. Con este precio, las minutas de Del Nido se quedan en juego de juristas de segunda clase. Claro. Clarsimo.

Tres dirigentes ineptos de rompe y rasga. Doa Trinidad. Doa Cristina. Don Miguel. Mientras los espaoles se aprietan el cinturn y las empresas se apelotonan en las oficinas de Empleo, en tanto el nmero de parados acrece a medida que la recesin avanza, los seoritos y seoritas del (des)Gobierno zapateril compiten por llevarse la Gran Cruz del Despilfarro en su categora de tierra quemada. Los angelitos. De rompeempleos y de rasgamorales. A ver si se atragantan con los provechos del banquete.

Mi amigo lvaro, clsico donde los haya, trompica en la tendenciosidad en un grado similar al autor de este artculo. La diferencia radica no tanto en las ideas como en las posiciones polticas que defendemos. l aprovecha los fallos del contrario para remar a favor del viento de su partido. El saludador critica con cierta vehemencia los pecados del otro para abrir los ojos a los ciudadanos que se empean en cerrarlos.

Lato sensu. Acaso mi interpretacin abarque la rival. Tal vez mi no adscripcin a formacin poltica alguna me distancie de intereses de cualquier tipo. Sentido amplio. Lo desapasionado no tiene por qu comprender lo desinteresado. Ni el apasionamiento absorbe el inters. En cualquier caso, la objetividad ha de medirse en magnitudes econmicas o de influencia social.

Algunos cargos electos en las recientes elecciones generales y, anteriormente, en las autonmicas, han recibido tal alud de abrazos, de felicitaciones, de apretones de mano que, una de dos, o las expresiones de alabanza manifiestan sinceridad o, detrs de ellas, existe un desfile de rostros que se hacen notar por ver si les toca el reintegro. Lato sensu. En sentido estricto, estoy convencido de que son muy pocos los que actan con la naturalidad propia de una relacin verdaderamente afectuosa.

La proximidad de los comicios autonmicos andaluces est llevando a tejer una urdimbre de conocimientos de toda la vida. Si, como es relativamente predecible y, para servidor que no para lvaro, absolutamente necesario, Javier Arenas consigue la mayora absoluta, el veterano poltico se va a a convertir en campen de amistades peligrosas. Le puede ocurrir como a De Guindos con Carmen Vela. Lato sensu, Carmen Vela subsume en la cara de su categora profesional la cruz de su manifiesto prozapateril. Stricto sensu, el nombramiento de esta seora es una afrenta a los simpatizantes del PP y una bofetada con guante de boxeo a los discrepantes con los manipuladores de la ceja. En un sentido u otro, la llegada de la seora Vela a los altares ministeriales me parece un error y un horror.

Javier Arenas no meti la pata cuando hizo de Manuel Pimentel su segundo de a bordo en el Ministerio de Trabajo. La dimisin de Pimentel pudo deberse bien a la poltica de Aznar respecto a la guerra de Irak, bien a partir de saber que la esposa del director general de Migraciones era propietaria de una empresa de formacin que obtuvo fondos pblicos. Pimentel no se vali de Arenas. Carmen Vela ha podido utilizar a De Guindos. Lo peor es que el neoministro haya sido vctima de algn tipo de complejos.

Lato sensu, el saqueo protagonizado, que no dirigido ni realizado, por el exdirector general de Empleo de la Junta de Chaves y de Grin puede ser un delito. Los tribunales se manifestarn al respecto. En sentido estricto, el presunto delito es un acto innegable de corrupcin. He escuchado a algn periodista de El Pas decir que a l no le preocupa en qu se han gastado miles de euros el citado exalto cargo y su chfer. Lo que le saca de quicio es que hayan malversado caudales pblicos. Lato sensu, la declaracin es aceptable. Stricto sensu, resulta inadmisible. Y es que el plumillas se pone la venda para no ver que, tras el trinque, viene la tranca y que la cogorza puede ser de alcohol o de droga. El consumo de estupefacientes est prohibido por las normas administrativas. La posesin de ciertas cantidades, un delito. El saqueo puede ser un delito medial para la comisin de otros. Sin embargo, el columnista/opinador prefiere el lato sensu. Y ello porque beneficia al infractor, que pertenece al partido del que recibe, cuanto menos, parabienes.

Stricto sensu, mi familia est constituida por mi esposa e hijos. Lato sensu, por todos mis parientes y afines. En sentido amplio, deseo que Arenas se lleve de calle las elecciones andaluzas. En sentido estricto, lo anhelo para que lleve una poltica limpia y eficaz. Esta ltima no integra a la primera. La anterior puede no englobar a la segunda. Lato sensu.

El ser o no ser de Shakespeare no pierde actualidad. La vida genera la duda. Duda que se puede disipar en muchos casos. Duda que gusta de mantenerse en otros. Duda que interesa abonar cuando conviene. Esa es la cuestin, que escribi el genial escritor ingls. El problema no resida, segn Salvador de Madariaga, en si el prncipe Hamlet se debata entre el ser o el no ser. La cuestin era ms profunda. Se trataba de que Hamlet fuera incapaz de ser. He ah la gran tragedia del personaje.

La seora Chacn fue ministra de Defensa -el qu defendiera me ofrece fundadas sospechas- del bien ido Zapatero. Mujer reivindicadora de su Carme cataln, cambia de pronto su vieja aspiracin nacionalista y ahora se deja llamar Carmen, nombre espaol donde los haya. La duda de esta seora es si llamarse Carme dentro de su esfera de privacidad o si adoptar el Carmen en su mbito pblico. El seor Joan Rosell, presidente de la patronal, fulmin el catalanismo para pasarse al castellanismo a partir de su ascenso a la cspide empresarial. Acaso los escrpulos de Rosell se enfundan en pieles de distinta categora que los de la seora Chacn.

Carme es catalanista. Carmen es espaolista. A ver con qu comodn jugamos el pker marcado. Nos creemos la realidad nacional con que, anteayer mismo, defina a Catalua o podemos pensar que aquella definicin era un simple proyecto dialctico. Sin embargo, cmo explicar que el noi de Dos hemanas y la noia de Felipe considerasen a Catalua como nacin sin Estado. La seora Chacn se ha revelado ms territorialista que Carod y Mas juntos. Al menos no se dejaba adelantar un milmetro en su carrera hacia el separatismo de aquella autonoma.

Pasaba. De la cuestin social, pasaba. Del problema econmico, se escabulla. De todo lo que le alejase de su discurso nacionalista de pega, hua. De su amor declarado a Espaa, desertaba. La Carme de Catalua anulaba la fuerza marinera y castiza de la Carmen de Espaa. Y de vacilacin, nada. Con toda crudeza. Sin titubeos. De nuevo Madariaga: capaz o incapaz de ser. La seora Chacn es almeriense de Olula o de la barcelonesa Esplugas. Es socialista espaola o catalana del Psc. Al olor de los cirios del congreso psoecialista de febrero, tal parece que Carme/Carmen abdica del patronmico regional y abraza el santoral castellano. Carmen de Espaa, de Bizet o de Merime.

Es posible que doa Chacn quiera jugar a lo oculto como don Prspero. Si esconde, diga qu. Si camufla, explique por qu. Si encubre, exprese a quin. Si envuelve, descubra el pastel. Si encierra, abra las rejas y que se respire libertad. La libertad de saber la verdad. La verdad que se niega a los espaoles. La verdad que, pobre de m, reclama el embustero Rubalcaba al aseverar, ahora, que el Psoe necesita decir lo mismo en toda Espaa. Otro que tal. Cambia de chaqueta con la velocidad con que ataca la cobra. El mensaje no tiene otra finalidad que la de desgastar a la amiga Chacn.

En esta tesitura, la seora exministra deber calcular el alcance de su posicionamiento. Si comienza a llamarse Carmen de Espaa, en cuyo caso la creern unos cuantos adeptos o si prosigue con su Carme de Cataluya, de modo que sus compaeros de aquella Autonoma no se sientan afrentados por la actitud de la prfuga.

En cualquier caso, la seora Chacn habr de responder. Si triunfa en los medios del Psoe, tendremos Carmen para un tiempo. De salir trasquilada, Carme, Carme y ms Carme. Tiempo al tiempo.

Es la hora de despedir al inquilino. El 25 de marzo, fecha tope. Grin y los suyos se creyeron propietarios del cortijo de la Junta. A poco que les dejemos, hubieran usucapido la autonoma entera. Hasta aqu hemos llegado. Corresponde desalojar a los inquilinos que, adems de no pagar el alquiler, han destrozado el inmueble. La precampaa comienza hoy, da once de enero de dos mil doce. Se inicia el proceso hacia las elecciones del desahucio.

Grin ha dado el pistoletazo de salida para una carrera que va a ser competida. Los okupas legales van a movilizar al mismsimo diablo con tal de que el pueblo no hable, no hable, no hable. Y si habla, lo que convenga. Los altos cargos que rezaban en Madrid regresan a Sevilla. Pelean por la silla que otros recogieron. Chaves se hace un hueco entre los gorriones que abren el pico. El pjaro hembra no da abasto para alimentar a tanto gorrn. La prdida de Andaluca conmocionar al poderoso aparato psoecialista. Acostumbrados a vivir en palacios ajenos, escapan de los sinsabores del raso. Trabajar para vivir es duro. Especialmente si no se ha hecho en la vida. A la fuerza ahorcan. Van a poner toda la carne en el asador.

Grin blanquea deudas y pone negro sobre blanco en inversiones. Cuenta con el apoyo de miles de subvencionados y sus familias. Que son multitud. El Congreso del partido abre una nueva brecha. Chacn y Rubalcaba, tanto da que da igual, dicen competir por lo mismo. Es falso. Ganan tiempo y distraen atenciones. Farsa de pelea domstica que acabar en un final feliz de abrazos y compromisos. Comedia bufa que intercalar denuestos contra el PP recortador. Los caones apuntan a Rajoy, s, pero harn blanco en la lnea de flotacin del barco de Javier Arenas. Si ste no anda listo y no saca a relucir el Nelson que lleva dentro, en vez de manco y tuerto se quedar sin brazos, ciego, compuesto y sin novia.

Los indignados de papel y los quinceemes de cartn saben cmo vender un producto caduco. A base de repetir cien mil veces sus cualidades. A la postre, que venga el maestro armero a exigir responsabilidades. Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Contra la arena, agua a chorros, se dicen. La movida va a ser de poca. Canal Sur gastar los ltimos cartuchos. El chollo de la telepblica se tambalea. Si han de morir, lo harn mordiendo.

Grin es el ltimo bucanero. Los tesoros arramblados se esfumaron. La ola de austeridad que acecha es el efecto, que no la causa, de la poltica de fomento del desempleo de Viera, Fernndez y dems corsarios de la cosa pblica. Las polticas sociales de esta muchachada amoral se diluyen en el aguardiente del paro. La coca y el whisky salen gratis total. Paga el chfer de Guerrero. Con mi dinero. Con el de los espaoles.

El ao se prev tan complicado como apasionante. La potente y adinerada escuadra de Grin no tendr reparos en bombardear las posiciones del enemigo, que no adversario poltico. Ellos piensan que los de Arenas son los malos cuando en realidad son los limpios. Los malvados y sucios encabezan el imperio de los EREs, las drogas subisguientes y las mariscadas de Mercasevilla.

Desconfiaba. Despus de la jugarreta de las condecoraciones y el nombramiento de la seora Vela, me tema lo peor. Podan nombrar a Snchez Manzano director general de la Polica. Cualquier cosa.

Pues no, menos mal. El ministro del Interior, el seor Fernndez Daz, ha actuado con presteza y acierto. Presto para destituir. Acertado en el cese. Por su parte, Cosid, nuevo director general de la Polica, ha prescindido de los servicios de la cpula del Cuerpo. Como para fiarse de ellos.

La actuacin de los mandos policiales durante la presidencia de Zapatero ha horadado la montaa de confianza que la ciudadana deposita en las fuerzas de seguridad del Estado. Tal parece que han servido de guardia de corps del partido en el poder antes que agentes de la seguridad nacional.

El caso de los atentados de Atocha destap el tarro de las esencias. El desguace de los trenes o la aparicin de la mochila o el caso del cido brico son muestras que horrorizan a las personas honradas. Con el asunto faisn se alzaron la bandera del escndalo y el pendn de la colaboracin con banda armada. Si los irresponsables que permitieron estas barrabasadas seguan un minuto ms al frente de cargos tan determinantes, mejor que Amedo fuera nombrado coordinador general de la Guardia Civil y Roldn subdirector de la Polica.

La poltica de nombramientos librada durante la dictadura del Psoe en Interior es un calco de la perpetrada all donde el zapaterismo sienta sus lares. Es decir, prevalece la designacin porque me sale de mis partes pudendas. Lo cual es una perfeccin degenerada de la libre designacin efectuada porque me paso las leyes por el forro de mis pantalones. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid lo dej bien claro en su sentencia. Ni un nombramiento poltico ms hasta que no se cumpla la resolucin judicial. Claro que va para dos aos y tarar que te vi. Ni jueces ni gaitas. Al rodillo psoecialista no se le resiste ni la mismsima Alaya. Siete mil polis elegidos a dedo tiene guantes. Y guantazos.

Cosid no puede despreciar este aviso judicial. Si los policas son funcionarios, remtanse a la normacin administrativa. Es abundante y variada. Si los vigilantes del orden se saltan las leyes, quin supervisar a esos vigilantes. Lo deca Goethe con tanta precisin como brevedad: prefiero la injusticia al desorden. Eso s, al filsofo alemn no hay que interpretarlo. Se debe seguir su razonamiento. La polica vigila. A los delincuentes. No a los ciudadanos. Si actuara al revs, se incurrira en desorden. De ah que si para restablecer el orden constitucional se produce alguna injusticia coyuntural, bien admitida sea. Lo que no puede ser es que nos saltemos el Estado de derecho.

Y en eso los del Psoe son autnticos maestros. El Pp slo tiene que aplicar la ley. Es bien sencillo. Y aplicada, responsabilizar y responsabilizarse de que las funciones se lleven a cabo de forma eficaz. El que no sirva para el cargo, a la calle. Con todas las garantas procedimentales, pero a la calle. El sustituto, el siguiente en el escalafn. As en la polica como en el funcionariado.

Un concejal de Izquierda Unida de Madrid acaba de dar un martillazo ms a la estaca que se clava en el corazn de lo que fuera el partido comunista de Espaa y hundirlo en las miserias de la degradacin humana. Si la moral es el principio que rige los comportamientos individuales, este seor carece de principios y de finales, se refugia en el colectivo como garrapata parsita y adolece de tica poltica y, por supuesto, humana. Un desecho en suma.

El estado de salud de Manuel Fraga preocupa a muchos espaoles. A otros ni les va ni les viene. A un elevado nmero la noticia les llama la atencin. A este edil siniestro de la hundida izquierdona madrilea le llena de jbilo. Va a descorchar una botella de cava, anuncia el malvolo personaje. Al estilo de los asesinos de ETA. Valiente ralea.

El silencio de los cobardes apresa las palabras arrolladoras de Caio Lara. Dnde est el capo comunista que no condena a su camarada. Por qu el descabalgado Llamazares no se desmarca de su compaero de formacin. A qu grado de desprestigio est llegando cierta clase poltica. Si el declarante no se retracta de la barbaridad, cmo es posible que no le hayan abierto inmediato expediente disciplinario previo a la expulsin de su partido.

Malditos los matarifes y malditos los que ren sus gracias y alientan sus burradas. Malditos. No son los poetas malditos de Verlaine. Son los malditos pistoleros del fascismo. No hay genio en el verbo escrito de ese vocero de la muerte. La ouija es un tablero en el que el concejal ha colocado su copa para contactar con el espritu de un hombre que, por fortuna, no ha muerto. Sobrevive en su lucha contra los aos y la enfermedad. El concejal no retrata al personaje histrico. Invoca su propia autodestruccin. A falta de dones espirituales, reclama la guadaa que siega la vida del hombre. No es maldito por incomprendido. No lo es por bohemio que rechaza la forma establecida. Es maldito porque su palabra ftida alumbra el final del ciclo vital de una persona. Es maldito porque se esconde tras la democracia para justificar su canallesco mensaje.

El concejal puede realizar prcticas de brujera, ritos espiritistas. Con ellas encierra su voluntad de poder sobre el tiempo, sobre la historia y sobre los seres humanos. Por eso es maldito. Porque su afn de dictado le lleva hasta la muerte del otro.

Los malditos de la poltica cabalgan a lomos de caballos apocalpticos. Se entendera que, descredos, contrariaran la ley de Dios. Lo que no se admitira es que rompieran los valores de los hombres y los derechos humanos. Este concejal de IU es maldito porque repugna y, porque asquea, es maldito.

Deseo a Fraga un pronto restablecimiento. Si, por desgracia, falleciera a resultas de la afeccin pulmonar, servidor lo lamentara. Como muchas personas que ven en la vida la paz y en la guerra la muerte. Del revs, malditos.

Las cloacas de la Junta de Andaluca son un monumento a la corrupcin. Un ddalo de pasadizos oscuros que se entrecruzan. Lo que pasa es que los dirigentes sociatas son tan chulos que, a fin de no extraviarse entre la maraa de conductos, indicaban con flechas el camino a seguir. Flechas indicativas como en IKEA pero a lo bestia. Los comerciantes de la multinacional neerlandesa de origen sueco son excelentes guas y grandes orientadores. Los nepotes de la Autonmica grianista no pasan de choricetes con nfulas de Grandes de Espaa.

Lo que venimos padeciendo los andaluces despus de tres dcadas de abuso dictatorial de los psoecialistas es para indemnizacin. Nos quedamos cortos los que afirmbamos que el Psoe haba hecho de nuestra regin un cortijo. De cortijo, nada. Todo un antro de vicios. Una secta fantica capaz de descerebrar a los adeptos y de crucificar a los disidentes. La ristra de casos de perversin gubernamental halla en la Consejera de (des)Empleo su cspide de maldad. Los expedientes de regulacin de empleo constituyen el no va ms de la desvergenza de una panda de mafiosos sin escrpulos. Al ro de noticias que los medios han venido vertiendo sobre la trama delincuencial tejida desde los altos cargos del (des)Gobierno andaluz, hay que aadir la de las juergas con alcohol y drogas.

Parece ser que el seor Guerrero, exdirector general de la Junta, utiliz el fondo de reptiles para algo ms que favorecer a sus amigotes. Segn ha declarado su chfer, porque un tipo tan importante como este seor necesita un vehculo oficial y un conductor particular para ser alguien, el supuesto testaferro de la red se gastaba sus buenos millones en copas y en coca. Cochina coca. Es decir, no slo se inventaban prejubilaciones de cuento o subvenciones de chirigota o ayudas de carnestolendas, sino que una parte importante de la pasta malversada se destinaba a financiar las fiestas privadas del seorito.

Y en este festn de golferas, quin se extraa de que el exalcalde de Valverde tirase de tarjeta institucional para remunerar los servicios prestados en un lupanar de carretera. O de que el socio mercasevillano, el muy comunista Torrijos, diera buena cuenta en Bruselas de una mariscada pantagrulica con cargo a ya se sabe qu bolsillos. O que un conocido constructor consuele a su dilecta segunda esposa con un puesto directivo en un endeudadsimo organismo municipal de viviendas. Todo vale en el alcantarillado infesto de la ciudad de la injusticia levantada en Andaluca por gente afn al desprestigiado director general de la cosa.

Eso s, ni Chaves ni Grin se enteraban de nada. Ellos se mueven en circuitos celestiales a los que no llegan las desmesuras de sus amiguitos obreros del alma. Faltara ms. Ellos son de otra casta. Sus hijos no se relacionan con el vulgo. Reciben, s, pero no comparten ni departen ni reparten. Va a ser igual un presidente de Andaluca que un simple gobernador de una de las fuentes del tesoro. Y, adems, la cocana tiene purezas. Es cochina siempre pero no es lo mismo consumirla con un drogata que con una seora despampanante a tanto la hora.

Desde el punto de vista de la moral, dar ejemplo. Jos Luis Rodrguez Zapatero pide a los congresistas de su partido poltico que lleven a cabo un debate ejemplar. Es decir, que se acte conforme al valor de lo bueno y que se evite el desvalor de lo malo. De sus palabras se desprende, una vez ms, vaco. Vaco porque en su jerga y en su quehacer, no distingue lo bueno de lo malo y porque si no sita debidamente el objeto, ms descolocados se hallan los sujetos del mismo. El debate que propugna el expresidente no produce ni alude a un modelo cualificado de mensajes, de comportamientos o de personajes. Tan ejemplar puede ser el debate con el asesino De Juana como con la santa Teresa de Calcuta. Como es habitual en el seor ZP, la alharaca acalla los sones de la enjundia.

Ausente del Gobierno perverso que conformara para desgracia de los espaoles, quema los ltimos cartuchos de su vida pblica de relevancia. Le toca presidir el Congreso extraordinario -digan lo que quieran, lo es- del Psoe. A este respecto, ha prometido, l, el mismo que descendi a Espaa de la Liga de Campeones a la competicin por la permanencia en Segunda Divisin, que la direccin federal garantizar a Rubalcaba y a Chacn que competirn en igualdad de condiciones. Mentiroso antes de abandonar La Moncloa, el embuste es inherente a su actividad poltica. El todava lder de los psoecialistas demanda a los suyos un ejercicio de solidaridad en esta difcil etapa que atraviesa Espaa. Lo que no dice es por culpa de quin. Claro, la autocita es espinosa y fanfarrona cuando viene acompaada de alabanzas. Mas si la crtica subsigue a la misma, entonces ni te digo. El zorro no se inculpa de las matanzas de gallinas. El autor siempre es otro y, especialmente, el gran adversario, el partido de los populares.

Malabarista y prestidigitador de trampas conocidas, encoge el labio inferior, hace huir su mentn, frunce la boca, simula espasmo facial, humedece los arcos superciliales y, con el aspecto contrito del mrtir, agradece a sus compaeros en la irresponsabilidad que le hayan apoyado durante tantos aos. Tendr cara el prenda. Ah, seala, y perdonadme mis errores. De nuevo acude a la ltotes para significar cules y cuntos han sido sus escasos aciertos. El pueblo espaol le refreg los mismos en las pasadas elecciones. Todos conocemos el resultado. Salvo l, que se encarama a lo alto de la chaladura impenitente.

En tanto el icono de los Bardem elucubra, fantasea y se mete en vena una dosis gigantesca de falsa autoestima, Rubalcaba y Chacn andan a la grea postulndose como salvadores del naufragio del Titanic sociata. Chacn y Rubalcaba, los compaeros de viaje de ZP al caos, se ofrecen para sacar a Espaa del atolladero al que ellos contribuyeron decisivamente a colocarnos. A falta de lderes de verdad, caudillitos. Uno, portavoz del Gobierno de Felipe durante el Gal y voz silente del Gobierno de ZP en el caso Faisn. La otra, catalanista de corazn, se luce como andalucista de pega. En ambos, el ansia de poder arrastra los barros de su mnima credibilidad.

Cualquiera de los nombrados es la anttesis del paradigma de lo ejemplar, de lo modlico, de lo edificante. Si Zp ha sido relegado al pdium esponjoso del Consejo de Estado, donde rumiar durante aos su derrota, Rubalcaba debiera aspirar a poltrona similar en caso de que, en verdad, aspire a que su partido se reponga de la enfermedad que le contagiaron ciertos golfos. En cuanto a doa Carme Chacn, que siga acordndose de Olula y disfrute de la esplndida localidad almeriense de su padre. Al tiempo, que siga atendiendo sus negocios barceloneses. Polticos, claro.

Es preciso que el Psoe se recobre. La democracia necesita un poder opositor leal y constructivo. La enfermedad moral contrada es demasiado grave como para que elijan a un mdico que jams se matricul en facultad de medicina ni practic el curanderismo en jungla alguna. Si saben discernir qu es lo mejor para Espaa, que se busquen otro galeno de fuerte sabidura y tica hipocrtica. Lo mejor para Espaa no es lo mejor para el Psoe. Verdad, Grin? Criaturas.

Los nios que lemos el Catn y aprendimos en las enciclopedias lvarez estamos desnortados. Los que, durante nuestra ms tierna infancia, entendimos que matar y robar formaban parte de los pecados que proscriban los mandamientos de Dios, caminamos fuera de cauce. Quienes vivimos los duros das de la postguerra no sabemos si vamos o venimos. Donde no hay harina de valores, todo es mohna de moral.

El asunto ETA nos trae de calle. A los que peinamos canas y a quienes han seguido los telediarios sobre el tema. Una banda de asesinos se cuela en la democracia bajo el tupido velo de una sentencia cuanto menos discutible. El defenestrado gabinete zapatari se rindi a las coacciones de la cuadrilla de matarifes y nos vendi su claudicacin ignominiosa como un xito. A ver quin es el bonito que planta cara a la tropa de criminales sin que del enfrentamiento no surjan voceros mercenarios que acusen a los discrepantes de tocar tambores de nuevas guerras. Los muertos han dejado de ser vctimas. Han sido anatematizados por los fornidos porteros de la medioteca prozapateril. Se han convertido en obstculos que impiden el avance de la democracia. As.

Ahora toca poner en la calle a los presos sentenciados en firme. No basta con acercarlos a prisiones del Pas Vasco. Excarcelados todos. Despus, se reivindicar una indemnizacin por torturas e injusta privacin de libertad. En esta Espaa, el que no llora no mama y el que no chantajea a las instituciones no cobra de ellas. Entendida esta premisa, los organizadores de esta red de traidores sin capucha se han dado cita en Bilbao para mostrar los cisnerianos poderes. Movilizaciones a destajo y manifestaciones sin descanso. Aglomeraciones en la capital de Vizcaya como durante el franquismo en la madrilea Plaza de Oriente. Y que la vida no se detenga.

En teora, la maniobra envolvente corre a cargo de Amaiur y los partidos abertzales. En la prctica, ya por accin insuficiente ya por omisin escandalosa, las dems formaciones vascas contribuyen al asedio. Las declaraciones de protesta de los partidos democrticos suenan a flattus vocis. Rajoy est sufriendo en su propia carne el posicionamiento de Basagoiti. Ni un paso adelante sin que el sucesor de Gregorio Ordez, de Carlos Iturgiz o de Mara San Gil asienta. La poltica del PP vasco es de franco retroceso por ms que se despachen opiniones de condena. PP vasco, que no PP espaol.

Escuchar al pueblo vasco no significa atender las exigencias coactivas del matonismo. El gobierno de Mariano Rajoy no debe confundir prudencia con cobarda ni silencio con mudez. Cualquier voluntad de mirar para otro lado en este tema sera letal. Los oradores de la macromanifestacin bilbana sustantivan la poltica espaola como de represin. Hacen un llamamiento a la responsabilidad y reclaman la libertad de quienes carecen de libertad por asesinar a espaoles inocentes.

Los verdugos pretenden alcanzar un status de paz definitiva sin presos ni exiliados. Los verdugos son los que ofrecen la alternativa. Con una mano, la bomba. Con la otra, la parabellum. De ah el bochorno. Se me enciende el rostro y me queman las vsceras. Me sofoco ante tan poderosas ofensas. Me altero por ms que mi razn me insta a la calma. Uno no es Descartes.

Los amantes heridos estn que bufan. La prensa, la radio y la televisin del Movimiento Psoecial tiran a matar. Estn al acecho. La pieza a batir es el PP. Por fortuna para la democracia, aunque sea evidente que ha faltado a su promesa de no subir impuestos, las medidas tomadas por el Gobierno de Rajoy son de izquierdas. El aumento de la fiscalidad respecto al IRPF ser progresivo y progresista, pero de liberal tiene poco. Los medios del partido de Rubalcaba atacan al sujeto pero olvidan el objeto. Cosa lgica en quienes se autotitulan independientes aunque de libres slo tengan la capacidad de bascular el plano horizontal hacia el sol que ms calienta.

Con lupa. Los movimientos de los nuevos ministros van ser escudriados con la minuciosidad del analista qumico. Ayer se atacaba la ley Sinde y hoy se defiende la ley Wert. Todos elogiaban en 2007 la ley del suelo, pese a su carcter intervencionista, y pocos se hacen eco en 2012 de la decisin de Rajoy de prorrogar la actual valoracin del suelo urbanizable. Los grandes beneficiados, los bancos. El dinero surca mares desideologizados si bien surfea sobre olas que vienen de la derecha o de la izquierda. Las finanzas siguen instaladas en la base de la recesin. La confianza que inspira el Gabinete de Rajoy ha despertado ligeramente a la Bolsa. Nada de campanas al vuelo. La cosa est mucho peor de lo que todos presuponamos por ms que lo temiramos.

Lo del dficit seis era una entelequia. El ocho se aproxima ms a la realidad. La hemorragia brotaba por una herida ms ancha de la marcada. La lesin afecta la integridad de las paredes del vaso financiero. Demasiada prdida de sangre e ineficaces mecanismos de hemostasia. Montoro y De Guindos deben atender la vasoconstriccin a la vez que agregar plaquetas y coagular el rojo lquido viscoso. Los tres niveles de la Administracin han de reducirse a uno. El tres por uno funciona cuando se ahorra. Para malgastar, ya hemos tenido siete aos de desajuste protagonizado por el recepcionista del collar de Isabel la Catlica.

Los espaoles vamos a pedir a los reyes magos el fin de la crisis y de la sangra del paro. Al mismo tiempo, solicitamos a los zapadores de la Oposicin que no llenen de minas mortferas el campo de moviemiento del Gobierno. En dos semanas no se arreglan los destrozos de los zapaterianos. Ni en un ao. Los monos aulladores deben contener la laringe. Los rajoyanos son la nica esperanza que nos queda a los espaoles. Que no escandalicen ni consignen soplapoyeces. Ms les valiera haber denunciado los desmadres y las corrupciones de los beneficiados por el onceme. Entonces, como muertos bien vivos. Ahora como vivos bien muertos de unto oficial.

Despacio. Vsteme despacio que tengo prisa. PRISA y Roures. Pblico y Pas. Ser verdad que no mentira. Que los rayos de la maldad no confundan ms de lo que ya embrollaron. Como dicen las sagradas escrituras, que muchos enardecidos no vean la paja en ojo ajeno e ignoren la viga en el propio. Muy despacio. Sin Prisa. Pblico, s, pero con dinero privado. Con subvenciones, cualquiera es Cuba.

Que digo yo que por qu. Que por qu el fraude se ha apoderado de la sociedad espaola. Que por qu la verdad ha huido de nuestra vida social. Que por qu algunos polticos se inmolan ticamente con tal de acceder, a dedo, a un alto cargo en la Administracin. Que por qu estos advenedizos que venden su dignidad por un plato de lentejas no se responsabilizan despus de limpiar la escudilla de barro. Que digo yo por qu admitimos como normal lo que no es sino una estafa a los valores de cualquier pas civilizado y democrtico. Que por qu consentimos que ciertos personajillos de tres al cuarto se hagan trajes institucionales a medida de su perfil y de su impudor. Que digo yo.

Que digo yo si es verdad que Javier Arenas, en el caso de que el PP arrebate la Junta de Andaluca al Prisoe, va a cerrar la tupida red de embajadas hueras y de cancilleres ftiles que Chaves ha ido tejiendo y ubicando por todo el mundo para dar salida a sus enchufados. Que digo yo si alguien podr creerse que la tijera de la reforma va a segar la sede andaluza en Madrid que regenta/distrae don Julin Martnez, presunto novio/marido de la excelentsima Bibiana Ado. Que digo yo si no ser un ardid preelectoral la intencin de poner en la calle a cualquier miembro de las empresas pblicas fantasmas levantadas por el maligno espritu del Psoe a fin de situar estratgicamente a sus compinches. Que digo yo.

Que digo yo que si el PP gana las elecciones autonmicas de marzo y pone fin a treinta aos -que parecen siglos- de dictadura psoecialista en Andaluca, los ciudadanos podremos pensar que, en adelante, la veda al enchufismo ser una realidad y no un vano compromiso. Y que los secuaces de los fraudes en el empleo sern apeados de sus poltronas en las distintas delegaciones de las Consejeras y enviados, ipso facto, a los puestos de donde nunca debieron salir. Y si estaban en paro, al paro. Y si trabajaban en escalones nfimos de los organismos pblicos, que a ellos retornen. Y que si han cometido fechoras en nombre de su partido, contra ellos la accin de regreso. Y que si pretenden boicotear la oleada regeneracionista de los populares, expediente disciplinario que te cri. Lo que sea preciso, dentro de la legalidad ms estricta -la que ellos se pasaron por el arco de sus golferas-, para que los derechos y libertades vuelvan a subirse a la posicin constitucional que los psoecialistas desnaturalizaron. Que digo yo.

Que digo yo que a los nuevos inquilinos del palacio de San Telmo no les temblar el pulso a la hora de levantar las alfombras -si queda alguna- y revelar en toda su crudeza la dimensin del erial en que Grin ha convertido el vergel andaluz. Que la lealtad presida las resoluciones de la Administracin y la cooperacin con la justicia alcance la carta de identidad de los nuevos dirigentes. Que la telebasura sea recogida y almacenada en contenedores hermticos a la vez que apartados de los programas los irresponsables que los produjeron y los infames que procedieron a su difusin. Que Canal Sur se convierta, al fin, en una empresa digna que emita calidad a precio de televisiones privadas y que si la deuda acrece, se ponga a los culpables en la puetera calle. Que digo yo.

Y, en fin, que digo yo, que si el futuro nuevo Gobierno autonmico se toma en serio la lucha contra el fraude fiscal, comprobaremos hasta qu punto los curritos mileuristas estn pagando la vajilla de La Cartuja a precio de Svres y que lo del trabajo de chinos no se refiere a los habitantes del pas con capital en Pekn, sino a los pocos andaluces que a estas alturas del siglo XXI venimos soportando a los mandarines del desgobierno sociata. Que digo yo, Reyes Magos, que si no puede ser todo lo que se denuncia, al menos os llevis con vosotros, bien lejos, a la camarilla chavesiana y grianista. Que lo dems llegar por aadidura.

Es cuestin de ideologas. La expresin retrata a muchos sinvergenzas que, envueltos en la bandera de la izquierda, reclaman el impuesto revolucionario a los que, de alguna manera, precisan la sonrisa cmplice de los chantajistas. Menudos mercachifles y buhoneros de la politca pululan por esos submundos de la gobernanza. Partida de bandoleros golfos con vitola de demcratas de hace un ratito. Es que empiezan a hablarme de ideologas y me acuerdo del palo en las costillas que propinaba Engels a esta jaura de canallas.

La ideologa del mercasevillano Torrijos es la mariscada gratis. La diferencia programtica del bollullero Valderas es la torre perpetua del cmo permanecer en el machito sin dar un palo al agua del trabajo manual. Y as hasta contar un rosario de piezas nauseabundas. El mvil del presente artculo me lo ha proporcionado un buen amigo. Me reenva un video en el que el parlamentario Javier Aguirre, del PNV, lanza una andanada dialctica de enorme enjundia a los abertzales de Ezker Bata, para que me entiendan, la Izquierda Unida del Pas Vasco. La discrepancia ideolgica del partido que liderara Madrazo se reduce a un acto prosaico de colocacin a dedo y de subvencin a troche y moche. Que si treintaytantos camaradas del partido deben entrar en instituciones pblicas y, adems, que nos han de ceder graciosamente unos milloncejos de pesetas. Si es as, que nada, que PNV e IU somos la misma cosa, defendemos idnticos intereses. Desgraciados que toman en vano la hermosa palabra de la ideologa.

La ideologa de El Pas, del diario Pblico o del boletn parroquial del Psoe onubense se escribe con pe de pasta. Directamente proporcional el mensaje progresista de los pseudoperidicos con el dinero que rellena el convoluto. A ms dinero, ms carga ideolgica. Y un pirul. El anuncio de la editora de Pblico de un expediente de regulacin de empleo pone de manifiesto la independencia de este medio. La misma que tiene el que fuera monopolio de Polanco. Desaparecidos Zapatero y Felipe y chupando banquillo Rubalcaba, los otrora poderosos medios tiran del despido para que los grandes jefes sioux sigan viviendo en la opulencia. En cuanto a Odiel o El Peridico, vaya usted a saber, por el mismo caminito que sus compaeros de fatiga y socios de cazuela.

Es verdad que el cierre de un medio de comunicacin es una herida en la pluralidad de un sistema democrtico. Lo sostengo y defiendo hasta donde sea posible. Duele que un trabajador pierda su empleo. Lo que rechazo porque lo deploro es que determinados empresarios de la bazofia se escuden tras las marcas de una radio, de un diario o de una televisin para hacer pinges negocios en nombre de la libertad. Una leche. Rezuman la dictadura de Pravda. Estos empresarios utilizan el dinero del pueblo para fines espurios. La mentira y la tendenciosidad forman parte del entramado. Emprender es acometer un empeo especialmente si encierra una dificultad o un riesgo inversor. Si no, de qu. Con dinero del contribuyente monto yo una cadena de IKEAS y setecientas tiendas de Zara.

A los de Izquierda Unida le dejan gobernar y la banca pblica cercena los derechos de la banca privada. Mira que los banqueros privados tienen que callar. Pero imaginen a Llamazares de Presidente de la Banca Pblica de Asturias o a Caio Lara al frente del Banco de Espaa. Bueno, de pesadilla. Nuestro pas volvera a posiciones tercermundistas estilo Cuba o modelo Chvez. Eso s, entre enchufados, esbirros, mercenarios y sus familiares, un montn de basura ideolgica. Para que cuele. Que ingenuos hay ms que piedras de mechero.

Mientras tanto, muy dignos, los jefezuelos de la camarilla de IU ni saben ni contestan. Andan a tortazos con los mercados y con la derechona. Hasta que sean untados debidamente. Por cierto, a ver si Mndez y Toxo se aferran a la discrepancia ideolgica para cargarse a Ftima Bez y, con ella, la imprescindible reforma laboral. Mirada de caraduras.

Con el agua al cuello y la soga del ahorcado por si el ahogamiento no se produjese. As est el seor Grin, que se intitula, con pompa y sin sonrojo, presidente de Andaluca. Los idus de marzo anuncian el peligro del naufragio. Relataba Plutarco, en referencia a Julio Csar, que el dux romano se mofaba de los augurios del mes de Martius. Ya lo ves, reprochaba a su vidente, los idus han llegado y aqu sigo. Vivito y coleando. A lo que el mdium respondi: espera a que acaben. El resultado es bien conocido. Shakespeare nos leg su famosa frase: cudate de los idus de marzo!

Jos Antonio Grin no es Julio Csar. Ya quisiera el presidente botellero tener la grandeza del personaje histrico. Grin pasar a la leyenda oscura de la patria chica por la ola de corrupcin que consinti durante su mandato, por los silencios cmplices que mantuvo frente a los desmanes de su antecesor y, sobre todo, por la situacin ruinosa en que ha dejado a la Autonoma. Bruto traicion a Csar. Grin no sufrir el apualamiento de los senadores como el dictador de Roma. Su muerte poltica no ser consecuencia de un acto heroico en favor de la repblica ni cuestiones de rencores o envidias de sus cercanos. Grin perder el poder si el pueblo recupera la memoria, si mira la calamidad que se cierne en su derredor y si la atribuye a tres dcadas de desmadramiento.

En San Telmo, el barroco palidece absorbido por el rococ. Exacerbada escenografa para tan escasa creatividad constructiva. El neoclsico acecha porque la austeridad reclama su sitio. Grin amenaza con la ola conservadora que se aproxima y, sin embargo, oculta la marea negra de la ruina que cerca el territorio y asedia a sus habitantes. El impo seor ve la paja en ojo ajeno y desconoce la estaca en el propio. Se puede salir de la crisis por la izquierda, subraya el gran dictador del embaucamiento. La derecha, corea, no puede crear empleo ni sacarnos de la recesin.

El gran problema de Andaluca se llama Arenas, proclama impertrrito. La derecha no es la solucin, insiste. Temed al PP, alientan los scubos. Rajoy debera salir al paso de esos temores y, cobijado en el valor de la prudencia que no tuvo el pontifex maximus de Roma, parafrasear lo que Csar contest a Calpurnia, su esposa: slo se debe temer al miedo. El todava presidente de Andaluca desprecia los idus de marte por ms que se aferra a los ltimos tablones del poder que conserva. A falta de proyectos e ilusiones a la ciudadana, cultiva el fundo de los recelos y de las angustias.

Los idus de marzo predicen el fin del imperio y del despotismo iletrado. El partido generador de funcionarios envueltos en delitos de concusin sufre las embestidas de sus propios dirigentes. Carece de un liderazgo firme y busca al Bruto y al Casio que claven la daga mortal. Si uno apostase por el final del partido socialista, apoyara la candidatura de Rubalcaba. Si por su amargo trnsito por el desierto de la oposicin, jugara en favor de Chacn. Si se desea borrar de la faz de la tierra a la formacin poltica que fundara Pablo Iglesias, ayuden a Grin a ganar las elecciones andaluzas.

Los idus de marzo conduciran a Espaa al desastre de la dictadura ms fascista que se conociera en nuestro pas. El Estado podra salir de su trance. Nuestra Autonoma quedara sumida en el letargo de un invierno econmico y moral insufrible.

Huelga de hambre. Una ciudadana ha tenido que recurrir a tan radical decisin para que alguien tenga en cuenta su legtima reivindicacin. El Hospital Juan Ramn Jimnez de Huelva, institucin de excelentes profesionales sanitarios pero de muy endeble organizacin gestora, vuelve a salir a la palestra por hechos bien desagradables. All por el ao 2005, que ya ha llovido, una nia falleci a raz, no digo como causa, de una operacin de apendicitis en el citado centro. La desgracia no termin ah. Cuando Judas traiciona, la deslealtad se viste de justicia. Ciega y armada.

La madre de la pequea interpuso una denuncia, por presunta actuacin negligente, contra los responsables de la institucin. Al cabo de seis aos, el juicio no se ha celebrado. Seis aos. Hasta que las aguas fracturan las rocas y stas se precipitan en forma de alud. Aplaste a quien aplaste. Seis aos y una huelga de hambre el da nochebuena. Seis aos de proceso paralizado. Seis aos de dilaciones indebidas.

El artculo 24 de la Constitucin seala el derecho a un proceso pblico sin dilaciones indebidas. Los juzgados y las audiencias provinciales, en su caso, deben ejercitar los recursos y mecanismos procesales que permitan dar a los pleitos el curso legal que corresponde. El primer baluarte contra los retrasos judiciales es el propio proceso. Cuando esta trinchera falla, el dao a una de las partes, la denunciante o demandante, es innegable. A partir de ah, urge la indemnizacin. El dinero ha de subsanar los efectos de la dilacin y el Estado se convierte en responsable patrimonial.

El artculo 106 de la Carta magna apunta al marco de la actuacin ineficiente del servicio pblico de administracin de justicia en base a su anormal funcionamiento. Adquiere carcter de bananera una institucin cuyo decano acta impelido por una publicidad lesiva en un da especialmente emocional. Entre varias sentencias del Tribunal Constitucional, la nmero 133 de 1988 es singularmente explcita. Refiere que en cada caso se verifique que la dilacin es atribuible al juzgado, que el rgano jurisdiccional no pueda justificar la demora y que la duracin de la irregularidad trascienda lo tolerable. Ya me explicarn por qu seis aos para un litigio de complejidad relativa.

Cui prodest. Quin se beneficia de la demora. El presunto culpable. El Supremo se esfuerza en dar cobertura dogmtica a la dilacin como justificante de una rebaja de pena. Hagan cbalas y resten nmeros. Corresponde a los secretarios judiciales la ordenacin formal y material de los procesos en cuanto encargados de su correcta tramitacin. Por su parte, los jueces debern dictar las resoluciones necesarias para dar curso al proceso. Pero en el presente caso, entre unos y otros, la casa sin barrer. Seis aos.

La justicia parece ciega pero es vidente. Su organizacin en Espaa da la imagen de nefanda y, sin embargo, lo es. Me conozco ms de un pleito que se sigue por el procedimiento especial de proteccin de derechos fundamentales, que lleva la tira de aos a espera de un empujoncito para seguir. Pese a su carcter sumarial, avanza a ritmo de caracol sin mucus. Y el Decano... El Decano. Hay que preguntar al Decano si procede otra manifestacin callejera, si conviene una noticia en primera pgina o si vale una denuncia ante el Consejo General del Poder Judicial.

La justicia lenta es mala por injusta y por ineficaz. Fomenta la corrupcin y posibilita la impunidad de los corruptos. Entre stos, la administracin pblica ocupa un lugar de triste privilegio. Mxime si el proceso depende del administrado que demanda, de la administracin demandada y de la administracin que ha de resolver. Entonces, el galimatas es tal que...salga el sol por Antequera.

Apenas unas letras. O unas cifras. El ao comienza y termina por dos. El dos es un nmero revolucionario. Rompe con la unidad e incluso con la idea del monotesmo. El dos es la dada que exalta la imaginacin pero se pliega en la obediencia. Padre y madre. Noche y da. Oposicin de contrarios. Hace mover el mundo.

Dos mil doce viene cargado de problemas graves. Grandes soluciones. No queda otra. Y mucha paciencia. La vida en pareja y en sociedad exige cario pero sobre todo respeto y comprensin. En caso contrario, subiremos a la cornisa del egosmo. Y desde ella nos precipitaremos contra el duro e implacable suelo.

La primera profeca maya situaba en diciembre de dos mil doce el fin de mundo. Aquella cultura precolombina desapareci. Acaso prendida en la red de sntomas que predijeron pero no supieron controlar. Consideraron igualmente divinos el bien y el mal pues eran tan inseparables como la vida y la muerte. Padre y madre, ying y yang orientales, revelaban la fecundacin. Dos. La esencia es el dos. Salvo el dios nico al que nunca abandonaron. Era el dios absoluto, dador de medida y de movimiento.

Dos mil doce embiste con fuerza. Nos queda demostrar que la sequa se combate con lluvias prevenidas, que la miseria se solventa con la riqueza amparada, que la muerte se combate con la esperanza de una vida mejor, que la guerra se golpea contra la fortaleza de la buscada paz o que la abundancia sigue a la escasez de las vacas flacas.

Dos mil doce se inaugura hoy. El fin del mundo es la rendicin de los seres humanos. De nosotros depende. En la humanidad se halla la frmula de la victoria. No hay ms smbolos que los que representan la razn, el amor y la voluntad de seguir creciendo.

Hay noticias que duelen hasta lo ms profundo. Aguijonean los valores ms sagrados. La concesin a Zapatero del Collar de la Orden de Isabel la Catlica me parece una afrenta, una bofetada con mano, un guantazo en rostro helado. En la misma medida que se condecora a los ministros de su nefasto rgimen con la Gran Cruz de Carlos III. Vaya, es que ni de broma. Una distincin que nombra a la reina que molde la nacin espaola para quien discuti esta idea, me resulta indigerible. Del mismo modo que me resisto a tragarme que se trata de un acto de doble intencin el entregar una cruz a los descredos del Gobierno cesante entre los que varios se significaron por denostar el cristianismo. Una burrada en toda la extensin de la palabra. Y el autor de la misma no puede cometer un exceso de esta magnitud. No, seor Rajoy, no.

Este tipo de actos de contenido protocolario son caones que carga Satn. No se puede premiar a un conjunto de individuos que han podido gobernar pero prefirieron traer el caos. A estos sujetos, un regalo y a los que trabajaron con honradez y denuedo, un recorte de salarios o una subida de impuestos. Inadmisible. A los autores del desaguisado y artfices del desplome de nuestra economa, un galardn. A las vctimas de estos ineptos e incapaces, una patada en sus bolsillos y un manotazo a sus esperanzas de regeneracin poltica. No cabe castigar a los buenos. Ni laurear a los malvados. El mundo al revs.

Deca Feneln que los nios tienen ms necesidad de estmulo que de castigo. Comparto la idea. En sus justos trminos. Lo que nadie en sus cabales puede defender es que se aliente a quienes hacen mal a los dems. En la alabanza y en la reprensin, la justicia es reina y su dictamen se fundamenta en la lgica y sta descansa en la autoridad moral de quien loa y de quien amonesta. Los premios no merecidos pierden fuerza y provocan desinters.

Galbraith, el economista estadounidense, aseguraba que el libre mercado no premia a los buenos y virtuosos sino a los corruptos y viciosos. El libre mercado, que no el Gobierno democrtico. Este articulista no pide al neogabinete popular que censure o afee en pblico las malas artes del desgobierno psoecialista. Basta con que muestre el alcance del trance heredado. Sin aadir ni restar circunstancias. La verdad pura y dura. No es cuestin de sermonear ni de disimular. Ni siquiera de increpar y menos de escarmentar. De lo cual se deduce que tampoco es tiempo de aplausos u ovaciones. Si no, quin va a creer que el dficit es del ocho por ciento y no del seis. Los tanques de Rubalcaba se disponen, como el convoy de Queipo de Llano, a dar setecientas vueltas en torno a la categora del gobierno saliente, pblicamente homenajeado a travs de honras oficiales propiciadas por el Gobierno de don Mariano. Sera el acabose.

Ya embarcados en descomposiciones de esta factura, propongo se decreten medidas conducentes a elogiar labores individuales del equipo al que el pueblo espaol ha puesto en la puetera calle. Por ejemplo, al seor Conde Pumpido, la Orden del Mrito de la Toga Embarrada. A la seora Bibiana Ado y a doa Leire Pajn, ex aequo, la Medalla de Oro Abortivo con Escudo Rosa de Progresa en el Puo. A don Jos Blanco, la Gran Medalla del Demrito Penitenciario. La Medalla Minus Ultra con distintivo rojo al Excelentsimo seor Moratinos y a la Muy Ilustre doa Trinidad Jimnez por su contribucin al aislamiento internacional de Espaa. En cuanto a Zapatero, muy por encima de los dems, la Real Orden del Reconocimiento Civil a las Vctimas. A las vctimas, como quieren los de Garitano y compaeros del hacha y la serpiente.

Respecto a Rajoy, que si est cansado, que se relaje. Si est mal aconsejado, que cambie de asesores. No sea que la jaura de los enemigos que huelen su rastro le agracien con el Toisn de Lata de la Derrota en las Elecciones Andaluzas. Es que... Eso de premiar a los ms perversos tiene un morbo que maldita la gracia.

De vientos y de nubes. Vendavales y brumas. No acaba de hacer las maletas y el hombre quiere sentir sobre sus hombros el armio del poder. Si no de una cosa, de otra. Lo importante es ser alguien. En casa lo tiene difcil. En ella, el viento no es propietario ni la soledad de la derrota te permite vigilar el paso de las nubes. La soberbia se traviste de humildad pero el calor de la primera acaba desvelando la falsedad de la segunda. Cuestin de tiempo.

Lo cierto es que el expresidente del Gobierno se aburre. Los focos le han abandonado. La jubilacin precipitada suele sentar mal a quienes tienen la cabeza a pjaros. Los que reciben el premio euromillones de su vida ansan volver, como el criminal que vuelve al escenario de su fechora, al festival de la propaganda de los telediarios del rgimen. Don Jos Luis, antes ZP y mucho tiempo atrs, el hijo de su padre, necesita tablas. Las bambalinas son indigestas para los que se han hartado de poder. Cuesta asumir la jubilacin a las personas que, a lo largo de su vida laboral, desempearon un carguito de mando/mango. Desposedos del poder, se mueven como los sargentos chusqueros de los aos setenta. En el cuartel y con uniforme se crean dioses. En la vida civil, se difuminaban en la muchedumbre ms vulgar.

As que ZP ha manifestado su querencia a las partidas de mus y de domin. Ya le ha dicho al Jefe del casino que, ya, cuanto antes, quiere ingresar. Que est solo, triste y no sabe qu hacer, mano sobre mano, todo el santo da. Que eso del vapor de agua de la atmsfera es un concepto demasiado onrico. Un paseto de vez en cuando por la capital hasta el antiguo Palacio del duque de Uceda, en plena calle Mayor, reconforta. Mi chfer me lleva y me trae. Me trae y me lleva.

Nato. ZP es consejero nato. En Andaluca diran que de nativitate o de capirote. Pero bueno, lo de nato vale, sobre todo a quien tanto luch en favor de los nonatos. Interesa, eso s, que no opine mucho y que, si lo hace, se le exija fundamento. Como presidente fue un desastre en tantas cosas. Alter la armona del sistema en vez de consolidarla. Introdujo la arbitrariedad en la tcnica normativa y los conflictos entre altos tribunales se dispararon. La buena praxis de la Administracin fue interpretada a lo chiquilicuatre. La conflictividad ciudadana se encaram a la azotea de la sana convivencia. Un modelo.

Pues nada, ahora al Consejo de Estado. De por vida. Los hay con cara. Frente a la pensin ridcula de millones de pensionistas, el jubileta de lujo se embolsa alrededor de veinticinco millones de pesetas cada ao. Rostro plido. Privilegios a gog. Va a marcar una poca. La democracia a.ZP y la democracia d.ZP.

En el viejo Madrid de los Austrias, Zapatero ha puesto el chiringuito. Con l y la seora De la Vega, los espaoles podemos estar tranquilos. Las consultas a tan alta institucin pasarn por el tamiz de estos (in)dignatarios. Lo que espero del sobrio juicio de Rajoy y de sus ministros es que evite el conducto del artculo 2 de la ley orgnica 3/1980. Ni un dictamen. Pedirle a ZP un dictamen sera un suicidio. En cuanto a los ciudadanos, si tienen inters por consultar algo, acudan al dueo del quiosco ms prximo. No demos cancha a este seor. Confunde un apretn de manos con una dacin en pago. Menuda hipoteca nos ha dejado el ilustre y esclarecido varn.

Don Francisco Caamao, actual exministro de justicia, sucedi al nclito y afamado Fernndez Bermejo, gran cazador expedientado por carecer de licencia para cierta actividad cinegtica que practic junto a esa estrella judicial en declive que es don Baltasar Garzn. A fin de escribir este artculo, me document en diversas fuentes. Una de ellas es, para disipar dudas, en El Pas. Este peridico public en 2009, acerca de don Francisco, que el nuevo titular de la cartera ministerial tiene buenas relaciones tanto en el Gobierno, el partido y el grupo parlamentario. Goza de la mayor consideracin personal y profesional de Jos Blanco, vicesecretario del PSOE, y Jos Antonio Alonso, portavoz parlamentario de los socialistas. Sic. Ms clara, el agua de Sierra Nevada.

Designar a Caamao como el colmo del amao acaso sea una exageracin. Es posible. No obstante, no me tiembla la mano al teclear que este poltico gallego ha dado muestras extraordinarias para darse trazas o para levantar artificios con tal de conseguir algo que ni es justo ni es merecido. Este corus cuarentn s ha sido un excepcional regulador de la nada y reformador de lo que funcionaba medio bien. Siempre se mostr enemigo de las penas de telediario, salvo que las mismas encausen a gente del Pp. Ellos son sujetos en los que la presuncin de inocencia ha de someterse al crisol de la filtracin de los sumarios judiciales. Pues s. Y mejor que sean los fiscales -hasta que Conde Pumpido sea destituido- quienes instruyan los procesos. Eso siempre que, en caso de que Rajoy gane las elecciones generales, entonces se recapitula y, de lo dicho ni m, se vuelve al juez como garante de la instruccin.

La objetividad es una perla peregrina que est al alcance de muy pocos bolsillos y de casi ninguna pueta. Desde luego, Caamao conoce poco el trmino pues no se aplica al objeto en s mismo sino que depende de intereses muy particulares y a maneras ideolgicas de pensar o de sentir. Las filtraciones del Grtel o del Nos no han despertado el sentido inquisitivo del seor Caamao para restablecer la violentada legalidad de mantener el secreto. Total, mientras se divulgue indebidamente la ropa sucia de algunos, mnimas objeciones. Cosa distinta es que las revelaciones se produzcan sobre el caso Campen y perjudiquen a su mentor poltico, el muy honorable seor Jos Blanco. Por ah no pasa Caamao.

Esas filtraciones desgraciadas deben ser investigadas por el Poder Judicial. Otras, no. Y, adems, quin se atreve sino un preso acusado de falsedad y fraude a acusar a un modelo de conducta ejemplar como don Pepio, tan transparente l y tan cercano a los ms desvalidos, que no duda en parar el coche oficial en una gasolinera y socorrer a un pobre empresario que solicit su ayuda. As que ojo al dato. Blanco es "inocente mientras no se demuestre lo contrario", como "cualquier espaol".

Al enterarse de que la Fiscala ha decidido pedir al Supremo que se declare competente para investigar a Blanco en relacin con la "operacin Campen" y que abra un procedimiento sobre estos hechos, al del amao se le han abierto las carnes. Lo que no se puede consentir, remacha Caamao, es que se anticipen juicios, pues cada cosa tiene su tiempo. Y de Garzn, idem de idem. Correa, Camps, Fabra y otros apellidos peperos se interpretan desde otra ptica. Van a comparar. Por favor. Por otra parte, si fueren condenados, ya se les indultar como al banquero Senz.

Ya les digo: Caamao viene de amao. Zapatero, de embustero. Blanco, de garon y Garzn, de campen. Queda en casa. El amao. Caamao ya barri para ella.

Por fin. Man deseado. Espaa vuelve a tener un gobierno. Rajoy se ha puesto al frente de un poder ejecutivo con autoridad democrtica, moral e intelectual. Los espaoles hemos estado hurfanos, desde 2004 a 2011, de un consejo de ministros. En lugar de consejo, se implant una camarilla y en vez de ministros, se nombraron centuriones de carnaval. La Moncloa ms pareca el Gran Teatro Falla en calendas de febrero. Lo de Zapatero no era una ecuacin matemtica. Era un ente informe desparramado por todos los resquicios de la sociedad.

La ecuacin matemtica se convierte en una expresin poltica. En uno u otro caso, es obligado resolver la incgnita. Interesa averiguar el nmero de variables que intervienen en esta operacin previa de toma de tierra. El discurso presidencial de Rajoy, de enorme calado, es el indicativo fiable de que hay un formidable equipo de expertos en ciencias exactas, econmicas, jurdicas y sociolgicas para la resolucin de los problemas heredados. Que no se trata de simples acertijos o infantiles adivinanzas. Antes de empezar, urge examinar los hechos ocultos y las macrocifras manipuladas. Si alguien se cree que el dficit reconocido por Salgado se ajusta a la realidad, es que no se quiere enterar de la capacidad fantasiosa de la exministra, capaz de denominar brotes verdes a los cardos borriqueros. Del mismo modo, si se emplea el eufemismo de la paz etarra para vendernos la paz necropoltica de unos asesinos a sueldo, es que rechazamos saber la verdad sobre el faisn de Rubalcaba, de Camacho y de Eguiguren. Podramos seguir hasta el hasto.

Por sus hechos, los conoceris. La estela de estos individuos que han sido desalojados de la satrapa por obra y decisin del pueblo soberano, se ha construido a travs de los actos que marcaron su trayectoria y calificaron su reputacin. Y a fe que no puede ser ms negativa. En este contexto, las reacciones de la prensa nos orientan hacia dnde se dirigen los tiros. Uno se posiciona, por ejemplo, junto a Jimnez Losantos, cuando deplora los elogios que el neojefe de Interior lanz hacia sus predecesores. O mucho cambia el seor Fernndez Daz o las primeras puyas del recin estrenado gabinete pepero no vendrn, como es de esperar, por la llaga econmica. En las antpodas de mi coincidencia analtica, el diario zapateriano por excelencia, s, Pblico, arremete contra la lotera de El Gordo porque el PP valenciano vendi cien millones de euros en pequeas participaciones. Menos mal que el premio no recay, todo l, en Fabra o en Camps.

Soraya. La seora vicepresidenta nica despej, hace mucho tiempo, la incgnita de su rendimiento. Su portavoca parlamentaria en la recin fenecida legislatura ha sido todo un prodigio de bien hacer. A la natural capacidad de la mujer, en ella se une la infatigable lucha por la eficiencia. A la vista de la fotografa, menudita ella, insignificante ante los centmetros de sus compaeros de fila, nadie dira que la moza tiene tan gigantesca talla moral. No obstante, habr de resolver una nueva incgnita: el CNI.

Estoy convencido de que la gran prueba de su vicepresidencia es el centro de espas. El peso de esta institucin desequilibra todo el entramado poltico y econmico. Quien posee la informacin, tiene el poder. Ya se sabe. A diferencia de la comunicacin, que es hacer comn algo, la informacin tiene como finalidad el instruir hacia adentro. Maquiavelo defini la poltica como el arte de conquistar el poder. Por tanto, nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo pero s diferentes pticas. Atencin a los netcratas. Los dueos de las redes son, en nuestros das, los propietarios del poder. Poder, que no autoridad, sobra al nido de espas que vigilan nuestros sueos. Recuerden a Manglano y a Felipe, al 11-M y Dezcallar. A Zapatero y Siz y Sanz. Da miedo.

He ah la incgnita. Si Soraya Senz de Santamara es capaz de enfrentarse al monstruo y despejar esta incgnita newtoniana, se postular como una poltica de tal fuste que ranse de los dricos, jnicos o corintios clsicos. Les superara en belleza y en perdurabilidad. No me atrevo a apostar por ella. Tal es la complejidad de la ecuacin y tanto el nmero de sus variables.

Cierto que pertenecemos a generaciones distintas. Es verdad que nos movemos en crculos profesionales diferentes. Admitiendo las dos premisas anteriores, es difcil llegar a la conclusin que en una ciudad tan pequea como Huelva no haya coincidido con la recin nombrada ministra en foro alguno. Ni siquiera en una cafetera del centro. Tngase en cuenta, para mayor abundamiento, que la sede del Partido Popular en Huelva es el edificio anexo al inmueble donde tengo mi vivienda. Cosas de la vida.

La nueva titular de la cartera de Empleo y Seguridad Social del gabinete de Rajoy es una mujer de reconocida trayectoria acadmica y de pujante credibilidad en el seno de su formacin. Me satisface que as sea no tanto por ese patrioterismo que alienta a los ciudadanos de una provincia bastante olvidada, como por la esperanza de que Ftima Bez se revele como la ministra capaz de reducir la gran lacra del desempleo. Lo lleva crudo.

Mariano Rajoy estableci el 7 de enero de este ao que anuncia su entrada, que se prev tumultuosa y disruptiva, como fecha tope para que patronal y sindicatos -lo de agentes sociales me suena a eufemismo hueco- se definan y se manifiesten sobre la reforma laboral. Es loable la actitud de la seora ministra en lo que concierne al dilogo fluido e incesante con Rosell, Toxo y Mndez. Lo que falta por ver es si los tres grandes gurs de las subvenciones inmotivadas se mueven en el mismo terreno intencional de la onubense y concretan sus posiciones sobre contratos, arbitraje de conflictos, convenios y absentismo y, por supuesto, en el caso de enroque, hasta qu punto piensan unos emplear el arma coactiva del cierre empresarial y otros manejan los trenes de aterrizaje del avin de la huelga/juerga general.

Uno, viejo por la experiencia y relativamente ducho por el estudio de la historia, es de la opinin que por ms que el Gobierno apremie a CEOE, CC.OO y UGT, Mariano no tendr ms opcin, a corto plazo, que pulsar el botn de las urgencias y de la unilateralidad si quiere que la reforma laboral sea una realidad en el primer trimestre de dos mil doce. Tiene que ser as porque, de desviarse del camino prometido, a ver quin es el guapo que garantiza la estabilidad presupuestaria y la reforma financiera. Que no quepa duda. El Real Decreto Ley de Medidas Urgentes se va a convertir en el acelerador de neutrinos sociales y econmicos.

Rajoy tiene que mantener la congelacin salarial de los funcionarios y cubrir la revalorizacin de las pensiones. Al tiempo, Bez, a la luz del Boletn de Estadsticas Laborales, tendr en cuenta que el nmero de empresas afectadas por expedientes resueltos por el FOGASA se ha incrementado ms del 17% respecto al pasado ao y que casi 250.000 trabajadores han sufrido las consecuencias adversas de los mismos. Datos y cifras bastante aproximadas a las que habr de agregarse el montante verdadero de las deudas reales.

Ftima Bez se enfrenta a un vendaval de problemas de relacin y de dilogo. Porque cinco millones de parados, ms los que se avizoran, es una carga personal, econmica, social y poltica insoportable. Es una prioridad el insuflar un mnimo de aliento a todos ellos y a los que se ven con el agua al cuello. Ftima debe inspirar confianza. He ah la clave. Que cuenta con el apoyo de los pesebristas profesionales de las directivas ugetista y comisionadora, pues qu bien. Que le niegan el pan y la sal, pues qu mal pero que hacia atrs ni para coger impulso. Siete aos de golferas polticas es demasiado retroceso para ms de lo mismo.

Un gobierno fuerte no equivale a un poder autoritario. En absoluto. Corresponde al Ejecutivo, democrticamente elegido, llevar a cabo lo que la mayora de votantes le encarg. nimo, seora Bez, y al toro. Muchos estamos pendientes de su eficiencia. Anhelamos su xito porque ser el del pas. La gente de Huelva obtendr un supervit de satisfaccin por el logro de su paisana. As sea.

Cuando la lengua se suelta, le pasa lo que al estmago pesado. Con perdn. Las diarreas verbales son muestras de la incontinencia intestinal. Suelen tener su origen en comidas en mal estado o en bebidas excesivas. No obstante, la causa de algunas reside en la frustracin y, desde esta emocin decepcionante, en el cabreo descomunal que desborda nuestra capacidad de aguante.

Un internauta colega me invita a leer un excelente artculo de un periodista formidable que responde al nombre de Francisco Robles. Los Grianinis, se titula. A partir del enlace que me facilita el compaero, enhebro los hilos de mi historia del da. No es la primera vez que he aludido a la empanada mental del seor Grin. El que fuera ministro de Trabajo y tercero de almohada de Chaves es el dueo y seor de las crticas del number one que dijera el otrora poderoso Txiki Benegas. Don Felipe Gonzlez, que se aburre de fumar habanos mientras navega en lujoso bajel al tiempo que nos obsequia con un posado en quasiporretas, ha abierto la caja de los desparrames lingsticos contra su examigo de gales y regales.

El mentor de Rubalcaba y el turiferario que acompa a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisin, pero slo hasta el umbral, ha descalificado como grianinis al grupo de aclitos que ayudan al presidente Jos Antonio a oficiar la misa negra del imparado desempleo andaluz. Cmo est el corral. El expresidente que vomita por un lado. La Chacn que evacua por otro. Los leales a la pasta que cambian los fetuchinis por el rissoto llantina. Eso de perder las elecciones les afecta ms que carecer de vergenza. Que Mario Jimnez es un mixto de lobo feroz y de caperucita roja es tan claro como la luz cenital de un da de verano. Acalora y da grima. El abuelito Pepe es el que le llena el cesto de carne y de eres para que los cazadores disparen sus armas hacia los de Arenas. Los mestizajes en poltica tienen malos finales. Ms temprano que tarde, el pblico cae en la cuenta de que los mariojimnez acusan el principio de Peter antes que las sorayas o las cospedales. Dnde va a parar.

Claro que si reparamos en el estilo, dongrin no ha hecho sino seguir la estela de las bibianas y pajines de Zapatero o del inefable Pepio. Y el propio Felipe que no chulee, que su hmeda le juega malas pasadas. O es que ya olvid las andanzas del electricista de la patada en la puerta y de la feria sevillana, que se llama Corcuera. Vamos, que aqu el que no corre, vuela. En vez de faisn, pularda.

Los sntomas son claros. Delirio y logorrea. Exaltacin de lo vacuo. Coronacin de lo absurdo. Compulsividad del sarcasmo. El exmarxista Felipe, a lomos de yate de gran patrn. El rojizo ZP, amarillento de bilis colrica. La catalanista Chacn, enfundada en el manoloescobarismo ms vulgar. Claro, hablan lo que comen y comen a cuenta de lo que hablan. Su incongruencia ideolgica destapa su contracultura.

En suma, apestan. Deben hacer un inmediato ejercicio de lavado con leja y centrifugadora de mohos. Lenguas que se crecen junto a la ventana, desde que anochece hasta la maana. S les rio, s les rio. A ver si se enteran y cogen el caminito, definitivo, a la kale. Lo mismo la kale borroka ya no es terrorismo. Infelices.

La arquitectura megaltica balear nos ofrece, entre otras impresionantes muestras del sentido de la construccin, la naveta. Exista una naveta, que se eriga como casa de los muertos, y otro tipo de naveta con la funcin de casa de vivos. Eran las navetas de habitacin, las cuales constituan viviendas de uso familiar en cuyo interior exista un hogar y un molino de piedra. En definitiva, se puede decir que se trataba de casas de pan. La asociacin de ideas me ha conducido a Beln.

Entre los diversos significados de la palabra beln, me quedo con la de casa del pan. Hoy, da 25 de diciembre, se celebra la navidad, el nacimiento del Jess, el hombre nico, Dios para millones de creyentes, que cambi la historia de la humanidad. Desde un punto de vista terreno, Jess fue el gran revolucionario. A partir de su doctrina, el mundo se mir a s mismo de otra manera.

No quiero entrar ms all en este da de fiesta. Seamos, o no, creyentes, parece fuera de duda que el hambre hiere de muerte a poblaciones de todo el orbe. Nadie que tenga un mnimo de sentimiento puede asistir impasible a esta desgracia universal. No valen excusas. No hay determinismos que valgan. No hay ciegos suficientes para ocultar esta barbarie.

Por Jess de Nazaret, en Beln nacido, pido pan para todos. Y, de cuando en cuando, un poco de protena, porque en rabe Beln tambin significa casa de carne. Si se siente la esencia y existencia de dios, Beln es su casa. Aqu en la tierra, los que esta pasada nochebuena hemos disfrutado de manjares mil, no podemos abandonar a nuestros vecinos de no importa qu lugar ni de qu continente. Slo as sabremos que la navidad del respeto y de la solidaridad ha llegado.

Para la irreal Academia de la Lengua Espaola, muy espaola, el bachiller es la persona que ha cursado, o cursa, estudios de enseanza secundaria. Definicin bastante inexacta, que induce a error y que precisara un retoque con la piedra slex de la lasca lingstica. En fin, si un bachiller es, tambin, el instruido o experto, o la instruida o experta, porque, Pajn, Ado y otros destrozalxico, no se contempla el trmino bachillera, salvo que les d la gana emplearlo con el nivel de disparate con que hiceron uso de sus sillones ministeriales, en fin, digo, si se admite esta segunda acepcin, habr que reconvenir de no bachilleres a los ocupantes de las letras de la citada y reluciente institucin. Salvo que me atribuyan el ser bachiller por hablar mucho y hacerlo con impertinencia.

Ahora que parece que los zombies del zapaterismo han pasado a la categora de fallecidos y enterrados o incinerados, podemos referirnos a la propuesta de Rajoy sobre el establecimiento de un tercer curso de Bachillerato. El nuevo presidente del Gobierno ha lanzado una magnfica idea que, ojal, se materialice y fructifique, que ah radica la cuestin. Los experimentos, con gaseosa. En cualquier caso, el cambio educacional supone un duro golpe al sistema educativo que inici el Psoe. Ya era hora. No obstante, es esencial disponer de talento, de sensatez y de seriedad para acometer esta transformacin imprescindible.

La Educacin Secundaria que vienen padeciendo los profesores y alumnos de Espaa no se puede estirar ni un milmetro ms. La Logse ha provocado ms vctimas que un tsunami. Ha llegado el momento de eliminar la psima cualidad sin afectar a la cantidad. Por ms que era una vieja aspiracin del Pp, nadie le haba puesto el cascabel al gato. La oposicin de las dizque izquierdas y de los pseudosindicatos de las subvenciones ser intensa. Sin embargo, carecen de fundamento y lo nico que ansan es aflorar problemas donde asoman soluciones.

La restauracin del tercer curso de bachillerato es un triunfo. Recuerdo que, en los aos sesenta, ya existan dos bachilleratos, el elemental y el superior, los cuales slo se superaban si se aprobaba el difcil y pertinente examen de revlida. En pleno franquismo, las exigencias de una enseanza de prestigio acompaaban a los valores de esfuerzo, entrega y responsabilidad. Los bachilleres de los aos del Preu, de ciencias o de letras, lucan titulaciones de una vala inmensa. De similar categora que la que exhibieron los estudiantes del BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente). Canela fina que se venda a precio barato. Los profesores y los alumnos competan por distinguirse en sus funciones. Unos se jugaban el respeto y otros dependan de la beca para continuar su formacin universitaria. Pocas veces se ampar tanto la propedutica.

La Logse, con ser una ley de enorme rango intelectual, incurra en el defecto de sus autores. Demasiados horizontes para tan poco recorrido. Mucho motor para tan esculida carrocera. Exceso de demagogia a costa de los paganos de siempre. La educacin es un arte que comprende multitud de estilos y de interpretaciones. El arte es libertad. Si a los artistas de la docencia se les hace pasar por la superficie estrecha del embudo, se mutila su creatividad y se uniformiza el mensaje dado. Es lo que ha pasado, en gran medida, con la enseanza felipista. A los psoecialistas se les llena la boca de soflamas libertarias pero practican el liberticidio como los caudillos norcoreanos.

Dos aos de bachillerato dejan poco margen para erradicar hbitos extendidos del s feliz, promociona de curso aunque suspenda y un largo etctera de estupideces acuadas por una banda de desahogados que llevaban a sus hijos a centros privados en los que la constancia formaba parte del curriculum. El tercer curso supone ganar dos aos. Uno, el que se quita a la triste etapa de la ESO. Otro, el que se suma a la feliz fase del bachillerato que conduce al mundo universitario o al mbito laboral. Eso s. Digo como Jos al faran de Egipto. Conocimiento del medio, prospectiva meditica, capacidad de gestin y administracin de recursos. No hace falta ms dinero. El nico requisito es rigor de gobierno. Y abolicin de la ignorancia.

Es bien justo, y necesario, el derecho a la huelga. Delacroix nos leg una obra imperecedera tanto en el plano artstico como en el estado sociopoltico: La Libertad Guiando al Pueblo. La huelga es una de las manifestaciones ms excelsas del pueblo trabajador que se libera de las cadenas de la patronal y del Estado leviatn y se lanza hacia adelante en busca del aire de dignidad que se le niega. Por eso, la huelga se configura como la legtima suspensin colectiva de la actividad laboral con ocasin de reivindicar mejores condiciones en el trabajo o con el fin de evitar recortes sociales.

La crisis que se abate sobre el mundo occidental nos dispara misiles de destruccin. El siglo XXI se ha levantado dscolo y rebelde. Ha cumplido los primeros diez aos en un ambiente de contradicciones capaces de provocar sesmos. Tal es el choque entre las placas tectnicas del Estado de bienestar heredado de la centuria anterior y del Estado de peorestar que se cierne amenazante. Los movimientos sociales no son movimientos estancos. Nacen, se nutren y viven de la realidad total de cada territorio. Con la diferencia, que lcidamente expres McLuhan, de que el mundo se ha convertido hoy en una aldea global en la que los aleteos de la periferia retumban los oidos de los ms poderosos que residen en los palacios de cristal de la acrpolis. Aqu no se mueve una hoja sin que el leve sonido del aire se deje sentir a miles de kilmetros.

En este marco de comunicaciones se mueve la sociedad actual. No se puede olvidar la idea del gran hermano. Un gran hermano que desprecia los sentimientos fraternos si los mismos ponen en peligro una pequea dosis de su seguridad y de su riqueza. La existencia de una amplia y mullida clase media mitiga y atempera los ruidos sociales. La huelga es el contrapunto final al redoble de campanas de muerte. Lo que pasa es que esas campanas tocan a rebato circunstancial o avisan de arrebatos de calado imprevisible. Es en este momento cuando estalla la revolucin que no por predecible deja de generar profundos, sbitos y violentos

Las huelgas que se avecinan sobre el orden socioeconmico de los privilegiados prevn una encrucijada de intereses. Si el frentismo se queda en simples modificaciones o incluso en revueltas, todo queda en casa. Se limpian los jarrones rotos y a otra cosa, mariposa. Los indignados y los quinceemes son livianas muestras de este enfrentamiento de juguete. Mas si la pugna discurre por derroteros descontrolados, entonces a ver quin para una revolucin que, es verdad, cambiar la faz de la tierra pero que, y no es menos cierto, dejar tanta ruina a su paso que muchos no vern la operacin de ciruga esttica y la mayora se preguntar si el nuevo rostro ha valido la pena.

En Grecia han convocado la sptima huelga general del ao. Siete huelgas generales intiles a la luz de sus resultados. Se protesta contra los recortes sociales, contra la subida de impuestos y contra el despido fcil. Sus peticiones son, desde un punto de vista de la justicia, incontrovertibles. Pecan, sin embargo, de extemporneas. Los griegos llevan aos dejndose mecer por la brisa del psoecialismo ms demagogo. Ciegos, sordos y mudos que, de repente, se sorprenden por la tempestad que haba de venir. Lloran por un presente que no es sobrevenido. Muy al contrario: anunciado desde tiempo atrs con inmensas luces de nen.

Las huelgas generales de un da crearn problemas, atrasos, atascos, dificultades y feria. Pero el Gobierno heleno dej de ser soberano y est sometido a los dictados de la confederacin. Si los huelguistas paralizan el pas, han de saber que todo es intil. Que cada huelga general arrastra kilotones de rabia desencauzada. Pero que no hay tuta. Les queda por discernir si siguen jugando a los obreros decimonnicos, si tragan con los sables del nuevo imperio, si la revolucin les compensa o, en fin, si todos se conforman y echan una mano para reconstruir la gran pirmide. Habrn de elegir, pero no deben caer en la trampa de la tmbola. Les puede tocar una pelota. Muy dura. Muy pesada. Aplastante.

Caio Lara alerta, publica la prensa, sobre una creciente fractura social. Se lamenta el novel congresista del aumento de la desigualdad en Espaa a causa del paro y de la precariedad. Sic. En los dichos trminos. El nuevo parlamentario, aunque veterano polemista y viejo vocero de la izquierda mitad cubana mitad sovitica, exhibe sus quejas ahora. Ahora que su aliado Zapatero ha sido despedido del Gobierno y en el mismsimo momento en que Rajoy ha sido ascendido a la mxima magistratura democrtica del pas merced al voto mayoritario de los ciudadanos. Ahora viene el demaggico llanto del seor Lara.

Lara, como casi todos los sofistas de la palabra, que confunden verso con poesa y vate con bate, avisa de la inminente fractura social pero silencia, el pcaro tiranuelo, qu parte de protagonismo se va a arrogar su formacin poltica en la desestabilizacin de la sociedad durante el mandato del Partido Popular. Porque, a ver si nos enteramos, las izquierdas, aunque sean las puestas a macerar en el alcohol del pesebre psoecialista, slo atisban rupturas cuando la muchachada de esta coalicin saca tijeras y cuchillos. Nunca antes ni despus. Es la sintona de los compinches que rezan a Marx, ofenden a Engels, adoran al becerro de oro de la corrupcin y elevan sus plegarias a san fidelcastro al tiempo que lucen, lerrouxianos ellos, sus chaquetas de pana y se toman el aperitivo en hoteles de cinco estrellas.

La fractura social, de venir, la habr propiciado la comisin conjunta de Lara y Rubalcaba. Lo que no dice el coordinador que relev a Llamazares -lo que dios te d sampedro te lo bendiga- es el monto de la factura social que l ha venido consintiendo a los titiriteros de La Moncloa en rbita zapateriana. De esa factura, ni palabra. Romper, lo que sea. Justificar los gastos e ingresos, ni mediante albaranes sin firma ni sello. Hombre, Caio, si Vd. reconoce, a destiempo y mal, que la poltica de sus amiguitos del alma ha sido injusta e intil y no ha trado sino crisis y paro, tenga la decencia de admitir que las reformas neoliberales -as las califica Vd.- de Mariano Rajoy pudieran mostrarse en un futuro intiles e injustas. En un futuro.

Cualquier persona sensata, no dominada por el odio a la derecha o por el aborrecimiento a los discrepantes, sabe que una administracin no descansa en ideologas sino en actitudes, aptitudes y resultados. A Zapatero le dan un baln y, despus de reclamar el nombre de balona, nombra una ministra que legisle el maltrato a los esfricos que se utilizan en deportes ad hoc y subsume la nueva ley en la memoria histrica de las pelotas de badana que golpearon los ilustres futbolistas que vivieron durante la guerra civil y que pertenecieron al bando republicano. A los peloteros franquistas, ni agua. Lo mismo Rajoy no es un virtuoso de la finta ni un Pau Gasol de la tcnica, pero s es un Mourinho o un Guardiola de la buena praxis. Seguro que tiene calidad y a ella une el esfuerzo que nunca posey el tuercebotas de Len. Y, adems, dispone de equipo en vez de camarilla como el cretino de Fernando VII.

Con esa estructura mental, moral e intelectual, si hay fractura social no ser imputable a Mariano. Habr de atribuirse a la herencia ruinosa que recibi de sus compaeros de malgobierno y a las diligencias rompedoras que llevan a cabo los que juran la Constitucin por imperativo legal. En Espaa, seor Lara, s que hay una factura social de coste ciclpeo. Sobre todo, porque ese monto deudor es contemplado por el nico ojo que parece mostrar Vd. en su rostro poltico. Y claro, de los tuertos, lo torticero. Que Vd. no aprueba la investidura de Rajoy, pues muy bien, es su derecho y su libertad. Derechos y libertades que nos otorga esta Carta magna que Vd. acata pero no promete o jura. Claro, la libertad se gana a pulso. Y cuesta. Acaso Vd. prefiera que la libertad de los dems sea decidida por los suyos. Estilo Corea. Del Norte, claro. All s hay fractura y factura.

Los grandes problemas precisan grandes remedios. Es de cajn. No existen sortilegios mgicos que conviertan al sapo en prncipe. La inenarrable andanza de Zapatero y amigotes en el gobierno de Espaa ha llegado a confundir la dificultad de una gestin con la complicacin de la digestin. Gestin y digestin como partes de un bocado incomible. De ah el trnsito intestinal del Estado de bienestar al de malestar.

No queda sino hacer los deberes. El maestro Rajoy nos dictar las tareas para casa y nos indicar el camino a seguir en el trabajo. Para los que tengan trabajo, que esa es otra. Los trabajadores felices por serlo debern arrostrar las cargas que comporta enderezar el desaguisado. Las medidas de Rajoy sern ingratas. En cualquier caso, uno se pregunta si caben otras y, en su caso, me digan la bonanza de estas otras. Que no me lo creo. El patio ha quedado en tal estado de deterioro, que no basta con limpiar. Hay que desembarazarse de la basura acumulada, remover los adoquines levantados, cimentar la superficie exfoliada, echar una gruesa capa de asfalto, reconstruir muros y pintar paredes. La casa est hecha una ruina. Los inquilinos se han cebado con ella.

Solucionar la asfixia financiera es lo primero de lo primero. Desde el puente de mando, el nuevo Gobierno habr de meter mano a la multiplicidad de instituciones. Gastan demasiado para tan flacos servicios. No se trata tanto de suprimir organismos como de organizar sus funciones con un mnimo sentido de productividad empresarial. Es cuestin de trazar la lnea roja de lo superfluo para que ni un euro se desve del objetivo previsto. El despido de miles de empleados pblicos no contribuira a reducir el ahogo prersupuestario sino a ocluir los orificios de aireacin social. Este colectivo puede someterse a un reciclado funcional pero no debe convertirse en el felpudo de zapatos embarrados.

La reforma fiscal atravesar el estrecho del puerto del fraude. Aunque Espaa no es Grecia, s es evidente que los ciudadanos ms pobres no pueden sostener el ingente peso que eluden los miles de millonarios que adelgazan sus pinges patrimonios. Si no, cmo ofrecer a los trabajadores la idea de volver a regular la contratacin si los empresarios no se aprietan la correa de sus exagerados beneficios. Qu dimensin ha alcanzado el dficit de la seguridad social y si, a este paso, el sistema de reparto asegurar las pensiones. Impuestos y salarios determinan, de forma relevante, la renta disponible. En cuyo caso, ser imprescindible acabar con la millonada que, en materia de subvenciones, el Ejecutivo saliente ha tirado por la cloaca maloliente de sus maolillos mamporreros.

Para abordar con un atisbo de xito el vasto cometido que aguarda a Mariano Rajoy, urge sentar el principio de la confianza. Un pueblo puede prestar votos pero si recela del prestatario, termina exigiendo su desahucio. El nuevo presidente debe comenzar su periplo gobernante subido en la peana de su autoridad moral. Para ello, ha de erradicar el engao de su discurso y de sus decisiones. Si duelen, que duelan. Los espaoles sabemos estar a las duras. Lo que nos negamos es a que nos vendan el actual estado de malestar como el estado de bienestar que, hace aos, disfrutamos. Vamos a peor, pero podemos evitar el abismo. El embarazo bien llevado puede traernos un alumbramiento feliz.

Pepe Blanco es uno de mis personajes favoritos. Por muchas razones. Especialmente por sus cualidades de mozo de tebeo. Se puede situar entre Carpanta, hambriento de poder, y el caco Bonifacio. Qu ricos. Una diferencia fundamental entre el ministro y los hroes de tiovivo. stos llenaban de sonrisas nuestras vidas infantiles. El inicuo carterista de Fomento atiborra sus bolsillos con las angustias de los adultos.

El personaje Jos Blanco es perverso de alma y prfido de acto. El seor de Lugo resume la esencia del socialismo zapateril. Nada hay tras las pastas lujosas de su libro de miserias. Pillado in fraganti con la violacin, reniega de los mensajeros que contemplaron la escena. El colmo de la canallera es un estalinista de mtodo bajo la piel de un leninista de opereta.

El seor Blanco dice que pone la mano en el fuego por su primo. Se sobreentiende que por el que, supuestamente, contribuy a henchir su orgullo con billetes de Dorribo en aquella gasolinera que recordaba el camarote de los hermanos Marx. A ver. Que diga lo contrario. Est a lo que pueda largar su pariente por el que se inmola. Tipo siniestro el primo.

En la cadena de los prisa, el locutor Francino le coloca la alcachofa podrida para que el de Fomento se explaye y saque fuera todos los traumas. No sea que el pobrecito deje el Gobierno slo con un fajo delante y otro detrs. Blanco no recibi a Dorribo, se excusa el de la cartera, en una gasolinera. Nada de eso. Lo acogi en su coche oficial. Que es distinto. Las circunstancias del depsito vaco -acaso de carburante, tal vez de bin laden- le condujeron a un lugar tan democrtico donde es imposible contravenir ley alguna. Sobre todo por la presencia cercana de agentes de la Guardia Civil. Cmo va a cometer delito alguno en una estacin de servicios de combustible. Para eso, tiene su despacho oficial.

El caricaturizado Blanco, mitad Carpanta, mitad Bonifacio, fija la mirada en un punto perdido de la emisora subvencionada amiga y, esbozando un ridculo mohn de broma, suelta la machada del da. Para delinquir, ya tengo mi despacho oficial, asevera. O sea, que de la eventualidad de Guitiriz pasa a la slida estructura del Ministerio. Porque, de creer lo que consta en el sumario judicial, el empresario amigo le unt con cientos de miles de euros que, traducidos a pesetas, son varios millones.

El mantra de Blanco es la pocin mgica de Astrix. Cuanto ms miente, ms pronto cava la tumba de su credibilidad. Si l, cual Oblix de grasa y colesterol, se bebi un tonel de la corrupcin cuando de jovencito correteaba entre los matorrales de su partido. Ms que un galo patriota, es un gallito en corral ajeno con un espoln como azagaya. El despacho oficial del Ministerio era, en realidad, el negociado de la manteca, la tienda del todo a cuatrocientos mil, el comercio de la mafia, el estudio del trfico de influencias. Gatito lindo.

Don Jos nos ilustra diariamente a los idiotas espaoles que no comprendemos su altura de miras. En la gasolinera, se recibe a los administrados. En el despacho oficial, a los aspirantes al cohecho. Es que no nos enteramos. Carpantas de carne y Cacos Bonifacios de hueso. Blanco negro. Negro Blanco.

Cuando las musas me abandonan, sustituyo la idea creadora por la finta pseudoingeniosa. Es el caso. Llamazares. El extodo de IU jugaba a zar de la izquierda y, desde su bnker blindado del Congreso, anatematizaba a la derecha al tiempo que coqueteaba con el capital. Llamazares es un vivo ejemplo de la frustracin del tirano al que le han asignado el rol de demcrata. Demasiado papel para tan torpe personaje. Busca autor pero no hay quien pierda el tiempo en guiones improbables. El hombre se senta nico cuando en realidad estaba solo. Confundir soledad con singularidad puede ser una patologa a tratar por psiquiatras.

En esto que don Gaspar es descabalgado de la coordinacin de IU gracias al voto democrtico en el que nunca crey la ideologa comunista, fantica defensora de la dictadura del proletariado. Pajaritos por aqu, mariposas por all, igualitarismo por un lado, capitalito del otro costado. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro diablillos me dan la tabarra. Es que no se lo creen ni ellos. Lara promete la Constitucin por imperativo legal. Claro, para l, la mejor constitucin es el libro rojo de Mao y la sociedad ms feliz es la que se somete al poder y a ste presta obediencia ciega. Claro. Reivindica la repblica como coartada antidemcrata. Caio es republicano como si dicha esencia fuera incompatible con el poder del pueblo. Que no, hombre, que no, que si no se es demcrata no se puede ser republicano. No les entra en la mollera a estos ventajistas discpulos de Marx.

Abierta la X Legislatura, Llamazares protesta ante su situacion de ninguneo por parte de su partido y, a semejanza del nio celoso que se manifiesta dscolo, aporrea la puerta con las punteras de sus zapatos y grita al cielo clamando atencin. Se ha cabreado el apstol de las inconsecuencias porque Lara no ha consentido nombrarlo portavoz de su grupo parlamentario. A ver cmo dar rienda suelta a su verborrea el inflamado diputado. Se comporta como el chavo del ocho: no me tienen paciencia, se queja. Pues no que me ponen detrs de Centellas y de Coscubielas. Gaspar llora con la amargura del prncipe destronado. Como me traten as, me largo. Pues anda que no me deben favores los del Psoe.

Penoso. Lo de Llamazares produce grima. De zar reinante a rey sin corona. El asturiano, residente en Madrid, protesta por todo y ante todos. Reclama protagonismo el que fuera hijo nico y se rebela contra el advenimiento de hermanos en la fe laica. Con lo bien que estaba don Gaspar. No le queda otra que avivar broncas y alentar movilizaciones callejeras. En su afn por destacar, mete fuego al pajar y al ajuar. La sidra se le ha subido a la cabeza y si tiene que dejar al coloso en llamas, se hace lo que con el Windsor y, luego, a procurar la indemnizacin.

Paga. As lo dice la Directiva 35/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo en relacin a la responsabilidad medioambiental. En caso de previsible y/o inminente dao, la autoridad competente de cada Estado miembro obligar al operador a adoptar las medidas preventivas necesarias, o las tomar ella misma y recuperar ms adelante los gastos derivados de tales medidas. De sentido comn, pero no haba que esperar a la legislacin comunitaria para actuar en este sentido. En 1998, reinando Chaves, no exista la referenciada Directiva pero s sobrevolaba, amenazante, el problema de la rotura de la balsa de Bolidn. Y quin no estuvo diligente para prevenir? La Junta de Andaluca. Y quin se tocaba las narices en esa Junta? Don Manuel, que ya estaba diseando el camino para sus hijos.

Es verdad que la contaminadora fue Bolidn. Como cierto es que la indiligencia corri a cargo de la Administracin chavista que debi supervisar de cerca las actuaciones de la multinacional. Verdad es que quien debe pagar es la empresa sueca. Como cierto es que Chaves demostr ser un incompetente al reclamar el dbito ante instituciones no vlidas para ello. Verdad es que el desastre asol la zona. Como cierto es que la broma nos cost a los andaluces miles de millones de pesetas. Trece aos han transcurrido desde la catstrofe. Trece. Trece aos de prdidas econmicas y de desprestigios sonados. Trece aos durante los cuales no ha pagado el contaminador, sino el pueblo.

En este orden de cosas, la Consejera de Ambientazo de la Juntita andaluza se muestra satisfecha. Coloca unas gotas de sudor en la frente del inepto de turno, le ensean a jadear ante las cmaras para que recojan el cansancio fingido del guerrero y, con cara contrita e incluso llorosa, se ofrece mrtir a la ciudadana. Doa Cinta Castillo ya lo hizo rematadamente mal en su desnorte orientativo. De Huelva tena que ser para permanecer como una esfinge cuando el huracn de la contaminacin levantaba fosfoyesos y cenizas. A falta de pan, vinieron las tortas.

Otro militante -he ah el requisito sine qua non para encaramarse a puestos de tan elevada responsabilidad por ms que sus titulares carezcan de los mnimos fundamentos para acceder a ellos- se subi al nido de los s bwana. Don Jos Juan Daz Trillo se coron emperador de las balsas y seor de los residuos. Con el mismo xito de sus predecesores. O sea, ms polucin, ms peligros para la salud y ms hartazgo de tipos tan polticamente despreciables.

A Trillo le importan un bledo los avisos de Ecologistas en Accin acerca de una posible repeticin de lo de Aznalcllar. A l le pagan para decir que no y para desmentir a quien acuse de descontrol institucional. l soporta el descrdito con tal de subirse al carro de la ignominia y de mantener el status y la riqueza inherente al mismo. Le basta con lanzar mensajes mentirosos de tranquilidad imposible.

Marzo est muy cerca. Los sillones poltroneros de los potreros consejeros comienzan a moverse de manera indisimulada. El cambio de signo poltico planea sobre sus cabezas. El Psoe carece de puestos para colocar a tanto amante del dolce far niente. Mira que si Trillo vuelve a la dura cadena de la pizarra y al spero contacto de las aulas, l que lleva dcadas calentando sus finas posaderas en nobles asientos de regios tronos.

Lo que s est claro es que l no va a pagar. Para eso ya estamos los curritos. Sus poemas venideros llamarn a la luz, al aire, a la madre tierra, al agua generosa. Y pintar todo de rosa. De rosa espinosa. No pague, Trillo, no pague, pero aljese. Verlo me hace vomitar. Me recuerda lo que debi hacer por su ciudad y no hizo. Aljese. Aunque no pague. Y no cobre. No cobre.

Dicen que la distancia es el olvido. Dicen. Tiene algo de verdad. Del mismo modo que el roce hace el cario. Como si no existieran ms afectos que los prximos. Las grandes frases se corrompen en su concrecin domstica. Fjense: si terminas abandonando algo, ese algo terminar abandonndote a ti. O esta otra: se es joven mientras los recuerdos no arrinconen a los proyectos. Pues queda muy bien, pero todo es discutible.

Lo que para este cronista no es discutible es la herida presente. Derrame regueros de sangre o asome la cicatriz, la herida existe. Se discutir sobre las causas de la misma, acerca del tratamiento a seguir o de los tiempos de descanso. Lo que no admite contestacin es la certeza de su existencia.

Doa Petronila Guerrero deja su cargo en la Diputacin. Su gestin en la presidencia de esa institucin provincial ha sido limpia, sencilla, clara. Limpia, sencilla y claramente nefasta. Se puede hacer peor aunque no es fcil imaginar la comisin de tantas tropelas. La veterana militante del Psoe constituye todo un ejemplo de cmo no se debe actuar en la vida pblica. Sin embargo, y esa es una de las miserias de su formacin sectaria, los tiranuelos de su partido le dan con una puerta en las narices al tiempo que la encumbran? al balcn de la jubilacin senatorial. O sea, que en vez de castigar su funesta actividad, la premian por ello.

El modelo de actuacin se repite una vez y otra. Roma paga a traidores y coloca a leales. All donde un vano se abra en el macizo, el espacio es ocupado de inmediato. El problema que se les presenta es la ausencia de huecos en los que las palomas sin alpiste se refugien de las carencias que se vaticinan. La seora Guerrero encontr su columbario y all aspirar a enquistarse durante los cuatro prximos aos. En el Senado se intuye su desvada figura legisladora. Al menos, en su calentamiento global del climatizado escao no justificar balsas de fosfoyesos ni despreciar las reivindicaciones de los bomberos ni engaar a los despedidos de Astilleros ni se agasajar con caprichos de palacetes burgueses.

Servidor reitera que jams habl con doa Petri, que la conoce de vista desde hace muchos aos, que ninguna intencin personal cabe en sus comentarios y que todas las crticas se dirigen hacia la persona pblica que tejemaneja los destinos de hombres, mujeres, dineros y recursos varios que la democracia ha puesto en sus manos. No hay ms. Ni menos.

Doa Petronila abandona la Diputacin de Huelva. Nunca debi acceder a ella. Sufri la derrota electoral ms humillante que uno recuerda. Su odiado Pedro Rodrguez le demostr que se puede ser pobre y feliz. Sin embargo, la intrigante dama del Hotel Pars, contenido a duras penas el gesto y fruncido el ceo, como si lloviera en hemisferio distinto. La Cmara alta de las Cortes saludar su llegada. A partir de ah, confo en que su tarea sea fructfera. Si no sabe, al menos que calle. Si busca consensos, que se aparte de las claques, de los aplaudidores profesionales que jalean a los suyos y abroncan a los adversarios.

En Huelva nos libramos de ella. Estoy convencido de que su sucesor a ttulo de cacique no lo har mejor. Igual de seguro que difcilmente lograr aventajarla en sus tristes decisiones. No obstante, me pueden sorprender. Entre las cuadernas de este barco varado podemos descubrir maderas nobles. Ojal as fuere. Vaya usted, seora. No le digo vaya usted con Dios no sea que tomemos su nombre ms all de la frmula comn de cortesa.

La sorpresa vendra de la banda estrecha de IU. Mira que si Snchez Rufo entregara su voto a Guillermo Garca de Longoria. Entonces s que se podra hablar de final de la pesadilla. Entonces, s. En vez de pesadilla, un despertar feliz.

La rala barba de Grin se puebla de gnomos. Duendecillos malignos que corretean entre el bosquecillo de vellos que blanquean su cara. El rojez de la ira hace destacar la cara imberbe sobre el nveo mentn del presidente andaluz. Arde San Telmo. El neroniano poltico pretende incendiar la palabra discrepante. Ya no le basta con marginarla. Su intencin decidida es aniquilarla.

La prensa recoge sus perversas maniobras. Ahora es tarde. Temprano la emprendi con la emisora ms independiente de Huelva. Su odio hacia el adelantado de las crticas radiofnicas y televisivas se plasm, tiempo ha, en un inicuo acoso administrativo y judicial a fin de exterminar al hombre y de hundir su pequea/grande empresa de comunicacin. En ello gatea el sucesor de Chaves y protector de Mario Jimnez. Anda a cuatro manos como neandertal redivivo. Mas sin xito. Intenta aplastar la verdad pero los pies ligeros de la libertad impiden su crimen. Busca clausurar la expresin disidente aunque el nmero de los que han abierto los ojos obstaculiza muy mucho su meta.

Desde El Pas a Pblico, desde Correo de Andaluca a El Peridico, desde Canal Sur a UNA, la prensa canta en clave Psoe a base de gargantas tragaderas de subvenciones. A los adictos e incondicionales, el cielo. A los rebeldes, el fuego del infierno. No es cierto que Grin boicotee a las emisoras de la empresa de Federico Jimenez Losantos. No es cierto que slo a ellas. La persecucin que sufre Antena Huelva Radio es mucho ms atroz que las que se ciernen sobre EsRadio. Dnde va a parar.

La Direccin General de Comunicacin Social de la (shhhhishh)Junta acomete contra Libertad Digital. Qu novedad. Contra Paco Morn no es que haya acometido. El popular presentador onubense ha sido vctima de una embestida que, de no ser por su habilidad estilista, le hubiera mandado al otro barrio. El morlaco juntero, cornilargo y astifino, muestra la mala leche de los mansos y la pachorra de los cabestros. Su mayoral es perito en artes homicidas y arquitecto de necrpolis de demcratas.

Sin compasin ni perdn. Desde estas lneas, saludo a Ramn Lpez. Es el artfice de la malla defensiva que sirve de burladero ocasional ante los ataques del Ratn gigante. No me venga nadie con que EsRadio es la nica sufriente del poder malfico de Grin. No me cuenten historias. La verdadera naci en Huelva, se sigue escribiendo en Huelva y se espera culmine satisfactoriamente en Huelva. En Huelva se plant cara al matonismo de los mercenarios de Grin. En Huelva. No se puede cerrar una emisora sin resolucin judicial. Juez alguno dictar resolucin de clausura que mutile un derecho fundamental. Ningn tribunal se prestara a tamaa barbaridad mxime cuando la emisora viene comunicando con toda notoriedad, transparencia, publicidad y mxima audiencia.

El mrito es mucho y el reconocimiento, poco. Las Termpilas fue un juego de nios comparado con la batalla que se libra en los medios de comunicacin. Los invasores persas se llaman enchufados de la Junta. Se cuentan por millares. Los resistentes griegos, menos de trescientos, apenas tres o cuatro. Con todo, no pasan. No, no, no pasarn. La secta despiadada no se saldr con la suya.

Cmo. Por qu. Ar lo que pude. Har lo que pueda. Observen la diferencia escrita respecto a la sonoridad que se escucha. Algunos hacen lo que pueden. Otros aran lo que son capaces. Ar. Har. No es lo mismo pero suena igual.

A los enemigos de la realidad les ocurre lo que a los listos que oyen campanas pero no distinguen taidos. Antes de que Rajoy sea investido como presidente del Gobierno erial que le ha dejado el inicuo Zapatero, antes de que las Cortes procedan a nombrarlo de manera solemne, antes de todo eso, ya se han levantado las voces huecas y carroeras de sus enemigos exigiendo su dimisin.

Se necesita ser malvado. Las redes sociales aventan miles de mensajes preados de odio hacia el lder del PP. Acaso no puedan acometer un atentado como el que ciertos asesinos prepararon a Jos Mara Aznar, pero ya polucionan el aire con sus llamadas a la insumisin. Consignas ponzoosas salidas de las entraas de gente mal parida y peor crecida. No por imprevisibles, estos lemas dejan de provocar nuseas democrticas. Constituyen todo un cntico estalinista de apoyo a las dictaduras.

Letra y msica compuestas y arregladas por sujetos pagados por la izquierda fascista. El "onceeme" se traviste de facebook y de twiter con anlogas intenciones desestabilizadoras y traicioneras. Dicen defender a los parados y a los desahuciados cuando contribuyeron durante el zapaterismo a su incremento desmesurado. Amenazan con la calle. En el Madrid de Esperanza Aguirre ya dieron muestras de sus bravuconadas. Muchos liberados sindicales atizan el fuego de la discordia social. Culpan al inocente de las fechoras del judas. Psoecialistas de Rubalcaba, izquierdosos de Lara, esbirros de Toxo y Mndez esperan el momento adecuado. Qu pasara si Rajoy saca a Espaa de las aguas movedizas en que la hundi el Psoe.

La proximidad del prximo veintiuno de diciembre est poniendo nerviosos a los jefezuelos de las pandillas de descerebrados que pululan por Sol y San Jernimo. Rajoy debe dimitir. Ahora mismo. La derecha liberal les da miedo. No por ser derecha. Por defender las libertades. Lo propio. Quienes invocan la carga histrica del franquismo caen en la demagogia de los tiranos. Los bombarderos planean destruir la democracia. Es el sino de los desleales.

Rajoy ser presidente del Gobierno de Espaa. Por obra, gracia y arte de un pueblo que crece carioso y firme. Si antes no disparan a su corazn, Mariano regir el pas al menos durante los cuatro aos que vienen. Y si no lo matan los asesinos a sueldo, administrar con prudencia y sabidura. Los asustacalles y los espantaviejos acosarn todo lo que su rencor inhumano les posibilite. No pasarn. La muralla de la ciudadana se levanta contra los invasores.

Rajoy: abre la muralla de la transparencia, seca los pozos del desempleo, iza la bandera de la prosperidad, despierta la confianza de los incrdulos, construye los puentes del entendimiento, otorga al Parlamento la voz que otros cegaron. Haz lo que debas, Mariano. No renuncies. Millones de personas han depositado en usted su esperanza de una Espaa mejor, ms igual, ms justa y ms libre. Con arreglo a la ley y al derecho.

En Roma se llamaba derecho natural al conjunto de primeros principios de lo justo y de lo injusto, inspirados por la naturaleza. Los romanos lo admitan entre todos los hombres, a diferencia del que era peculiar de sus ciudadanos. La suprema potestad del Estado soberano le lleva a adoptar prerrogativas. As era y as es.

Los parlamentarios disfrutan de privilegios. Sabido era y conocido es. En tiempos de bonanza, sus fueros pasan inadvertidos. En pocas de crisis, sus mercedes encuentran contestacin universal. Cayo Lara ya hizo amago de desprendimiento. En el lder de la izquierda pro-Amaiur, sus movimientos suenan a cascos equinos de la demagogia andante y a sabor ftido de dictaduras latentes. Caso distinto es el de UpyD. La pequea formacin poltica de Rosa Dez se ha apuntado a esta cartilla de gavilleros de un trigal sordo. Toni Cant ha dado, claro, el cante. Mala cosa para el actor metido a diputado el colocar frente a la audiencia el espejo oblongo que refleja personalidades de dudosa honradez.

El actor/diputado Cant quiere renunciar a algunas de las preeminencias que el Estado le otorga. Ni adeseele ni pensiones ni hoteles. Si los dems aceptan las regalas, all ellos. Su compaera de partido y de escao, la periodista Irene Lozano, no ha querido quedarse atrs y se ha sumado al carro de los curritos. Muy, pero que muy, bien.

Sin embargo, ni una ni los otros han hecho ascos a su inmunidad parlamentaria. Cabe esperar, no obstante, que, en caso de imputacin, se alejen de los dichos, hechos y desdichas de Pepe Blanco, torquemada de cabecera de los cristianos viejos y de los neoconversos. En este sentido, la iniciativa es digna de alabanza y encomiables las actitudes de todos los congresistas, de izquierda o de derecha, que van de las palabras a las materializaciones.

La democracia se justifica, aparte de por sus resultados, por el contrato electoral que vincula a electores y elegidos as como por la proscripcin de la arbitrariedad que repugna al derecho. De esta manera, se llega a establecer la igualdad de todos como adjetivacin de la libertad universal. Este contrato se perfecciona a partir de la constitucin de las nuevas Cortes. Los que aaden clusulas particulares al mismo se comprometen a su cumplimiento.

Uno se complace en destacar acciones constructivas provenientes de la clase poltica, aunque sea de una minora absoluta, s, pero totalmente significativa. La distancia entre puntos muy alejados comienza a salvarse a base de pequeos pasos. Algunos ya sembraron la semilla. Acaso, algn da, otros rieguen la planta con el sudor del abandono de sus regalas institucionales. Acaso.

Con la educacin sucede lo mismo que con la sanidad. Miles de profesionales de categora en manos de cientos de mequetrefes polticos que confunden el logaritmo con un baile antiguo y creen que la estomatologa es una tcnica sobre los estmagos agradecidos. Los suyos.

La peor educacin y la peor sanidad. El ms cotizado caballo de carreras nunca ganar un derby si su jinete pesa doscientos kilos y monta mirando hacia las manos traseras. Es imposible. Pues eso es lo que reina en Espaa desde que al perverso Zapatero le regalasen la presidencia y desde que en Andaluca mangonean los que, por lo menos hasta marzo de dos mil doce, siguen desvalijando los bolsillos de los ciudadanos.

Aparte de ineptos y golfos, recortadores de derechos y amputadores de libertades. No se puede tener ms poca vergenza poltica. La Consejera de Educacin ha sido un campo de batallas intestinas entre psoecialistas progres, psoecialistas puretas, psoecialistas canallas, psoecialistas lascivos, psoecialistas buitres y pseocialistas eunucos. Miles de pualadas traperas han precedido al reparto continuado de la tarta que se retroalimenta todos los aos. Fjense que al frente de la Direccin General de Recursos Humanos colocaron al muidor de los grandes enchufes que se teledirigen desde aquel despacho.

Si desde la central lechera andaluza se dictan consignas bandarras, qu no se ordenar desde la sucursal de Huelva. En la onubense, se apoltrona el conseguidor mayor de la secta. Pasan los delegados y l permanece, imperturbable, con cara de tonto, como quien no quiere la cosa, manejando con habilidad los hilos del tejemaneje.

Aqu no pasa nada, dicen los que no nacieron en Cabra y nunca aprendieron latn ni espaol. Nada bueno, claro est. A estas alturas de la pelcula, los directores de los centros pblicos se escandalizan porque no han recibido ni un euro para los gastos de funcionamiento. Dnde est el escndalo. Si los jerifaltes de Torretriana se han gastado el oro y el moro en el moro y el oro. El curso acadmico cubre su tercer mes y la Junta/Yunta no ha dispensado ni una sola partida presupuestaria. Los profesionales de la enseanza lidian con el toro castrado de la iniquidad institucional. No hay ni para gasto corriente. Lo mismo les cortan la luz, el telfono o el crdito de la papelera vecina. Lo de la calefaccin, la natural y mucho es. Para calentarse, un plumn de IKEA o de mercadillo de los viernes.

La calle es un clamor. La gente trata de salir de paseo y de consumir un caf para justificar su asiento de horas en el establecimiento hostelero del centro de la ciudad. La educacin sufre los embates de la crisis. El profesorado soporta a duras penas las inclemencias de la tempestad que se abate sobre ellos en los ltimos aos. No se puede entender semejante despliegue de solidaridad y de responsabilidad. Se estn convirtiendo en oenegs ambulantes que tiran palante el coche pinchado de la actividad educativa. Menguan sus sueldos y crecen sus obligaciones. As estn. Estresados, cansados, desmadejados. Y pese a ello, no desmayan.

Desde la atalaya de los aos y el conocimiento que la experiencia proporciona, este articulista asegura que ni en tiempos del franquismo ms aterrador, los profesores vivieron peor. Con todo, la calidad de la enseanza se salva gracias al esfuerzo de los docentes. Qu buenos resultados si contaran con ejecutivos honrados en vez de con gaanes impdicos.

A vueltas con la (in)dirigencia de la Junta del Psoeandaluca. A la entrada y a la salida. Las veinticuatro horas de los trescientos sesenta y seis das entre aos bisiestos. Con la misma facilidad que mienten, meten la pata y la mano. Especmenes nicos de una cuatrebanda.

La penltima es lo de la autotutela. Vamos a ver, autotutela es la prerrogativa de la Administracin por la que es el ciudadano disconforme con sus decisiones el que debe impugnarlas ante los tribunales. Si no lo hace, los actos administrativos son absolutamente vlidos, obligatorios y eficaces. En este sentido, la autotutela que desarrolla el (des)gobierno andaluz puede llegar a ser objeto de tanto abuso que los tribunales no dan abasto a miles de recursos. Es ms, parece ser que el propio Tribunal Constitucional ha destacado que ciertas tcnicas de autotutela pueden ser inconstitucionales. De ah que cuando la autotutela tenga carcter sancionador o ejecutivo, deba interpretarse de forma restrictiva, pues ha ocurrido, y ocurre, que los mximos (ir)responsables de la Junta llegan a coaccionar bajo amenaza de males personales y profesionales de difcil reparacin moral.

Me s de una funcionaria de probada honradez y de intachable conducta que sufre los rigores malignos y manipuladores de una Inspeccin de servicios a la que molesta la categora profesional de la trabajadora. Una entre un elenco de mujeres extraordinarias en el desarrollo de su puesto laboral. La superioridad utiliza la autotutela como un arma incendiaria que aniquila al disidente, al discrepante, al sobresaliente y al terete. La (pseudo)direccin de la Junta se aprovecha de su fuerza y sacude al que se atreva a rechistar o a estornudar. Es el sndrome de los "espaldas ciclistas", que se agachan ante los fuertes pero dan patadas en los pedales de los ms dbiles. Hasta que surge el francotirador, el outsider o el ejrcito bien pertrechado. A partir de ah, los lloros de impotencia de los tuteladores.

El caso de Bolidn, la multinacional sueca, es clarividente. Mira que lo tenan fcil. Para que la empresa responsable de los vertidos en Aznalcllar restituyese o reparase lo destrozado, la (dis)Junta no tuvo mayor ocurrencia que esgrimir su fusil de autotutela a sabiendas de que careca de esta competencia para este tema. Si los servicios fnebres, digo antijurdicos, de la (arre)Junta ignoraban el dato, el Tribunal Superior de Justicia de Andaluca se ocup de que lo supieran a travs de una Resolucin -de 2004!- contundente. Con todo, los de Chaves, como los que cuando cogen una vara no se detienen hasta que la dejan totalmente pelada. A pesar de la parte dispositiva del TSJA, recurrieron al Supremo. Y el alto tribunal ha dictado un Auto -en 2011!- remarcando la incompetencia de la (contra)Junta.

El seor Mario Jimnez, uno de los mayores trepas polticos que ha parido nuestra Autonoma, perito en descalificaciones y doctor en carencias universitarias, ha declarado al respecto que es inexplicable la sentencia del Supremo. Toma ya. Para l, como si la redactan en chino mandarn o en arameo. Ni se entera Mario Jimnez ni se quiere enterar, ye-ye, porque la falta de entendederas no es bice para ser portavoz de su partido en el Parlamento andaluz. No es que la (chula)Junta yerre en el procedimiento, es que se los pasa todos por el arco de sus arbitrariedades. Hubiera bastado que donmanu, el pap de Paula y de Ivn, hubiera interpuesto una denuncia ante la jurisdiccin en vez de hacer lo que, como acostumbra, le sale de sus partes blandas. A la elocuencia de Jimnez se agrega la abracadabrante respuesta del seor Trillo, consejero de un cuartito de Ambiente. Ausencia de leyes claras, reprueba el profesor que ha olvidado, por el tiempo sin ejercer, el color y la textura de una tiza.

Mientras los magnates del dinero del contribuyente compiten en desaciertos verbales y en tropiezos actuantes, los de Bolidn se pitorrean. Ni un euro. A ver si dentro de cincuenta aos, se olvidan de la catstrofe. Habr que esperar a las elecciones de marzo. Si triunfa el PP, mantendremos posibilidades de que el asunto se encauce por donde debe. En caso de victoria electoral de los de siempre, habr que indemnizar a los suecos por daos morales. Las costas, aparte. Es el riesgo de que la lotera toque a unos cuantos ineptos y a unos muchos miserables. Es el riesgo.

El caso Urdangarn anuncia fuego. La humareda indica el lugar del incendio. Mas nicamente avanza la posicin de las hogueras. Los cronistas se hacen eco de las funestas repercusiones que la posible imputacin del yerno del trey supondra para la institucin regia. La familia real espaola integra, adems del monarca, a su esposa Sofa, al prncipe y a las infantas con sus respectivos cnyuges e hijos. Los dems parientes forman lo que se denomina familia del rey.

El matrimonio de los hijos de Juan Carlos es un asunto de Estado. As lo contempla la Constitucin cuando explicita en su artculo 54 que ha de ser aprobado por el propio rey y por las Cortes. Ello, so pena de perder los derechos sucesorios. Cualquier renuncia en el orden de sucesin habr de resolverse mediante ley orgnica. No obstante lo anterior, la nica persona inviolable y no sujeta a responsabilidad es la del rey. La nica y va que chuta.

La ley disea un marco y delimita el mbito pblico de la institucin aunque la esfera de privacidad de la familia est presente y bien presente. Comentaristas diversos han expresado su parecer sobre cmo han de actuar los reyes en el caso Nos. La mayora no duda en preservar la honorabilidad de la institucin por encima de la unin de la familia. Se invita a la infanta Cristina a romper su matrimonio a fin de no perjudicar a la Corona. Se critica a la reina consorte por su reciente visita a su hija y a su yerno en Washington. A la primera se la anima a defender su deber filial por encima del de consorte. A la segunda se reprocha su imagen de madre antes que la de esposa del rey. Ojito.

Tiempo atrs escrib la analoga que servidor observaba entre los Borbn de Espaa y los Romanov de Rusia. La nuestra es una gran nacin aficionada a la sangre y adicta al dolor. Derribar dolos es un deporte de masas. Hoy se reivindica la Repblica ms por fracturar el pas que por conviccin ideolgica. La diana se ha puesto, hace aos, sobre las cabezas de la monarqua. Un euro la tirada. Barato. Casi gratis. Pasearse por el precipicio no es una prctica recomendable. La escalada hay que dejarla en manos de especialistas. Los accidentes son frecuentes entre los aficionados a subir montaas y rocas peladas. El esfuerzo del rescate se une al precio en vidas y dinero de la operacin. Dirimir responsabilidades es un ejercicio vano cuando los sujetos agentes van de progres o de carcas.

La monarqua sufre dficit de popularidad. La crisis ha contribuido a depreciar la alta consideracin que, en general, se tiene del rey y de su familia. Filsofos ha que se manifestaron juancarlistas antes que monrquicos. Sofistas destacan su pasin por la repblica antes que declarar su respeto a la democracia coronada. Dice la leyenda que el godo Wamba orden decapitar a su chambeln por gritar silencio a los cortesanos que hablaban en las proximidades del dormitorio regio. No fueron los nobles parlanchines los que despertaron al rey. El causante del desvelo fue su hombre de confianza. La buena intencin del consejero acab en tragedia.

Uno piensa, desde la mentalidad del hombre mayor, que la infanta debiera renunciar a sus derechos al trono e incluso a la pertenencia a la familia real. En ningn caso, habra de romper la suya propia. Al menos por esta causa. Los motivos de ruptura matrimonial debern discurrir por asuntos diferentes. La ciudadana est vida de grandeza moral y harta de noblezas de ttulo. Si Urdangarn es un villano, que pague por sus hechos. Abandonar a su marido por las posibles fechoras de ste sera razn de peso si mediare engao. En su ausencia, la malhechora sera ella. O su vnculo matrimonial vale un grin de lata. Es preferible que proteja a su real familia que a la familia real. Sera todo un sntoma de normalidad democrtica sin que se deteriore la figura del Jefe del Estado.

Y el discurso alcanza desde el primero al ltimo. Lo que importa a la democracia es que sus ms altos representantes sean un ejemplo de autoridad moral y de amor por su patria. El pueblo entiende deslices. Lo que no soporta son marionetas corruptas.

Va de dirigentes indignos, de mandatarios ilegtimos, de regentes ilegales, y de gobernantes no ejercientes. Va de presidentes andaluces arbitrarios, prepotentes, antigarantistas y corruptos. Tanto monta, monta tanto el chavismo como el grianando. Amargura de Andaluca. Sobra a Chaves desvergenza poltica y adolece Grin de gallarda tuteladora. Vaya par de gemelos.

Si los apoyos institucionales a su hija Paula han dado pbulo a toda suerte de crticas y de denuncias, los impulsos econmicos a su otro vstago, Ivn, han llenado los titulares de la prensa independiente. No, en Canal Sur nada se dice al respecto. En los medios subvencionados, tampoco. Saben que la conservacin de sus empresas depende en exclusiva de la sumisin al camisa vieja de la foto de la tortilla. Un promotor inmobiliario apellidado Rodrguez ha reconocido el empujn benefactor de la Junta que presidiera donmanu para sus proyectos golfotursticos. Con lo cual, de ratificarse el sosias patronmico de Zp en sus declaraciones judiciales, estara abriendo la puerta del delito tipo trfico de influencias.

Influencia que lleva a crdito. Crdito que traslada el dominio. Dominio que comporta poder. Poder que conduce al peso. Peso que aplasta a base de ascendencia. Ascendencia de hijos a padres y descendencia de progenitores a prole. Pero al revs para que me entiendan. En medio, palanca de desprestigio democrtico que se nutre de rancios caciquismos, sujeciones con mano frrea de recomendaciones soberanas, y presiones indiscutidas de oligarcas sin escrpulos. La goma elstica de donmanu est a punto de romperse. A poco que la Fiscala se tome en serio su funcin, el extensor puede propinar un duro golpe en el rostro del abusn.

De rodillo a rodillo y tiro porque me da la gana. De tal causahabiente, tamao heredero. De semejante virrey, tal delfn. Grin es el rostro menos duro de una forma fascista de gobernar. Don josantonio es el lado menos oscuro de unas tcticas mafiosas. Los fondos de reptiles se generaron en plena era Chaves con el conocimiento de quien sera su sucesor a ttulo de padrino. La Intervencin General de Hacienda notific a los capitostes de algunas Consejeras la cadena de irregularidades y deficiencias detectadas en el traspaso de fondos a la Agencia Idea. Mala idea la de la Agencia. Peor ejecucin. En Hacienda mandaba entonces, y mucho, dongrin, que no se dio cuenta, cegato l, sordo l, mudo l, de que se haban transferido ms de treinta mil millones de pesetas despreciando el criterio de contabilizacin establecido. Casi n.

Con esta casustica y otros fundamentos similares, la Juez Alaya/Atalaya ha tenido los redaos y el bro de hacer frente a estas prcticas indecentes hasta poner a unos en fuga, a otros en proceso y a terceros escapistas a punto de cantar la gallina. El siguiente paso es Grin. El jefe de Recio, Mar Moreno, Aguayo, Mario Jimnez y otras indignidades actuantes se escuda tras unas consignas leninistas del peor estilo delincuencial. Ni hay pruebas ni las habr. Como donfelipegonzlez con el escndalo de la corrupcin que marc su poca final y su decadencia. Sin embargo, los informes estn ah. Es posible que el proceso quede en aguas de borrajas porque los destructores de pruebas y los incendiarios de documentos son muchos y expertos. Lo que no podrn eliminar es el tufo a corrupcin. Huele que apesta. Paredes, muebles, telas, cueros y forjas estn imbuidos del olor a quemado.

Los afectados somos los andaluces. Los golfos y canallas, los autores y cooperadores de la supermillonaria estafa. Sobre ellos se est cerrando el cerco de la justicia y de la ley. Lo mismo acaban confesando o, como el escorpin, se clavan su aguijn para no sentir el fuego de las condenas.

Es que no s. Es que me confundo. Es que me trompico. Es que con tanta trola, ya no s si me hablan de Otegui, de Eguiguren, de Zapetaro o de Etazapa. Sueo o me colocan. En todo caso, las pesadillas se hacen realidad. Lo de Etapsoe se confirma. O es Psoeta? Qu casta la de estos golfos. Menuda ralea la de los mentirosos del Desgobierno. Lengua miserable la del portavoz Blanquinegro. Jaura de indeseables.

Que s, que s, que Eguiguren ya est aqu. Que ha confesado. Que negoci con Eta. Antes y despus de la T-4. Que ha firmado la rendicin de Espaa. Que Mayor Oreja tena ms razn que un santo. Que la golfera psoecialista no se ha limitado a dejar el pas como un pramo. Que las huestes de Alizetap han consumado su felona respecto a la nacin espaola. Que cuando abandonen el poder nos vamos a encontrar cadveres dentro de cada cajn ministerial.

Toda la batahola de la paz de Eta era un cuento chino. Las lgrimas del presidente zangolotino rezumaban falsedad. Es el ltimo regalo del subgobierno psoecialista a la banda de asesinos. Los criminales etarras estaban acabados, desnutridos, famlicos. A partir del 11-M, la secta que abjura del socialismo ha engordado a la bestia. La alianza infame se ha materializado a espaldas de la ciudadana. Otegui pena, por poco tiempo, su complicidad en los asesinatos. Eguiguren re las maldades y se jacta de su cinismo. Los batasunos se crecen y las vctimas lloran. Zapatero nos hunde y Felipe nos pisotea.

Y ahora, qu. La cuestin no es que el partido/secta quiera rentabilizar la paz de los muertos. El problema es que llaman paz a la firma de un pacto lbrego y lgubre. El asunto radica en el precio que habremos de pagar. El contubernio psoe-independentista tiene nombre de Arnaldo y se apellida Oteguiguren. Arnaldo no es el conde del romance. Es el esconde del jueguecito infernal de rol rompeestado. Aquel Arnaldos iba a la caza, halcn en mano. Este Arnaldo se distingue por el hacha que mata y la serpiente que estrangula.

Quedarn para la posteridad. Las maniobras innobles del presidente villano se escribirn en gticas letras negras con ribetes colorados de sangre inocente. La historia recoger la dimensin del delito contra la nacin. El artculo 2 de la Constitucin se corresponde con el 543 del cdigo penal. Lo de Oteguiguren es un ultraje a Espaa. La tipicidad del delito se manifiesta en unirse a sus enemigos prestndoles ayuda o socorro.

Se impone la reflexin. La paz armada no es paz. No puede haber armisticio porque nunca hubo declaracin bilateral de guerra. Un gobierno democrtico no puede negociar con chantajistas asquerosos que han hecho trizas la palabra y encumbrado la parabellum y la bomba. Lo que pasa es que Oteguiguren ni es demcrata ni es persona. Como mximo, un miserable que saca tajada del miedo colectivo. Es un lobo con hambre de poder. Acaso un etarra infiltrado en la cueva de ladrones que se ha excavado al amparo de una formacin poltica.

Una vez Zp abandone el altsimo cargo que jams debi tener, debieran acompaarle todos los faisanes canallas que con l ensuciaron el poder del pueblo. ZP es el soberano de la ruina. Oteguiguren, su visir. Les vayan dando. A los dos.

Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo. El instinto del demonio es, al igual que el del escorpin, matar. Da igual como te pongas. Al final, todo se reduce a lo mismo. A llevarse a un prjimo al otro mundo. No caben perdones ni excusas.

El informe no vinculante de un grupo de expertos nos deja boquiabiertos. Veintisiete grupos de expertos diferentes al nombrado por el Gobierno podran emitir otros tantos informes notoriamente opuestos al sealado. Basta con disentir en el punto de origen de la historia que se est fraguando.

El Valle de los Caidos es un smbolo de la historia reciente de Espaa. En el interior de la Baslica yace el cuerpo del que fuera Jefe del Estado de Espaa, el seor Franco Bahamonde. Sepultura distinguida para quien fue un santo y sea de la dictadura europea durante el siglo XX. Paradojas de la vida: su cadver ocupa un lugar ms amplio de tierra que los restos mortales de quienes combatieron por la Repblica durante la Guerra Civil. Qu mayor ejemplo de igualdad que la muerte. El cementerio acoge a ricos y pobres, a buenos y malos, a demcratas y tiranos, al Generalsimo y al soldado ms desconocido. Lo que la vida enfrent, la muerte vincula.

Erigido en su momento como exaltacin de la victoria del bando nacional, el Valle de los Caidos duerme el sueo de los olvidos. Despertar los recuerdos cainitas constituye una mala praxis. Si algo ha caracterizado al Gobierno de Zapatero ha sido, precisamente, su perversa intencin de avivar fuegos de los que apenas quedaban cenizas. Cuando Machado escribi lo de espaolito que al mundo vienes te guarde Dios, una de las dos Espaas ha de helarte el corazn, presagiaba la venida de apocaltpcos que desayunan rencores y cenan venganzas.

Franco pas a la historia del colectivo y ni los libros de texto del Bachillerato prestan demasiada atencin a su figura. La aburrida izquierda antisocial construye frragos de odio en vez de levantar quintaesencias de concordia. Persiguen trasladar, de abuelos a nietos, el enfrentamiento belicista que condenan con la boca chica y alientan con los hocicos de vampiro. En lugar de concentrar sus fuerzas y sus voluntades en contribuir a recuperar el estado del bienestar que se ha ido perdiendo, ellos, erre que erre, sacando brillo a la dictazurda del proletariado con menos hijos que ha contemplado el devenir de los pueblos. Qu importar a esta gente del psoe lo que sus polticas mafiosas han dispensado a los curritos de este pas. Les basta con seguir chupando del bote pblico mientras canturrean la musiquilla de la internacional cuya letra ignoran.

Si lo que molesta es el nombre, cambiemos el de Valle de los Caidos y, en su lugar, bautcesele con otro que satisfaga a todos. Pero no cambiemos la historia. Interpretmosla con rigor pero sin fanatismos. Al paso que marca el escuadrn negro de los nostlgicos de la crispacin permanente, en poco tiempo reclamaremos al Papa que venda a los magnates del petrleo la baslica de San Pedro del Vaticano y con los dlares recaudados se mitigue el hambre en el mundo. De esta forma, los mercenarios fascistas satisfarn otro de sus chacras vitalicios: eliminar a la Iglesia catlica de la faz de la tierra.

No tienen remedio. No lo hay para quienes precipitan al pueblo entre los acantilados de su ignorancia. Slo reconociendo las culpas, surtir efecto el remedio. A esta banda de andrajosos de corazn, las razones tienen el color del dinero. Fuera del vil metal, Franco.

A base de pan. Cuenta el chiste que Romualdo consigui comerse, l solito, el buey a base de pan. La Juntachula es como el Romualdo del chascarrillo. Atiende las peticiones de los jueces cuando agota los plazos y pende la espada de la justicia. As por siempre y ojal que no para siempre.

Hace falta ms de uno y de dos mandamientos judiciales para que los chulijuntas entreguen los expedientes exigidos. El juez puede esperar meses a que la juntasecta le salga de all remitir la documental pretendida. Si quien lo solicita es un particular, apagamos y nos vamos. Misin imposible ocho. Las multas de 600 euros las paga el contribuyente pero no el funcionario a dedo de turno que se limita a obedecer las rdenes del superior que lo nombr, como si de esta manera hiciera decaer su responsabilidad. Por eso, estirado el elstico del tiempo y antes de que se deduzca testimonio a la Fiscala en pos de posibles derivaciones penales, los junteros chuleones terminan por entregar, tarde y casi siempre mutilado, el expediente administrativo. Son los mascas de la mili particular del Psoe. Los ms caras.

Entre la maraa de barbaridades perpetradas por esta Chulajunta, destaca, por mrito propio, la consejera de Presidencia, la simpar seora Mar Moreno. Esta mujer es que se pone a la cabeza en cuanto a engremiento se refiere. Menos mal que es licenciada en Derecho, que si su doctorado se restringiese a los estudios de servilismo teledirigido como el de su compaero Mario Jimnez, no calculo a dnde podran llegar sus invectivas. La susodicha politiquilla considera normal el folln de demandas contenciosas a consecuencia de la poltica de blanqueo de trabajo llevada a cabo en el sector pblico con el fin de beneficiar a unos cuantos miles de amigos y familiares a los que se convertirn en esbirros paniaguados por los siglos de los siglos. Chulapa que es ella. Y recurrir cuantas sentencias se le pongan por delante hasta agotar los recursos. Juececitos/as a la ms caleidoscpica representante del far niente institucional. Vamos, vamos.

Qu nivel de bravata y de jactancia ha alcanzado la Chulajunta que pasa de la imputacin del director general de empleo y de la peticin de una fianza millonaria a su suegra por la oera de las prejubilaciones fraudulentas. Envidia cochina. A ver por qu la suegra no va a tener derecho a prejubilarse con la ayuda de su yerno. Despus se quejan de las malas relaciones familiares con las suegras. Hombre, que la mam poltica del poltico director general de la leche ha cobrado lo que corresponde a toquisque por trabajar en la galletera. Bueno, s, pero es que la inteligente dama nunca trabaj en esa empresa. Bueno, y qu. Como si fuera exfutbolista. Pa chulanga, la griajunta y pa puteado el administrado.

Y en cuanto a las elecciones, all por marzo ventoso. Antes se afilan alfacas y se ocultan pruebas. Despus ser el crujir de dientes. De los chulos, ni rastro. La nica herencia ser el campo de minas y el entorno de ruina. Anden ellos calientes y que se joda la gente. Versin librrima de la expresin de Gngora. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquas, mientras gobiernan mis das

Hay nombrecitos que duelen y que hieren. Uno de ellos, Amaiur. El que la coalicin independentista vasca apadrinada por ETA porte los fonemas ama ya escuece. Otra cosa es lo de odia. Odiaiur sera ms propio a este grupo proetarra o filoetarra que, merced al Psoe y al Tribunal Constitucional, puede llevarse el dinero del Estado del que pretende separarse por las buenas o por las malas. Odiaiur, s. Cosa distinta es el Amaiur, Maya del Baztan, vivo ejemplo de la heroicidad de un pueblo que se resiste a ser anexionado aunque, al final, sucumbe. Aquellos navarros s amaban. Los coaligados de Amaiur odian.

La democracia es tan imperfecta pero a la vez tan hermosa que admite en su seno a grupos polticos que persiguen demolerla. La Constitucin es tan libre que no pone trabas a las formaciones que alientan su eliminacin. Odiaiur ha dispuesto de muchos votos en el Pas Vasco, tantos como para obtener seis escaos en el Congreso. Hay que rendirse a la evidencia. Lo que uno no debe hacer es conformarse con la injusticia ni con la ilegalidad que suele ser antesala de la primera. Espaa sabe que tiene al enemigo en casa y el respeto a las normas la impele a obrar rectamente. Esa rectitud no debe derivar en atajo para que exista un grupo parlamentario si no alcanza el porcentaje que el reglamento establece. Al pan, pan y a ETA, disolucin y entrega de armas.

La lucha soterrada de algunos partidos vascos por la independencia del territorio ha asomado su cabeza de serpiente mortfera y lo que era una aspiracin se ha convertido en una exigencia. El PNV ha sabido imprimir a sus acciones el acierto poltico de ir desgarrando las bases institucionales del Estado hasta debilitarlo lo bastante como para hacer rutinario lo que es un consumado acto de fuerza. Urkullu ha pedido a Rajoy que no discrimine a Odiaiur en lo que se refiere a la tanda de conversaciones que el nuevo presidente del Gobierno va a emprender con las fuerzas polticas democrticas. Democrticas, s. Antidemocrticas, no. El dirigente peneuvista se ha marcado tres objetivos que se resumen en uno. El primero, separar al Pas Vasco a la vez que responder a la crisis que l ha contribuido a agravar; el segundo, independizar a Euskadi al tiempo que llama a la paz de los cementerios llenos de vctimas del terrorismo; el tercero, patalear las posaderas de Espaa al ritmo del nuevo status poltico que reivindica. Una joya el hombre. Y si no hay magdalenas, pues se pide magdalenas.

Odiaiur se regocija de satisfaccin. Si Rajoy no cede a lo del grupo en la cmara baja, ya vendrn los salvadores de Otegi a prestarle un diputado y lo que haga falta porque dos que se acuestan en el mismo colchn es que ya eran de la misma condicin. Pero apuesten a que la basca vasquista conseguir la basca espaola. Dicho en trminos menos crpticos: la pandilla de Euskadi lograr que los espaoles sufran un estado tal de ansiedad que terminemos vomitando. De ah lo de Odiaur.

Por sus obras los conoceris. Por sus ideas los identificaremos. La demagogia supone la degeneracin de la democracia. Un programa poltico que persigue el halago o la concesin para alcanzar el poder o mantenerse en el mismo se sita en el polo contrario a la verdadera intencin fctica. Que una cosa es predicar y bien distinta el dar trigo.

Haber mamado la dictadura durante veinticuatro aos de una vida sexagenaria marca a fuego. Al menos con Franco sabamos a qu atenernos. Corramos ante los grises y conspirbamos en las catacumbas no secretas. Escuchbamos Radio Pars y sobamos con la desaparicin del rgimen a partir de la muerte de su caudillo. Caudillo que no era demagogo porque la implantacin social no era sometida a estudio ni a discrepancia abierta.

Con la democracia, -felices quienes podemos disfrutarla pese a sus agujeros negros-, advienen los caudillos demagogos. Ejercen el poder de forma imprudente, lase la segunda legislatura de Aznar; de forma caprichosa, mrese hacia el zangolitinismo de ZP; e incluso temeraria, baste recordar el terrorismo de estado perpetrado por el felipismo. Una vez alcanzada la aprobacin pasional de las masas, emprenden su ansiada meta de ejercicio de una voluntad desptica y absoluta. No se trata de derechas ni de izquierdas. Hablamos de partidos, de formaciones polticas. Y si no, les cito dos ejemplos candentes.

En Catalua, la derecha independentista encarnada por CiU ha comenzado a gobernar a mandoble libre contra los derechos sociales. Artur Mas mantiene sus embajadas y sus televisiones con millonarios costes sin perturbarles el cerrar centros de salud ni el apretar el cinturn a las escuelas pblicas. Su conseller de Salud quiere reformar el sistema sanitario de Espaa. La Seguridad Social deja paso a una pliza bsica de obligado seguro en virtud de un determinado nivel de renta. Como la sociedad ha vivido mejor de lo que le corresponda, ahora, afirma el politicastro de derecha antisocial, toca vivir peor aunque no por ello se viva mal. Tcate las narices. La intemerata. De aqu a los pensionistas de lujo frente a los jubilados de aluvin.

En el resto del estado espaol, la izquierda menos social que ha conocido la historia de nuestra democracia ha congelado las pensiones. Un recorte singular y nico al que IU no opuso la resistencia que se requera y al que Comisiones Obreras ni UGT respondieron con una estudiada pasividad cmplice. Esos pensionistas han perdido un tres por ciento de poder adquisitivo, que corresponde a la inflacin existente. Los pactos de Toledo se han ido al garete y al garito.

Las declaraciones programticas de Rajoy son contundentes: no se recortar en sanidad, en educacin ni en servicios sociales. De otra parte, se instar a la patronal y a los sindicatos a llegar a un acuerdo sobre la imprescindible reforma laboral. Se vigilar estrechamente la comisin de delitos de fraude fiscal y se luchar con denuedo contra la corrupcin institucionalizada que ha prendido en los faldones del partido psoecialista. La creacin de empleo se convierte en la prioridad nmero uno del nuevo Gobierno.

Si el PP hace lo que ha prometido, el Ejecutivo de derechas realizar una encomiable poltica social. De vendernos una burra medio muerta, habr incurrido en el pecado mortal de la demagogia ms infame. En cuyo caso, habr que obligarle a rendir cuentas. Sin esperar cuatro aos. La presin del pueblo, cuando es cvica y legal, consigue milagros. Nuevas elecciones democrticas y a esperar que alguien nos saque del atolladero.

Alfonso Guerra siempre fue uno de mis personajes favoritos. No querido, pero favorito. El que fuera vicetodo del presitodo Gonzlez ha conseguido una meta difcilmente alcanzable: lleva ms de tres dcadas tocando las narices a cualquiera que conserve un poco de memoria. Se trata de una de las figuras polticas ms desvergonzadas que haya generado nuestra amada democracia.

El hombre se acerca a todo cuanto huele a poder. El incendiador de las masas no ha perdido su dileccin por la piromana ni su gusto por la gracieta ofensora. Es un chiquito de la calzada que destila pus en vez de encontrar sonrisas. Antifranquista militante, el sevillano del Psoe no ha superado el revs de las imputaciones a su hermano Juan, el caudillo de los "cafelitos" de Capitana General. Una cosa la tendenciosidad de este seor. El viajero impaciente de los aviones Falcon que pagamos todos, no ha perdido la acritud lctea en su verbo trasnochado. A falta de actividades constructivas para el pas, como erradicar la corrupcin o disminuir los rigores del paro o instar la honradez de Pepe Blanco, el hombre, ese hombre, se empecina ahora en matar a Franco.

Qu importa que el dictador muriera. Lo que interesa al diputado por Sevilla es matarlo todos los das a fin de justificar su presencia en el Parlamento. Nada preocupa al mecenas de la nada la insoportable deuda econmica levantada por su amigo Zapatero, el bambi. En su horizonte de miopa racional, slo se divisa la crispacin y el libro de chistes viejos. Rajoy tiene la obligacin, dice, de desenterrar a Franco e inhumarlo en lugar distinto al Valle de los Cados. De no hacerlo, -y Felipe no lo hizo-, coincidir, subraya el desvergonzado parlanchn, coincidir sentimentalmente con el pasado.

El seor Jaregui, aquel que fue obsequiado con un trozo de cal viva con motivo del enterramiento de los supuestos etarras Lasa y Zabala, se ha apresurado a defender que el Valle de los Cados es una necesidad para Espaa. Mucho ms que la crisis, el paro, la deuda y la corrupcin juntos. Dnde va a parar. Una vez se saque a Franco de aquel lugar, Espaa recuperar los parmetros de prosperidad econmica y de estabilidad poltica que tuvo durante la II Repblica. Lo de Juregui es de circo en contraposicin a lo de Guerra, ms propio de Slvame o de La Noria. Hasta que no se taslade al dictador de aquel lugar emblemtico, no habr reconciliacin ni justicia en Espaa, asegura el insigne vicenada. El sectarismo del ministro es mejorable, no crean. Este seor forma parte de esa hgira del socialismo hacia el psoecialismo fascisto-estalinista, pues tanto le apura la derecha como se sonroja con la izquierda.

Si coincidir es guerra y no consuelo, Alfonso, a qu desenterrar los muertos que lo fueron por la locura de todos. A qu, Alfonso. Por qu excavar tmulos que se cerraron y han de sellarse para siempre. El guerracivilismo prende en almas vacas de justicia y en cuerpos henchidos de venganza. Deca el genial Jorge Luis Borges que l no hablaba de venganzas ni perdones, que el olvido es la nica venganza y el nico perdn. La democracia nos ensea que el ciudadano toma nota de las maldades cuando le convocan a elecciones y que ajusticia a los malos con su papeleta de voto. La derrota del veintene anuncia la previsible debacle en los comicios andaluces de marzo. Acaso la prdida de la credibilidad sea lo que lleve al encuentro de los desesperados.

Busca concordia, Alfonso. Reconcliate, Alfonso, aunque sea contigo mismo. Nos hars un favor a todos. Pide perdn. A Dios, si crees. A los que te culpan de haberles impelido a votar al PP, sin duda. Pide perdn, Alfonso. No coincidas ms con el pasado si no es para mostrarnos un futuro en paz.

Visa o Master Card. Lo importante es la tarjeta. Tarjeta institucional al servicio privado. Tarjeta valverdea de la que dispona el edil para irse a lupanares y puticlubs. Tarjeta de presentacin que compra voluntades con dinero ajeno. Tarjeta de crdito entregada temerariamente a gente no de fiar. Tarjeta de embarque en avin de lujo y de vicio. Tarjeta de identidad que desvela la porquera interior del personaje. Tarjeta que exhibe el inmoral que prea su propio vientre a costa de la flaccidez de la teta del pueblo. Valverde de mi Valverde. Valverde de Miguel ngel Lpez. Valverde.

Jos Blanco no necesitaba tirar de cartera. La tarjeta se ofreca en su apndice nasal como hombre quevediano a su nariz pegado. Blanco utilizaba al banco de Espaa con el bandern de Fomento. El segundo de Zapatero administraba su presente con la tarjeta volantinera de su oscuro porvenir. Aqu y all labraba conciertos y servicios entre la pea que, a cambio de favores, depositaba bin ladens en los bolsillos sin agujeros de sus pantalones de ministro. La invitacin de Blanco se sirve en tarjetas impresas de puos y rosas. Puos que golpean y extorsionan y rosas que acarician babosas. Tarjeta de visita que anuncia diezmos y tarjeta postal que reclama aguinaldos. Tarjeta roja de Blanco a su lucense ambicin de visir de sultanes despreciables.

Tarjeta de Rubalcaba. La araa negra preside la dorada cartulina primorosamente cortada. Es la carta del ogro con ojo de cclope que, borracho de grandezas, no alcanza a ver la pequeez de su figura. Bastn perdido del ciego que crey contemplar ferias en escenarios de fuegos fatuos. Bono amarillento de un hombre que desafi a la naturaleza de las cosas y no soport, sin embargo, la furia de los elementos humanos. La tarjeta de Alfreddo no se entreg en la meta. Yace, arrugada y hmeda, en el fondo de las aguas que rezuman las alcantarillas del Gal y del Faisn.

Bono cogi su fusil. El fusil de Bono dispara balas dialcticas. El jefe del hipdromo prefiere que le maten antes de matar. Sublime INRI el de un hombre que ama a Jess con la intensidad del Iscariote. La tarjeta de Bono es el pao de la vernica impregnado del rostro de la hipocresa imperial. El Viva Espaa del que todava se pavonea por el Congreso es un grito desesperado a la ruptura territorial de la Espaa que contribuy a destripar. Bono besa solcito la mano de Chacn con el uniforme maosta de su partido y muerde su cuello una vez atraviesa con sus ojos anodinos la espalda de la catalana. Tarjeta de traicin prendida a su acento, arrastrado, de sofista con sede en plaza de indignados.

La tarjeta de Zapatero es blanca. Inmaculada e impoluta. Celosamente guardada entre las hojas de un libro que nunca abri. Las pastas sufren el golpear del tiempo. Las hojas amarillean. Pero la tarjeta permanece a salvo. Es el triunfo del sobrevivir en tiempos del clera y en pocas de iras. Escondida entre millones de lminas de celulosa maloliente, la tarjeta de Zapatero resiste. Devuelve el legajo y se apodera de su tarjeta. Limpia. No ha trapaleado como Blanco ni puteado como el de Huelva ni araado como el felipista ni traicionado como el manchego. Eso s. En el anverso de la tarjeta se puede leer, a la luz de la lmpara, que su portador es el ejemplo vivo de lo que no puede ser un hombre. Picudo rojo. En el anverso est escrito: Zapatero, el picudo rojo.

La tarjeta es la seal de la muerte. Lo expresaba magistralmente Pablo Neruda: Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hbito repitiendo todos los das los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce.

Hay quienes desmienten, interesadamente, a Goebbels. Rechazan la idea de que una mentira mil veces repetida pueda ser verdad. Los que se manifiestan de esta forma, desconocen los efectos de la persistencia, los frutos de la reiteracin y los resultados de la tortura. Nunca vivieron la experiencia del lavado de cerebros en la mquina apropiada. Existen, por desgracia, autnticos especialistas en esta materia. No se publicitan como tales sino que enmascaran su infame funcin bajo el rtulo institucional de las televisiones, de las propagandas comerciales, de las productoras de series, de los psiclogos y psiquiatras al servicio del poder, de las pelculas subvencionadas y, lo que es peor, de la respetable imagen de los centros culturales y educativos pblicos.

El culto al lder es la consagracin de los estados totalitarios, tanto de izquierdas como de derechas. Nadie se opone a esta realidad salvo fanticos que no ven ms all de sus ideologas funestas. Cuando Hitler o Lenin diseaban modelos psicolgicos de manipulacin de las masas, se basaban en armonizar los intereses de la personalidad del dictador con las necesidades e inquietudes de una amplia capa de individuos integrados en una clase social. As, la conviccin de la fortaleza de una raza, o la frustracin generalizada por una derrota injusta, o el deseo de venganza ante una crisis econmica devastadora. La acuacin del logotipo ZP respondi a la idea de crear un falso hroe que alejara tentaciones blicas y aproximara al comn su intencin benefactora de amparar a los ms necesitados. El supermn ZP. La campaa meditica de la ceja supuso la consolidacin de este movimiento. Se trataba de reformar o de deformar las percepciones del pueblo en torno a determinados temas. A fe que tuvieron xito los creadores de este embaucamiento masivo.

En la primera mitad del siglo XX, -y en nuestros das est cobrando un desarrollo que asusta-, aparecieron la teora de la Gestalt y, posteriormente, la terapia de este mismo nombre. Se parte de que los sujetos perciben la realidad actual como un todo que tiene ms valor que la suma de sus partes. En un partido poltico, la formacin se marca unos objetivos que, a la postre, determinan la pervivencia de esa institucin. Si la meta es el poder y su esfera de influencia, todo se encaminar a conseguirlo y, despus, a conservarlo. La percepcin de la realidad discurrir por fijar la idea de que ese poder genera bienestar a la mayora y que desaparecera justo en el momento en que ese poder se perdiera. Se desprecia la verdad de la afirmacin pero se inocula tanto miedo que no caben ms fundamentos que la supervivencia y, por consiguiente, la alienacin. Se percibe lo que interesa al poder instituido.

Asusta pensar cmo una filosofa como la gestltica, de contenido admirable en muchos aspectos, pueda ser reconducida para convertirse en un robot conductista capaz de modificar los hbitos y las actitudes de las personas. El susto devendra terror si este instrumento se trasladara a los centros de enseanza. La manipulacin alcanzara niveles de ciruga enceflica. Se cambia por completo el comportamiento de la gente. Se le aconseja no reprimirse y que imponga sus deseos por encima de todo y de todos. Hasta el fanatismo egocntrico. Qu ocurre si tienes pareja y la voluntad de uno de ellos no coincide con la del otro. Que no hay nada que hacer. En este momento, el ms fuerte halla la excusa perfecta para desprenderse y aniquilar al ms dbil. La ley de la selva sustituye a la fuerza de la ley. O el dbil se somete o que sepa lo que le sobreviene. Al tiempo que ese dbil desarrollar la brutalidad ms insultante con los que se coloquen debajo de su mando.

La mquina lavacerebros hace horas extraordinarias en la Junta de Andaluca. La derrota en las elecciones municipales y el duro varapalo en los comicios generales ha intensificado el trabajo de deformacin. Disponen de pocos meses para adquirir nueva maquinaria. Especialistas tienen de sobra. Los dueos del antro no caben en sus refugios.

La noticia salta cuando los medios se hacen eco. Sin embargo, los hechos que dan soporte a la noticia son muy anteriores a la misma. Recientemente, varios peridicos informaban acerca de la posible exigencia de responsabilidades penales a los funcionarios de la Junta que, despus de nueve meses y de reiteradas peticiones del juzgado, se resistan a cumplir el mandato judicial. La realidad es mucho ms dura y desesperante. Esta resistencia pasiva a entregar expedientes administrativos forma parte de la estrategia dilatoria de la Junta de Andaluca. La novedad encuentra su sede en la difusin. Los profesionales que se baten el cobre frente a la Administracin conocen claramente las estratagemas de sus directivos. Como una mafia. Como una ola gigante.

La especie humana, como dira Huxley, es un rincn del universo que necesita ser mejorado. Vivimos tiempos de inseguridad. Nada que rascar cuando el miedo se hace invencible. Ahora resulta que la directora del colegio de La Palma del Condado dice que fue un error pedir a los alumnos y a sus padres dinero para fotocopias y papel higinico para lo que se usa el referido material. Un error materializado por escrito. Botn del pnico. A la directora le ha sobrevenido un ataque de ansiedad que, en el delirio de la desazn, le ha impelido a asegurar que la Consejera ha hecho efectivo los pagos correspondientes en la cuanta prevista y en las fechas establecidas para ello.

Ya lo dijo el Papa Juan XXIII, que el miedo es la coartada del lobo. El lobo es el Delegado de Educacin -alcalde perdedor de las elecciones municipales de Zalamea la Real- colocado en el cargo para recompensar los servicios al partido psoecialista. El seor Zarza, que as se llama el insigne directivo, desmiente a la profesora y reconoce que todava no se ha ingresado la cantidad que debise poner a disposicin en septiembre para gastos de funcionamiento pero que su abono se realizar en los prximos das y dentro del plazo previsto.

El Delegado de Educacin miente ms que habla. El problema de falta de fondos no acucia a este centro de infantil y primaria de la localidad condal. Prcticamente todos los centros de enseanza de la provincia de Huelva padecen el mismo mal. Por adeudarse, hasta cantidades importantes del pasado curso. Luego vienen el nclito Grin o su vocero portacoz Mario Jimnez a vendernos el ensimo embuste de que los del Psoe nunca realizarn recortes en materia de educacin. Anda y que os zarzan, digo que os zurzan. Quien no os conozca que os compre.

La Delegacin de Educacin de Huelva ha puesto el listn muy alto en cuestiones de ilegalidad, de nombramientos a dedo, de incoacin de expedientes, de presin a profesores y de manipulacin de calificaciones docentes. Muy alto. Como los peores tiranos, actan de manera despiadada contra los profesionales decentes que se atreven a hacer cosas distintas y distantes del quehacer ejecutivo de la casa. Las rebeldas estn proscritas. Las discrepancias, en silencio. Y chitn que estn ms guapos y guapas. Lo de La Palma no es una ancdota. Tiene categora de gnero de vampiros.

Zarza debiera irse a su casa con la lengua entre los dientes. El Inspector Jefe debiera presentar la dimisin hoy en vez de maana. El Inspector de zona, directamente destituido. La Directora del Centro debiera pedir perdn por ocupar un puesto de esta responsabilidad si carece de agallas para ostentarlo. El consejero De la Chica, que se libre de los precitados y se espere hasta las elecciones autonmicas de marzo. Total, el que venga no lo har peor.

El de la Delegacin de Educacin de Huelva es un papel antisptico, apestoso, sucio, generador de enfermedades. En definitiva, un papel no higinico. Atenta contra la salud fsica, psquica y moral.

Es la escuela de arte de Huelva. Con mucho arte. Que no es cualquier cosa la calidad de enseanza que en ese centro se imparte. La Len Ortega es el referente, la vanguardia. A pesar de los obstculos de infraestructura, el ideal es, de tan alto, inimitable. La plantilla de trabajadores, docentes o no, lleva a cabo filigranas imposibles con los escasos recursos de que disponen. Ah estn, como la Puerta de Alcal, viendo pasar el tiempo. Enormes, clsicos y modernos, atalyicos, los profesores y los alumnos. Se sobreponen a las inclemencias de la Administracin Educativa y a los rigores atmosfricos con la voluntad de su constante superacin.

La escuela con arte de Huelva no tiene quien le eche una mano. Muros antiguos que necesitan ser remozados con urgencia. Humedades de dcadas que calan los huesos de sus habitantes. Techos de cristal que no soportan ya los embates de chaparrones atlnticos. La escuela navega a velocidad de crucero en el mar encrespado de sus carencias materiales. Rara avis en el ocano de la vulgaridad y del adocenamiento.

La Junta de Andaluca, que dice que no recorta pero afeita, promete y no cumple, jura y comete perjurio, garantiza remedios y condena a problemas. La Junta carece de arte e ignora la ciencia en la misma medida que desprecia la educacin. Se ceba en los que son, adems de mejores, distintos. Si hay que creer en milagros, lo de la Len Ortega lo es.

Pedro Jimnez, el lder de IU en Huelva se ha plantado y anuncia movida. No hace falta la movilizacin. Pedro impulsa el proceso de reconstruccin material. Ampara y apoya las reivindicaciones justsimas de profesores y alumnos. La Len Ortega tiene categora sobrada para la implantacin de grados. Sin embargo, es requisito previo el remozamiento, primero, y la ampliacin, despus, de sus instalaciones. La Delegacin de Huelva, hoy por Zarza, ayer por Cascales, mira hacia Antequera por ver de dnde sale el sol. Si no les importa la educacin en general, la artstica es que les revienta. En sede de zocatos y topirondos, el arte y la cultura son disciplinas impensables.

Mientras tanto, Grin autoriza a una empresa privada de Sevilla a impartir los grados que niega a las escuelas pblicas de arte. Hay que ser demagogos. De qu extraarse, sin embargo, si los capitostes de la ruina de Andaluca tienen la lengua sucia de tanto mentir. Los pobres estudian en la pblica que los hijos del rico Chaves se instruyen en la privada. Se beneficia a la patronal del sector y se cachondean de los esforzados profesionales de la pblica. La concesin del grado de diseo a una institucin empresarial es el acabse de la maldad.

Este articulista, que ha tenido la satisfaccin de conocer bien esa Escuela de Arte de Huelva, subraya la importancia de la misma en el anodino panorama de la cultura onubense. Los psoecialistas tienen la oportunidad de hacer algo en pro de Huelva y de la enseanza.

Confo en que la mocin presentada por Pedro Jimnez sea secundada por Pedro Rodrguez. Ya s que a Petronila le importa un bledo la cuestin. Y al Psoe nada le voy solicitar en este sentido. Si en treinta aos de dominio absoluto en esta Autonoma ha hecho oidos sordos ante este clamor, qu sino abundar en sus embustes cabe esperar. Pues eso. Que hay que colocar a la Escuela de Arte de Huelva en la categora que le corresponde.

Hay polticos corruptos con cierto nivel de relaciones y corruptos polticos de cuyas relaciones ms vale huir. No lo digo ya por la noticia que recoge El Mundo en su edicin de ayer, viernes, 25 de noviembre. Parece ser que el que fuera alcalde, psoecialista, de la industriosa Valverde del Camino destrip ms de seiscientas mil pesetas en un burdel de Sevilla cuando era primer edil del consistorio. Pero no lo digo, insisto, por eso. El hecho retrata al personajillo y al sujeto. Lo que me disgusta hasta la repugnancia es la facilidad del individuo en tirar de la pistola visa platinum y machacarse la plvora pblica en polvorientos lugares. El psoecialista ms recuerda un forajido del viejo oeste que un representante democrtico de los ciudadanos del lugar.

De este parecer debieron beber miles de votantes que, en las elecciones municipales de mayo, decidieron darle una patada en sus partes y apartarlo de la indecente gestin que haba realizado en ese pueblo. La millonaria deuda del Ayuntamiento slo puede explicarse si el desvergonzado gobernante actuaba como denuncia el peridico o como han revelado diversos medios a lo largo de los ltimos aos. As, Loles Lpez, la nueva alcaldesa del partido popular anda como anda la pobre. Su predecesor ha dejado la hacienda local tan vaca que si en ella cae un ratn, se desnuca. Al igual que los trabajadores del pueblo que se dieron cuenta demasiado tarde de la bestialidad de actuacin del regidor del Psoe.

El imperio no paga a traidores pero recompensa largamente a sus fuentes financieras. Que fue descabalgado de la institucin municipal, se le nombra de inmediato delegado provincial de obras pblicas. Y tan pblicas. Notorias. Acaso por asociacin de apellidos y del tiro porque me toca, de uno del partido me voy a otro de la banda. En este caso, me refiero al secretario de poltica municipal del Psoe y, al tiempo, alcalde de San Bartolom. Antes de las elecciones del veintene, las primeras generales en que el Pp ha dado pal pelo a la caterva de ineptos que dirige Rubalcaba, los dos conmilitones se reunieron para hablar de proyectos. De realidades, no. De planes. De qu van. Antes que despus o despus que antes, la gente los enfila y los cuadra para la posterior patada. La nica realidad de estos seoritos es el poder y el vivir de lujo.

Con este fin se trenza la tela de araa del golfero psoecialista. Elemento importante en esa trama es MAS y, por supuesto, Giahsa. En la empresa disponen de centuriones y de argentum para levantar nuevos trampolines de influencias y de futuros votos. Cuando algn alcalde pepero insina intenciones de abandonar la entidad del agua, los vaqueros de Mario Jimnez se descomponen. La declarada voluntad de la nueva alcaldesa de Valverde de retirarse de la guasa de Giahsa ha hecho saltar la alarma. A ver cmo -se dicen- mantenemos los presupuestos y pagamos a nuestros familiares, digo trabajadores. Amenazas se disparan. Ya ocurri en Bollullos cuando la coalicin de IU y PP sent en el banquillo al alcalde psoecialista. Por las buenas o por las malas, de MAS no sale nadie. Grilletes. Mordazas.

La estrategia del Psoe respecto al agua forma parte del imaginario vecinal. Al enemigo, ya se sabe, ni agua. Algunas gotas en las comisuras de los labios para que se relaman y recuerden quin maneja la barca. El reparto se adjudica en exclusiva al negrero. Poner al frente de Giahsa y de MAS a un individuo de esta calaa descubre al que lo nombra y al que lo consiente. Al famoso Dioni no se le puede dar de nuevo la oportunidad de quedarse con el furgn blindado. Mientras Giahsa est en manos del Psoe, me apunto al agua embotellada. No crean que sale ms cara. Al menos no contribuyo al desarrollo de lupanares ni al cultivo de tarjetas visa paltinum.

Ya, ya, ya s que el nombrecito es Memta. Pero fue un lapsus linguae de la BandaJunta de Grin. Como lo suyo es mentir, en vez de Mienta Vd., Memta ella. Plan de Medidas Extraordinarias para la Mejora de la Empleabilidad de las Personas Demandantes de Empleo. Empleo. El predio de los reptiles sin fondo y del fondo con reptiles. Desde Viera a Recio pasando por Antonio Fernndez, el bodeguero nato, hasta desembocar en los juzgados de Sevilla. Memta, mienta. El fondo lo puede todo.

Ahora resulta que, como han sido pillados con la chuleta de buey y con los cinturones de lagarto, se desprenden de la pieza robada con el mismo estilo que el camello tira la coca cuando se le acercan los maderos. Nada, que cierran el chiringuito mentiroso y lo borran de los anales de la historia. Ms difcil les resultar eliminarlo de las hemerotecas. Despus de FAFFE, MEMTA. Corrupcin en una, vicio en la otra. Si son como esos golfillos, y golfillas, hijos de paps que mangan en el cortingls e imploran a los seguratas diciendo que malviven en la carretera de su eminencia. Si no tienen ms cara porque no entrenan lo suficiente. Ellos se creen que desvencijando desde dentro las instituciones, ya lo tienen todo hecho. Y no. Estn muy equivocados. La tcnica es esencial junto al esfuerzo.

Don Antonio Fernndez, el prejubilado de nacimiento, se erigi en artfice del MEMTA. Lo que les refera lneas arriba: demasiadas facilidades para el latrocinio acaban como acaban. Esta gentuza es que no ha visto el golpe de Redford/Newman ni el caso Crown de McQueen/Brosnan. Un poco de distincin, unas gotas de arte, y poco ms. Eso es todo. Ellos, por el contrario, a manos llenas. La impunidad es una sensacin que se sabe cundo comienza pero que desconoce la fecha de caducidad. Vosotros tranquis, compis, que el Psoe est por encima del Gobierno y del Estado. Del derecho y del izquierdo. De la ley y de la trampa. Tronquis, tranquis.

Recio, el consejero pstumo, se va a tragar los sapos del criadero de batracios de Viera y de Fernndez. Lo primero, cerrar este pufo maloliente. Con ms de un milln de parados en Andaluca, la Junta tena un plan de trabajo y de formacin. Sobre todo de formacin. Se queda uno de bien. Se conceden licencias de enseanza a los amigotes de turno y, hala, a deformar ms desempleados a cambio de llevrselo calentito. Tanto va el cntaro a la fuente que, al final, incluso el propio Rafael Velasco -por mi padre, que no es pariente- se vio sorprendido en el encamamiento del MEMTA.

Intil. Intiles. Venden estufas en lugares de verano tropical. Nadie las compra pero a quin le importa. Ellos se llevan la comisin y la obrera, la general y la unin. Hasta marzo, procurarn dar una imagen distinta. No pueden padecer la debacle de ZP y de Rubalcaba. Por supuesto que de crear empleo, ni uno. Eso s, maquillar la imagen, a grandes capas. Las colas del paro. Cada fotografa de gente esperando su turno para fichar en el INEM, una bofetada de rabia. O eliminan a los periodistas grficos o desaparecen las colas. Mejor lo segundo. Y cmo? Citndolos a todos en el interior de las oficinas de control. A la misma hora y dentro. Un cafetito a lo Juan Guerra, una firmita rpida, una palmadita trasera y, condis, a la calle. Sonrientes. Amables. Uno a uno espaciados cada dos minutos.

Si es que no los entendemos. A los del MEMTA ni a los de FAFFE. Los que mienten ms que hablan pero menos de lo que se llevan limpio son los Viera and company. El naufragio electoral del veintene los tiene perplejos. Hasta el punto que ya han iniciado el proceso de remojar sus barbas.

El fortn psoecialista de Andaluca es el ltimo bastin de la banda. San Telmo exhibe su hermosa fachada barroca para ocultar tras ella el refugio de reptiles que buscan protegerse de los bombardeos de la justicia. All resiste el grupo del infame heredero de Chaves, combatiendo cualquier cambio. En su interior, los nostlgicos de la dictadura estalinista apuran los ltimos cartuchos de su vida disipada al servicio de los intereses personales. El bnker.

El bnker de Grin y compaa se desmorona. Se hunde. Su ley cemento de reordenacin/desordenacin del sector pblico andaluz ha sido atacada por los funcionarios y paralizada por los tribunales. Las fundaciones y empresas pblicas tapaderas, creadas bajo la marcha nupcial del enchufismo, se retiran a los cuarteles de la nada. La Juntabanda ha pisoteado el Estado de Derecho, entienden los jueces. Lo que los magistrados no han considerado es que el despreciable hecho no es un caso aislado, sino que forma parte de un dictatorial modus vivendi. El bnker.

No es que los actos de la cueva de Aligrin sea nulos de pleno derecho o que sean producto de una norma anulada. No. Constituyen, de inicio, un vicio de legalidad que vulnera los derechos fundamentales de igualdad. Ilegalidad y desigualdad que se manifiestan de manera indecente en la trama de prejubilaciones fraudulentas descubierta en expedientes de regulacin de empleo (ERE) financiados con fondos autonmicos. A falta de fundamentos probatorios que demuestren la inocencia de Grin, Mar Moreno acusa a la Juez Alaya de cometer errores de bulto en la instruccin. Lo de siempre. Cargaran contra su propio padre si ste osara desvelar la red de financiaciones irregulares que han ido tejiendo durante aos. El bnker.

Las elecciones del pasado domingo han propinado tal revs al partido/secta matriz que la sucursal andaluza, la ms importante del sistema, est poniendo todo el tinglado patas arriba. Papeles comprometedores, fuera. Por toneladas. Ordenadores de ltima generacin, sin disco duro y sin rastro de actividades delicadas. A centenares. En caso de duda, se sustituye el intranet de lujo por un internet de juguete. Los investigadores no deben tener acceso a lo realizado. El tiempo juega contra ellos. La campaa de desapariciones masivas ocupar das y noches. Treinta aos de poder omnmodo tienen la contrapartida de treinta das para llenar las valijas diplomticas. A toda prisa. El bnker.

Las cosas andan bien jodidas, con perdn. En su desesperacin, un asesor de la Consejera de Innovacin -qu gracia- ha remitido desde su correo oficial y con el dominio juntadeandaluca.es un mensaje que alecciona sobre cmo actuar contra el PP. El esbirro le ha puesto incluso ttulo: Tenemos cien horas para pararlos. Es que estn acollonados. Una vez ms utilizan lo pblico en beneficio privado. Si es que no tienen vergenza. El asesor de marras y grilletes introduce torpedos de terror psicolgico en los votantes. EL PP, dice, recortar todo, desde sanidad a dependencia. Por eso, agrega, hay que votar socialista porque somos los nicos que garantizamos el Estado del Bienestar. El bnker.

A partir de ya, el asalto al bnker fascista de Grin y los suyos debe ser una prioridad. Nadie piense que defendern la Junta como si se tratare de El lamo. Estos tipos son valientes con las metralletas de las instituciones en la mano. Cuando temen cercano el peligro que se cierne, se desparraman por las patas abajo. Los canallas son as y no de ms carnes. Fuera el bnker.

La mayora absoluta obtenida por el Pp en las recientes elecciones generales permite sacar diversas conclusiones. De todo tipo. Sin embargo, me quedo con una. La victoria rotunda de los populares se ha caracterizado por la normalidad del acto y del gesto. La humildad ha presidido las celebraciones de la noche del domingo. Ni euforias desmedidas ni actuaciones astracanadas. En la maana del da siguiente, todo transcurra conforme se espera del discurrir democrtico. Ni sonrisas teatrales ni saludos fuera de tono ni gritos desaforados de triunfo. Un buen primer paso que ahorra traspis.

Es la humildad de los vencedores. Es el resultado de conocer los propios lmites y, en virtud de lo que diluvia, obrar de acuerdo a ese conocimiento. No se trata, pues, ni de bajeza de nacimiento ni de sumisin a nadie o a nada. Dirigente alguno del PP de Huelva se ha significado en su brindis. Han dado una leccin de modestia y de respeto. Han sabido interpretar de manera magistral la sinfona de la recuperacin moral y de la reconstruccin econmica tras los bombardeos devastadores de la legin cndor psoecialista.

Este articulista se hace eco de los comentarios de caf y de las tertulias de cerveza a pie de calle. Los resultados de la votacin no pueden entenderse en clave de varapalo judicial ni en trminos de descalabro de la izquierda merced al avance de la derecha. La estrepitosa derrota de Barrero y de Mario Jimnez en Huelva ha de considerarse como una condena. El pueblo soberano ha dictado una sentencia inapelable y firme. En su argumentario verbal, la ciudadana no ha castigado al Partido Socialista. En absoluto. Todos somos conscientes de que la pluralidad se teje con la seda de opiniones distintas e incluso discrepantes. Es la salsa de la democracia por ms que la mayonesa provoque, a veces, ingresos urgentes por salmonelosis.

Los onubenses han emitido un voto general contra la corrupcin de los ejecutivos/ejecutores del Psoe. Han dicho basta a decenios de impunidad y de tirana. Han gritado libertad y han ovacionado la necesidad del cambio. No han querido conceder ni un minuto ms a quienes han elevado el vicio de la golfera a la categora de canallada.

Un poco de vergenza poltica. Si a los prebostes de la mesa de camilla del chalet de El Conquero les quedara una pizca de seriedad y de respeto, la noche del veintene hubiesen dimitido de manera irrevocable. Javier Barrero y Mara Jos Rodrguez cederan su escao a algn compaero de lista no afectado por las irregularidades de los mandamases. En cuanto a la seora Petronila Guerrero, qu le voy a pedir que rectifique. Yo me ira a mi casa. Tomar posesin como senadora ultraja a insignes parlamentarios de su partido que pusieron su alma en pos del inters pblico. Ella, a lo suyo. Lo suyo es su bienestar. Donde reina la soberbia, no caben razones.

Y qu pasa con Mario. Con Mario qu va a pasar. Mantenerlo en el podio sin cimientos de la secretara general y en el altar laico de la portavoca del Parlamento andaluz es tanto como dar alas a los ngeles de Javier Arenas cara a los marceos comicios regionales. Cada uno se suicida como quiere y puede. Si los supervivientes del bnker de san Telmo lo dejan donde nunca debi sentarse, all ellos. El Psoe es un partido, pero no una institucin pblica. De ah que ni siquiera le solicite su abandono ni pida su destitucin. Si el hombre es feliz ofendiendo a to quisque, pues nada que siga anudando la soga en el rbol de los ahorcados por los Eres, por los Matsas, por los Decretazos de desordenacin, y as sucesivamente. Qu temer Grin para no querer ver lo que hemos visto millones de andaluces.

Rubalcaba no es un mafioso. Sin embargo, me lo parece. Zapatero es un incompetente poltico. Me reafirmo. La campaa electoral del Psoe ha sido un desastre. Lo proclamo. En periodismo, una cosa es el qu y otra el quin o el quines. Est fuera de duda. Pues bien, cuando el quin se antepone al qu o, con ms propiedad, si se otorga al qu un papel secundario y se entrega el protagonismo al quin, entonces se llega a la estupidez si no a la patologa.

Vern. En los ltimos cuatro aos, el qu era la crisis. No haba otro guin. Crisis. Al comps de la crisis, aparecieron las narraciones que acompaan al cortejo de la recesin. Uno de estos relatos, el ms impresionante, era el referido a la corrupta clase gubernamental. En general, la mano derecha de las vaguadas econmicas es la ausencia de canales de desage. La porquera se queda estancada y, al poco, comienza a oler mal. Lejos de recoger la basura, se olvida o se tapa. No obstante, los efluvios son mefticos. Y todo el mundo sabe cul es la causa y quines son los irresponsables. Todo el mundo menos los emperadores desnudos.

La vieja guardia del Psoe hizo acto de presencia en los mtines ms populacheros. Invitados por el candidato psoecialista, Felipe y Guerra cantaron viejas y polvorientas baladas. Las letras de Felipe sonaban a fondos reservados y a terrorismo de estado. La msica de Guerra rememoraba andanzas poco recomendables de este menda y de alguno de sus hermanos. La memoria histrica se volvi contra los que pensaban que estas fenecidas figuras del toreo de saln podran insuflar vendavales de aliento a la desencantada sociedad que, otrora, votaba al partido. Se equivoc la paloma. Erraron los halcones. El mejor actor no hace pelcula ni una cigea, verano.

El qu, insisto, el qu. Al tanatorio se va a rendir homenaje al muerto por medio de sus causahabientes. La boda es el motivo de encuentro de personas distintas en torno a los contrayentes. Las elecciones provocan la reunin de ciudadanos a fin de mostrar su satisfaccin o su desencanto con la poltica del gobierno de turno. Las cosas discurren por ese sendero. Si alguien olvida el manejo del mando a distancia y no se pone las gafas de cerca para distinguir el sentido de los botones, perder su tiempo y tensar sus nervios. Rubalcaba cabalg con dos viejos rockeros acusados de corrupcin. Veinte aos despus fue la novela apndice de los tres mosqueteros de Dumas. La obra no obtuvo apenas reconocimiento. Resultaba penoso comprobar los estragos de la vejez en personajes que fueron paradigma de la fortaleza juvenil. No era la edad el problema. Los aos eran la ausencia de solucin.

El Psoe ha perdido las elecciones por culpa de su mala poltica. En vez de cambiar el rumbo y de ponerse a trabajar con energa, prefirieron el de perdidos al ro. Intiles subvenciones millonarias. Incremento de la fiscalidad. Aumento del latrocinio institucional. Carencia de la necesaria reforma laboral. Y ms de cinco millones de parados. Pero bueno, qu cuadrilla de costaleros puede sostener un paso de tan gravosa carga mientras el hermano mayor se re y el capataz camina borracho. La vieja guardia, vida de un minuto de gloria, acude presta. Qu va. Aparte de los chistes rancios de siempre, las fuerzas abandonaron sus cuerpos y sus mentes.

La cuestin era la procesin. Los directores de la banda no estaban para trotes distintos de su ingrvida batuta. No era la edad. Era el lastre. No es cosa de viejos. Es cosa de golfos. De golfos.

Que s, que el PP ha ganado las elecciones. Otro da me referir a ellas. Hoy, no. Hoy me acuerdo de lo que se ha sufrido para producir el cambio. Hoy me acuerdo de algunas personas que han padecido lo indecible para impartir justicia en Corruptilandia. Ante ellos me quito el sombrero.

Muchos habrn olvidado al juez Marino Barbero. Yo, no. En 1995, incapaz de reponerse a su enfermedad, agravada por los ataques recibidos desde el Ejecutivo de Felipe Gonzlez y a causa del desamparo del Consejo General del Poder Judicial, el juez Barbero renunci a su magistratura en el Supremo. Sufri en sus carnes una ignominiosa campaa de descrdito por parte del Psoe hasta llegar a su destruccin personal. La secta se revolva, furiosa, contra el osado que descubra la maquinaria de financiacin ilegal del partido. El seor Rodrguez Ibarra, uno de los mximos guardianes del escndalo de corrupcin global en aquella Espaa sojuzgada por el rodillo felipista, lleg a decir, el muy canalla, que el juez del caso Filesa quera "intervenir en poltica sin presentarse a las elecciones dictando sentencias, abriendo y cerrando sumarios al igual que hace ETA, que quiere participar en la vida poltica poniendo bombas". Blanco y en botella, leche. Beber esa leche de esta botella, veneno. Son as.

El caso Blanco vuelve a colocar a la banda en posiciones de ataque frontal y en tromba. No se limitan a defender la presuncin de inocencia del vicesecretario general de la pandilla. Con eso no basta. Han llenado de minas las lenguas, ya de por s mortferas, de los portavoces ms camorristas. La orden es poner en entredicho la imparcialidad de los jueces. Caiga quien caiga. Todo con tal de salvar los muebles podridos de la estancia del ministrn de autofomento.

En esta secuencia de degellos al por mayor, la sucursal mafiosa andaluza ha saltado a la arena de los disparos. Dejan para los pistoleros de Madrid a la seora San Jos y seleccionan en Sevilla al grupo de operaciones que se cargue a la seora Alaya. Leja a chorros. cido a discrecin. Desfigurados los cadveres, hay que enterrarlos o cremarlos. Ni un gramo de esperanza de hallarlos. Como con Marta del Castillo.

Alfonso Guerra ha colocado a la Juez de los EREs en el blanco de sus cuchillos. Parafrasea a Ibarra y no duda en soltar a la fiera corrupia de su indignidad y de su cobarda: dicen que existe una relacin especial entre la juez y algn partido. De la relacin institucional, el desvergonzado politicastro hermano de Juan Guerra ha bajado a la entente personal: incluso hay una relacin fuerte personal entre la juez y el actual alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que eran compaeros y dicen que algn expediente en comn tuvieron. Lo que calla el parlanchn Guerra es que la juez Alaya est instruyendo una causa contra il suo fratello Gianni, el de los cafetitos y el de los caballitos famlicos. As que, de camino que le lanza una pualada siniestra entre los ojos, le muestra la faca que guarda, el iscariote, en la derecha.

Marino Barbero muri en 2001. Su corazn no pudo resistir mucho tiempo el recuerdo de tantas alimaas asesinas. Fue un hroe de nuestro tiempo. Como Javier Gmez de Liao, que pens que poda, l solito, frenar el rodillo infernal de los Polanco y de Prisa. Veremos qu dispensa el futuro inmediato a San Jos y a Alaya. Son mujeres legendarias a lo Agustina de Aragn. En la guerra de la independencia del poder judicial contra los invasores fascistonapolenicos del general Grin, estas damas son las Juana de Arco de la lucha contra el mal.

Barbero cay vctima de su honradez. Gmez de Liao sobrevive merced a su fuerza de voluntad. San Jos y Alaya, Alaya y San Jos estn. Las navajas de miles de sicarios sobrevuelan sus gargantas. La cueva de Al Bab ha sido puesta en peligro por estas dos gigantes de la judicatura. Los ladrones no se paran en barras. Para mantener su poder y disfrutar de sus tesoros, no es que maten. Es que rebanan cuellos. Con sus navajas barberas. Los indeseables.

Cogitamus. Del cogito ergo sum de Descartes a la parfrasis obligada de este humilde articulista. El da de reflexin previo a las elecciones exige esta ampliacin del "pienso" al "pensamos" y del "existo/soy" al existimos/somos". El racionalismo cartesiano pide a todos los votantes un plus de introspeccin. Permtanme al respecto el siguiente apotegma atribuido al genio de Jorge Luis Borges: los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles. La era Pern encuentra en los Kirchner ms que una continuidad, un apndice. Populismo furioso y caudillismo necesario. En Andaluca, durante tantos aos ha gobernado una versin espaola del peronismo: el chavismo. Ms que nunca, en vsperas de unos comicios que pueden cambiar el destino desastroso de este pas, se impone el pensamiento sosegado, la ponderante cavilacin.

Lo primero que ha de plantearse quien tenga el privilegio de ejercer su derecho de sufragio activo, es cmo est el pas. Un repaso, aunque sea somero, a la situacin econmica, al estado de la cuestin poltica, a la posicin moral de los valores ticos, al status de la sociedad en el marco constitucional. Como refera el anunciante de detergentes, si encuentra algo mejor, cmprenlo. Por el contrario, si estn satisfechos con el jabn que vienen usando en la lavadora, sigan con l. Puede que la colada salga sucia, descolorida o hecha jirones. Si le satisface, no dude: deje las cosas como estn. En cambio, si reclaman ropa limpia, con colores nuevos y entera, una de dos, o cambian el producto blanqueante o tiran la mquina de lavar.

En segundo lugar, medite sobre el presente de su vida propia y la de su familia. Si tiene trabajo o es pensionista. Si el fantasma del despido es un temor creciente. Si sus hijos estudian o disponen de empleo. Si la seguridad en las calles le permite salir de noche sin temor a la delincuencia. Si el ftbol o los programas de corazn les sirve de terapia contra la ansiedad del trance que padecemos. Si sobrevive con unas pensiones congeladas. Si es funcionario y no sabe cmo llegar a fin de mes. Si ha cerrado su empresa por culpa de que hacienda le cobra el IVA aunque los clientes no le abonen las facturas. Si mira a su alrededor y se cabrea por el insoportable nmero de enchufados. Si la justicia le resulta tarda y sesgada. Si ha solicitado acogerse a la ley de dependencia y la Administracin no le ayuda. Si cree que el Gobierno se ha rendido a ETA. Y as.

En tercer lugar, acte como si tuviera que resolver un simple problema escolar. Lea bien el enunciado. Le puede valer cualquiera de los temas que se suscitan en el prrafo anterior. Delimite qu es lo que le piden resolver. Despeje la incgnita. Realice las operaciones que procedan. Exprese el resultado.

En cuarto lugar, pregntese si los polticos que han regido el pas en los ltimos siete aos han sido honrados, competentes, eficaces, comprometidos, solidarios. Que, a su juicio, lo son, no lo dude: vteles. En sentido contrario, si les culpa de la gravedad de la crisis que aprisiona al pueblo espaol, les animo a dar su confianza a quienes considere que estn capacitados para sacar a los ciudadanos del atolladero.

Pensemos. Porque existimos y porque somos, reflexionemos. En paz y en libertad. No se deje seducir por sibilinos cantos de sirena. Y maana, eso s, le invito a depositar su papeleta en las urnas. La democracia, por manchada que la haya dejado alguna gentuza sin escrpulos, es un regalo. Agradezcamos vivir en democracia. Ergo sumus.

A quienes tienen la opcin, o la obligacin, de expresarse en pblico, siempre les asalta la duda de que la mente pueda jugarles en algn momento una mala pasada. No es la primera vez ni ser la ltima. Cosas del directo.

scar Lpez, otro superlpez, presidente del partido psoecialista en Castilla y Len, ha sufrido la dicha empanada mental. El hombre mitineaba a un grupo -reducido, eso s, pero chivato video- de personas y, de pronto, se qued en blanco. Se olvid de uno de los tres argumentos de peso con los que pensaba convencer al electorado presente que, por cierto, ya estaba ms que decidido a dejarse mangonear. Aparte de los subsidios de desempleo y de las pensiones, el insigne Castelar de futboln fue asaltado por algn pensamiento de campeonato y acaso la relacin de ideas le hizo empotrarse con Blanco. No s si me siguen. Con Blanco y en blanco. Toda una maldad.

El subconsciente nos traiciona. Don Lpez de Castilla ha sido vctima de su inquisidor "yo" interior. Tanto tiempo tras la estela del torquemadilla Pepe, que lo mismo se crey alguna vez la decencia de su jefazo de filas. Y claro con la que est cayendo, a ver quin es el guapo que escapa del diluvio universal. Ahorcados por la soga de Zapatero, el verdugo que aprieta el nudo se haca pasar por misionero contra la pena de muerte. Pues toma garrote vil. Servidor disculpa al muchacho. Hay que tener bemoles para dar consejas en tiempos de clera. Se le fue el santo al cielo y su mesurada verborrea se tambale como un castillo de naipes. In albis. En la inopia. Son los efectos de decir lo que no se debe cuando no toca y a quienes no se debe meter trolas.

Plauto, romano nacido en la Umbra, adquiri justa fama de comedigrafo. Entre sus obras teatrales ms celebradas, la Asinaria (sobre los asnos) y el Anfitrin. El personaje humano padeci el sndrome de la memoria vaca. No poda entender que los gemelos que le present su esposa hubieran sido engendrados por Jpiter que tom la forma del marido. Se qued "enjupiterizado". O sea, blanco como la nieve. Uno de los nios fue Hrcules. El otro, un simple humano. Como Lpez, scar. Tan humano que el peso de Blanco aplast la carga de su vaco argumentario. El divino tom la forma de Rubalcaba, que las da con queso al primer estafador que se le ponga por delante.

Les recuerdo que el criado de Anfitrin era Sosias. Que qu es un sosias. Una persona que tiene parecido con otra hasta el punto de poder ser confundida con ella. scar se confundi. Por un instante pens ser Blanco. La fuerza del sino, que titul el duque de Rivas. Ay el destino. Lpez fue Blanco y el hombre tembl al irse su mollera hacia parajes de juzgado, de prisin, de agravio general. Yo lo entiendo. Que se quedara blanco de tanto imitar a Blanco. Es humano. Anfitrin puede ser su padre. Jpiter, desde luego, no. Ni que se lo piense. Lo ms, sosias del de Lugo.

Escribo el artculo -que dedico a Paco Morn, luchador por las libertades- siete das antes de la votacin. Siete das. Doscientos escaos. Cuatro razones. Con ciento setenta y seis sera suficiente. Los cuatro argumentos de la motivacin, invariables. Sin embargo, a fuer de peso, doscientos y pico diputados aplastaran teoras vanas de los perdedores para justificar su derrota. El 20-N saldremos de dudas. Excepcin hecha, claro est, de alguna barrabasada prevista en el bloc de disparates mortales del Rubalcaba de turno.

La victoria del Pp ha de ser, ms que de mayora absoluta, de ciudadana comprometida y responsable. Doscientos congresistas, por lo menos. Doscientos senadores, como mnimo. Un Parlamento de emergencia para asistir a soluciones drsticas que reparen averas urgentes. El coche nacional es una ruina. Los conductores del vehculo patrio durante el septenio ominoso de Zapatero han dejado el motor y sus tacos para la ruina, gastadas las pastillas de freno e inservibles los amortiguadores. Montar en la cabina a tantos golfos y transitar con ellos por terrenos montaraces e inadecuados lleva al resultado lamentable que se ve y se siente. No es que haya que tunear el coche. Es que hay que arreglarlo entero para que pueda circular con decencia y sin ruidos de deudas, de dficits o de ratings. Hecho polvo. Lo han dejado para el desguace.

La tarea del partido que triunfe en las elecciones ser tan ingente que o se le dota de medios y recursos o los objetivos de regeneracin sern fallidos. De doscientos para arriba. Los votos emitidos por el pueblo espaol van a arrojar el perfil de preocupacin nacional. Si los electores han tomado conciencia de lo que tenemos y, lo que es peor, de lo que se nos avecina si no se da un volantazo, se escrutar en las urnas. De doscientos para arriba, la flecha indicar que la situacin es psima con tendencia al desastre. Entre ciento setenta y seis y doscientos, el nivel de preocupacin se mueve entre el cambio inmediato y la exigencia de mandar a su casa a los malhechores de este Gobierno mentiroso e incompetente. Ciento setenta y cinco escaos o menos indicarn que el pueblo espaol, en virtud de su soberana, ha decidido otorgar a Rubalcaba cuatro aos de continuidad para seguir sin hacer lo que pudo, y no hizo, llevar a cabo durante los siete aos anteriores.

Gustar ms o menos, pero la fiesta de la democracia se escribe en folios en blanco con letra plural. Bendito sistema el que entrega a los ciudadanos iguales y libres el destino de su gobernabilidad.

La primera razn para un cambio fulminante es la de confianza. La confianza es la cualidad que formaliza la integridad de las personas, que materializa su inteligencia y que fundamenta su energa. Para ello, es preciso ser muy cuidadoso con la verdad y hacer de la transparencia, sistema.

La segunda razn es la sensatez. A partir de lo que tenemos, diagnosticaremos los males y prescribiremos los remedios. Los necios nos persiguen porque sus actos se prolongan a lo largo de su vida. Es ms difcil que un poltico adquiera sensatez que un sensato llegue a la poltica. Si no hay brotes verdes, habr que aceptar la realidad para transformarla hasta que el frescor del agua y la abundancia de la cosecha anuncien la llegada de la prosperidad.

La cuarta razn se compendia en el esfuerzo. Esfuerzo que multiplique pero no que divida. Esfuerzo que se distribuya antes que se exija a unos cuantos. Esfuerzo imprescindible para que el bien de unos no provoque dao en otros. La vida es un todo que con la ayuda de todos

Cuatro razones para doscientos escaos. Por eso, este articulista no va a votar a la gente de Rubalcaba ni a la de Llamazares ni a la de Urkullu ni a la de Artur Mas. Porque los citados no me merecen confianza y, por consiguiente, rechazo su mesura, niego su seriedad y abomino de su idea del trabajo. Cuatro razones para dosciento escaos. O ms.

Diario La Razn. Domingo, trece del once. Fotografa a dos pginas. Los coches del lujo del psoecialista Barreda. Genial, por lo omnicomprensiva, la foto. Decenas de coche de marcas punteras expuestos para su posterior subasta. Miles de curiosos asisten a la exposicin en Toledo. Como si fuera el Transparente de la catedral. Son la marca del zorro que, a costa de los pobres, vive como los ms ricos. Ejemplar el que fuera sucesor de Bono en la presidencia de Castilla la Mancha. Modelo a no seguir pero, sobre todo, a no olvidar.

En la Espaa de cinco millones de parados, los gobernantuchos de la Autonoma manchega viven a cuerpo de rey absoluto. La estrella de la subasta, un Audi blindado de sesenta millones de pesetas para disfrute del seor del Psoe. En la crisis, ms derroche. En el estancamiento econmico, incremento del despilfarro. En la cima de la corrupcin, cumbre de dispendios. El seor Barreda es un monumento a la golfera poltica.

El expresidente juntero acusa a la seora Cospedal de hacer demagogia asquerosa. A falta de argumentos eximentes, insultos. No hay ms de donde no se puede sacar. La deuda de la Autonoma del que fuera feudo socialista no afectaba a los mximos dirigentes. Si el pueblo no puede, ellos s. Que se mueran los pobres, farfullaban los lderes de la sociedad obrera. No ha faltado tiempo al Psoe castellano para reclamar ante la Junta Electoral. No piden perdn por el boato. Reclaman la cabeza del mensajero. Si la Fiscala esperar a los resultados del veintene para informar sobre la posible imputacin de Jos Blanco, el Psoecialismo toledano exige que se prohba la exhibicin de la caravana de la repugnancia hasta la celebracin de los comicios. Se dan cuenta de la dureza de la imagen de los vehculos oficiales y conocen las consecuencias del efecto espejo.

Pnganse con los brazos en cruz y que juren en arameo. Pero los hechos son tozudos. En un pas en el que el desahucio forma parte de la normalidad econmica por impago de las hipotecas, estos muchachos del puo y de la rosa se pasean en carruajes regios con cargo a los impuestos de los ms pobres. La era Barreda es el culmen del mariachis Bono. Alta gama para clase tan bajuna. Oposicin de contrarios. La Junta Electoral ha dicho que, de prohibicin, nones. Que se trata de un acto administrativo reglado que no constituye publicidad institucional, ni presenta logros o realizaciones, siendo un acto ordinario de la Administracin (subasta) regulado por ley y como tal atribuido a su competencia. Por si no se enteran.

Cospedal ha puesto molinos de viento por medio. Lo ideal es que una vez se deshaga de todos los objetos de lujo asitico del sultn, comience la noche toledana de los espadazos a la corrupcin amasada tras treinta aos de desgobierno psoecialista. No es preciso hacer sangre. Es suficiente poner coto y orden en tanto desmn. Aparte del agujero de la Caja, la desvergenza del aeropuerto. Si los chicos del Psoe se enfadan, que se den una patada en las espinillas. En las propias.

No se asusten. Lo de Castilla nada es si algn da de este prximo marzo los andaluces deciden un cambio de rumbo en su Comunidad. Lo del lujo castellano no tiene punto de comparacin con el tren de vida de los vividores de San Telmo. Al tiempo. Lujo de fotos.

La rabia es la vlvula de escape que los mortales colocamos en el cerebro con el fin de que las neuronas no salten por los aires cuando nuestras emociones ardientes acaban por explotar. Es un sino, un destino al que pocos escapan. Cuando salta el termostato de nuestros sentimientos o de nuestras ambiciones, aparece la rabia. Sus manifestaciones pueden ser tan extremas que denigran, en primer lugar, a quienes las producen. En cambio, mantener el control de la vlvula nos evitar aos de tristeza y de arrepentimiento. La paciencia y la humildad son virtudes que rebajan los niveles de clera. La exasperacin amaina y lo efectos de la tormenta se atemperan.

Entre la casta poltica, la lucha por la imagen externa es campo de batalla. El partido se juega en casa y perder los puntos en tu propio terreno significa renunciar al campeonato. La moderacin preside los actos de los gobernantes por ms que el volcn de su interior arroje magma candente sin posibilidad de salida. Hasta que la naturaleza reclame su sitio y el ro de lava desborde su cauce y el material se desparrame por doquier. La cara se torna roja fuego, los dientes rechinan, los ojos huyen de sus rbitas, la boca disea una circunferencia imposible y un torrente incontenido de rayos, centellas, denuestos, insultos y blasfemias anteceden al diablo que llevamos dentro.

Zapatero presume de talante. Felipe se jacta de su carisma. Rubalcaba luce lmparas de sabihondez. Grin proclama las bondades de su saber estar. Chaves, bueno,Chaves blande la espada cutre de su cualidad de siseor. Todos ellos, sin embargo, cuando la calor aprieta y la muchedumbre empuja, sacan fuera la carga de mala leche que esconden y, entonces, aferrados al poder de sus instituciones de cabecera, te sacan a la calle los antidisturbios, los geos e incluso a los legionarios y a los paracaidistas. As estn en estos das que anteceden a la cita electoral del domingo veintene. Sin quererlo, prenden la mecha del polvorn tirnico que acumulan, en la fecha de la muerte de su odiado Franco, tan cercano el dictador a sus prcticas y tan lejano el ferrolano a sus rapias.

Trabajadores sin empleo. Obreros sin curro. De la mina y de los astilleros. Gente de Huelva que quiere y no puede. Se han cabreado. La desesperacin ha parido la rabia. La rabia ha conducido a la protesta. Verbal. Pacfica. La tirana aplasta la rabia del pueblo porque no puede contener la clera de sus regidores. Porra en mano, la polica ha cargado contra los manifestantes. Grin y los suyos celebraban en Huelva su da de la rosa. Los ptalos adornan el cortejo. Las espinas se clavan en los corazones del pueblo. La rosa se marchita bajo el puo herrumbroso.

Mario Jimnez, el portacoz de la Junta, ha llamado a captulo a dos dirigentes de Comisiones Obreras. Nuevas promesas, hoy, que se incumplirn maana. Las soluciones de estos pinochets locales son tan slidas como la palabra de un trilero. Piden peras al olmo. El instinto del escorpin no se puede modificar. Mata. Indefensos y desprotegidos, vuelven a caer en la red del sempiterno engao. Los irresponsables de San Telmo no pueden tener respuesta porque ignoran la verdad.

La cuenca minera de Huelva agoniza pese a las cataplasmas y a las tiritas. Los astilleros se queman entre las cuadernas de los barcos inacabados. No es slo la depresin econmica. Es la vaguada anmica de quienes sufren los horrores de una dictadura cruel. Los mineros de Riotinto y los trabajadores de la naval sevillana confiaron, ingenuos, en la ideologa de un Psoe que se dice social y obrero. Inocentes. Psoe no es sino partido. Del partido, fuerza. De la fuerza, estilo. Del estilo, arma. De las armas, ataque. Ataque al mundo del trabajo. Los trabajadores terminarn votando a la derecha social. El Pp es su ltima esperanza democrtica. El partido est dirigido por pinochetistas de puo de acero y rosa de plstico. Malditos gaanes.

La del nio. Entre la muerte y la vida. Una vctima. Una ms. La desesperacin se resume en los ojos de un nio de siete meses. El determinismo del territorio se hace realidad en Kenia. O en Somalia. O en Chad. La desnutricin forma parte del paisaje humano de la negritud. La escualidez subsigue a la ausencia de alimentos y la debilidad esqueltica representa la hambruna de millones de personas. La cara del nio vierte su sonrisa en el estanque vaco de una civilizacin sin defensas espirituales. La risa actual voltea su tristeza de ayer. Ha podido comer.

El primer mundo se queja por los efectos de una crisis canalla que, sin embargo, no perjudica al universo de los desheredados. Que si la bolsa se estrella. Que si los puestos de trabajo se evaporan. Que los salarios son asesinados a tijeretazos. Que si nuestros abuelos sufren en sus carnes el aguijn de sus depauperadas pensiones. Que si no se venden coches. Que si las casas pierden valor de mercado. Que los restaurantes de lujo tiran a la basura millones de toneladas de comida. Que si... Que s. Que los lamentos de los ms ricos suenan carcajadas de gula en la carencia de los que ni siquiera pueden ser pobres.

El fin de la vida humana no est por llegar. Tiempo ha que advino. Lo del once del once del once no fue sino un recordatorio de nuestros pecados pretritos. Se puede morir de xito pero no se debe morir de hambre. Cuando esto ocurre y la frecuencia y el nmero de fallecimientos no estremece, contemplamos el muro que separa la vida de la no vida. Bebemos cerveza fresca y miramos, impertrritos, a miles de infelices a los que se les niega el agua. No nos sentimos concernidos por la desgracia nuclear de millones de seres. Nacen con la lacra de su lugar de origen. Nos reconforta la conciencia una lgrima furtiva o la entrega de un bolo a la oeneg de turno. Lavamos nuestra crueldad interior en el ro que discurre aguas abajo. Remontamos la corriente de nuestros olvidos a base de golpes de pecho, de apadrinamientos sedantes y de meses y causas.

La inocencia del nio nos revela el drama de la culpabilidad de los ricos ms pobres y de los pobres ms ricos. Ya es duro no alcanzar siquiera el umbral de la indigencia. Al menos, un indigente conoce las estrecheces de su alrededor. En Kenia no cabe la penuria porque no se conjuga el verbo escasear. Sencillamente no hay. Las referencias marcan fronteras de bienestar. Los nios de frica carecen de referencias de bienestar desde el momento que ni la leche del pecho materno consuela su destino de recin nacidos. Somalia forma parte del cuerno del continente negro. Cornamenta topogrfica y empitonamiento moral.

Se busca humanidad. Vale que nos miremos el ombligo. Pero debemos escarbar en el joyo de nuestra sensibilidad. De la sensibilidad, que no de la sensiblera reprochable. La cara inocente de los nios que mueren de hambre no basta. Los buitres que se alimentan de sus cuerpecitos no enterrados no nos conmueven ms all de la millonsima de segundo que tardamos en cambiar el programa de televisin que nos ofrece tan desagradable espectculo. La cara del culpable se mueve entre una mirada de horror y unos dedos veloces. Vivir para no ver.

La seora Martnez Aguayo es consejera de Hacienda y Administracin Pblica de la Junta de Andaluca que preside -jajaja- Jos Antonio Grin. De Hacienda y de Administracin Pblica. Con consejeras como la susodicha, para qu queremos enemigas. As est la Comunidad. As est el paro. As est Andaluca.

Los presupuestos que han destripado, cocido y guisado los psoecialistas de San Telmo se lo van a comer los andaluces. Poca carne y mucho pan. Apenas pescado, pero salsa la que quieran. Para seguir mojando calamidades. El Parlamento va a aprobar estos presupuestos para 2012 con un par de lamentos por cada uno de los genitales golpeados. Regalar ms de ocho millones de euros a los jefesitos de Comisiones y de Ugt es una patada en las partes pudendas de los desempleados, de los funcionarios, de los pensionistas y de todo el pueblo andaluz. En poca de recorte sanitario y educativo, se entrega un sobre lleno a los cmplices de la bestia parda que esta Junta es.

Con estos mimbres monetarios, Pastrana y Carbonero muestran su contento y desbordan sus alabanzas. Cmo no. No es extrao, pues, que los sindicatos sin clase se pertrechen para un futuro que no resulta nada halageo para la clase obrera. Si, como todo indica, el Pp triunfa en las elecciones generales y en los comicios autonmicos, los osos tendrn que buscarse alimento distinto a la miel lquida que les proporciona la harca de Grin. As y slo as se puede explicar el apoyo incondicional de los pesebristas al Gobierno del Psoe. Qu vergenza.

En esta lucha diaria por enrocarse en el poder, la seora Aguayo es la suma pontfice de las trampas legales. Lo mismo se marca unas rumbas paralelas que unas sevillanas falaces o un tango de la corrupcin ms arrabalera. Es infalible. La seora organiza tinglados que le tiran los tribunales. Pero ella no desfallece. Si los jueces la ponen en entredicho, no se arredra. Ms artificios administrativos y puado de maquinaciones a la palestra. Qu va a poder el judicial sobre el ejecutor. Ella es vicaria de Blanco y de Chaves en tierra andaluza. Ya saben. En el pas de los EREs, Blanco es majestad.

En tanto la mona se viste de seda en los vestuarios amigos, los trabajadores miran el cochazo oficial de la papisa Aguayo mostrando un mohn de asco y arrastrando la lengua entre chasquidos de desprecio. En la comitiva, los lujosos vehculos de los lderes sindicales. Escoltan a la sacerdotisa mxima de las componendas dinerarias. Bendicen su careto y besan sus manos. Todos se dirigen al templo de las ceremonias malditas. All donde los comerciantes de la piltrafa cambian escaos por euros, trocan derechos por docilidades y blanquean cargos a costa de dignidades.

La papisa est contenta. Cumple la misin que le encomendara la secta. Cuela por izquierdo lo que al derecho repugna. Es una papisa aventurera y sin piedad. No es la controvertida papisa Juana. Es la despreciable papisa Carmen. Adoratriz de dolos de barro y vestal del becerro de oro.

Jean Baptiste Poquelin, dit Molire, es uno de los grandes de la literatura mundial de todos los tiempos. Una de sus obras ms emblemticas es el Tartufo. En ella, como en tantas otras, el francs universal supo, como pocos, atacar la pedantera, la ignorancia y la pretenciosidad como bases pblicas de una hipocresa privada. El Tartufo es un canto desgarrador a la manipulacin consciente del poder.

Heine, el ltimo poeta romntico, expres de forma elocuente qu era la hipocresa. La hipocresa, afirmaba, es una mentira performativa, transformadora. Refera que los hipcritas son maestros en predicar agua en pblico mientras a escondidas toman vino. Del mismo modo que se anatematiza en el plpito a los que sucumben a los deseos de la carne y calman sus ansias sexuales en lupanares. O los que instan a no robar y son ladrones de amplia trayectoria. Todos ellos son mentirosos performativos bien alejados de los embustes en legtima defensa o en estado de necesidad.

El falaz presidente del Congreso de los Diputados ha defendido a su correligionario Jos Blanco de las acusaciones que se vierten sobre el Ministro en el caso Campen. Ha hecho gestiones, subraya el adalid de la moral ms cnica. De trfico de influencias o de cohecho, ni por asomo. Bono es de los que se apoyan en los mandamientos de la ley de Dios o de la Iglesia hasta que los intereses particulares imponen sendas que l no admite en otros. Est enormemente satisfecho de lo bien que ha quedado con su compaero de armas polticas.

Por su parte, el pinochesco Blanco asegura que su intervencin en el caso Dorribo tena una clara intencin de crear empleo all donde exista el mnimo resquicio. Que l no se ha lucrado con los taratantos mil euros. Que cmo se le puede calumniar con semejantes infundios. Que l es muy devoto de Santa Brbara y se acuerda de ella, como Dios manda, cuando truena. Que de dimitir, por qu. Eso queda para el corrupto de Camps y la gente del Pp.

La Junta de Andaluca es un nido ovparo y vivparo de hipcritas. Ovparos porque se reproducen por huevos y vivparos porque amamantan a sus cras hasta que llegan a la edad de colocarse a dedo en el sancta sanctorum de los enchufados. La consejera de la presidencia, la seora Mar Moreno, ha declarado, en un alarde tartufesco que supera al personaje de ficcin, que el Ejecutivo de Grin est enormemente satisfecho con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andaluca en la que se refleja que el procedimiento seguido por el Gobierno andaluz para repartir el dinero del fondo de reptiles supone "un desprecio al Derecho y a los trmites exigidos legalmente". Hipcrita ella? Para nada.

En este orden de corrupcin, el seor Rubalcaba ocupa uno de los puestos de renombre. En el debatito televisado, se olvid de los cinco millones de desempleados espaoles para atacar el programa de Rajoy cuando, si los espaoles lo legitiman, se convierta en presidente del Gobierno espaol. Est muy preocupado por lo que ha de suceder y ahoga en lava volcnica la podredumbre que l y su ntimo Zapatero han producido.

La lista de triunfadores de la hipocresa ms vomitiva sera interminable. Permtanme que termine con Machado: El nico vicio que no puede perdonarse es la hipocresa. El arrepentimiento del hipcrita es de por s la hipocresa. Alfonso Guerra es el dios tartufo. Lo que ha dicho sobre la juez Alaya le descalifica per saecula saeculorum.

Una buena manta todo lo tapa. Durante un tiempo. Hasta que el grosor de lo escondido comienza a escamar. O cuando la pituitaria husmea olores poco gratos. O cuando la abundancia de abrigos levanta fundadas sospechas. O cuando los mantas de la ocultacin se lan la manta a la cabeza y cometen errores a manta. La manta de palos que les espera. En esos extremos de prepotencia e impunidad, alguien comienza a tirar de la manta. La manta.

La manta de golfos que manipula el gobierno andaluz ha nombrado a dedo a una manta de amigos, familiares y enchufados de estirpe ideolgica. Los ms mantas. A mantazo limpio. A manotazo sucio. La tropa de Grin necesita hormigas soldado dciles para taponar los agujeros del queso rodo por las ratas. Despus de los latigazos morales del Tribunal Superior de Justicia de Andaluca, el Supremo ha aumentado el sonrojo. Ms de un centenar de altos cargos de la Junta han sido anulados. Los magistrados han entendido que el sistema de libre designacin debe ser excepcional y motivado, a fin de no apartarse del camino que seala la ley. En este caso, los abogados de la Junta no podrn recurrir la sentencia porque es tan firme como dura la cara de sus patronos. De risa lo que a esta estirpe de mangones les importa la ley o la justicia. De risa y de llanto.

El enchufe es la conexin de la manta a la electricidad. A veces, la manta da calambres y en ocasiones, el susto es bastante mayor. Nadie crea, sin embargo, que las condenas variarn los sentimientos y que la contricin har acto de presencia. El nepotismo y el favoritismo forman parte de la identidad ms ancestral de las bandas mafiosas. Los padrinos son muchos y los sicarios, multitud de arrastrados.

El Titanic de la corrupcin no soporta el peso de tantas mantas ni el lastre de mantas tan malos. Por mucho que Grin arengue a su ejrcito de chupaores para contener la ola conservadora, su discurso caer en el barrizal de su saliva intil. Ni el mitin de Felipe y Alfonso revolver la decisin de millones de agraviados y vilipendiados por las hordas del huno RubalcAtila. No hay encuestas remontables a estas alturas del curso electoral. Salvo que el chispazo intencionado en la manta gigante que cubre la piel de toro, prenda fuego en cortinas, muebles y dems enseres combustibles. Una catstrofe salvara al terrorista del ostracismo que le aguarda.

La manta se cierne sobre millones de cabezas. Si no pueden tapar, asfixiarn. En caso de varapalo judicial, a iniciar de nuevo el procedimiento. No cejarn en su intento malvado de convertir el vergel en un baldo. Amenazan con recortes y tijeras cuando ellos podan con hachas y motosierras. Coaccionan a la ciudadana con mensajes de una prosperidad imposible. Son impermeables a la angustia del paro y a la cultura de la libertad. La gruesa y confortable manta que les cubre les aisla del mundo real. Desde su palacio de invierno, al calor de su lujo y de su espacio vital, miran entre sonrientes y divinos a la muchedumbre que se agolpa al fuego de las candelas combatiendo el frio inmisericorde que penetra entres sus falcas carnes.

Despus, se lamentarn del estallido social. Propondrn a la derecha para ser quemada en la pira. La desvergenza tiene gnero femenino. Como la Junta. La manta admite la ambigedad. Lo que no es cuestionable es que Grin y los suyos estn consumiendo al pas en la lumbre de sus chimeneas particulares de sus mansiones de seoritos.

Destapemos la manta. Antes y despus. De seguir gobernando estos impresentables, no quedar ladrillo sobre ladrillo en el edificio institucional de Andaluca. Mantas fuera. Todos y todas. Mulillas de arrastre para los revolcados, postrados, genuflexos, envilecidos, humillados, lameculos y besapis.

Desnuda. La izquierda. Del eurocomunismo de Berlinguer a la globalzurda de Lara. De la izquierda posible a la desunida e improbable izquierda. Un salto atrs en la calidad. Lo de Lara es de traca verbenera. Discpulo del ms intransigente Gramsci, reniega del maestro y levanta barricadas contra la iglesia catlica. Toma posiciones jacobinas pero no es sino un Robespierre de opereta. La nica guillotina que se abatir sobre su cuello es la ranura de las urnas veintenovembrinas. Vive en democracia pero echa de menos las checas y los gulags al ms puro estilo sovitico. Se pasa el derecho fundamental a la igualdad por la bufanda de su gaote a lo Valderas.

A nuevos tiempos, recursos distintos. El siglo XXI va a reproducir clichs decimonnicos. Las libertades huyen de la sociedad al ritmo del felipismo y del zapaterismo ms atroces. Los amigos de los terroristas de Estado y los socios del cordn sanitario contra la derecha muestran sus partes ntimas llenas de llagas. Nada queda de la herencia de Marchais. Lo mismo que de la sociedad comn de Carrillo. Estertores de una poltica que so con cambiar dictaduras por democracias sin saber cmo. Experiencias dolientes que se deslizaron por la pendiente de su demagogia insana.

La izquierda espaola est desnuda de valores. Mucho ruido y en vez de nueces, cscaras. La alianza con el poder ha arrancado el velo de sus heridas. No hay cicatrices. S, y mucha, pus. El tripartito cataln rompe aguas e inunda de subvenciones a Roures. El rubalcabismo cose a todo trapo el himen de la decencia mil veces desflorado. Zapatero acude a su funeral en busca del llanto de algn distrado o de sus beneficiados. Eguiguren concede canonjas a los verdugos y abre fosas a las vctimas. Llamazares se coloca las ropas talares de la secta a la que ha de adherirse en breve. El Papa Guerra se prende la tiara capitalista con la fuerza del iluminado. Los sindicatos del paro disfrutan del festn de los empresarios ms despiadados. Es la izquierda, estpidos. La izquierda que prefiere la carroa del amo antes que el pan fresco del trabajador.

La justicia se deja en manos de sicarios. A la educacin pblica acuden los hijos de la derecha y de la izquierda pobres porque los vstagos de los ricos de izquierda ingresan, sabihondos, en los salones de la privada. La sanidad padece los excesos de aos de rapia y compadreo. Los servicios sociales se derrumban de forma paralela al incremento del paro. La cultura del esfuerzo que los funcionarios lideran se escurre por los sumideros de los cantos de la cigarra ms molesta. Persiguen una banca pblica quienes abominan del capital y quienes siembran de enchufismo las instituciones. Asaltan las televisiones de las Autonomas pero desdean los peridicos pblicos a sabiendas de que la civilizacin de la izquierda pasa por la imagen y por la palabra vociferada pero no por la lectura silenciosa. La SER, el Pas y dems portavoces del poder izquierdoso silenciaban antes los males de los bancos entregados.

Treinta aos de izquierdas en Andaluca han trado miseria moral y econmica a la tierra de califas y tartesios. Chaves y Valderas han roto los vnculos del poder con el pueblo. En vez de lazos, grilletes. En lugar de trabajo, desempleo. No hay igualdad de oportunidades pero s conveniencia de discriminaciones. Se cierran empresas pero se unta a administradores. Corrompen lo que tocan en la garanta de su impunidad. Los cargos pblicos devienen banderas piratas.

En las elecciones que estn al venir, los ciudadanos coincidirn en el destino de su voto. Les pido que observen las desnudeces de los partidos que se dicen de izquierdas. Despojados de su ropa, muestran la realidad de su cuerpo marcado por aos de fiestas, borracheras y orgas. De ah la crisis. La crisis econmica. La crisis de valores. Analicen a la izquierda desnuda. Luego, voten. En conciencia.

Jos Luis Rodrguez Zapatero reconoce en un mitin de precampaa que se siente "el principal responsable ante la falta de trabajo". Tan nostlgico y dbil se mostr el todava presidente del desgobierno de Espaa, que no dud en abrazarse, hasta dos veces, al ministro Don Pepe Blanco, el del caso Dorribo/Derribo. Hasta dnde alcanzan la desesperanza, la inquietud y el miedo.

ZP se siente responsable y, sin embargo, no responde ni por la ruina y el paro ni por los ineptos que coloc dentro de su gabinete presidencial. Se siente responsable y el zangolotino seor no ha puesto cuidado ni atencin en lo que ha hecho o ha decidido no hacer. Se siente responsable y ni ha dirigido ni vigilado las tareas a l encomendadas por la ley. Se siente responsable y ni piensa restituir, reparar o indemnizar por las consecuencias de su delito poltico. Por el contrario, espera con ciertas ganas su definitiva destitucin para dedicarse a menesteres cuyas consecuencias se extiendan nicamente a la esfera de su persona y/o de su familia ms prxima. Para responsables como este individuo o como su abrazado/abrasado Blanco, prefiero irresponsables que paguen por sus trampas.

En su dispora de la poltica estatal, el descabalgado seor de las incivilizaciones sigue dejando ros de sangre. El paro alcanz las cotas ms altas que contemplaron los siglos. La cohesin territorial boquea y agoniza. Mares de chapapote de deuda ennegrecen el futuro de la nacin. La corrupcin institucional psoecialista despedaza los valores patrios y dinamita el Estado de derecho. El terrorismo ha impuesto sus condiciones al Gobierno rendido. Siete aos de vacas flacas han seguido, ay Jos, a ocho aos de vacas engordadas por un Aznar trabajador, serio y riguroso. Toca rehacer lo que algunos canallas han derrumbado.

Difcil tarea. El Banco de Espaa advierte la posibilidad de recesin. El ligersimo avance en el consumo de los hogares y en la inversin de las empresas no compensan, ni de lejos, el recorte del gasto pblico. Ni siquiera el turismo sirve como tabla de salvacin. Aumenta el desempleo, se seca el crdito y se pierde el poder adquisitivo de las familias. El incremento del nmero de subsidiados da al traste con la recuperacin del consumo y de la demanda interna. Si a esto unimos el alza de la morosidad, quin va a tirar del carro de la economa. La cuestin no puede simplicarse a la dicotoma austeridad s o no. Ni impuestos no o s. O exportaciones ms o menos.

La solucin al problema comienza por determinar cul es el dilema. El enigma no es sino un acertijo bien fcil: la responsabilidad de Zapatero en el desaguisado infernal que vivimos. Las expectativas forman parte de la dinmica de cualquier economa. La sustitucin del leons de Valladolid es prioritaria. Junto a l deben largarse al destierro la banda de sinvergenzas polticos que le han acompaado en esta razzia maligna que ha arrasado a Espaa. Entonces, se ver que el tnel tiene fin. A partir de esa visin, advendr la confianza. Ya se sabe: la fe mueve montaas. Zapatero no puede liderar sino una turbamulta despendolada. Hace falta un nuevo jefe. Lbranos, seor, de Don Alfreddo, a quien no creo.

Por oposicin a accesorio, Zapatero es el principal, el esencial, el fundamental responsable de la gravsima situacin social, econmica, poltica y cultural de Espaa. Tiene que irse. Por el bien de todos, que se vaya. Si no a la crcel, destino sobre el que debiera reflexionarse tras un proceso garantstico, s al ostracismo. All donde no pueda hacer ms dao el Joker de Batman. Ni el cara de avaro y usurero.

A diferencia de su acepcin primigenia, distincin o elegancia, hoy da el artisteo se cataloga en virtud de su cotizacin en programas ante el pblico. Las televisiones privadas carecen de finura y estilo y esta carencia acrece conforme cultivan el morbo social como modus vivendi. Me da igual la tele de Berlusconi que la de Lara, la del cinco que la del tres. En cuanto a la que fuera de Polanco y a la que manipula Roures, el cach se diluye entre los cuatro hongos de los seis polticos ms infames de la izquierda burguesa. La una y la dos se suman a las autonmicas en bajarse al moro para buscar la droga ms gubernamental.

El share manda y marca los tiempos. Da igual que la imagen repugne. Lo que importa es que la audiencia engorde. Los crmenes son el gran comedero de programas de ocio que hacen del suceso sangriento el descanso espiritual de sus productores. Nauseabunda la entrevista de Jordi Gonzlez en La Noria de T-5 a la mam de El Cuco. La seora ya tiene bastante con lo que es. No se puede esperar de semejante personaje alienacin distinta a la que consume su humanidad marginal. Adems, no va de otra cosa. Es y est y a cobrar. La disquisicin tica recae sobre el conductor del espacio televisivo. El seor se postula como sello de una progresa social y la pantalla arroja la figura de un pillo de voz meliflua que vende bajezas a una multitud ansiosa de ruindades ajenas. A fin de no ver las propias, se consuelan con las vilezas del lumpen. Los mercaderes del templo vuelven a hacer su agosto entre las tripas de los ms necesitados.

El cach de la mam del delincuente subir a poco que prometa decir tres ideas que silenci en el primer asalto. Y as sucesivamente. El seor Jordi Gonzlez oficia de predicador pero sus ojos delatan su afn por rellenar la cartera y el cepillo. A su lado, dos o tres dizque periodistas de la nada que, lejos de informar formando, deforman engaando. Suelen ser primeros espadas de los medios zapateristas. El barroco vuelve a tomar cuerpo en las iglesias y en los camposantos, entre las ruinas del bombardeo rosa y a partir de los incendios provocados por sicarios de don Capone.

La nia Mariluz, la adolescente Marta, los chiquillos onubenses desaparecidos, todos ellos son tratados como mercancas narcticas que despiertan neuronas de placer dormido, a sabiendas de que se habla de menores, de sentimientos profundos y de repugnantes mensajes cargados de malignidad. Nada comparable el asco que me producen los perpetradores de esta basura de programas con la doctrina socialista que dicen amparar. Constituyen el contrapunto de lo que quieren y de lo que no desean. Persiguen aparecer como padres de una moral de la redencin y rechazan esa aparicin si la redencin no viene cargada de fajos de billetes.

Los que se lucran son los vicarios de los programas basura. Los delincuentes invitados o sus familiares slo cobran una parte pequesima por prestarse a protagonizar la sesin doble diaria del escndalo. La proliferacin de reality show trae causa de la generacin de estircol suficiente para los espectculos de opinantes, debatientes y macarras calvos o de medio pelo que se erigen en hroes modernos de nuestros das. A mayor analfabetismo y vocero, ms alto el ndice de atraccin. En la economa de mercado, la ley de la oferta y de la demanda sigue bien vigente. La continuidad de estos espectculos babosos depende, en exclusiva, de los ciudadanos que los sintonizan. Cuando se produce coincidencia de ideas y opiniones, adviene el xito. Por mucho que, en pblico, todos nieguen la contemplacin de la mugre.

Los telepredicadores hallan su asiento catedralicio en la televisin de los Jorge. Ambos tienen en comn ciertos rasgos que les hacen triunfar en la sociedad actual. Sonrientes y beatficos despachan vicios a precio de oro. Su cach se eleva hasta las calderas del infierno que, por arte de magia, ellos han situado donde antes se encontraba el cielo. Sin embargo, su distincin profesional y humana descansa en la paz del humus. Los pobres se creen ricos. Menos share y ms respeto.

La presente es una sencilla crtica fruto de la libertad de expresin. En modo alguno, pretendo despreciar ni escupir ni perseguir a don Jordi y dems repartidores de carnets de demcratas.

Doa Elena es peletera. De trono. Alemania, Japn o Alemania han ovacionado sus pasarelas. Mujer rica, se conoce su cercana a Felipe Gonzlez y a toda su troupe. Vive bien y se relaciona mejor. A la hora del dinero, que se quiten las ideologas. De la pana al visn en un vertiginoso cambio de chaqueta. Benarroch es la maestra de ceremonias de la fiesta de la confusin. Banqueros y menesterosos de la poltica toman un cocktail junto con los cmicos de la compaa de Almodvar. El director de cine es tan de izquierdas que siempre le entran por el mismo sitio. Igual que la Preysler. Gente de carnet y posibles.

Una psoecialista de gratis total y de ministra fatal gusta asimismo de formar parte de esta farndula de la riqueza y del pavoneo. La aristocracia del pueblo llano viste pieles en privado. No se muestran en cueros pero s en pellejos. Pellejos morales. El presidente del Gal no pudo acudir a la fiesta. Tanta pana pesa mucho. S estuvo su actual compaera. El Madrid del lujo y del pijero se concentra en salones de moda. En la era de los Borbones, los nobles hacen como si fueran plebe y la chusma se cree, por un rato, parte de los apellidos ilustres. Cretinos de marca y vitola. En el mundanal ruido, el gran Gabilondo. No el ministro. El serhermano. El urdidor de patraas como la de los paales de los terroristas suicidas. El hombre de arrogante aspecto y de desmadejado espritu.

Cosas de casa rica. Casa de cosas pobres. Gente sensible y minuciosa como la orfebrera que disea el exvaquero de Dos Hermanas. Marcan tendencia y se dejan acunar por la jactancia del poseedor. A la fiestecita no estn invitados Rajoy o Aznar. No cuadran en el ambiente de jolgorio y de estudiado descuido de los presentes. Demasiado serios y coherentes para aquella parafernalia de seores, bufones y busconas. La gente de derecha vive de su trabajo y de su empresa. Crean empleo y esperanzas. Pieza a pieza y nudo a nudo construyen su proyecto. Doa Benarroch no se siente a gusto entre la burguesa emprendedora y capaz. Sus clientes forman parte del universo de la riqueza del moo.

El sarao est servido. La diseadora de pieles modela joyas. Trata de no ostentar y sin embargo el lujo deslumbra. Los ecologistas no estn. Tampoco se les espera. Miles de animalitos han muerto para satisfacer a los empresarios que engordan sus cuentas a costa de su piel. Algunos son taurfobos y sacian su gula con el pat de la oca predilecta. La piel engancha. Si hay que sacrselas a tiras, incluso si estn vivos. Que sufran los animales. Pero que nadie vea la masacre. Ojos que no ven. Granjas del horror. El real de la feria de la piel se asienta en Benarroch. Don Felipe est presente. Y los de la ceja no se pierden el evento de la hipocresa.

Los chaqueteros son seres serviles y aduladores que cambian al comps de su conveniencia. Cuando el salto es muy brusco, el problema se acrecienta. De la pana campesina a la piel cortesana, hay todo un abismo. Felipe Gonzlez cubre el precipicio con lianas de oro en forma de joyas.

ISE. El ente/engendro pblico de Andaluca se conoce como ISE. Las siglas responden, bastante mal por cierto, a la Infraestructuras y Servicios Educativos de la Junta. Se trata de una de las famosas Agencias Pblicas Empresariales que forman parte del entramado organizado por la tropa de Chaves para escapar del control del Derecho Administrativo por ms que se adscriba a la Consejera de Educacin. Goza el engendro/ente de personalidad y capacidad jurdicas y comenz sus malhaceres hace media docena de aos. Si me preguntan que a qu se dedica en realidad, mi respuesta es clara: a hacer lo que hasta antes de 2005 realizaban los funcionarios de las Delegaciones de Educacin. Con la diferencia que de tres o cuatro empleados pblicos se ha pasado a una montonera de enchufados. Y con el agravante de que los contratos y convenios pueden escapar a la vigilancia de la propia Administracin.

El Ente/Engendro vena precedido de bastante mala fama. La fotografa de una profesora y de unos nios sentados en el suelo de un aula desnuda de pupitres y dems mobiliario indispensable en la escuela, ha sido la coronacin de su bien labrado desprestigio. O sea, el Ente mal engendrado ni adquiere el equipamiento docente ni contrata como es debido las instalaciones necesarias para que los nios y sus profesores realicen sus deberes en el marco de un centro educativo normalito. Hala, todos al suelo. Y como no les gusta la fotito, lejos de decir la verdad, pues toca arremeter contra la fotgrafa. Ya les digo, hablar de vergenza en la poltica educativa andaluza es como pedirle a los ministros psoecialistas que dejen de mentir en vsperas de las elecciones. Un imposible metafsico porque la mendacidad forma parte de su esencia y ni en perodo electoral ni fuera de l es posible la sinceridad en esta jarca de impdicos.

El Ente/Engendro constituye todo un sntoma del deterioro del sistema educativo andaluz. Fracaso escolar galopante, deterioro de la convivencia escolar, incremento del absentismo, cmulo de agresiones sufridas por el profesorado. Cosa fina. El Consejero De la Chica debe estar contento. Como heredero de una de las mayores fortunas de la Autonoma, asiste impvido e incluso sonriente al vertiginoso ascenso del paro juvenil y al desmoronamiento de los pilares sociales. En la cspide de la corrupcin, su concepcin dogmtica y patrimonialista de la Educacin.

Lejos de dimitir e irse con la banda a otra parte, De la Chica destituye al irresponsable -ahora se entera de su ineptitud- y nombra como directora general del Ente/Engendro a una seora que, a tenor de su curriculum, no es economista ni licenciada en direccin de empresas ni experta en temas de gestin de recursos humanos. S es, y con ser mucho no basta para este desempeo, maestra de Infantil y Primaria. De lo que no cabe duda es de su adscripcin al Partido/Secta. Si no, de qu y de cundo. Igualico que su Consejero. Con estos mimbres, qu vamos a pedir al cesto de la enseanza pblica en nuestra Andaluca natal y de adopcin.

No pretendo hacer un catlogo de centros pblicos faltos de las infraestructuras mnimas. Sera tan extenso que trascendera la dimensin del presente artculo. Les voy a referir un ejemplo sin expresar el nombre del Centro docente. En verano el calor es tan agobiante como terrible el frio que invade sus paredes en invierno. Los departamentos no reciben dinero ni para comprar los elementos imprescindibles para su funcionamiento. De no ser por la calidad extraordinaria de su claustro de profesores y de su equipo directivo, ese Centro estara, a da de la fecha, cerrado. Gracias a sus profesionales, abre todos los das.

Y el Ente/Engendro? ISE. Ignorantes. Serviles. E... Pongan ustedes el epteto, s el epteto, que les guste. No se priven. Bastantes privaciones padecen nuestros profesores y alumnos.

Calidad suprema. Como el turrn. Blanco es supremo. El Supremo espera a Blanco. Mantiene su presuncin de inocencia pero se halla en el turno de espera del Alto Tribunal. El refrn castellano debi inspirarse en cierta gentuza para glosar aquello de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si, adems de embustero, es un demagogo coercitivo, pues se desemboca necesariamente en los gobiernos del Psoe. Dentro de la catalogacin global de stos, en dos de sus ms celebrrimos ministros: Rubalcaba y Blanco. Par de hachas.

Filtraciones del sumario dan por sentado que las acusaciones a Pepe Blanco tienen base amplia y slida. Su querido primo telefone al todava portavoz del Ejecutivo de Espaa para propiciar una entrevista con el empresario gallego. Con portavoces como el presente, el primer poder de esta democracia vergonzante debiera calificarse de Ejecutor y no de Ejecutivo. En una gasolinera puso su despacho oficial el trepa lucense. Como si su Ministerio careciese de sedes oficiales para atender las solicitudes de los ciudadanos. Ah, en un surtidor de carburante, previo pago, el Ministro de Autofomento recibi posibles coimas. Ejemplar el mozo de estoques.

Despacio. Despacito. Que Blanco es aforado. Que a l no le puede juzgar una juez cualquiera. Los diputados disfrutan de un fuero que les evita la comparacin judicial con el resto del pueblo. Son como el turrn, bien duro, supremo. A esto hay que agregar lo que se cuece entre bambalinas de la Fiscala. En este sentido, se dice que Conde-Pumpido ya est medrando a fin de convencer, ejem, a la seora Estela San Jos para que ordene nuevas pruebas y, de esta manera, prolongar las investigaciones hasta despus de las elecciones del veinte de noviembre. Don Cndido es de los que confunden poder con autoridad y se queda tan ancho con su moralidad capilar. Mujer, que Blanco es amigo y cmo vas a permitir un escndalo de estas dimensiones a medio mes de la cita con las urnas. Mujer.

Blanco, ese hombre, mujer, sigue sin querellarse con nadie. Ni una simple denuncia. En la comisara de la esquina. No le hace falta ni abogado. O un escrito ante el Fiscal. Qu va. Le queman los papeles. Son como boomerangs que se vuelven contra l por aquello de la exceptio veritatis. Es como el efecto foehn. La topografa de Blanco es popografa y la descomposicin intestinal obliga a su masa de poder a subir en busca del favor de las alturas terrenas y celestiales, hasta que se condensa el vaho de su ansiedad contenida y se precipita en forma de lgrimas bajo el diluvio. No sea cagueta, seor ministro. El pavor desmedido conduce a diarreas incontroladas.

Es el sino de estas izquierdas falsas como judas genuinos y como jess apcrifos. Encima el muchachito se sirve respaldar al irresponsable Zapatero y se atreve a criticar a su compaero de juergas griegas, el seor Papandreu. Para una decisin correcta que toma el presidente heleno, la del referndum, lo pone de chupa de dmine. Al menos esta vez, la democracia es representativa en la Hlade. El pueblo decidir algo ms que si aprueba, o no, el rescate. Los griegos determinarn si pueden seguir instalados en un sistema en el que reina la corrupcin institucional, en el que los presupuestos se falsean a ritmo de sirtaki, donde las pensiones y los impuestos se dirigen por la senda del fraude ms despendolado, o en el que el cohecho en los cargos pblicos es tan corriente como el almorzar y donde las reformas laborales tienen como norte el larriano vuelva usted maana. Pepe Blanco compendia los pecados mortales de la poltica griega. Papandreu se ha frenado en seco. Tarde pero bien. Blanco arrastrar por las plazas su penosa agona.

Blanco, no. Erre que erre. La leninista consigna del resiste y vence se hace carne en la estrategia anticarcelaria del artista de Palas de Rey. Se esconde tras gigantescos valladares. Ya veremos cmo se corta este duro turrn, si ante el Supremo o se va a quedar en producto de feria.

Una nueva ceja para un no renovado arco superciliar. Las cosas ruedan tan mal a Rubalcaba que, adems de Gonzlez y Guerra, la penltima legin de jubilatas del Psoe ha entrado en liza para buscar votos extraviados. Un grupo de veinte o treinta artistas de medios indefinidos han creado una nueva plataforma electoral. Despus de una vida postrados ante el poder de la izquierda de lata, los pensionistas de oro siguen amarrados al duro banco de su galera felipista. No cruzan el mar ni vuelan pero ansan un minuto del fulgor perdido. Se hacen llamar Ojal. Ojal que suceda, corean. Cmo que a quin apoyan. A Rubalcaba. Cela va sans dire, que dicen los franceses. Por supuesto.

Cantan a la alegra. Al menos eso proclaman. La alegra de la orga pantagrulica con la que Felipe, Zapatero y el ubicuo don Alfreddo les ha regalado durante aos de subvenciones. A falta de ideas innovadoras, regreso a lo retro. La moda tiene ese diezmo. Entre los figurantes de la ensima farsa publicitaria, dos nombres. Uno, Rosa Mara Mateo. Otro, Federico Mayor Zaragoza. Junto a ellos, los hinchas de la rive gauche de los ms exquisitos

La plataforma Ojal ha manifestado su apoyo a Rubalcaba por ser el lder progresista ms fiable y ms capacitado para dirigir Espaa. Fiable como una hiena cuya sonrisa no es explicable si tenemos en cuenta que se alimenta de carroa. Y capacitado como ZP, cuyo rictus bucal es justificable cada vez que se acuerda de cmo ha dejado al pas. Lo de estos espaoles es para hacrselo mirar. Ms que sobre una plataforma se han elevado sobre un podio de tan frgil tarima que, a poco que se empujen, amenaza con tragarse sus otrora bien cebados cuerpos. Ojal es una peana sin santos. Un andamiaje sin albailes. Una causa sin rebeldes. Un programa sin horizontes. Un transbordador al pasado ms desastroso.

Estn desesperados. No concilian el sueo. Sustantivan la victoria democrtica del PP como plebiscito del miedo. Desprecian la verdad. La ciudadana se va a limitar a pulsar el botn del pnico. Horror al vaco de valores y de esperanzas. La herencia de Rubalcaba travestido de Zapatero trasciende las ideologas. Es cuestin de vida o muerte. Trasunto de empleo o de paro. Contenido de deuda a la griega o de corrupcin a la calabresa. Fondo de reptiles de EREs andaluces o de espaoles galetarras.

Me da que los del Ojal sufren de angustia vitalicia, que no vital, de exasperacin vital, que no vitalicia, de impaciencia, de afliccin. Conforman un estrado de plaideros y de llorones que cambian las reglas del juego en pleno partido y, derrotados pese a todo, intentan manipular las actas del rbitro.

Todos ellos denotan un vivo deseo de que suceda algo. Ese algo, si es Rubalcaba o su pandilla, sera ms pernicioso para Espaa que dejar a Otegi en la presidencia del pas o recolocar a Barrionuevo y Vera al frente del Ministerio del Interior. Ojal suceda lo contrario de lo que esta muchachada anda cocinando. Ojal. Lo contrario.

El libro del Apocalipsis es el ltimo de los que componen el Nuevo Testamento. Es la Nueva Alianza que forma parte de la Biblia cristiana. Se cree que fue escrito en el siglo I coincidiendo con las cruentas persecuciones de Domiciano. El Apocalipsis habla de siete sellos y de cuatro jinetes. La cuestin es la filosofa de la existencia. La muerte, el hambre, la enfermedad y la muerte nos hacen plantear hechos trgicos que afectan a nuestras creencias personales. Entre los sellos, el fanatismo religioso. Para los cristianos, la fe capaz de soportar las angustias de un mundo hostil.

El jinete del cuarto caballo tena por nombre Muerte. Segua a la Muerte el Hades, la morada de los espritus tras la muerte. Es fe. O sea, una proposicin ni evidente ni demostrada pero que se acepta porque no existe otro principio al que podamos referirnos. Por consiguiente, la fe hace crecer una fuerza interior que mezcla voluntad, esperanza y creencia en la autoridad directa de alguien. Ah est y ah queda. Sin imposiciones ni amenazas. En cualquier caso, la fe no es una fuerza bruta exenta de directrices racionales. En la Carta a los Hebreos, se define la fe como la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve.

En 1989 cay el muro de Berln. El muro alemn era un smbolo de divisin entre dos bloques irreconciliables. El muro se derrumb y no se derram sangre. Como afirmaba Benedicto XVI, la voluntad de ser libres es ms fuerte que el miedo a la violencia. La violencia en la historia ha tenido muchas veces su asiento en la fe cristiana. Sin embargo, esta fe es fruto de una interpretacin abusiva. Se produce cuando el ser humano deja de reconocer normas y jueces por encima de su propia autosuficiencia. La verdadera naturaleza de la fe huye de la guerra pero no hace ascos a la razn.

Abjurar de la espiritualidad es renegar de la humanidad. Hoy se conmemora en gran parte del mundo el da de los muertos. La teologa es autntica cuando se considera como ciencia que se interroga sobre la razn de la fe. El atesmo ms feroz debe preguntarse las razones de su hostilidad. El culto a los muertos es algo ms que un acto de fe y ms que una liturgia religiosa. La fiesta, de origen pagano, no es una exclusividad del cristianismo. Hunde sus races en las civilizaciones ms antiguas.

Acaso la desidia ante Dios sea paralela a la apata emocional. De tan cercanas las calamidades, de tan acostumbrados a la muerte de la inocencia y a los horrores de la guerra, los hombres hemos credo que el ser supremo est en nosotros mismos. Salvo cuando la parca acecha y se desmorona su fortaleza. Entonces todos se acuerdan de Santa Brbara.

San Tito fue obispo. Compaero de Paulo de Tarso. No aludo, sin embargo, al personaje cristiano. S apunto al diminutivo plural de santo. Santitos. En la acepcin que quieran. Que buenos, beatos. Que virtuosos, venerables. Que inmaculados, puros. Que dibujos, vietas. Que imgenes, dolos. Que onomstica, fiesta. Que consigna, salvoconducto. Hay para todos.

El da uno de noviembre tenemos una cita con los santos. Celebracin cristiana que todos los aos se materializa en Espaa. Das de reflexin y de morria. Santos que preceden a los muertos. Vidas admirables que no escapan al humus. Se conmemora el nombre de aquellos que no tienen sitio en el santoral. Tosantos, s. Tosantitos, no.

Los santitos son una especie a la que se da de comer aparte. Forman una comunidad de puretas a los que se reconocen mritos y cualidades formales que en nada se compadecen con el fondo de sus almas ni con la bondad de sus acciones. Pasan por bienaventurados pero hacen infelices a parroquias enteras. Alaban la paz pero fomentan acciones blicas. Descansan en hamacas algodonosas entre muchedumbres de famlicos. Dicen indignarse junto a los desvalidos pero pisan alfombras persas de carsimos hoteles. Se presentan como apstoles de los obreros y no son sino iscariotes del sudor de su frente. Santitos.

En un mundo en crisis, imputan a los dems los yerros y las maldades propios. Se apropian lo pblico para su disfrute particular. Doblan sus rodillas ante un Cristo al que crucifican a diario. Dicen una cosa y defienden la contraria. Caras de beatitud ocultas bajo el manto que cort Esquilache. Santitos.

En todas partes se hallan. Cuestin de observarlos. En el clero y en la clase poltica. Dentro de los nobles y entre los villanos. En las cmaras de representacin y en los observatorios carcelarios. Santitos.

Da de fiesta. Que no nos engaen. El reino de los cielos aguarda la llegada de algunos. Los otros se benefician de los loores de la tierra. Muchos se quemarn en los infiernos de Pepe Botero.

Hoy, sin embargo, nos acordaremos de los que, en verdad, han actuado como santos. Como ejemplos. Como modelos a seguir. Estn, o no, canonizados. Se les rinda, o no, culto. Estn, o no, consagrados a Dios. Los que han luchado de verdad por la paz, la igualdad y la libertad. He ah los santos. Los que dicen que han peleado por ellas y, en realidad, se han escondido como ratas, ellos son los santitos. Santitos.

Me lo contaron. Creo los relatos. Dos fuentes distintas para un mismo sujeto y un hecho idntico. Como no puedo contrastar las circunstancias, no referir el nombre del pecador. Me limitar a contar el pecado.

rase una ciudad espaola. Andaluza por ms seas. En ella, el parlante y mangoneante por excelencia era el conocido cacique de un partido poltico de trabajadores. Hombre joven, aprendi casi de nio la carrera. Buenos maestros tuvo. Slida formacin adquiri. Pocos valores pero grandes despreciables cualidades. Malencarado y brutal. Vocinglero y provocador. Tinte fascista en su tez de sonrisa forzada.

Nio bonito criado a la sombra de feo hombre. Patriarca ste de una larga saga de cabecillas polticos sonoros y sonados. Nombra gobernantes y destituye autoridades sin necesidad de motoristas. Una ceja enarcada. Una tos acuciante. Una mirada torva. Una mano que seala. Aleluya. A la calle el interfecto. Elevado el tocado por la mano del diosecillo local. Desde la mansin de la Mojonera. All gestaba desmanes y atizaba ciscos y carbones. All le rendan pleitesa constructores roosos, empresarios mediticos de pesebre alto, profesionales de toda laya que ambicionaban un cargo pblico. Toda la clase meretriz de la baja poltica pasaba por el arco de su puerta.

Qu te contaron, articulista. Al grano. Vern. En esa ciudad de la Andaluca ms pobre y abandonada, haba una Caja. Al frente de ella, un director. Por encima, un Consejo de Administracin. La cspide, ocupada por el poltico designado a dedo por el partido que reparte el bacalao electoral. Nuestro hombre. Ni economista ni abogado ni empresario ni leche. De oficio, su beneficio. Convocatoria. Sesin extraordinaria. Asiste el gran jerifalte. Conduce su lujosa berlina de pijo. El defensor del obrero viste de Armani y se desplaza en Audi cabrio.

Jactancioso, llega tarde. Traspasa la puerta del garaje de la entidad bancaria. Desciende del haiga. Las llaves en la mano, cierra displicente la puerta. Echa una mirada a la reluciente carrocera. Un gesto de indisimulada satisfaccin asoma en su ridcula boca. Echa un vistazo a su peluco de oro. Pulsa el botn del ascensor interior. Entra, triunfante, en el amplio saln de reuniones. Todos le esperan. Preside. El Director de la Caja se le aproxima solcito. Reverente sonrisa. Extiende la mano y le deja caer la llave. Abajo. El coche. Aprcalo.

Se sienta. Qu tal, dice. Perdonadme el retraso. El trabajo, ya sabis. De nuevo el director. La llave, compaero. El coche, en el sitio de preferencia. Preparado para salir. Puo cerrado. Rosa dentro. Comienza otro sainete.

Los que amamos a Catalua no dejamos de admirarla. Es una de las joyas de la corona de Espaa. Destacada en tanto gavilla sobresaliente, son muchos quienes, asimismo, quieren cortar de un tajo su altiva presencia. En el pas de las desigualdades, ser demasiado distinto es un problema aadido. Eso ocurre con Catalua. Es parte de una Espaa de la que algunos quieren separarla mientras otros se empecinan en atarla corto y hacerla cautiva de una mediocridad lacerante. Catalua es historia de Espaa y Espaa no entender jams su historia sin Catalua.

El seor Peces Barba, uno de los paps de la Constitucin, tiene poca gracia y bastante mala leche. El infortunado Comisionado anti-vctimas del terrorismo y defensor de la normalizacin poltica de sumisin a ETA se ha pasado dos pueblos con unos comentarios que, acaso, pretendieran ser jocosos, pero revelan, por el contrario, la poca calidad chistosa del poltico psoecialista. Ha aprovechado para desbarrar su intervencin en el X Congreso Nacional de la Abogaca. Qu risa. Los abogados, sobre todo los catalanes, es que se partan. La majadera pone un piso ms en el castellet de inestable equilibrio en la difcil coyuntura que atraviesa aquella comunidad autnoma. Decir que nos habra ido mejor si Olivares hubiera preferido Portugal a Catalua, es una comicidad de inmersin lingstica a la inversa.

Si tamaa estupidez se hubiera dirigido hacia los vascos, hoy los de Amaiur estaran brindando con champn por el impulso gratis que hacia su ansiada secesin les propina Peces Barba. De referirse a los andaluces, nada pasara. Para eso estn los mastines conmilitones de Grin, para quitar hierro a la memez dialctica. Especial, la carcajada de don Mario Jimnez, que, a no dudar, contraatacara echando vinagre al silencio de Javier Arenas. Torpe el constitucionalista. Muy torpe. No s si los aos han restado lucidez a su proverbial capacidad. O lo mismo que su inteligencia era ms fruto de la propaganda que de factores vectoriales tipo Spearman.

Uno no sabe si su intencin era buena en el sentido de propender a la defensa de la unidad de Espaa, seriamente amenazada por las concesiones de su amigo Zapatero a los mamporreros de la banda etarra. La fractura de la nacin espaola significara el fracaso de Peces Barba y de los redactores de la Carta Magna. Corolario de la metedura de pata fue su alusin a los histricos bombardeos de Barcelona y a la interpretacin de sus derrotas militares como festividades simblicas. Es que los catalanes son muy susceptibles, se queja el prohombre, que no s si chochea o padece algn desvaro pasajero. Hombre, don Gregorio, si sus teoras constitucionalistas son tan acertadas como sus comicidades, mejor que prepare varios volmenes de actualizacin.

Paradigma del bombero pirmano, Peces Barba hace un llamado a la unidad de Espaa. A la vez que prev la oleada fiera que de Vascongadas se aproxima. En su Constitucin hay elementos que previenen hechos como los que se avizoran en la cercana del tiempo. Entre ellos, las fuerzas armadas. Para poner en marcha ese mecanismo, habra que haber evitado jueguecitos como los de Eguiguren, Urkullu, Ibarretxe o Rubalcaba. Si el senior catedrtico habla de la independencia de Portugal, est echando toneladas de lea a la pira vasco-catalana. Una monada de seor. Una nonada. Esta persona es una nonada.

De feria en feria y de mano en mano. As anda el candidato Rubalcaba por los caminos de la Espaa preelectoral. El hombre mira al cielo y no pronostica el chaparrn que habr de soportar. Mercadea votos con dinero del pueblo y celebra fiestas aprovechando el negociete. Ha instalado un gigantesco carrusel en el que montan los amigachos, ha levantado una gran carpa de circo meditico subvencionado y ha suprimido las casetas del tiro al Blanco. Los puestos de dulces y chucheras han sido restringidos porque engordan.

Ayer tocaba La Rioja. Se person, squito incluido, en Logroo. En la capital del vino, vendi su candidatura a las mujeres rurales por un puado de votos. Fiesta pagada a escote por los contribuyentes. Invitaba Medio Ambiente pero se rascaban sus bolsillos los ciudadanos. No tienen cara. As nos van las cosas. El pilln nos ha salido un mucho golferas. Se cuela en las bodas y bautizos a cuenta del tumulto y, encima, se presenta como padre de la novia y padrino del sacramentado. Joya de poltico. Menos escrpulos que el Herodes bblico.

William M. Thackeray escribi su famosa Feria de las vanidades, una obra realista alejada del sentimentalismo de Dickens. En ella, el escritor nos ofrece una descripcin admirable de la debilidad humana, de cmo los seres humanos se arrojan por la pendiente irrefrenable de la degeneracin hasta caer, de forma inexorable, en el abismo de la indolencia sin solucin. La inteligencia y la ambicin entran en liza contra la dulzura y la ingenuidad, transportndonos a la eterna lucha de contrarios que, segn la filosofa epicrea, hace mover al mundo. A este respecto, recreo una alusin de Somerset Maugham: prefiero ser un monstruo de perversidad que un monstruo de estupidez. El feriante Rubalcaba tiene bien aprendido el discurso. Las intenciones las posea de mucho antes. Frente a la inocencia del pueblo llano, l atraviesa, s, atraviesa, la crueldad del tahr ms descarnado. Su feria no trasciende las fronteras de la diversin. Se encierra entre los muros del fraude.

De la feria de las mujeres de Logroo a la feria del pulpo en Lugo. En el Real de la feria y en la feria internacional del libro. Feriante es el que vive de las ferias. Feriado el que disfruta de ellas. Feriante y feriado candidato. No en vano, los cubanos conjugan el verbo feriar para designar la accin de quienes dilapidan los bienes, especialmente el dinero. El problema es que Rubalcaba derrocha el patrimonio del pueblo y guarda celosamente, bajo mil candados, el propio peculio.

El envanecimiento de la feria se forja en la arrogancia del mercader. Conoce el comerciante que las cosas de este mundo fenecen al ritmo trepidante en que el mercadillo caduca su estancia ac y acull. Cuestin de das. Al cabo, se cambia de paraje y nuevo pblico para las mismas ventas. La feria es una representacin vana, una fantasa, una ilusin. Engredo y soberbio, don Alfreddo nos ofrece idntico drama, a la misma hora, con idnticos personajes, en el teatro nico de esta aldea global. Todos conocen el desenlace. Resta por adivinar el nmero de incautos que sucumbirn a la florida mentira del asustaviejas y del espantanios. En ese terreno, advienen las encuestas. Pero esa es otra feria. Como distinta es la feria que se erige dos horas despus del escrutinio.

La gran feria es la declaracin oficial de los resultados. En ella, los ms abatidos argumentarn los xitos de su fracaso estrepitoso. Reirn de amargura y celebrarn el dulce sabor de su derrota. Ah estamos.

A vueltas con el carro de las bombas. Rediez. Puede resultar tedioso. Cargante. Pero tantas veces acude el cntaro a la fuente que, al final, se rompe. El comunicado de falsa paz que traslada ETA al pueblo espaol es una mano al Psoe para que no se estrelle en el precipicio electoral. Una banda de asesinos y de torturadores no presta sino a un inters usurero y mafioso. A cambio de qu, pues, la ayuda cuando su prctica es echar la mano al cuello. He ah el meollo de la apoyatura.

La nueva marca blanca del secesionismo etarra se llama Amaiur. Su compromiso primero es Euskal Herria. Y el segundo. Y el tercero. Y as. Es la nacin vasca que persigue ser duea de su futuro. El PNV no pasa de la tercera marcha en la carrera de la independencia. Se sabe. Amaiur es la marcha sexta. La paz es una condicin impuesta. Se mantiene si hay contraprestacin. Mientras la muchachada del Psoe sucumbe a la extorsin, las juventudes de Segi apuestan por no quemar autobuses. O el zapaterismo rubalcabista respeta la palabra de los vascos o la mano se abre y deja caer el paquete. La normalizacin poltica es, en el cerebro perturbado de estos criminales, la rendicin de las fuerzas democrticas.

El ministro Caamao, de Justicia nombrado, ya les ha dicho que, por favor, no les suelten. Que las listas de Amaiur no sern impugnadas. Que decenas de etarras presos van a abandonar en breve las prisiones. Que no suelten. Que descartan, por ahora, una ley de amnista pero que todo se andar si ellos conservan La Moncloa. Que, paso a paso. Hoy, a tomar por saco la doctrina Parot. Maana, algunos indultos finos. Pasado, excarcelaciones masivas por epidemia de enfermedades terminales de los etarras o de las madres que, sin culpa, los parieron. Que la Audiencia Nacional pasar a la historia. Que lo del iluminado Otegi es cuestin de tiempo. Que el futuro lehendakari ver muy pronto la luz de la resurreccin. Que las vctimas se jodern, como est mandado. Que el Pp acabar comiendo del cazo porque no tiene los relicarios precisos para oponerse.

Urkullu se ha montado en el "formulauno" de Iaki Antigedad. Colocada la semilla en el trasero de don Jos Luis ZP, la flor crecer en breve. Se apuntan a un bombardeo ideolgico con tal de romper el Estado espaol. Patxi Lpez tiene los das contados. Basagoiti tropieza con una frecuencia que estremece. Las fichas se mueven en el mismo sentido. Todos reman en torno a la meta de la secesin. Todos.

La poltica penitenciaria est marcando el ritmo. Por cada preso de ETA que se beneficie de la paz unilateral, un mes menos de unidad de Espaa. Calculen. Tantos criminales terroristas en la crcel, a la Espaa constitucional no le quedan tres meses de telediarios. La balcanizacin del pas nos echa su aliento. Elijan. O Espaa constitucional sin paz o Espaa sin Constitucin.

Julen Agirre, pseudnimo de Eva Forest, public un libro, Operacin Ogro, sobre la preparacin y ejecucin del atentado contra el almirante Luis Carrero Blanco, delfn de Francisco Franco. Fue ETA. Lo que no se sabe, aunque se sospecha, es quines fueron los cmplices de la banda terrorista. El cui prodest se dibuja siempre en este tipo de acciones criminales. Entonces, en diciembre de 1973, como en marzo de 2004. La cuestin es dinamitar los obstculos al proceso que algunos pretenden abrir antes que despus. O nunca. Proceso contra un rgimen.

En plena decadencia de la dictadura, el proceso era eliminar la continuidad del franquismo. En el declive de una democracia incapaz de superar su adolescencia, el proceso pasa por lograr la ambicin independentista de los asesinos etarras. Ayer y hoy, la violencia condiciona la vida poltica. Troya delenda est. Los guerreros asaltantes no se esconden en las entraas del caballo de madera. Son ms sutiles y menos arriesgados. Se confunden en las mximas instituciones. Condicionan con sus votos la continuidad de un Gobierno corrupto. Utilizan cabezas de puente mediticas que se inclinan, menesterosos, ante el botn prometido. Se juramentan en el silencio. Esconden como carcaos, cucos y samueles el cuerpo del delito. Niegan hasta la eternidad cual discpulos desdichados de un Lenin ibrico. Fuera el obstculo. Al precio que sea.

La muerte, -muerte, dnde est tu victoria- deja sabores amargos. La violencia estigmatiza las mentes. El pueblo busca en la dialctica verdulera y morbosa del puntopelota o del slvame la vlvula de escape a la ansiedad de su fracaso econmico. La brutalidad fsica es repelida de consuno por votantes de derecha y de izquierda. Hoy se vende el matoyluegopido perdn. Las excusas son el blsamo de Fierabras que nada cura pero que para todo sirve. Ya lo recoga magistralmente Cervantes. La neurastenia colectiva de la izquierdona espaola utiliza el potingue para justificar su ineptitud. Los servicios sociales del Estado del Bienestar sufren los recortes sanguinarios de la tropa directiva infame que sigue a Zapatero. Los capitostes de Psoe e Iu, a falta de argumentos asertivos, atacan a la derecha y al catolicismo, ofenden a las vctimas masacradas por los verdugos, tildan de perros rabiosos al conservadurismo que ha de venir y atribuyen a la burguesa tradicional los defectos que, en realidad, sobresalen de los propios injuriadores.

Si la derecha lleva a cabo una verdadera y eficaz poltica social, qu cuarteles permanecen en poder de la izquierda. Si el Pp consigue prosperidad econmica, qu trasunto puede defender la secta de Rubalcaba. Si Rajoy alcanza su objetivo de reducir drsticamente el problema maldito del paro, dnde se coloca la credibilidad de los seguidores de Pablo Iglesias. En democracia, la derecha es la fuerza que construye. En cambio, la izquierdona prostituida es el vendaval que arrasa y saquea. En la dictadura, las cosas funcionaban al revs. Algunos no han superado el Babia que sufrimos durante cuarenta aos. No eran los fascistas quienes vivan mejor con Franco. Eran los que utilizaban el socialismo y el comunismo como coartada quienes se aprovechaban del mar revuelto de la ignorancia y del miedo.

El psoecialismo est obsesionado por controlar el poder. Todos los poderes. El Psoe es uno y trino en su interpretacin terrenal y luciferina. Gobernantes, parlamentarios y jueces forman una pia indisoluble. No hace concesiones a la pluralidad ni siquiera de pensamiento. En su demencia neurtica, quema en la hoguera de la prensa subvencionada a los herejes, cualquiera que sea la faccin en que se encuadren. La ortodoxia del Psoe es la reedicin del Santo Oficio ms perturbado. En aras a no perder ese poder, no dudan en remover cualquier obstculo, incluso el sistema democrtico. Veremos muchas de sus maquinaciones prfidas y malignas de aqu a unos cuantos meses. Porque el rgimen es el del Psoe, hay que triturar cualquier piedrecita que lo haga rechinar. Cuestin de escrpulos.

Pronuncien keigan. Califquenlo en el grupo de los neocons. A partir de su nombre y de su ideologa, vamos situndonos. Kagan defiende una poltica exterior agresiva. Frente a Obama, Bush. Como reaccin al liberalismo, conservadurismo. En contraposicin a la izquierda pusilnime, la derecha ms entera. As es, si as os parece, que deca Luigi Pirandello. Sus tesis son claras. Se les ve venir. Expresan, sin complejos, su aborrecimiento por las formaciones ultras de un extremo al otro del espectro jurdico.

El ejercicio de anlisis de los textos lleva a conclusiones sobresalientes. Fjense en el siguiente ejemplo. La Constitucin espaola de 1978 explicita que Espaa se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autnomas que se constituyan. Por su parte, la Constitucin francesa de 1958 refiere que Francia se divide administrativamente en regiones, departamentos, distritos, cantones, y municipios (o comunas). Entre organizar y dividir hay un mundo de connotaciones. Organizar significa poner algo en orden. Dividir es separar en partes. Caben interpretaciones. Las que quieran. Ah va una. Espaa ordena lo que pudiera ser un dislate. Francia separa lo que ya est bien controlado. Aprecien matices y agreguen comentarios.

Fuente de sabiduras y de experiencias, de todo tipo, es nuestro vecino allende los Pirineos. La Francia de Luis XIV es tambin la Francia de Sarkozy. En medio, la Revolucin de 1780, y las alternancias Imperio-Repblica. Allons enfants. Con una democracia veterana ms que estructurada, la France nos muestra el camino de una ley electoral bien distinta y contraria a la nuestra. La circunscripcin es la base del voto y de la representacin. La vecindad como plataforma impar de la soberana popular. Los diputados al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del Parlamento. El cambio de ley electoral se antoja como bisagra armoniosa de los intereses enfrentados de partidos nacionales y nacionalistas. Bisagra que se ha de colocar con urgencia. Al estilo francs.

Urge modificar las normas y procedimientos que transforman los votos en escaos. Es preciso apuntarse al sistema mayoritario a doble vuelta. Me objetarn que este sistema favorece el bipartidismo. Es posible. Sin embargo, salvo que la corrupcin vuelva a enseorearse de la escena poltica, no se corre el peligro del turnismo caciquil de la Restauracin borbnica. Su gran ventaja, aparte de eliminar las extorsiones de los separatistas, es que el ganador goza de la mayora absoluta, lo cual, lejos de provocar tentaciones totalitarias, abre un horizonte de gran estabilidad poltica. Lo cual no es moco de pavo.

En vez de una vuelta, doble. En dos momentos. La dispersin ideolgica hace prcticamente imposible la mayora absoluta en la primera vuelta. Los resultados primeros auspiciarn alianzas posteriores y la presencia multipartidista se materializar en un voto til que se entregar a la formacin ms potente. Se garantizara, as, una representatividad mayor porque se fomenta la relacin entre sugragistas activos y pasivos de forma que los primeros pueden revocar, cuando toque, el voto de confianza otorgado a los segundos.

Algunos van a tener que ganarse el escao con el sudor del trabajo para su pueblo. Cuntos. El chantaje independentista acabara bien pronto. Qu ser de ellos, entonces. Kagan en estado puro.

Huelva padece mal de menores. En los ltimos aos, las desapariciones y posteriores muertes de nios onubenses han sacudido a la sociedad. Qu est pasando. No nos habamos repuesto del caso Mariluz y nos golpean el rostro con el caso de los hermanos Ruth y Jos. Diluvian lgrimas sobre una ciudad azotada por la sequa. Y mientras, todos acusan al padre.

Algo estamos haciendo mal. La justicia basada en el derecho es la columna vertebral de un pas civilizado. Acaso falle la base jurdica. Tal vez, en consecuencia, la justicia sea un asteroide hecho pedazos al chocar contra el planeta ley. Las fuerzas de seguridad desempean un papel sublime que no se reconoce. Los delincuentes campan a sus anchas por los pasillos de las comisaras y entre los legajos amontonados de los juzgados. Funcionarios judiciales no dan abasto. Letrados que se parten el alma en defensa de sus representados. Tanto personal y, sin embargo, pobres resultados. Algo estamos haciendo mal.

Los medios de comunicacin son garantes del derecho fundamental a la informacin. Loable papel el suyo. El de la informacin, el del entretenimiento, el de la investigacin, el de la bsqueda de transparencia. Admirables los profesionales de este sector. Sin embargo, cuando el vicio del morbo sustituye a la virtud del saber, una bala cruza el espacio audiovisual y se aloja, mortal, en el cerebro del pblico. Una bala por una parabellum disparada. Las cmaras registran notarialmente la realidad cercana. El pueblo alimenta su inanidad cultural, su desesperacin laboral y su aburrimiento televisivo con noticias deformantes. La polica busca a un asesino y millones de ciudadanos engendran en sus lenguas a otras tantas Agathas Cristies. Los programas basuras se frotan las manos en este lupanar de tendenciosidades. La audiencia da dinero. Impulsemos la audiencia. Cultivemos los instintos ms primarios del ser humano.

Todos acusan al padre de los dos nios desaparecidos en Crdoba. Los hechos se ponen en su contra. Las circunstancias le sealan. El juez lo manda a prisin. Su abogado defensor sostiene que no hay motivos suficientes para esta privacin de libertad. Las redacciones de los peridicos echan humo. Periodistas y fotgrafos realizan guardias eternas. Centenares de curiosos se agolpan para ver pasar al culpable presunto por la alfombra roja de la ignominia popular. Asesino, le gritan. No se entiende por qu la reconstruccin de los hechos se ha llevado a cabo en pleno da. A este paso, podran pagarse spots publicitarios para que la multitud invada el parque Cruz Conde. La canallesca reina en pocas de crisis y de carencias. A falta de pan, retorcimiento emocional. El carcao, el cuco y el samuel pasean sus miserias a la luz de los flashes. La jaura disecciona sus rostros con el bistur ms afilado. Todo vale. Cualquier cosa menos la prudencia y la discrecin. Hay que vender.

La inocencia no es noticia. El boom es la culpabilidad. Nadie compra rutina ni normalidades. El negocio no es sino la negacin del ocio. Dos nios han desaparecido. Ojal estn vivos. El visor del bazooka meditico apunta al padre. Las pedradas ofensivas de los linchadores de turno ofician contra el hombre. La revuelta no deja serenar los nimos. Mala cosa eso de las pasiones descontroladas. Ciegan la mente y torturan al espritu. Pueden caer justos por pecadores.

Yo me pregunto: y si el padre fuera inocente. Respondan ustedes. La presuncin se refiere a la inocencia. Este derecho no est en el mercado. El crack es la culpa. Cuanta ms escarnecedora, ms alto el precio. Silencio. Se rueda.

Pistola en mano. Cual Tejero golpista. Zapatero ha levantado la banderola de salida. La carrera a la independencia est en su recta final. El teniente coronel de la Benemrita fue la cara visible de una asonada brumosa. El presidente psoecialista del Gobierno es la cabeza roja de una traicin esperable.

Es tiempo de llantos. Llor, contenido, ZP. Moque, inconsolable, Carles Francino. Lagrimea, lagartn, Rubalcaba. Son las expresiones emulgentes de un personal con sangre de horchata. Es el llanto fingido de una alegra sangrienta. Huellas rojas del viscoso lquido que los asesinos de ETA sacaron a tiros del cuerpo de sus vctimas. Lloran ahora. Por qu. No es por la paz. Ni por los muertos. Gimen con hipidos de triunfo. Son los sollozos de las plaideras a tanto la hora.

El Psoe buscaba un clavo ardiendo al que asirse para evitar la debacle anunciada de noviembre. El clavo presagia un incendio. Espaa en llamas. Como la Roma de Nern. El komintern pirmano cuenta con el beneplcito de los bomberos secesionistas del Pas Vasco y de Catalua. Quemad, que ya apagaremos. Cuando convenga, sofocaremos el fuego purificador.

La llave de la seguridad del Estado ha cambiado de manos. Con nocturnidad y alevosa, el sereno desleal ha dejado el clavero en la percha viperina de Bildu. Los filoetarras han accedido a las instituciones sin forzar la puerta. Gratis et amore. Con gusto y cario. La cara del Gal se ha convertido en el pico torvo de un faisn carroero. De Felipe a Zapatero, una misma ilegalidad y dos diferentes interpretaciones. Por las malas o por las buenas. La ley, hecha humo.

En tanto, los jueces resolvern y absolvern. Qu salida les dejan. La polica evitar detener. Para qu. La meta est en la autodeterminacin. Por las peores o por las psimas. ZP lo hubiera tenido ms sencillo. Suspiros de cocodrilo para romper a Espaa. Los abertzales se mofan de los guardias civiles y los asesinos se ciscan en la democracia. Si el destino es la secesin y si el medio es la paz del cobarde, entrguenle ya el estatuto del separatismo. A qu aguardar.

Diga como Tejero: independcense, coo. El asco aumentar en dimensin pero no en grado. Coo, independcense. Entre golpistas anda el juego. Ninguno suspira por Espaa. Rompan el pas, la nacin y el estado. Al tiempo escupan lgrimas por lo buena que es ETA. Gadafis de fortuna.

El cese definitivo de la lucha armada por parte de ETA est causando furor en la sociedad espaola. Furor. En unos, arrebato triunfalista. En otros, prisa. En los ms, clera. En Espaa, las polmicas se mueven en espectros de violencia verbal extremas. Nada nuevo. Lo que s resalto es que en este abanico de posiciones encontradas, el vocero mayor y el correbullas ms destacado es ZP -deleznable representacin la suya- que se ha empeado en formar parte de la historia como impulsor de la paz de conventos y necrpolis. Es lo suyo. En este sentido, Gadafi, Mubarak y otros strapas engrosarn las pginas de los libros histricos.

El comunicado de ETA es creble. Los enmascarados de la chapela cesan la lucha armada. Lo dicen en presente. Omiten los crmenes del pasado salvo para reivindicar derechos para los gudaris de la muerte. Cesa la violencia, es cierto. Pero se trata de un cese condicionado. Maana ser otra cosa. Si el Estado medroso y pusilnime legaliza a los cabecillas de la banda, la guerra fria permanecer latente pero no incendiar al pas. En cambio, si el Estado se fortalece y de la ley hace su bandera, es evidente que no aceptar el chantaje inadmisible de los asesinos etarras ni las amenazas de las formaciones polticas que vehiculan este engaoso proceso. El porvenir se hace actualidad como nunca.

ETA, insisto, dice la verdad por mas que se trate de una banda de terroristas confesos y convictos. Ha sido fiel a la hoja de ruta que haba negociado con el Gobierno de Zapatero, ya directamente, ya a travs de mediadores designados al efecto. El que ha sido desleal, feln y embustero ha sido Zapatero, quien ha negado, desde la a hasta la z, la existencia de negociaciones con estos bandidos desalmados.

El cese de la lucha armada es la consecuencia de las negociaciones previas. La conferencia de paz de San Sebastin fue el acto telonero que precedi al concierto orquestado de la Filarmnica socialistak. ETA no se rinde, avisa. ETA no entrega las armas, enfatiza. ETA no pide perdn a sus vctimas, anuncia. ETA no se disuelve, precisa. Luego ETA sigue siendo una banda terrorista y asesina cuyos crmenes no han prescrito. Si el razonamiento inductivo es correcto, enaltecer a los etarras es un delito penal. Gritar Gora ETA se inscribe en la tipificacin de apologa del terrorismo. O no, seor Rubalcaba? O s, seor Conde Pumpido? O no, seor Ministro Caamao? O s, seor Dvar?

La escenificacin de los tres enmascarados con chapela es una evidente manifestacin de la fortaleza de ETA. Las Fuerzas de Seguridad del Estado habrn debilitado su maquinaria burocrtica, financiera y blica, pero el Gobierno y adlteres han procurado consistencia a su aparato poltico a fin de que la banda no muera merced a la victoria del Estado de Derecho. A ZP y los suyos les conviene que esta derrota no se produzca en trminos de eficacia de nuestra polica. A este (des)Gobierno le interesa difundir que el abandono coyuntural de la violencia etarra trae causa de la poltica de mano tendida del gabinete zapateril. Ellos han comprado una lotera premiada el da anterior y pasan al Gobierno del PP que ha de venir la patata caliente de solucionar el problema del dcimo falsificado y, sobre todo, de comerse las tripas crudas de un indigerible animal salvaje.

Cambio de cromos. Yo te doy un anuncio de fin pasajero del terror y t me das licencia para asaltar las instituciones del Estado. Trueque maligno. Cuando las partes etarras no vean colmadas sus aspiraciones, volvern a su instinto de escorpin y las calles se llenarn de cadveres. Otra vez. Pretender convertir el Pas Vasco en un Kosovo ibrico es un acto demasiado canallesco y repugnante. Al Psoe le da igual. Si los ciudadanos le retiran el mandato presidencial, llenarn de minas el espacio que ha de ocupar Rajoy. Esto es lo que hay.

Juan de Mena escribi en el siglo XV El laberinto de Fortuna. Los griegos consideraban a Fortuna la diosa de la buena o de la mala suerte. Sin embargo, preferan asociarla con el fasto y con lo frtil en contraposicin a la adversidad del infortunio. En esta obra de trnsito histrico, el autor reflejaba cmo las ruletas del pasado y del futuro son inmviles en tanto la del presente se muestra en constante movimiento. Delante de la Fortuna, el laberinto. Complejidad intencionada para confundir a quienes se adentren en su interior. Especialmente difcil si analizamos el laberinto barroco plagado de adarves y con una sola va correcta para salir del mismo.

La Espaa de principios del siglo XXI es un laberinto ultrabarroco cuya salida no ha sido encontrada. Multitud de vas muertas obstaculizan el camino y obligan a volver atrs. Una vez y otra y otra. El ayer y el maana no se mueven. Ya, ya.

La Banca es, por s misma, un ddalo infernal. Cambia las paredes del trayecto en plena caminata. Las reglas del juego se modifican a placer porque los grandes prncipes de las finanzas predeterminan quines atravesarn la encrucijada de callejuelas sinuosas. Por si acaso algn Gobierno pretende regular los parmetros de su recapitalizacin, Botn hace declaraciones admonitorias y aboga por un mayor celo en la supervisin. Y, por supuesto, advierte, de cargar con ms impuestos a la Banca, nanay de la China. Zapatero ya se ha enterado de la dimensin del aviso. Rubalcaba rechaza, con la boca chica, como un susurro, y mirando al infinito, las presiones. Rajoy sigue en su puesto sedente del umbral hasta que pase el cadver del enemigo. Laberinto de posiciones que desembocar en la Fortuna de los ms ricos.

Laberinto de Fortuna de los tiranos y de los demagogos. El ministro del Interior -lase Psoe- ha ordenado a la polica que libere a los dos individuos que penetraron en el domicilio de Esperanza Aguirre, o sase, el PP. Dnde est la misma vara de medir respecto a aquellos dos manifestantes que nunca agredieron a Bono, La noche de los valores no tiene sol que ilumine. Oscuridad. Para luz, la de las linternas del partido/secta que ocupa el poder. Fuera de ese artificio lumnico no cabe otra realidad. Es la caverna de Platn. Las sombras son reales.

Sin embargo, para infortunio laberntico, el de la conferencia de paz que han parido los bilduetarras y otros fantoches del extranjero llegados. Si Eguiguren es del psoecialismo vasco, perdonen, pero ms parece un infiltrado de Josu Ternera en las filas de Patxi Lpez. Con todo, para desgracia, la de Rubalcaba. S y no y todo lo contrario. Ante las estupideces malignas del presidente del Psoe vasco, el candidato empalador respeta el albedro de su conmilitn y correligionario poltico. La tormenta perfecta es aquella que se proyecta en pantallas de tres dimensiones sin necesidad de gafas al hoc. Zapatero ha hecho su fortuna personal a costa de dejarnos a los espaoles en el centro de un tornado que parece no tener fin. En su manaca personalidad de aparecer como hombre de paz, se humilla ante los asesinos y vilipendia a las vctimas, encumbra a los verdugos terroristas y entierra a los familiares de los asesinados. Nos pone grilletes en las manos y bozales de cuero impiden el movimiento de los labios.

A falta de acierto, ensayos repetidos con fracaso seguro. Algn da, conseguir su propsito. La dictadura volver y los espaoles comenzaremos la dialctica de los hierros, de las balas y de los garrotes. En ese instante, los conferenciantes de la paz de una guerra que nunca existi, nos dirn a todos, como tontos de solemnidad: os lo dijimos. No querais que ETA y la Banca se salieran con la suya, pues ah tenis el conflicto. Con lo cmodo que es disfrutar la paz de los cementerios.

He sido vctima de una golfera, se lamenta Jos Blanco, todava Ministro de Fomento del Gobierno de Zapatero. De una golfera. l, el gran atizador de los pillos, sufre los efectos de unos deshonestos. No se lo cree nadie. En el totum revolutum de los desvergonzados de la poltica, Blanco se encarama a una de las posiciones ms cercanas a la cspide de esa pirmide faranica. Haba procurado mantenerse en posiciones de base pero, como se coge antes a un mentiroso que a un cojo, el pilluelo ha saltado hasta la cima en un qutame all esa gasolinera.

Blanco, la vctima negra. Se destina al sacrificio porque se arriesg en obsequio de su partido. Sufre daos por culpa ajena. Angelito. Ser que se hace la vctima y sus quejas buscan desesperadamente a la Susan compasiva que se apiade de sus desdichas. Algunos medios han publicado datos poco concretos sobre el patrimonio acumulado -acaparado- por este muchachito que un da sali de un pueblo de Lugo, mano delante y mano detrs, y rindi pleitesa en Madrid, coronado como todopoderoso jefazo del clan de los psoecialias. Milagrosa ascensin a fe ma.

Dcese que posee un chalet de lujo en elitista urbanizacin de la capital de Espaa. Que accedi asimismo a la compra de una vivienda en el litoral gallego. Que sus nios, los pobres, se ven privados de sus derechos a ingresar en la escuela pblica y, mohnos y pesarosos, acuden cada da a un centro docente bilinge, o trilinge, por culpa de Esperanza Aguirre, que es que la tiene tomada con l. Pepe Blanco es uno de los ms eximios pensadores de esta Espaa en la que la universidad se reserva para los que desayunan en el esfuerzo y cenan en la austeridad, mientras el partido que fundara Pablo Iglesias se constituye en cueva de promocin poltica y econmica de trepas promiscuos. Ay, mi Jos Blanco. De la nada al todo y de lo absoluto al relativismo ms cruel. Parece que lo han pillado con las manos en las masa de sesenta millones de pesetas.

Eso s, Blanco niega el alborear. De lo poco que aprendi en la escuela de ideas de Jess Caldera, fue el negar la mayor, rechazar cualquier acusacin, blindarse ante toda evidencia. Leninista de mtodo pero zarista de privilegios. Bolchevique de lengua y redomado burgus de praxis. Lo que sabe este Ministro. Se reboza en harina de mercadillo fraudulento y aparece como un pan clerical. Santificado a divinis. Slo que esta vez lo han fotografiado con el carrito de los dorribos.

En tanto de su boca emergen palabras de dolor, entre sus slabas le delatan bisbiseos teatrales. Golferas. Gol el que le han marcado por chulo y feras de las fechoras que ha soltado a mandobles. Con lo fcil que es acercarse al Juzgado y endosarle una denuncia penal por calumnias al acompaante casual de la causalidad ms lubricada. Una denuncia. Si ha sido maltratado por un golfo, denuncia al canto y que se deje de historietas de tebeos y de milongas de arrabal bonaerense. Cuando se levante el secreto de sumario y pueda acceder al contenido exacto de las declaraciones de Dorribo, entonces querella que te cri. Mas djese de gaitas gallegas y acuda, presto, a reivindicar su honor. D la cara, hombre, muestre su figura con o sin lentes. Vstase por los pies como hacen los hombres y las mujeres que llevan pantalones.

Por ltimo, tome una tacita, el culito de una, del vinagre que hizo engullir a Camps. Si tiene un poco de valenta, siga el camino que seal a su adversario valenciano. No le vamos a tener ganas. Con la que li. Con la que la. Con la que arma. Al final, va a resultar que la vctima era el golfo y que el golfo era la vctima. En fin, el cazador de jirafas cazado por un venado. De vena.

Paraso de los creyentes. Lo de Jos Blanco es de estudio. Habla mucho. Nada hace. De falsedad en falsedad, hasta llegar a la cadena. Cadena sin condena. Condena sin cadenas. No desmiente. El apacentador de un rebao de hienas calla. Y espera. Ya escampar. Mientras la lluvia arrecie, se pone a cubierto. No sea que un rayo le atraviese su alma de credo. Se las daba de ser todo un campen. Sin embargo, Dorribo le derriba. El parlamentario de taberna no quiere explicarse. Menos en el Congreso. Le entra tiritera. La sonrisa torva de tiempo atrs conserva su amenazador gesto pero muestra sntomas de miedo. Se mantiene huraa y aviesa aunque sus ojos delatan ansiedad y ganas de huir. El creyente Blanco.

Se resiste a la querella y a la denuncia. Acaso espere que el empresario amigo se retracte. En el nterin, procura un atajo por donde evadir su cruz. O no se trata de la cruz? Porque dice creer pero no concreta qu. En la existencia de caminos prohibidos, s. En su pasado de cazapeperos, vaya. En su conciencia laxa, relajada como un elstico roto, cualquiera sabe. l dice creer. Y como cree, no se arrepiente. De qu tendra que arrepentirse si no ha mentido. En todo caso, el contrito debiera ser el presunto calumniador. Resulta curioso. Habla de falsedades, pero omite el trmino calumnia. Con lo que es Blanco y se desayuna con la vbora del delito. Cmo estar ese cuerpo que hasta la lengua se le contrae, reprimida.

Lejos de comparecer ante la Diputacin Permanente de las Cortes, se esconde bajo el faldn opaco de su partido. Mucho menos se atreve a una rueda de prensa. Por quitarse de enmedio, hasta del desfile militar puso pies en polvorosa. No consinti en sumarse a los abucheos de su bienamado Zapatero. Creyente Blanco. Credo Pepio. Dnde su arrogancia. Dnde su prepotencia. Dnde su tirana. La gente lista, afirmaba Shermer, cree en cosas raras porque est entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes. No le falta razn. De ah la sbita proclamacin de fe del todava ministro.

El bilogo Rostand, ateo autodeclarado, enfatizaba sobre la presencia del Dios entre los que no creen en l. Dios est ms presente en un ateo que en un creyente. Lo que olvidaba Rostand era el citar a Voltaire. Demandaba ste, cuando la vida le abandonaba, la presencia de un cura en su lecho final. Para morir, deca, el cristianismo. Todo un ilustrado sometido a la dictadura de la fe y renegando de su razn. Ejemplo de ciencia y modelo de creencia. Blanco es creyente como el Arouet del final de sus das. La prdida de su ministerio, no precisamente sacerdotal, le conduce a la fe. La fe de los carboneros ricos. La fe de los petroleros millonarios. La fe de los clrigos gordos.

Tentacin. El creyente tentado. Blanco es el Savonarola de la Espaa del siglo XXI. El italiano de Ferrara congreg en su contra a los arrabiatti o enojados por su fanatismo inquisidor. El espaol de Lugo ha alentado a los indignados de Sol a rebelarse, no contra los corruptos de su banda, sino contra los enemigos de la corrupcin. El poder y el lujo son serpientes seductoras que inducen a los hombres a pecar. En su carta a los Corintios, Paulo de Tarso refera: Satans se transforma en ngel de luz. Blanco, de tan creyente y credo, sigue siendo Satans. La luz no acompaa al ngel cuando ste repta por la oscuridad y teme la transparencia. Blanco. Creyente. Y Torquemada, tambin.

Qu trabajo cuesta. Una cosa que hace y cuatro que destroza. Se le entiende todo pero nada se comprende. La lgica huye de su verbo y de las acciones, ni una es buena. Es, seoras y seores, Zapatero. El gran disruptor. El pequeo tirano.

Nadie lo quiere ya. Los espaoles se lo toman a chufla. Los psoecialistas lo arrinconan, junto al desvn de la abuelita, para que nadie los relacione. Lo que influye. De manera negativa, claro. A este santo no se le puede pasear. Ni siquiera mantener en la peana. Ni conservar en el ngulo oscuro de la cripta. Al tico de las coronas de flores. Se avergenzan de l quienes antes parieron al engendro poltico. Las risas de la alianza de incivilizados tornronse llanto y crujir de dientes con el escudo antimisiles. Se ha colocado a la altura militar del Generalsimo Franco. Bases militares norteamericanas en Rota. Medio siglo despus, los yankys vuelven gloriosos.

El escudo del seor Obama lo porta Zapatero. Con toda su alma blanca de dolo de barro negro. Si no salv a Occidente va pacfica, lograr su propsito por el camino de las armas. Americanos go home. Home is Spain. Zp hace suyo el programa de su odiado Bush y ondea la bandera del imperio por el madrileo Paseo de la Castellana. Los agravios a Estados Unidos se han trocado en lisonjas alfombradas de guerra. La estrategia de la disuasin se ha transformado en nueva carrera de armamentos.

Home is Spain. Ms propiamente Andaluca. Grin anda como sonmbulo. Llora por las esquinas el desasoiego. Poda haber esperado a las elecciones autonmicas de 2012. A ver qu mentiras vendo para justificar que nuestra Comunidad es la primera en arrostrar peligros que otras rechazan. En Catalua, ni un escudo ni una espada de madera. Los residuos atmicos para Huelva. Los misiles, a Cdiz. Eso de las bombas que tiran los fanfarrones y aquello de los tirabuzones, suena a antiguo y mordaz, pero en este caso no cuela. Mucho riesgo a cambio de nada. Por qu no en Madrid. Por qu. Salven, primero, a la capital. O a la costa mediterrnea. Los andaluces ya hemos padecido lo suyo con lo ajeno. Que otros pueblos tomen el relevo.

El problema no es Zapatero. La solucin no pasa por echar al presidente. Estriba en convertir al Psoe en una formacin democrtica pequeita, muy pequeita, incapaz, por lo reducido de su dimensin, de inflar el globo de su avaricia sin que le estalle en plena cara. Radica en votar a un nuevo gobierno que sepa, que pueda y que quiera hacer de Espaa una nacin plural y digna de respeto. Reside en llevar a cabo una poltica de Estado y no un batiburrillo de diecisiete taifas ambiciosos. Se halla en entender la Constitucin. Espaa no est dividida en comunidades autnomas. Espaa se organiza en comunidades. Se organiza, que no se fractura.

Zapatero, el escudero, se va pero nos deja el programa de los misiles. Abandon Irak para vergenza cobarde de muchos. Nos envi a Afganistn en un intento de borrar aquella imagen. Por ltimo, nos regala juguetes blicos. Especialmente a los andaluces. A partir de ahora, cuando se diga Yankys go home, tengan en cuenta que la casa de esos estadounidenses es Andaluca, con sede en Rota. As que ojito. Que se ha de especificar. A su casa de Amrica. Y Zapatero, a la suya. Cuanto ms lejos, mejor.

Un bicho. El picudo rojo. Alejandro Mrquez, no. El insecto palmericida. Alejandro Mrquez no deja de pertenecer a la especie de metepatas sin fronteras. El actor Federico Luppi, uno del club de la ceja, no se recat en pedir un cordn sanitario para el PP. Sanitario, como si fueran apestados. La calidad democrtica de este histrin no vale un videla de lata. Lo que ya preocupa ms es la virtud intelectual de algunos de los grandes creadores de guettos. Monsieur Mrquez, del equipo de desgobierno de la Diputacin de Huelva, ha lanzado una perla que se recoger en los Annales del disparate provincial. Ha comparado a un insecto, el picudo, con una persona, la que ha talado varias docenas de pinos y eucaliptos, algunos de ellos con ms de cien aos de vida. Sabida es la inteligencia del coleptero de la palmera. Lo que no atribuamos al diputado psoecialista es ese nivel de cultura y ese grado de discernimiento. Es que no se puede caer ms bajo.

Las fuerzas taladoras de la Diputacin que, todava, preside doa Petronila, han lanzado una ofensiva mortfera contra una masa arbrea en lugar histrico. Pertrechados hasta los dientes, los mlites leadores han procedido a limpiar el campo de enemigos de madera. Operacin Petri del Mrquez han venido en bautizarla. Como no tienen otra cosa que hacer, pues la diligencia de la institucin ha colocado a toda su tropa, se han sacado de la manga el proyecto Redescubrir a fin de dar a La Rbida un repasito de limpieza. Por supuesto que la hazaa blica se ha perpetrado sin declarar la guerra al consistorio de Palos. Carmelo Romero se ha despertado con los caonazos de las fuerzas asaltantes. Si por lo menos hubieran pedido licencia municipal. Que va. Van a pedir ellos, los dueos de todo el pas, permiso para hacer lo que les salga de las narices. Desde cundo los amos de Espaa piden autorizacin a sus sbditos para arramplar por doquier. Derecho de pernada, oigan. Puro y duro abuso de poder.

Snchez Rufo ha pedido, muy serio, responsabilidades. No se tiene certeza de a quin las exige. Lo mismo culpa a David Toscano del desaguisado. Seguro que a Jos Martn, no, pues el portavoz de la nada se limita a asentir, cabeza arriba y abajo, o a negar, carrillo derecho a izquierdo y viceversa. A la seora Guerrero, es que ni la menciona, no sea que le suelte una fresca. Lo mismo ha sido al alcalde de Huelva, que es la sempiterna pieza a abatir. Qu ms da que don Pedro nada tenga que ver con la materia y la competencia. La Rbida pertenece al trmino municipal de Palos de la Frontera y all es Carmelo Romero el que corta el bacalao. El edil palermo, eso est acreditado, no ha cortado cuantos eucaliptos se le han puesto delante. La culpa, por negligencia e ineptitud, se asienta en terrenos petronilos. No le den ms vueltas a la noria de los y t ms.

Lo de siempre. El psoecialista Mrquez llevaba varios das dando la tabarra al grupo municipal del PP de Huelva acerca de su gestin medioambiental, cuando el boomerang de su mala uva se vuelve contra el avieso lanzador y le alcanza en la cocorota. Para gestin, psima, indecente, infame, la tala de La Rbida. Siempre habla un cojo. Patrulla de inanes e intiles. Son los campeones del dorribo. Predican pero de trigo, ni un celemn. Rubalcabean pero no pueden simular el blanqueo circunflejo. Pican como rojos pero dictan como azules falange.

Felipe Arias, concejal pepero, ha estado listo y presto. Aplaudo sus palabras sobre el parque Moret: Una utopa hecha realidad. El sueo de una ciudad cumplido en el mayor parque urbano de Andaluca: 30 hectreas de bosque en el corazn de la capital onubense, ms de 90 millones de euros de inversin y un futuro abierto para lograr un Pulmn Verde para Huelva. Que Carmelo permanezca atento. Que el paraje rabideo se puede ir al traste si no pone a un par de guardas en la zona bombardeada. La gente de Petri, Mrquez a la cabeza, no distinguen un lugar histrico de una historieta del lugar. Como la copa de un pino. Su ignorancia es slo parangonable a su osada de seores feudales.

En algunos centros de enseanza y en ciertas carreras, exista el llamado consejo de disciplina. Su misin era proponer sanciones conforme al reglamento. Hoy da, se atena la dureza militar del trmino y las instituciones docentes han establecido, en su lugar, las comisiones de convivencia. Entonces como ahora, la disciplina no es sino la observancia de las normas. Siempre se funciona igual: desde fuera hacia dentro. Sin novedad. Es el marco propio de una asociacin de personas que se regulan en funcin de determinados fines. Partidos polticos. Se mueven en esa onda. Cada vez ms. Si quieren salir en la foto, ya saben los que van de disidentes y por libres. O tragan o se ahogan. Ya lo advirti, respecto al Psoe, el interminable Alfonso Guerra: el que se mueva no sale en la foto.

Al hilo de algunos comentarios sobre la decisin del PP de no llevar a Juan Jos Corts en las listas al Congreso o al Senado, me veo en la obligacin de replicar. Por sentido comn. Ni me va ni me viene. Los comits electorales eligen candidatos conforme a sus voluntades de llevarse el gato de las urnas al agua de su inters. Ocurre, sin embargo, que hay candidatos a palos y candidatos que empalan. Entre los primeros, algunas excepciones que se sacrifican en pos de formaciones polticas con media docena de militantes. Entre los segundos, polticos que hacen valer sus aos de oficio y su capacidad de influjo so pena de pasar factura a los disciplinadores. O entro o hablo. En el caso del seor Corts, me pregunto qu ha pasado. Si estaba prevista su inclusin en las candidaturas, sera bueno conocer por qu ha sido desalojado de las mismas. Si, en cambio, nunca se le prometi sealamiento de representacin, a qu viene este galimatas.

Deca Schopenhauer que si las cosas tienen solucin, a qu preocuparse, y si no la tienen, a qu preocuparse tambin. Juan Jos Corts es un zoon politikon en el sentido ms aristotlico del trmino. Su dimensin social ayuda a constituir la base de una educacin colectiva y su dimensin poltica ayuda a difundir y extender esa educacin. Corts se realiza plenamente en la sociedad. Nada tiene que aadir a su trayectoria pblica. Mucho se puede restar en este campo. Se le mira con lupa. De ah que, pese a sus mritos, no se le d lo que pueda corresponderle acaso porque no haya pedido con la insistencia necesaria.

Tranquilo, Juan Jos, tranquilo. Es preferible, en ocasiones, pecar de confiado a creer en la lealtad. La memoria sube y baja como la bolsa. Cuando se avistan ganancias, se compra y, para recoger beneficios, se vende. Estoy convencido, pese a mis lagunas informativas, que el PP no te ha traicionado. Es ms, apuesto a que sus dirigentes te han arropado como hermanos. Por eso, vuelvo a solicitar de tu nobleza declaraciones pblicas que arrojen luz sobre el tema. Son muchos los que quieren pasar factura a Arenas por los sucesos de El Torrejn y los que buscan darte pasaporte por tu presunta participacin en ellos. En tus manos se guarda la llave de la verdad. No es un acto de disciplina impuesta por la superioridad. Es una defensa de la verdad que nace de las entraas de los bien nacidos. T no te mueves en la rbita de Jos Blanco. No amenazas ni coaccionas. Ests y eres.

Ten en cuenta, Juan Jos, que algunos amigos son sinceros. Muy pocos. Si eliges bien, sabrs seguir sus recomendaciones. Sin embargo, la sinceridad de tus enemigos es incuestionable: aunque guste a aceite de ricino, aprende de sus censuras. Te conocers mejor y sabrs sacar de ti lo ptimo. Por encima de disciplinas y de organizaciones. Nunca ms all de la verdad.

Mayora absoluta. Lo que pide Aznar a los votantes del prximo ventenene, vente, es una holgada victoria electoral que permita a Rajoy gobernar en solitario. De no ser as, este pas va a pasarlo rematadamente mal. El olor a cadver atrae a carroeros de diversas especies. La ciudadana tiene la palabra. Cualquier resultado restrictivo supondra una catstrofe. Espaa sera, en ese indeseado caso, ingobernable. Estara a merced de los independentistas y a los pies de los camisetas verde billete.

Aznar me pareci siempre un tipo raro. Su rareza es la normalidad. Aunque ms de una vez ha puesto los pies sobre mesa donde no deba, en general ha sabido comportarse. l cumpli como nadie con su deber de presidente. Dej en herencia un pas emergente y respetado. El problema es que no previ -nadie pudo imaginarlo salvo los autores intelectuales de Atocha- quin iba a hacerse cargo de los destinos de la nacin. De haberse cumplido las previsiones, Rajoy hubiera tomado el testigo con la mayor dignidad. No fue as y, por la va de los atentados, se le adelant el incapaz ms destacado de la poltica democrtica. A tal personaje, tamaa ruina. Pobrecitos. Los espaoles, claro.

El Gobierno que se avizora -ojo, que hasta el rabo todo es toro- debe ser el contrapunto de orden y de responsabilidad al caos reinante. Como deca Goethe, prefiero la injusticia al desorden. No cabe duda si se aplica el pragmatismo. Los descontroles no traen ms que iniquidades y discriminaciones pues la ley de la selva se impone al Derecho y, falto de ste, la sociedad se desvertebra hasta retroceder a niveles de incivilizacin. Aznar sabe lo que dice. El PP puede ganar. Las tiene todas consigo. Sin embargo, deber poner encima de las urnas un programa que lo identifique. No ms disfraces. Fuera las mscaras. Caras descubiertas y manos sin guantes.

Siete aos de derroche nos han dejado sin vacas. No es que las lecheras hayan enflaquecido. Es que no hay. Las borracheras de poder de los amigos de Pepe Blanco han hecho de la actividad poltica una orga de ilegalidades e impunidades en la que slo cuenta el placer. Los psoecialistas han salido caros. Y eso que todava la verdad no ha asomado su patita. Las deudas reales anegarn los despachos.

Despacio y buena vista. El oso no est cazado. Los dirigentes del PP deben conducirse por la propiedad del lenguaje y por la humidad del gesto. Las carcajadas, en las fiestas. Y el pueblo no est para festividades ajenas. Toca trabajar y apretarse la hebilla del cinturn. Los indignados de verdad aplaudirn el gesto honrado del buen parlamentario. La Funcin Pblica ha de recobrar el pulso. Enchufados a la calle. Mano de hierro ante los corruptos. Cdigo penal frente a los terroristas. A los separatistas, lecciones de Constitucin. Raciones de nacin espaola en el contexto de la pluralidad poltica, territorial, cultural y lingstica. Ahuyentar los espritus uniformadores ha de ser un principio ideolgico. Servir a Espaa es hacer de ella una pero rica por diversa y diversa por rica. Tentaciones totalitaristas, ni una. Voluntades frreas por recuperar el presente, todas.

Mandato claro. O las urnas otorgan al PP la mayora absoluta, o el fantasma de Latinoamrica pasear por Espaa el espritu de la discordia. Y ya est bien. Mandato claro.

Que s, que el diablo sabe ms por viejo que por diablo. Se pacta entre caballeros y entre damas y entre unos y otras. Se trata de contratantes que se comprometen a cumplir lo estipulado. A fuer de responsables, antes de rubricar, se conviene, se transige, se ajusta y se avienen al texto y al espritu de lo apalabrado. Uno, que ya lleva tiros dados en este campo de batalla de los incumplimientos, se rebel siempre contra los corruptos. Quin se atreve a poner su patrimonio particular bajo la gestin personal de Mario Jimnez. Servidor, ni loco. Y de Petronila o de Barrero? Ni se me ocurre. A los hechos de su psima praxis poltica me remito. Bueno, pues vienen los del grupo popular en la Diputacin de Huelva y celebran un acuerdo con la susodicha seora para rescindir el negociazo del palacete parisino de la plaza de las monjas. Los hay...

Y claro, a otro perro con ese hueso. Uno tira de hemeroteca y se encuentra con un comunicado del Partido Popular, fechado en febrero del pasado ao. El comunicado toma como base una fotografa en la que aparecen, en derredor de una mesa de camilla, una serie de personajes pblicos. Preside la imagen el impar Jos Blanco, todava Ministro de Fomento, cuando se desconoca todo sobre las acusaciones del emprendedor/empresario, Dorribo. Junto al gallego de oro, Javier Barrero y Mario Jimnez. En lugar destacado entre estos chevaliers de la table ronde, un seor que me distingue con sus sentimientos y emociones ms viscerales. Me refiero a D. Francisco Urbano, empresario/emprendedor conocido en la ciudad, merced a sus manifestaciones de fervor semanasantero, a sus buenas artes como constructor, y a su cercana financiera y meditica, lase Odiel Informacin y Canal Huelva Noticias, con algunos prebostes del Psoe de Huelva. Un elenco de actores. Entre las actrices, al aparecer de espaldas, no reconozco a ninguna. Lstima. Todo ello, ad maiorem gloriam politicorum del Psoe.

A sabiendas de con quines se juegan los cuartos y los crditos, el PP de Huelva vende como un xito su participacin, junto a Petronila y Snchez Rufo, en la rescisin del contrato del Hotel capricho de la emperaora. Como un xito que cuesta al contribuyente la nada despreciable suma de ms de trescientos millones de pesetas y al electorado dudas crecientes acerca de la esperanza en el partido que se postula como modelo del cambio. Es que se las ponen a las huestes de Rubalcaba como a Fernando VII. Sern ingenuos. David Toscano, al que tengo como un alcalde eficiente y limpio, ha cado en la ensima trampa que le han tendido Pepe Martn y Snchez Rufo. Pero hombre, David, lo de la caducidad en 2013 es un decir. De aqu a entonces, a saber qu nos depara el destino. No obstante, ya nos podemos hacer una composicin de lugar y de tiempo.

La prensa onubense -HuelvaYa y Huelva Informacin- recoge en titulares de portada que Petronila ha ordenado acometer nuevas obras en su preciado retiro monjil por valor de ochenta mil eurazos. O sea, que de aqu a dos aos, todos calvos. David, no vale hoy quejarse de lo que ayer admitiste. Se vea venir. Austeros los del Psoe, den, que decamos los de Huelva cuando nios. Cumplidores los del Partido de Petri, pregunten, entre otros afectados, a los trabajadores despedidos de Astilleros. Imparciales los del chalet del Conquero, pidan datos a los directores de El Mundo Huelva Noticias, de Canal Luz, de Antena Huelva, y otras emisoras discriminadas por la mano justiciera de la presidente de la Diputacin.

Pactar con Petronila no es pactar. Es perder el tiempo y el crdito. Con lo fcil que hubiese sido desmarcarse del complot urdido por psoecialistas e izquierdaunidos. La firmeza es una virtud difcil. Si el PP no combina esa cualidad con el respeto e impulsa una poltica de compromiso con el pueblo, decepcionar profundamente a quienes, como quien firma, han confiado en los de Rajoy y Aznar la prosperidad de nuestro pas y de nuestra provincia. Una cosa es pactar y otra, pastar, o sea, pacer.

Mordida, la manzana de Steve Jobs. Podrida, la manzana que tent la fragilidad del paraso de dos. La poltica es un cesto de manzanas limpias. No me cabe la menor duda. Basta echar una ojeada a los miles de concejales de pueblecitos perdidos por la geografa nacional. La existencia de la podredumbre manzanil desmerece la cosecha pero no la invalida.

Len Felipe escriba, all por el ao que naci este articulista, que si hay una manzana sin gusanos, no est detrs de m, sino delante. El poeta zamorano deca al respecto: la libertad es la voluntad de mecerse de izquierda a derecha, de ir en sordos y rtmicos vaivenes, de una manzana podrida a otra manzana podrida, porque ms all de este balanceo no est sino el muro negro y espeso. Cuando un pueblo, moralizaba, se levanta y estrella sus sesos contra ese muro, le gritan que es un loco o un violento.

Manuel Azaa es autor de una frase limpia que a muchos sonar a irreverente: el Museo del Prado es ms importante para Espaa que la Repblica y la Monarqua juntas. Sencillamente iconoclasta. Lstima que su intelecto sublime no estuviera a la altura de su clase poltica. La putrefaccin no radicaba, segn el que fuera presidente de la II Repblica, en el Arte con maysculas, sino en el arte de lo posible que deca Cnovas. Tremenda confusin el identificar los conceptos. La letra grande impone diferencias.

La manzana de oro, transmite la leyenda, estuvo en la base de la guerra de Troya. La perfidia suele arrastrar discordias.La manzana de Blancanieves echa sus redes en el mar de las envidias. La manzana es la alegora eterna de la corrupcin. Simboliza el abuso autoritario del poder que hace de la autoridad, tirana. El gusano reviste formas de manejos deshonestos. Desde la apropiacin indebida al trfico de influencias. Del cochecho a la malversacin. En el fondo, la prevaricacin resultante del ejercicio tecnificado de cinismos e hipocresas. La manzana simplifica el poder. La tersura del fruto desaparece poco a poco hasta convertirse en desagradable e informe despojo.

La corrupcin es una lacra no superada. Desde las actuaciones gansteriles norteamericanas a la tangentpolis que arrasa a Italia pasando por las mordidas roldanianas que acabaron con la prepotencia de Felipe Gonzlez. Mala fama la de la manzana. Tan tentadora como abominada. Que le pregunten a Jos Blanco. Puede crecer en el rbol oculto del ministerio o entre los efluvios colocantes de un surtidor de gasolina. Entre los papeles de una Consejera de Empleo o en los contratos pblicos de operaciones amaadas. El sarcfago est lleno de gusanos. Hasta que fagocitada la carne muerta, vuelven por donde llegaron. En busca de nuevas putrideces.

En el viacrucis del laico ministro de Autofomento, la estacin resulta crucial. El adorador de la manzana refulgente poda llevar el gusano en las proximidades de su insaciable lengua. Qu se puede hace cuando uno ignora ser portador de enfermedades contagiosas. En principio, ser prudente. Al final, apartarse. Si la precaucin no distingui al transmisor, la cordura debiera alejarle del ncleo de infeccin. En caso contrario, el grupo debe actuar con diligencia. Mala accin la de quienes pueden inmunizar a la poblacin y, por intereses espurios, potencian la figura emponzoada del envenenador. Algunos padres no pueden estar satisfechos de sus hijos. Ni algunos hijos de colegios bilinges manifestar su contento por la lengua bfida de sus poderosos ascendientes.

De no ser por su desvergenza, Rubalcaba sera un payaso de trapo. Pero claro, habla, sube el pan y arroja aceite hirviendo a la audiencia. He ledo el artculo de Carlos Carnicero en el que declara sobre cmo se las gasta el candidato psoecialista. Y da miedo. Dnde ha llegado. Harto conocido. Gal y Faisn nos golpean en el rostro. El hombre de Felipe, impertrrito, se pone dos duracell y lengua que te lengua.

Lo ltimo de este tipo oscuro es su voluntad de resucitar el odio ideolgico. Como si esa abominable emocin hubiese muerto alguna vez. En la boca de tan malfico personaje, el odio forma parte de la cotidianeidad de sus acciones. Amaga con la derecha para descerrajar un tiro mortal con la izquierda. Uno de los mayores defensores del cordn sanitario al PP se saca de la chistera una nueva amenaza. Quiere reformar el Cdigo Penal para castigar el delito de odio y discriminacin. El summum de la enfermedad del alma. El anticristo se hace Cristo por medio del verbo envenenado. El Gobierno de Zapatero no ha hecho otra cosa desde la malhadada fecha del atentado de Atocha. Ha urdido cuantas maldades atravesaron su enferma mente para incriminar a Aznar y a los suyos. Qu habla este seor con pinta de usurero descarnado que acusa de engao al que fuera mejor presidente de la democracia. Dnde vas, Satans.

Se salta a pdola la Constitucin y quiere impartir lecciones de ciudadana. Ha convertido la ley de memoria histrica en un arma de enfrentamiento sin otra intencin que sangrar la herida que ya cauterizaba. El gran provocador se erige en apstol de las vctimas. El acosador de viejecitos se nos vende como ngel exterminador de mercados y de sicav. Ya navega, a bordo del barco de su dictadura, por aguas procelosas de tiburones corruptos. Y nos viene con el cuento de la ideologa. Ser mamarracho. Si hubiera ledo a Engels, hubiera simulado un poco. Rubalcaba ha hecho de la ideologa el resultado de una conciencia falsa. La conciencia de introducir, a la fuerza, a los ciudadanos en el bosque de las libertades colectivas a fin de arrebatarles sus derechos individuales. Este hombre es como el picudo que arrasa los palmerales.

A falta de argumentos, esperpentos. No alcanza su malicia el genio creador de Valle Incln. Con todo, s es un mal remedo del Bono que jura ser pobre como las ratas. Si Espaa decide ser cristiana, l anima las contraofensivas laicas. Si hay libertad religiosa, propugna la friccin con la Iglesia catlica. Si las Fuerzas Armadas defienden la unidad de Espaa, potencia los independentismos. Proteger a la nacin puede ser, si se le da pbulo, un delito contra la ideologa nacionalista excluyente de catalanistas y vasquistas. La pluralidad de este especimen de la ms rastrera poltica se reduce a El Pas y a dos o tres medios que le dan cuerda y rollo.

Los sondeos otorgan un amplio margen de ventaja a Rajoy. No pasar mucho tiempo antes que esta araa negra que recreara magistralmente Blasco Ibez, convoque a los miembros del Tribunal de la Inquisicin, digo Constitucional, para dilucidar si el gran jefe de la calle Gnova ha firmado pactos antisistema con el mismsimo Franco, con el rey Lear o con la mscara de Primo de Rivera. En cuyo caso, el nuevo Santo Oficio instar al futuro presidente de Espaa a dimitir si no quiere terminar en la hoguera como los brujos bajomedievales.

Cuando elegimos, sabemos distinguir el mal del bien. Diferenciamos el eco de la voz. Apreciamos lo autntico frente a lo fingido. Las personas forjamos nuestras decisiones en el yunque de nuestras posibilidades por mucho que la bondad se ausente y por ms que nos apartemos de lo lcito o de lo honesto. El mal menor se configura as, eufemismos aparte, en una calamidad de efectos atemperados. Pero, al fin y al cabo, en un desastre, una desgracia que se quiere excusar en funcin de unas cicunstancias atenuantes pero nunca eximentes.

La doctrina del mar menor nos convierte en entes indistintos. Todo da igual. Los polticos son todos unos sinvergenzas, sea del partido que sea. Al saco. Y no. No me vale esa premisa pues falsea el silogismo. La Transicin democrtica no puede degenerar a niveles de la restauracin borbnica tras la fallida Primera Repblica. Tampoco puede retroceder a esquemas de la Segunda Repblica que llevaron al pas a un escenario guerracivilista. No. La Restauracin fue un mal menor ante el mal inmenso que fue el experimento de 1873. Se pretendi un bien pero se amas un mal. No es compartible, en este sentido, la idea de que el Alzamiento Nacional fuera un bien. Si acaso un mal mayor que rivalizaba en magnitud con el mal que hicieron crecer los fanticos desde Azaa a Negrn. Mal uno y mal otro. El bien, por parte alguna.

Las excepciones confirman la regla pero no son norma. Si lo fuera, la subversin del bien moral sera un hecho consumado. El mal menor es una aberracin porque consagra la sepultura del bien. Si la verdad es un valor, la mentira, aunque se disfrace de mentirijilla, se clasifica como desvalor. Intentar convencer al pueblo de que el apaleamiento de una vctima es un bien y no un mal menor en comparacin con la mutilacin de sus rganos genitales, contribuye a justificar la maldad de los autores. Y no, no es eso.

No cabe el mal menor cuando se pacta o se consensa en contra del bien comn. La concesin de la independencia al Pas Vasco como remedio contra el terrorismo de ETA y de sus fuerzas polticas extorsionadoras, es un mal mayor que el problema que se quiere sortear. La poltica de inmersin lingstica en Catalua, que comporta el desprecio hacia la lengua castellana, es un mal no menor porque el Estado se pone de rodillas ante el chantaje de los catalanistas. Dnde est el bien? Si el bien est marcado en la norma constitucional que se ha dado el pueblo soberano, cualquier atentado contra esa norma es un mal. Y de menor, nada. La robustez de las leyes descansa en la fuerza de voluntad de su democracia. He ah el bien.

No existe el concepto medio muerto o medio embarazada. O se est muerto o se est vivo. La preez no admite discusiones objetivas. Si la ley es la referencia moral, lo que est prohibido por ella, es un mal. Y si no lo prohbe, aunque no lo admita, el bien est presente. El mal menor es tan repudiable como el mal a secas. Terrorismo y antiterrorismo son, por definicin, males. El primero, porque violenta el Derecho. El segundo, porque convierte al Estado en forajido que se pone al margen de la ley. La mejor arma de la democracia es el poder moral de soportar el odio y la venganza y la fuerza tica para no ser esclavo de la corrupcin.

La rescisin inmediata del contrato del Hotel Pars, del palacete/capricho petrimonial de la onubense plaza de las Monjas, hubiera sido un bien. Un bien sin paliativos. Las exigencias del Psoe y de Iu de Huelva a este respecto han llevado al PP a un camino errneo. Pactar con los partidos del odio ideolgico a la derecha supone tanto como firmar un acuerdo con los grandes derrochadores que se han comido y bebido la economa de la provincia. Es una equivocacin grave. Ellos lo llaman un mal menor. El mal no pierde su naturaleza por su dimensin. Lo es por s mismo. No hay satanes buenos. Todos son malos.

El PP debera dar ejemplo de categora moral y de valor tico. Procurar el bien general, el inters del pueblo. No sea que ste lo vote hoy como mal menor en contraposicin al delito nefando de los polticos del Psoe. De hacerse as, el cambio de sentido sera tan efmero como pobre. Si los populares de Rajoy no se postulan como artfices de una poltica bien hecha, se sitan en la misma rbita errtica y corrupta de los de Zapatero, Rubalcaba, Blanco y otros impdicos de su ralea. No puede ser. Si quieren manga, al Mar Menor. Los males menores, como la mangancia, no deben recalar en puertos de confianza. No.

El seor Caamao es ministro de justicia. En principio, el cargo y la funcin nos llevan a pensar en toda una autoridad del Estado espaol. A bote pronto, as sera. Mas si contextualizamos su figura y la ubicamos en el Gobierno de Jos Luis Rodrguez Zapatero, la cosa cambia. Sentarse en el Consejo y compartir responsabilidades con Pajn, Ado, lvarez, Blanco y otras ejemplaridades de esta jaez, invita a reflexionar sobre nuestra primera impresin.

Entre Caamao y Bentez, su predecesor, la justicia ha llegado a tocar fondo. Es que no pueden ser ms badulaques. Su inconsistencia poltica corre paralela a su necedad funcional. Estn pero no son. Entes licuables que adoptan la forma del recipiente en que se alojan. Algo as como su colega Conde Pumpido. Si de colorear la toga con el ocre del barro, all van. Que interesa al partido ennegrecer las puetas con la legalizacin de los filoetarras, a la piscina que se tiran. Cuando deciden modernizar el aparato judicial, mucho hablar y poco hacer. En caso de polmicas doctrinales, son capaces de convertir el principio de contradiccin en un sofisma versin no hay caso ni lo habr del pequeo Jos Blanco.

El tema de la cadena perpetua est adquiriendo nuevos tintes. Caamao podra esgrimir argumentos en vez de lanzar denuestos y descalificar al adversario. Qui. Mucho pedir a quien apenas practica ms all del exabrupto. El pensamiento cartesiano o la filosofa kantiana suenan a este ministro como Kelsen a un analfabeto. N de n. Podra haber aludido a la dudosa constitucionalidad de la misma. O bien matizar las dificultades de revisabilidad de lo perpetuo. Incidir en el anlisis de la reinsercin. Araar las posibilidades de la reeducacin. Cosas de ese estilo. Un poco de asertividad en este producto del dedazo de ZP es pedir que el cielo reubique su techo. Misin imposible. En lugar de construir, arrasa con los discrepantes y los coloca en el barrio de los retrgrados. Los desprecia como defensores de instituciones sociopolticas obsoletas. Una patada con la lengua constituye todo el bagaje intelectual de este mozo. A imitar. Mecaschis.

El abordaje del Cdigo Penal es una necesidad insoslayable. El estado de la justicia espaola no puede ser ms preocupante. Magistrados que archivan con la ligereza de un gun-man y jueces que firman autos de libertad antes de que la polica ponga a su disposicin al ladronzuelo o al estafador de medio pelo. La calle est dividida sobre el tema de la cadena perpetua. Y si, adems, es revisable, la madeja se enreda. Sin embargo, los alemanes, los britnicos y los franceses la tienen instituida. Al cabo de 30 aos, los penados salen a la calle. La revisin procura la reduccin. La perpetuidad es un mal demasiado perverso como para ejercitarlo con crueldad. Condenar de por vida a alguien, sin posibilidad de redencin, equivale a matar cualquier esperanza de perdn. La ley existe porque la sociedad demanda unas normas de convivencia e incluso de supervivencia. La ley es, pues, resultado de una peticin colectiva. Al revs, no. La ley no debe condicionar la soberana del pueblo y mucho menos suplirla.

Caamao llama retrgrado a todo bicho viviente que diga esta boca es ma. Suele ocurrir que el agente se convierte en paciente. Acaso sea l partidario de retornos a dictaduras fascistas y, avergonzado de su intencin, atribuya al PP la defensa de valores innobles. Caamao realiza, como algunos astros, un movimiento retrgrado. Cmo que qu es esto. El que se realiza en sentido contrario al movimiento directo. Dicho en romn paladino: que se opone al movimiento de avance de los dems y denuncia que el resto del mundo marcha por camino equivocado. Cosita de ministro. Lo que s debirase revisar es el modo de provisin de los ministerios. Tanto de los del Gobierno como los de la Fiscala. Si mantenemos el status actual, el trompazo es seguro.

Entre diversas acepciones de posta, elijo una. En los juegos de envite, porcin de dinero que se envida y pone sobre la mesa. Dinero, juego y envite. Dinero ajeno, juego ilegtimo, ofrecimiento amaado. A costa del pas. A posta.

HuelvaYa recoga en sus pginas una informacin que firmaba Jos Carlos Aguado -periodista grande- en El Mundo Andaluca. Por lo visto el angelito que fuera alcalde de la muy psoecialista Valverde del Camino, se gast, en pocos meses, antes de que los electores le pusieran de patitas en la calle, algo as como dos millones de pesetas con la visa platinum del Ayuntamiento. Con la Visa del Ayuntamiento. La suya particular, si la tena, que para qu, ni la aireaba no fuera que se contagiase de la pblica. El hombre tiraba de la platinum con la rapidez y el tino de Billy el nio. Muchacho, qu habilidad y qu falta de escrpulos. Endeudado el consistorio valverdeo hasta las orejas, el edil del botox -de botos y de muebles, el seor Domnguez sabe bien poco- se inflaba los labios a golpe de marisco, de curado jabugo, de espumosos y de alguna que otra bebida cara de malta. A posta.

Ah tienen al genio de la lmpara y facttum del Instituto Municipal de la Vivienda ms ruinoso que pensarse pueda. Que el pueblo le retira su aval democrtico, la Psoesecta lo eleva al altar de los servidores desahuciados. Roma no paga a traidores pero compensa opparamente a los reptiles. Y ah lo tienen. Barrero premia al derrochn con la Delegacin Provincial de Obras Pblicas y Vivienda. Otra visa del mismo metal y no se rellena ni un bache en cualquier carretera comarcal. Y Barrero lo nombra a posta. Remarca Jos Carlos Aguado la cenita del honorable Domnguez en Savini. El restaurante milans se ubica en el arrabal como quien dice. Ni ms ni menos que en pleno corazn de la ciudad, entre la catedral gtica y el teatro de La Scala, en plena Galera Victor Manuel II. Anda que se come mal en la tabernita de varios tenedores y que el servicio es de los de tocar las palmas. En todo caso, si se pusieron ciegos en ese templo de la carne, no fue por llenarse las panzas. No. Fue a posta. Que con el dinero de los valverdeos, se come uno un buey a base de pan. Ya del bolsillo propio, la manduca est ms restringida. A posta.

Qu quieren que les diga del "probe" Migu. Yo me inclino por la tesis del hambre. Porque vamos a ver. Si Viera, que fue Consejero de (des)Empleo de la Juntasuna, est implicado hasta los ojos en el fondo de reptiles de los expedientes de regulacin de empleo, y no se ha gastado las millonadas del conmilitn en esos banquetes, ser porque o bien no se han descubierto las facturas o bien porque el hombre, pese a su carita sonrosada por los buenos yantares o folgares, entretena sus penas de dinero en menesteres de otra ndole. Por ejemplo, evitar la obesidad entre los cientos de miles de parados andaluces. Es que Viera tiene un gran respeto por la sanidad autonmica. Con decirles que el seorito se jacta de su patrimonio personal. Lo van a comparar con el exregidor valverdeo, que bastante tiene con masticar a dos carrillos. Y todo, reitero, a posta.

Herodoto elogi con enusiasmo el sistema de postas implantado por el persa Ciro. Pero la historia no pasa por envos de correo por uno u otros medios. La historia no para en este asunto. Ms bien se detiene. El peso de la poca vergenza llega a asfixiar. No por que falte aire limpio a los pulmones. Sencillamente porque la avaricia rompe el saco. Los ofidios se tragan enteras y vivas a sus presas. Los reptiles humanos, tambin. Ocurre, a veces, con alguna gente corriente y moliente que han hecho del partido, una partida. Partida: conjunto poco numeroso de gente armada, con organizacin militar u otra semejante. Coloquialmente, en Cuba, partida es persona hambrienta. Lo que les digo: el hambre de Miguelete Domnguez y de Josantoito Viera.

La sorpresa tiene escaso asiento en mi forma de entender la poltica. Sin embargo, aunque pocas noticias me causen estupor, la reiteracin en los escndalos s me genera alarma. Por mucha templanza que se posea, el botn del pnico se aprieta con cierta frecuencia. Nos vamos a estrellar. Se estn pulverizando las marcas mundiales de actividades mafiosas. En Espaa. La Cosa Nostra ha dejado Italia como subsede y ha establecido la oficina matriz en territorio patrio.

El Gal, los fondos reservados y Luis Roldn sacudieron los cimientos de la poltica espaola durante la presidencia de un psoecialista, Felipe Gonzlez. El faisn, las negociaciones con ETA y la corrupcin de altos cargos del partido/secta vuelven a poner una bomba en la lnea de flotacin del buque democrtico. Lo penltimo, porque surgirn revelaciones increbles, es lo del Ministro de Fomento de su propio Patrimonio. Dorribo acabar derribando a este jerifalte de los miedos. El encuentro de la gasolinera va a ser su tumba.

Todo ello, sin embargo, peccata minuta. Si es verdad lo que publica La Voz de Galicia, las presiones a los jueces son de tal magnitud que vulnera la independencia de estos magistrados. Chicago aos veinte. Hampa institucional si se demuestra que agentes del Centro Nacional de Inteligencia estn siguiendo a algunos miembros de la judicatura. Y si resultara cierto que los encontronazos de la Fiscala con los jueces estn adquiriendo categora de gresca, entonces, mano sobre mano, posicin fetal y a buscar la proteccin natural del cuerpo ante la explosin que viene.

Mientras el caso Blanco, en realidad el affaire mafia psoecialista, ocupa titulares de algunos peridicos -El Pas y otros de las subvenciones callan como zorros-, la juez Alaya sigue destapando las vergenzas de Grin y de la Consejera de Empleo de la Junta. Los enchufes han modificado de facto el Derecho administrativo. Los concursos de mritos se miden en trminos de carnet de partido. El desembarco de cualquier funcionario en puestos de responsabilidad hace hervir la olla del dinero. Dejar la caja de caudales en poder de un funcionario probo sera la ruina denla financiacin psoecialista. La tica vol hace muchos aos del libro de estilo del Gobierno de Zapatero.

Las delegaciones provinciales de las distintas consejeras de la Junta de Chaves y de Grin son un nido de nepotes y de chapuceros que se creen impunes. En ellas se refugian los desbancados por el pueblo en las ltimas elecciones municipales. Si se produce overbooking en estos organismos, ah estn las diputaciones provinciales para recoger los restos del naufragio electoral.

Esta gente no est dispuesta a rendirse ante la ley. Si son desalojados, dejarn tras de s un reguero de muertos, un vaco de liquidez, una tropa de intrusos y un colosal caballo de Troya del que descendern, en la quietud sombra de la noche, toda una legin de mercenarios del mal.

El nuevo Gobierno tiene ante sus narices una mproba tarea: la exigencia de recuperar la moralidad. Siendo lo de Blanco un incendio provocado por su propia avaricia, lo del CNI es ms grave. Implicara que Interior y Defensa estuviesen pringados como, aos atrs, pudo estarlo Manglano. La historia se repite cuando los protagonistas ponen en escena las malas artes que utilizan los capos de la droga, del dinero blanco, digo negro, y de la compraventa de almas. Se refiere a los traficantes de armas? No. Hablo de los negreros/blanqueros de almas, de espritus, de conciencias. Algunos forman parte de este Gobierno. Mafia negra. Blanco mafia.

Quiero creer que es inocente de un delito penal. Sin embargo, desde un punto de vista de la moralidad poltica, considero que Jos Blanco, ministro del Gobierno de Espaa, es un individuo de dudosa reputacin. El caso Campen lo ha puesto en el disparadero de la corrupcin ms infame. Por ms que niegue las acusaciones del empresario Dorribo y por mucho que anuncie la interposicin de una querella criminal, pintan bastos para este gallego sin ms oficio que el partido y sin otro beneficio que el de pertenecer al mismo.

Excusatio non petita, accusatio manifesta. No falla. La pata -la mano es otro cantar- la ha metido Rubalcaba. Cmo no. Es el estilo Psoe. La defensa de los acusados -y suele entrar en la tcnica jurdica de los penalistas- pasa por arrancar a tiras los defectos de los denunciantes. Nada extrao. El candidato ha ido directo a la yugular del empresario Dorribo: parece que estuvo en la crcel unos meses y eso a uno le da que pensar. Se echan toneladas de tierra sobre uno hasta sepultarlo en vida. De esta forma, se hunde la credibilidad del inhumado. As funciona la historia. Y como tal, los protagonistas repiten las mismas consignas. En su da, con el chaparrn de los fondos reservados y otras lindezas, Felipe Gonzlez exclam: siempre que llueve, escampa. Los socialistas gallegos han optado por una versin idntica: en unos das amainar la tormenta.

Estrategas de mesa de camilla y de gaanes de aldea. Acuden a la meteorologa para tapar a los satlites descontrolados, o muy controlados, a saber, que se estrellan contra la atmsfera de limpieza poltica. El imperativo categrico de Kant les suena pero que lo toquen otros. Si el afectado por la denuncia fuera del PP, las campanas tocaran a muerte. El caso Grtell fue aireado por los medios afines como si los amigos de Rajoy hubiesen saqueado el Banco de Espaa. Dimisin, atronaban los halcones asustagaviotas. Dimisin. La derecha, al paredn.

Pepe Blanco, no. Cmo va a ser eso. De los tres sealados por el dedo del empresario, el popular y el "galeguista" dimitieron. El psoecialista, que ni lo piensen. Los otros son sospechosos de hedor. Pepe Blanco es inocente sin presuncin. No es que presuma de inocencia. Es que chulea y bravuconea. Si el ministro quiere pararse en una gasolinera para charlar con Dorribo, pues es normal. Para eso es ministro y para eso es discpulo de la escuela ms sectaria que contempl la historia. Ni m. A don Blanco, ni chistarle. Que te pone una querella en menos que pasan unos cuantos das. El hombre tiene que pensar qu va a decir no se le pille en un renuncio.

Extraco y Campen. Dos caballos que pueden hacer perder la cabeza a Pepe Blanco. Iban de ganadores y salt la chispa de la derrota. Si es que cuando las cosas vienen mal rodadas, por mucha pendiente que haya, la cuesta puede ser un precipicio. En el partido de Rubalcaba, -qu fue de ZP-, las cabezas van a caer en tropel. Es que estaban hasta los ojos de corruptos y pari el de Fomento. Yo creo que lo de portavoz ha sido la puntilla de D. Pepe. Por la boca, Blanco, muere el pez. Hay perros que deben salir a pasear con el bozal puesto. Esto del cohecho contra Camps ha degenerado en blancohecho.

El trabajo nace con la persona. Y muere. Uno ha pasado del status emocional de la irritacin al ente visceral de la clera. Septiembre ha matado las esperanzas de casi cien mil espaoles por mantener su empleo. Rubalcaba, que sabe cmo arreglar este desaguisado, se guarda la receta para nunca. Desgraciado personaje que procura la infelicidad de un pueblo a costa de manipular sus ms primarias necesidades. Cien mil parados ms por obra y malas artes de este Gobierno del horror y del polvo. Se puede ser peor, pero esta contingencia se arracima en los estantes podridos del partido de Zapatero.

De tal Estado, tal provincia. Nos acercamos a la denigrante cifra de sesenta mil desempleados onubenses. De nuevo, el sndrome de culo del mundo se hace cuerpo en las clasificaciones del paro. Superamos, -qu xito, Mario Jimnez; qu triunfo, Petronila Guerrero- la media andaluza. Lo peor es que seguimos hurgando en el barrizal del problema. Slo ciento noventa mil huelvanos estn afiliados a la Seguridad Social. Ante este cmulo de despropsitos, el 15-M calla. Comisiones se queja pero no remueve la niebla no sea que la transparencia muestre sus debilidades subvencionadas. En Madrid, la de Dios. En Andaluca, los santos inocentes. Vivo ejemplo de autoridad inmoral y de arrastramiento sindical. La otra, s, Ugt, recita la misma consigna. Pide que se solucione el problema. Sin embargo, ni un meneto, que se cierra el grifo del dinero corriente. Las manifestaciones y las huelgas, contra Esperanza Aguirre. Pandilla.

Alguno me argumentar que, al menos, reconocen el estado agonizante del enfermo. Algo de dignidad s les queda. No mucho. Algo. Nada, lo que se dice cero patatero, lo del Delegado de Empleo. El comisario poltico de la Consejera donde se parieron los malformados expedientes de regulacin de empleo, asegura que el dato del paro hay que mirarlo en positivo. En positivo. Es que en 2010 fue peor. Y en 2009, lo mismo. No obstante, la moraleja es que hay que decir un embuste por ms que se note la falsedad.

En tanto la ciudadana se muere de asco, la lite psoecialista sigue chupando del bote de los organismos pblicos. Al famoso trnsfuga Rodrguez Donaire, uno de los artfices de la degeneracin econmica de Valverde del Camino, lo premian. Petronila lo acaba de contratar como Asesor de no s qu carreteras y no s cuantos aeropuertos provinciales. Seis millones de pesetas al ao. Dietas y gajes aparte. O sea, destroza la economa del pueblo y lo ascienden a consejero de la miseria. Mucho pasta por medio. Que esta gente no mueve un msculo, siquiera para derruir, si no la colocan bien. Una deuda de cincuenta millones de euros no la alcanza cualquiera. Hay que ser especialmente pernicioso. Pepe Martn y Snchez Rufo no le van a la zaga. De no ser por David Toscano, los dos edilicios aljaraqueos pudieran haber llegado, en la presente legislatura, a la cima del pitote ms pendenciero.

Nos faltan los resultados de la Encuesta de Poblacin Activa. Ya sabemos que sobre cinco millones de parados. Ochocientos mil por encima de los datos que ofrece el INEM. Y tanto. La EPA distingue entre ocupados y parados. stos son los mayores de diecisis aos que, durante la semana en que se realiza la encuesta, estaban disponibles para trabajar, buscaban obsesivamente un empleo y se han tenido que comer sus ganas de actividad. Cinco millones.

No se preocupen. Ya que no ZP, Rubalcaba encontrar la solucin. Van a enchufar a los votantes, a sus hijos en edad y a las madres que los parieron. No habr luego dinero para pagarles. Eso es lo de menos. Lo de ms es que sigan tomando al pas como el pito de un sereno. El pito somos los ciudadanos. El sereno. Eso del sereno... No s, no s.

A veces, me deca Antonio, hemos de querernos un poquito. Mi amigo tambin se quiere. Pero muy de tarde en tarde. Ahora, sexagenario, se jubila. Deja el trabajo que ejerci durante cuatro dcadas. Ama, me dice, su oficio aunque abomine de horarios y burocracias. Ya es hora, insiste como si quisiera remachar que su decisin no es un error. Es hora. Tiempo de "candalitos" y no estrs es tres, tres. Octubre y cuatro. Clave y requisito.

Dice que siempre quiso ser honrado. Acaso sea mi nico mrito, apunta. Desecha la idea del dolce far niente. A su edad, eso sera perjudicial para una persona criada en los entresijos de la pluriactividad. Sin embargo, s que intentar dosificar esfuerzos. Pensar en los nietos que, alguna vez, sus hijos le regalen. Y tratar de compensar cuanto se priv antao.

Atrs, pero cercanos, quedaron, porque la memoria los conserva felices, los recuerdos del Calasanz calas y de los onubenses del que fuera Jos Antonio, del impar Vzquez Daz, de la entraable familia "donanita", del recio Neruda, del fuentepia juanramoniano, y del carioso Len Ortega.

Refinera, una y gracias. Con Cepsa ya tenemos bastante. Balboa rompe el vaso de la paciencia de los onubenses. No hay dinero para comprar la dignidad del pueblo de Huelva. Que nos traguemos los humos, mala herencia. El legado del suelo y de las aguas contaminados, ah lo padecemos. La Junta de Andaluca est dando pasos de gato con botas para colrsela doblada a la ciudadana ms estoica del mundo. La gente del Psoe se apresura a colocar a los suyos no sea que los votantes desalojen a los negreros de San Telmo en las prximas elecciones.

La presidenta de la Autoridad Portuaria, Manuela de Paz, dice, con toda la jeta, lo que la Refinera Balboa supondr para Huelva y para su actividad empresarial. A otro perro con ese hueso. Lo que silencia la psoecialista -qu caterva- es cunto daar al medio ambiente, en qu medida perjudicar al turismo costero y, por supuesto, cmo repercutir la serpiente negra de petrleo en la modernizacin del tejido econmico de la provincia. Ah se calla como una muerta. El oleoducto maldito, con una capacidad de ms de cuatrocientos mil metros cbicos de crudo, atravesar toda la geografa de la vieja Onuba hasta adentrarse en la vecina Badajoz. Esta gente del partido sabe lo que dice y dice lo que conviene a la secta.

No es extrao, pues, que el seor Herrero, presidente de la Confederacin de Empresarios de Andaluca, apure a la Junta para que la refinera sea ya una realidad. Si el macro-recipiente de petrleo atravesara un milmetro de la Sevilla de su alma, ya mismito estaba metiendo prisa. Los sevillanos le dan cosquis hasta en el cielo de la boca. Para ensuciar, dice, ya tenemos a los vecinos de ese pueblo portugus que Huelva es. Qu rico. No voy a pedir a Sevilla que acepte lo que rechazo para mi ciudad. Hasta ah podramos llegar. Pero lo que no quiere Sevilla, -recuerden al Polito de Subdesarrollo que nos endos el franquismo-, la capital de las tres carabelas tampoco.

La voluntad poltica de embaucar a la gente de Huelva reside en el Gobierno moribundo de Zapatero y en la Juntasuna boqueante de Grin. Las administraciones locales no estn por la labor. Ni de coa. Este proyecto debe ser asfixiado en los cajones de las instituciones medioambientales. La crisis y el paro no son causas suficientes para esta caja de pandora de los desastres ecolgicos y de la imposibilidad de regeneracin de la ra de Huelva. La Declaracin de Impacto Medioambiental ha de ser negativa s o tambin. De dictar lo contrario, la sostenibilidad de nuestra economa ser nula.

El gran Trillo, Jos Juajn, nacido en Huelva y criado entre la gente que habita el chalet del Conquero, subraya que es posible y necesario armonizar los intereses empresariales del grupo Gallardo y la proteccin del medio ambiente. Y un kiriki. Este Consejero te suelta un soneto en menos que se derrama el chapapote en Mazagn y hace de Doana una mancha negra perpetua. Qu cosa poltica. Cmo que cul es la posicin de Comisiones y de Ugt. Ni se pregunta. Lo que diga el amo mientras maneje la caja de subvenciones. Amn. Pastrana y Carbonero a obedecer. Como manda el Partido.

La empresa que est detrs de este tinglado es la del Grupo Alfonso Gallardo. Qu casualidad. La misma que edita El Correo de Andaluca. Afecta y adicta al Psoe hasta el tutano. Si es que ellos se juntan aunque dios no los cre. Son aves de rapia que huelen la muerte desde lejos y se aprestan cual buitres a llevarse su trozo de carne. Servidor se va a oponer con todas sus fuerzas. Que son pocas pero suficientes para montar el cirio a las hienas travestidas de linces del coto.

Triste. Amargo. Previsible sin embargo. No poda ser de manera distinta. La calle se apropia de la convulsin poltica. Los debates se crispan y la bronca hace acto de presencia. El estruendo de las voces apaga la razn dialctica. La marabunta avanza sin cese ni pausa. Parece que las erupciones de El Hierro se alimentaron del empacho de la mentira nacional.

El pas se rompe. El territorio se fragmenta. Los frutos econmicos languidecen y mueren. La sanidad y la educacin sufren severos recortes. La cultura, eso qu es. La ciencia se refugia en el Hola. El cine parasita a la tele. Espaa es un concepto errneo.

De nuevo emerge la palabra hueca. Que no hay recesin, vuelven los de siempre a la carga. Una desaceleracin diagnosticada y de rpido control. Los idus de noviembre traen malas noticias. O buenas, segn se mire. Parece que Rubalcaba se har el harakiri y Julio Csar Rajoy va a evitar el apualamiento traidor del Bruto de Ferraz. De nada servir la patraa de la anticrisis. Todos los poetas de la mentira se han encerrado en el club de La Moncloa. Apologa de la nusea y epopeya de la miseria. Nusea provocada por el engao de un contrato marcado por el miedo y la violencia. Miseria que radica en la situacin de los compelidos a adquirir pese al condicionamiento insuperable. Los estafadores, a lo suyo. Obstinados en seguir vendiendo la recuperacin. Pasan olmpicamente de la dimensin de los daos.

Cmo ser la cosa que a Grtell le liberan de la millonaria fianza. La instruccin de Garzn muestra una psima educacin investigadora. Los procesados del Psoe se alinean como menhires de carne y hueso ante los magistrados de las audiencias. Ansia de que la vida recupere su normalidad. Pero qu es hoy lo normal. De tanto sumergirnos en el barro, hemos dejado de creer en la accin limpiadora del agua. Huimos de la lluvia que arrecia para refugiarnos en los soportales incmodos y sucios. En vez de explicar las causas, se justifican mal los efectos. La duda y la sospecha difuminan la imagen de la certeza. Se lanzan titulares de presuncin de inocencia al tiempo que los peridicos manipulan la letra chica de los culpables.

Qu saben adems de mentir. Cul es el oficio de sus vidas. Dnde est la sustancia de su ideologa. Todo es morralla. Pura filfa aderezada de poltica barata. El portacoz de Zapatero es vocero patrocinador de la inmundicia. El ministro del Psoe y no s qu alto dirigente de la Ugt llevan a sus hijos a la escuela privada. Glosan la defensa de la pblica pero como los comunistas de chiste, dejan la de todo el pueblo para quienes no tienen dinero y pagan la de la lite. Valiente poca vergenza se gastan estos gachs.

Si gobernar es escoger, Blanco ha elegido la distincin de la privada. La enseanza pblica es una deshonra para los hijos de este ministro de pepetilla. Estoy que me salgo con la noticia. Claro, se excusa el indecente, como en la pblica no hay colegios bilinges, he tenido que sacrificarme y matricular a mis vstagos all donde puedan formarse en dos idiomas. El hombre gana poco y encima tiene que tirar patas abajo los mseros ingresos que le proporciona su profesin de ejecutivo de Zapatero. Es que si no corre, vuela. Ser carota. En vez de callar y aguantar el chaparrn de crticas, sobreacta como los pcaros ofendidos pillados con la mano en la masa. Y ataca.

No hay colegios bilinges en la zona donde vivo, se excusa sin balbucear. Qu pasa. Es que un ministro de la Espaa cautiva tiene que llevar a su descendencia a educarse donde el comn!, truena lleno de ira. Le gustara, amaina su vendaval de voces, que todos los madrileos y todos los espaoles tengan la oportunidad del ingls desde el primer da. Le gustara pero los gustos hay que pagarlos y, desde luego, este gobierno de indignos no hace sino recortar la educacin y conducir a sta a la hecatombre que ya es. Ser desgraciado el tipo. Es el sonsonete que vengo escuchando a estos psoecialistas de Chivas y Montecristo desde mi primera adolescencia. Servidor escuchaba en cierto piso de la onubense calle de La Palma cmo algunos de los entonces lderes del partido en la clandestinidad se metan, entre pecho y espalda, ms de un whisky de marca y justificaban la calidad y el precio de la bebida en su deseo ferviente de que todos los espaoles, algn da, pudieran tomarse tres tragos. Algn da. La demagogia de estos chichilicuatres no viene de ahora. Es ms antigua que la charlatanera de los golfos de feria y de los proxenetas de burdeles baratos.

La educacin ha importado al Psoe una higa desde que Felipe asi el poder con la fiereza de un obseso. De la educacin no les interesa sino la caja que hacen con ella. Gabilondo y Maravall, Rubalcaba o la madre que pari a Peneque. Qu ms da que lo mismo sueltan a discrecin Los hijos de los ricos a la escuela privada, bilinge o trilinge. Eso de relacionarse ricos con pobres, ministros con ordenanzas, millonarios con mileuristas, rien de rien, en francs para que se note la diferencia. Panda de golfos con cartera. Y atacan a la Aguirre por imponer dos horas lectivas ms a los profesores madrileos. Anda que si en vez de aadir horario, Esperanza lo hubiera restado. Entonces la cuelgan. Directamente. De esta manera, el PP le hubiese proporcionado al Ministro de autoFomento la coartada perfecta para salir del callejn en que l solito se ha metido. Claro, argumentara el falaz, como el PP permite que los profesores impartan diecisis horas de clase a la semana, as los chavales nunca aprendern. Por eso me llevo a mis hijos a la privada. Y si es germano-britnica, mejor que mejor, que la disciplina es reina en estos centros.

De Blanco a Chaves y de Chaves a Blanco. Ministros de la pblica y palafreneros de la privada. Ol con sus bemoles. Pensemos bien. No obstante lo acre de mi mensaje, yo comprendo que algunos titiriteros que han hecho del circo gubernamental su cueva de alibab, preparen a sus hijos en los mismos modelos que han sido criados Paulita y su hermano. Nunca tratara as a mis hijos. Pero bueno, el honor es patrimonio del alma y sta, Caldern, la ahormamos nosotros mismos en nuestra accin personal. Los que como Blanco son, se la coman con papas. Y que en adelante, les sigan votando. A ver si revientan sus lenguas bfidas.

Hay derechas y derechas. Izquierdas e izquierdas. Ya me entienden. Lo de CiU es un hbrido monstruoso. Si Tarradellas contemplara la calidad de Artur Mas, se avergonzara de esta derecha catalanista flaca en virtudes y oronda en demagogias. La herencia del Psoe ha venido a dar alas al independentismo caduco de convergentes y unionistas. Pep Montilla, tiene guasa lo de Pep en un cordobs, dej tan arrasado el solar que el pas emprendedor que fue Catalua se ha convertido en territorio de funcionarios denostados y de politicastros de mala jaez.

El honorable, con perdn, nuevo president de la Generalitat ha suprimido el molt y ha dejado la honra a ras de fango. Me repugnan las personas que abusan de su poder para beneficiar a los ricos y aplastar a los pobres. Son los desechos humanos de una casta que no tiene ms horizontes que su lujosa pervivencia. Artur Mas golpea el rostro de los ms dbiles. A los ancianos y a los discapacitados, un tijeretazo en los surcos profundos de sus arrugados rostros y de sus disminuidas facultades. Son viejos y casi intiles, piensan. Ni protestan ni votan. Al personal sanitario, un bistur de plstico, ms barato. Da igual que se cierren quirfanos o que se suspendan consultas. Los pacientes, pues eso, a sufrir. Y a los maestros, racin doble de desprecio. Los alumnos suelen ser menores que ni pinchan ni cortan en la tarta electoral. Y es que no tenemos liquidez, se excusan los farsantes.

Mientras miles de ciudadanos tragan los sapos de esta partida de haraganes, el despilfarro institucional sigue araando rcords. La poltica de inmersin lingstica se come ms de treinta mil millones de pesetas. La Administracin paralela del Sindic de Greuges, dieciocho mil milloncejos ms. Los convolutos a los medios afines, entre seis y diez mil millones del ala. Las embajadas de la desgracia exterior se llevan otra pasta. El captulo de informes sobre el tono del rojo y del gualda de la ensea entra de lleno en la golfera andante. No hay lquido porque los amigos de CiU se emborrachan con las penurias de los ms desvalidos.

En esta tesitura, aparece la imagen trajeada y encorbatada del expresidente del Parlament, el seor Benach, al lado de su flamante Audi tuneado. Y ya entonces, la bilis se remueve en tu interior y el cerebro lucha por retenerla a fin de controlar los espasmos tctiles de echar la mano al cuello a ms de uno de estos canallas. El mozo de Ezquerra Republicana presenta las trazas del burgus ms desahogado. Las trazas y el diseo interior. Un coche de ochenta mil euros para un seorito cataln que vende la segregacin de la comunidad a precio de caballo de vapor. Una joya de la izquierda ms estalinista y del totalitarismo ms racial.

Artur. Mas. Contra los pobres. A las grandes fortunas, anuncia, un impuesto particular. Habr que verlo. Si quiere poner en el otro platillo de la balanza este tributo, necesitar mucha paja aadida para restablecer el equilibrio imposible.

Mas es de derecha facha y Benach de la fachosa izquierda. Lo que yo digo. Ideologas como la de estos individuos se venden en el mercadillo de mi barrio a euro la docena. Y regalan una foto de Mussolini o de Castro. A elegir. Mas no puede llegar a menos.

Les invito a ver alguna de las pelculas de gansters que tanto proliferaron en Hollywood. El malo malo, cara de malo tena. El bueno, rostro de honradez manifestaba en la pantalla grande. Daban el pego. El maniquesmo del guin se concretaba en las efigies magnificadas y simplistas de los protagonistas. El xito del film radicaba en discernir cmo el bien atrapara en las redes de la ley y de la justicia al delincuente contumaz.

De aquellos argumentos, estos libretos. El malo recortador de salarios y congelador de pensiones asegura que si gana las elecciones generales, ni entumece las segundas ni amputa los primeros. Ms chulo que un ocho. No dice, pero todava est a tiempo, que la merienda se incluye en el arsenal de compromisos. El Pp, sostiene el gran arcnido negro, se prepara para desguazar el Estado del bienestar. Ancha es Castilla. El desmantelador del Estado y el desvencijador de los bienestares atribuye a los populares una accin ya consumada por el adalid de las denuncias falsas. No es posible arruinar ms lo que ya ha sido devastado hasta los cimientos. Sobre la nada, slo queda reconstruir, reedificar. Como se hizo con las torres gemelas una vez perpetrado el criminal atentado.

Rubalcaba miente ms que habla. Seguro de su facilidad para el trile, el candidato psoecialista a la presidencia del Gobierno, del que Zapatero se ha autoexcluido, insiste en la chorra de su discurso. Promete lo imposible, que miles de ingenuos terminarn creyendo lo que quieren escuchar. He ah el triste lema de su turbulenta campaa. Cuntos espaoles quedan por picar el anzuelo de tan desalmado pescador de votos del miedo y de la mentira. Cuntos. No se molesta Alfreddo en explicar cmo lograr que el sueo de un demente no se convierta en pesadilla de millones de cuerdos. Qu reformas emprender el exatleta que corre hacia el becerro de oro y no abraza al dios de la lealtad.

La economa est como para bromas. Los parados es que se se acuerdan de los muertos de los que les han conducido a su fatdica quietud laboral. Los asalariados estn que aplauden con las orejas la gracieta de que Rufiancaba les va a subir sus depreciados ingresos mensuales. Por su parte, los pensionistas no mueven un msculo de la cara. La camisa no les llega al cuerpo. De tan asustaditos los pobres. Ni a los viejos respeta el maligno candidato. Podra decir la verdad, al menos una vez. Que los impuestos acechan por igual a pobres y ricos. Una verdad, hombre. Una, por caridad.

La Seguridad Social se apunta al dficit. Disminuyen las cotizaciones sociales. Las transferencias corrientes descienden y, en cambio, suben los ingresos por los recargos de apremios e intereses de demora. Ms contento el Estado de la requisa y de las desinversiones. Se salen. De listos, se pasan. Ya lo dijo mi compaero Fernando Infante en el programa Debates en Antena que dirige Paco Morn. No es que Espaa se vea obligada a salir del euro. Quienes se van a largar son los pases ricos. Los fundadores de la Comunidad Econmica. Que por qu. Por favor. Porque estn hasta las ingles de los ineptos que un pueblo engaado ha puesto al frente de su gobierno. Y claro, para indignacin la de los Estados serios regidos por dirigentes honestos.

Las promesas del diablo son escopetas que los mayores de edad apuntan sobre sus pechos cuando eligen mal. Este diablo es dueo de un arsenal potentsimo. La diana enfila la ingenuidad de los votantes. Ya saben aquello de que el arma la carga el diablo. La mentira es propiedad de Satn. No lo olviden. Nos va mucho en juego.

Las elecciones de noviembre consagrarn un cambio de gobierno. Ignoro el signo del mismo. Es la esencia de la democracia. Sin embargo, bien s quin no presidir el Ejecutivo. Zapatero, no. Lo cual ya supone un respiro. Un aliento. Una esperanza.

Zapatero se va con vientos leoneses. Lo que haga de su vida, me importa bien poco. Me conformo con que no haga ms dao a Espaa y a los espaoles. Har bien en retirarse de cualquier actividad pblica. Si tuviera dignidad, renunciara a ser miembro del Consejo de Estado. Que no aconseje ms, por Dios, que no pronostique ni vaticine.

Retrese con los 71.000 euros que la ley le concede, graciosamente, por no haber sido lo que debi ser. Presidente de Espaa. Pero retrese. Bien dados estn con tal de que no haga ms estropicios. A Rubalcaba le entregara la misma cantidad si acompaara a su compaero de ruinas en la salida silenciosa. Y a Blanco. Y a Salgado. Y a todo el gabinete del Fernando VII sin corona pero con anloga perfidia.

Al Psoe. no. El Psoe debe seguir. Despojado de sus ropas tirnicas y libre de sus resabios antidemocrticos. Luciendo la indumentaria habitual de pantalones libres, camisas de igual, saya de ley, calzado de derecho y cayado de justicia. Hace falta. El de los gales y faisanes, sobra.

Setenta y un mil euros. Todos para que la camarilla de la deshonra abandone los salones de la vida poltica sana. Toxo y Cndido pueden entrar en la brega de cesantes. Comisiones y UGT, no. Los sindicatos han de permanecer. En su papel de defensa de los trabajadores. Alejados de las relaciones espurias del zapaterismo. Subvenciones fuera. Liberados, menos y lejos.

La regeneracin de Espaa pasa por la salida del mal. El hombre ZP es slo la pstula de la enfermedad. Extirparla no comporta superarla. La ciruga requiere un mbito ms extenso. Mucha metstasis. Hay que llegar al fondo. Limpiar y limpiar. Slo as Nostradamus profetizar con acierto.

A caballo entre la dcada pobre de los cincuenta y del decenio esperanzador de los sesenta del pasado siglo, -hablamos de siglos con la ligereza de das recientes-, Torrente Ballester public una de sus novelas de mayor xito. Los gozos y las sombras. Era un retrato de la sociedad gallega de los aos de la guerra civil que pona de manifiesto la lucha entre los ltimos restos del rgimen nobiliario caciquil de la Restauracin y los primeros conatos de la burguesa emprendedora para imponerse sobre los anteriores. El escritor se hace eco del gozo, de la alegra por el cambio y participa su emocin por ello.

Las redes sociales recogan, ha pocos das, la intencin del nico representante de IU en la Diputacin de solucionar el triste espectculo del Hotel Pars. Ese palacete lujoso que la psoecialista Petronila Guerrero orden alquilar, casi por precio de venta, en pleno corazn del casco histrico de Huelva. Uno de los mayores despilfarros que este onubense ha contemplado en la historia provincial. Recuerdo el enfado maysculo, la indignacin creciente de Pedro Jimnez, ante la decisin de la presidenta Guerrero. No puede ser, repeta all y acull. Despus, silencio. Mutismo estruendosamente roto cuando, tras las elecciones municipales de este mismo ao, su grupo poltico otorg la presidencia del organismo supramunicipal a la misma persona que contrat lo que no deba a un precio indecente por lo astronmico. No se puede ser ms incoherente. Aunque, visto lo visto, s. S se puede.

Sin embargo, algunos meses despus, IU parece reconsiderar su postura. El seor Snchez Rufo, cooperador necesario del exalcalde Jos Martn en la nefanda y ruinosa gestin del ayuntamiento de Aljaraque, descorri un pestillo del bnker. Rufo declar en el programa Dilogo Social que dirige Ramn Lpez en Antena Huelva Radio, que s, que su grupo no va a retirar su voto a Petronila pero que va a revisar las condiciones del contrato y que, de ser viable, apoyara la rescisin del mismo. Bueno. Comps y espera. Ms vale tarde que empecinarse en la porquera.

Ilusin vana. Regate engaoso. Finta tramposa. Que es mejor esperar hasta 2013 porque la indemnizacin sera, de tan elevada, especialmente gravosa. Que el remedio empeorara la enfermedad. Aparte de no conocer los elementos bsicos de la aritmtica, estos polticos de IU ignoran los principios elementales de la economa. Y lo peor es que estn convencidos de que los ciudadanos de Huelva somos tontos. Estpidos de balsa de fosfoyesos e imbciles de cenizas radiactivas de Mendaa.

Ante la basta, tosca y grosera propuesta de los amiguitos del alma del Psoe, el Partido Popular ha tenido reflejos y ha sabido responder a la contraparte. La seora Cspedes refuta la tesis de Jimnez y de Rufo. Los contratos del palacete de Petronila no incluyen clusula de penalizacin. En cuyo caso, por qu esperar dos aos para resolverlos. A tres mil euros diarios que nos cuesta la chocita de lujo, embolsaramos a los afortunados arrendadores la bonita suma de ms de dos millones de euros. O lo que es igual: ms de trescientos millones de pesetas. La megalomana de una seora que se ampara -y la defienden- bajo las siglas de un partido que se dice socialista y obrero es digna de anlisis. La demagogia de una formacin que se postula como paradigma de la izquierda ms social se perfuma en los baos de algunas instituciones pblicas. No es de recibo la primera ni de entrega la segunda. El gozo se difumina en la sombra de la certeza ms descarnada. Irrumpe, entonces, el pozo.

El pozo de la soledad es una novela con la que su autora, Marguerite Radclyffe, quiso generar, all por el perodo de los felices 20, un sentimiento de tolerancia hacia la homosexualidad femenina. Pese a las presiones de los puritanos y fundamentalistas de entonces, su voz se escuch por doquier. El pozo se llen de gozo. La sombra cedi un metro a la luz.

Si el Psoe e Iu hacen de la corrupcin un valor, nunca habr gozos y sombras ni pozo de la soledad. Los dirigentes de esta izquierda, que se viste de Armani y se elige por el tercio familiar, habrn arrojado al pozo de la ilegitimidad el gozo de la honradez. O es que alguien se crey alguna vez que Petronila iba a ceder la presidencia y que el nombramiento de Jos Martn como portavoz era fruto de los mritos contrados como consecuencia en su enorme labor de crecimiento de la deuda municipal de Aljaraque. Venga. El tndem Martn-Rufo prosigue su razzia. Quien no los conozca, que los compre. Lo dicho. Al ttulo.

Alfonso Guerra, por Sevilla. Manuel Chaves, por Cdiz. Javier Barrero, por Huelva. Grin. La nueva ola del psoecialismo encabeza las candidaturas en las principales provincias andaluzas. Una nueva hornada que cierra el paso al hermano de Juan, al pap de los nios subvencionados, al amigo mentor del distinguido profesional Mario Jimnez y al padrastro de los EREs y de Mercasevilla. El Psoe corrige en su partido el desconsolador desempleo juvenil de la comunidad ms pobre de Espaa. Postula para el Congreso de los Diputados a miembros de la Gerusa que se han hecho casi ancianos a la candela de los leones de San Jernimo. Al frente de los nada seniles magistrados, el renuevo ms espectacular: Rufincaba. En fin, que viva el poder y la democracia real asamblearia.

Jvenes y nada implicados en la corrupcin que asuela al Psoe. Qu tiene que ver Alfonso con el uso de un despacho oficial por Juan Guerra. A ver, que me lo expliquen. Nada se puede reprochar a Manuel porque el presidente de la Junta tuviera un detalle, un insignificante bolo, con una empresa a la que apoderaba, por mritos propios, que se enteren, su Paula Chaves del alma. No piensen que JB insidi para que el palacete del Hotel Pars se alquilase por la ridcula suma de tres mil euros diarios, por ms que ochenta mil parados sufrieran los efectos devastadores del paro en Huelva. Jos Antonio -l prefiere que le llamen Pepe por aquello de Primo de Rivera- compendia la lealtad y la transparencia de la Administracin andaluza -de la oficial y de la para lelos- hacia la justicia, a la que facilita cuantos expedientes reclaman los jueces. Con respecto a Alfreddo, qu, qu de qu por ser aficionado a la cinegtica y, en particular a la de ahogaetarras y liberafaisanes.

Juventud y pureza en los personajes citados. Grandes prceres de una Espaa endeudada y desprestigiada por el seor de los vientos. El futuro del pas en manos de estos seores es toda una garanta del porvenir aciago que las urnas pueden ofrecernos a poco que el electorado caiga de nuevo en la trampa saducea de estos benditos de mentiroso verbo. Otro Jos Antonio, apellidado Viera -tampoco tuvo nada que ver con el fondo de reptiles- y prximo a cumplir los setenta, un adolescente casi impber, se encarga de los mtines en pos del rescate de los clsicos. Lstima del fallecimiento de Largo Caballero o de Indalecio Prieto y del fundador Iglesias. En ese caso, pondran en valor hasta los dlmenes de El Pozuelo. Qu pena. Hubiera sido esencial contar con ellos a la hora de volver a conectar con los ciudadanos. Por qu stos han vuelto la espalda al partido de los descamisados? Los malos son los de Rajoy. Ha sido Aznar el que ha propiciado la ruina de la nacin y no Zapatero, sencillo urdidor de burros volando.

Todos ellos han alzado la voz, desde sus cochazos oficiales y sus chferes de confianza, para reclamar una democracia ms participativa e igualitaria. Con una condicin sine qua non: que ellos, los de siempre, sean las partes protagonistas y mangoneantes y que los dems luchen para ser iguales entre s pero no con los lderes, que esa igualdad es imposible. Estn dispuestos, contritos estos muchachos sin tierras ni patrimonio, a reconocer el par de errores que han podido cometer. Ahora, eso de devolver lo que se ha extraviado sin darse cuenta, eso no, que una cosa es meter la pata y otra introducir las dos manos en la caja.

Mientras la chavalera candidata goza del botelln de cinco estrellas y planifica la ensima modernizacin de la Andaluca que agoniza, los astilleros cierran, los autnomos se mueren de asco, los funcionarios y pensionistas hacen juegos malabares con sus magros ingresos, los desempleados pasan la semana a la intemperie y los sindicatos saborean los euros recibidos por la defensa de sus privilegios que, desde luego, son, nicamente, para ellos. Paso a la juventud poltica y sindical. El nuevo mundo alborea. Impos.

Corra el locuelo febrero. Algn da de ese mes, dediqu un artculo a Juan Jos Corts. Deca entonces, entre otras cosas, que este hombre se apellidaba como en esencia era: atento, comedido, afable, sensato, prudente, educado sin obsequiosidad e inteligente sin petulancia. Ejemplo de comportamiento. Sombrerazo ante la actitud y la aptitud del personaje.

Afirmaba, entonces, que la cultura y la sabidura se cosechan en los campos del respeto ajeno y del amor propio. Y que era una pena la Espaa profunda de los hurracos y de los eleuterios, que la grandeza es parida en el tero de la categora humana, con independencia de su cuna, de su hbitat o de su entorno.

Las noticias sobre los incidentes de El Torrejn han provocado expectacin social. Imgenes diversas nos han mostrado al ciudadano Corts en dependencias policiales y judiciales. Los rumores se disparan y las viperinas lenguas pueden crear una imagen distorsionada de un hombre que, en circunstancias dificilsimas, supo ser y estar.

A Juan Jos le pido. Que acte. Que hable. Que de su boca salgan vientos que alejen las nubes de la confusin. Que sus palabras diseen un marco de transparencia. Que calle a los agoreros y a los iconoclastas. Sera importante para esta sociedad que pierde valores por el sumidero del egosmo, que Juan Jos Corts volviese a impartir pedagoga.

Lo veo y no me lo creo. Lo escucho y el vmito asoma. Cada vez que los barandas de la Junta de Grin -juntasunos o bildujunteros- efectan declaraciones, se me aparece la madre Otegui de ETA o el Hijo Cuidator de LAB-Usabiaga. Resulta inevitable la comparacin personal. No es, sin embargo, sino la actitud irredentista del psoecialismo patrio, hundido hasta las cachas en el estircol inorgnico de sus ambiciones fascistas. Seca su lengua tras las horas extraordinarias de rellenar ditirambos contra Esperanza Aguirre por aquello de las 21 horas lectivas, vuelven a humidificarla para negar la acusacin que le formula uno de sus sindicatos de cabecera, CC.OO, cuando asegura que en muchsimos centros educativos andaluces el establecimiento de ese horario es una realidad incuestionable. Pero claro, si Otegui niega ser un terrorista, los juntasunos se apuntan a la misma escuela de falsedades.

El sicarioconsejero De la Chica pone a Rajoy a los pies de los jumentos. No se revuelve contra los compaeros de Comisiones. Reprueba a Mariano y le exige que rectifique por decir lo que es tan cierto como que Parrot es un asesino o que Antonio Fernndez est imputado por la estafa de los expedientes de regulacin de empleo. Tan verdad es lo de las veintiuna horas, que no lo discute ni el mismsimo lder de la UGT. A pesar de que caen chuzos de punta y de que la economa sufre la mayor crisis del perodo democrtico, algunos sindicatos apoyan movilizaciones para rechazar la poltica de recortes. Se confa en que las protestas pblicas se manifiesten ante las instituciones regidas por la militancia sortusocialista y no frente a los ayuntamientos ganados recientemente por los populares merced a los votos de millones de desesperados con los bandarras de Mercasevilla y otros muy turbios negocios.

En cualquier caso, la demagogia aflora con independencia de quines sean los destinatarios de las reivindicaciones florales. Constituye una desvergenza supina el esgrimir como pretexto para este parip sindical de acciones teatrales, el grave asunto del fracaso andaluz. Ms de un 35%, se quejan los liberados. Pues peor me lo ponen. Si con los recursos humanos y materiales despilfarrados hasta la fecha, la tasa de suspenso y de abandono de los estudiantes era la que ellos cifran, lo mismo se dispara hasta el doble si dejan de contratar a interinos, si no sustituyen a los compaeros en baja laboral o si optan por elevar las horas lectivas hasta un mximo de treinta. En el mundo de los juntasunos y de los bildujunteros, todo es posible. Hasta que De la Chica sea consejero de Educacin, o que Gutirrez ocupe la direccin general de recursos humanos o de que el etarra Josu Ternera ostentara la presidencia de la comisin de derechos humanos en el Parlamento vasco.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto. As recitaba el cantor. Gracias a los profesores, que tanto se entregan, dice este que firma. De no ser por los realizadores educativos, cuales son los docentes, no s qu sera de la educacin en Espaa. Funciona, aunque bastante mal, merced a su labor profesional y a pesar de la ineptitud patolgica de los irresponsables nombrados a dedazo. Con salarios amputados por la Juntasuna, con devaluado prestigio social al que no es extraa la falta de respeto de los bildujunteros, ah los tienen, soportando agresiones, amarrados al duro banco de las agresiones verbales y fsicas, desafiando las iras de una sociedad que los desprecia. Ah estn, ah estn. Los profesores. Contra ellos, los bildujunteros y los juntasunos.

Por cierto. El Supremo sentencia sobre las actas, declaradas secretas por la juntasuna, que a la vista. Que para secretas las deliberaciones del Consejo de Ministros. Que se dejen de maldades y golferas y que muestren el verdadero rostro de terrorismo administrativo que ocultan. Si es que se niegan a ensear hasta las actas que reclaman los opositores de una prueba de seleccin. Lo mismo ni las hacen, seguros de su impunidad y de su infamante actitud. Angelitos. De los avernos del Dante. Una temporadita con los amigos de Bildu y de Batasuna les vendra de bien.

Las actas del Consejo de Gobierno de Andaluca son pblicas. As ha dictaminado el Tribunal de Conflictos Jurisdiccionales del Supremo. No son, pues, secretas, seor Grin. Pblicas. Se acab la broma. Ha bastado que una magistrada ejercite su funcin para doblar el brazo ejecutor de unos polticos matones que han hecho de una institucin democrtica una casa de hetairas. Ya era hora. Basta de mafiosos.

La sentencia es firme. No cabe recursos contra ella. Es ms. El Alto Tribunal ha considerado improcedente el requerimiento que los inquilinos del garito de San Telmo hicieron a la juez Alaya para que se inhibiera. Que quines son ellos. Que s, que se enteren, que las actas son pblicas y pueden ser consultadas. Que no te enrolles Grin "Byer". Ahora, eso s, que si la muchachada de la presidencia de la Junta estima que en esas actas existe informacin sobre las canalladas perpetradas por los irresponsables de la Consejera de Empleo acerca de los expedientes de regulacin de empleo, y que, para evitar que ms de un alto cargo visite la crcel, la declaran secreta, pues nada, que lo digan y que se vuelvan a negar a entregarla a la seora Alaya. De ah a la querella criminal, un paso.

Cunto engao desarrollan quienes tienen la obligacin de decir la verdad. Como recriminaba Rufiancaba a Aznar, los psoecialistas demagogos se tienen que beber un cubo del veneno que ellos mismos destilan. La peticin de las actas por parte de la juez eran, por tanto, razonables y proporcionadas. La actuacin de Grin, pura filfa.

La investigacin de la trama corrupta de las prejubilaciones fraudulentas toma otros derroteros. La sospecha de responsabilidades polticas del ms alto nivel toma el carril de las certezas. Es preciso, en este punto, que el tren de las actas no pierda su ral y, como por casualidad causal, la documentacin se extrave, se robe, se queme o desaparezca misteriosamente. No sera la primera vez. De las actas, astillas. De documentos de referencia oficial, fragmentos de la cara de pedernal o del corazn de madera de los junteros. Queran sacar beneficio, lucro o ganancia. Se ponen en el bando de personas que han regido con nimo maligno las riendas de una Administracin Pblica.

Actas y astillas. Quienes se han esforzado en tapar las primeras han podido ser astillas del mismo palo de delincuentes comunes. Edificante la Junta de Grin. Por qu algunos la denominan Juntasuna o Bildujunta? Por qu ser?

Tengo por principio y por norma controlar mis impulsos ms viscerales. Es posible que este control me pueda provocar, algn da, una enfermedad irreversible y especialmente dura. Lo asumo y me atengo a lo que la vida me depare. Los sentimientos y las emociones me los guardo para mi mbito de esfera privada a fin de que mis cabreos no perjudiquen a nadie. Pretendo hacer de la razn estilo dialctico y del argumento, forma de dilogo entre personas dignas. Me duele la injusticia. En general. Si no damos a cada uno lo que le corresponde, me agobio. Igual que me hiere el abuso de los poderosos y de los fuertes. O me lacera sin pausa la discriminacin. Del mismo modo que reniego de quienes engaan a los inocentes y de los ingenuos hacen su riqueza. Tantas cosas. Cuntos casos.

En la espaolsima Catalua, una jaura de lobos independentistas, armados de odio e instrumentados de violencia, estn resucitando los progroms. Reeditan la accin de linchar, de forma multitudinaria y premeditada, a un grupo que ellos consideran distinto. Lo mismito que los nazis hicieron con los judos durante la noche de los cristales rotos. Muy parecido a la dispora que sufri el pueblo semita durante la Edad Media por parte de diferentes reinos cristianos: desde Felipe Augusto de Francia a Eduardo I de Inglaterra pasando por la Espaa de los Reyes Catlicos. Del progrom a la dispora, un instante de soledad y un siglo de angustias.

Incurrir en la aculturacin es un defecto de muchos historiadores. No quiero incurrir en ello. Es un error incorporar elementos de una nueva cultura a patrones de comportamiento labrados en pocas distintas, con mentalidades alejadas y en un contexto sociopoltico y econmico insospechado en los momentos actuales. Las juventudes fascistas de Ezquerra Republicana de Catalua estn defendiendo una posicin que, en nuestro mundo, repugna al derecho y a las declaraciones universales de defensa de la humanidad. En su empeo inicuo por imponer la poltica de inmersin lingstica, estos cachorros herederos del militarismo de Hitler fomentan el apartheid dentro del marco del racismo ms espeluznante. Al compaero espaol, intgralo o margnalo, dicen estos nacionalistas malnacidos. Por las buenas, que se catalanicen. Por las malas, que se les trate como a leprosos y apestados. Y todo ello, con el silencio cmplice de CiU o el mutismo aquiescente del PSC.

Al paso que vamos, los catalanes que tambin se sienten espaoles terminarn abandonando el pequeo pas del noreste y afincando sus enseres -los pocos que nos les han sido expoliados previamente- en tierras al sur del Duero. Los etarras ya experimentaron con enorme xito esta forma de devastacin y se cuentan por miles los vascos que se vieron obligados a dejar el terruo para huir de la bomba terrorista. La fundamentacin de los independentistas, ya se ve, descansa en la fuerza de la palabra y en la palabra de la fuerza.

Cabe, por otro lado, recluir a los espaoles vascos y a los vascos espaoles en barrios exclusivos para ellos. En vez de juderas, espaoleras. El histrico barrio gtico de Barcelona fue una judera. A los espaolistas podran aislarlos en el extremo opuesto a Montjuich, al Nou Camp, a la Sagrada Familia o al Puerto. En suburbios extremos donde el hacinamiento comporte un sufrimiento mayor a los condenados a la ostraka.

Qu bien. Qu buenos son Mas y Pujol, Ridao o Carod, Montilla y Chacn. Qu izquierda tan desnaturalizada y qu derecha tan financiera. A los espaoles, el progrom y, a su travs, la dispora. Contengo las ganas de decirles lo que pienso. Aunque reviente, no les dir lo que les deseo. Que cada uno se exprese como guste. Ustedes mismos.

Dividir puede ser una buena accin. Es repartir o distribuir, entre otras cosas. Salvo que se anime a la discordia. Romper es distinto. Implica separar con violencia las partes de un todo, deshacer uniones, hacer pedazos algo, destrozar, abrir heridas, y as.

El cuerpo social de Espaa comenz a dividirse en autonomas. Se interpret como una entidad perfectamente articulada en conjuntos solidarios. El tiempo condujo a la fractura. El egosmo llev a la repulsa y el rencor aejo al necio enfrentamiento. No ya entre regiones o territorios al albur de postulados nacionalistas. Entre partidos polticos.

En la travesa de las aguas tranquilas y acidulentas de la ra de Huelva, la piragua gubernamental del Psoe interrumpe la carrera de la fala del PP. Desde la Junta de Grin se torpedea el normal avance de los remeros populares. Al sevillano Zoido, piedras que le tiran. Al onubense Pedro Rodrguez, fosfoyesos en la cara. A la valverdea Loles, guardias civiles que toman la ciudad abandonada a su suerte por la polica local. Todo un ejemplo para los jvenes que se forman en las escuelas pblicas. Mucho hablarles de cooperacin y de valores y, en la prctica mostrenca, peleas, ingratitudes y cochino el ltimo que llegue.

Das atrs, el personaje principal de la trama corrupta de los EREs, el todava presidente Grin, se dio una vueltecita por la capital de Huelva. Vena el hombre a hacer campaa. Se le haba exigido su presencia en la ciudad regida por el incombustible y carismtico alcalde pepero. Haba que evitar, a toda costa, que el Ayuntamiento recabara los honores y los aplausos de los vecinos agradecan la entrega de llaves en la barriada de La Navidad. En el cortejo juntero, Josefina Cruz, consejera de no s qu y, sobre todo, esposa de un seor que, por lo que sabe y lo que gana, tiene lnea directa con la plana mayor psoecialista. Un tal seor Javier, de cuyo nombre no me quiero acordar por aquello de la repugnancia que me producen algunas conductas innobles. A la compaa llegada de la hispalense villa, se agreg, cmo no, doa Petronila. Faltara ms. Si no haba enredado bastante con la ruina del palacete, si no enga asaz en la construccin de la estacin fantasmona del AVE, si call maliciosa en el imposible levantamiento de los tres puentes, si no ha hecho el ridculo hasta lo grotesco, pues all pos ella, cual floripondio de pronto marchitar.

Toda la banda de msica fnebre de la desgobernanza andaluza del Psoe se concentr en la ciudad ms contaminada de Espaa. Un ratito. Mucho tiempo, no. Para hacer crecer a la ciudad, tampoco. Para molestar y hacer un pressing de lucha libre al consistorio capitalino. Los del palacio de San Telmo vienen a banalizar los contenidos. A hacerse la foto. Tres pepinos les interesa el bienestar de una barriada tan popular como la presente. El verdadero impulsor de esta barriada que, en los aos setenta careca de agua corriente en muchas de sus viviendas, es Pedro Rodrguez. Qu si, que es de la derecha. Un orgullo ser de esta adscripcin poltica cuando, adems de crear empleo, realiza actuaciones sociales que ya quisiera llevar a cabo la izquierda falsa que utiliza en vano la representacin de las clases trabajadoras ms deprimidas. Ya quisieran Psoe y su adlater compinchado de IU.

Por una vez. Al menos por esta vez. Si los poderosos recursos que instrumenta el Psoe que okupa -con legitimidad pero con negligencia ilcita- la Junta de Andaluca no se ponen al servicio de las instituciones, de todas ellas, regidas por socialistas o por populares, estaremos asistiendo al enterramiento de la dignidad de la democracia. Sitiar los fortines del adversario en la oposicin es un delito de lesa majestad. Se hiere al pueblo soberano. Se cerca la voluntad de la ciudadana. Se persigue hundir los derechos e inhumar las libertades. Se reedita el fascismo ms atroz. Verdad que s? Verdad.

La cosa est mal. El equipo habitual del desgobierno ha emitido un nuevo parte. Espaa progresa adecuadamente. Adecuadamente a los matarifes de las Administraciones de las romeras, verbenas y enchufes. Doa Elena Salgado pasa la pelota al infiltrado Valeriano. ste, previa consulta con Cndido y con la aquiescencia de los indignados patticos, banderillea la reforma laboral y pega un estoconazo en el bajo vientre al astifino de los funcionarios. Desde estas pginas, este analista vaticinaba un septiembre trrido, pero fresquito en relacin con el otoo/invierno que se nos vena encima. Fcil la prediccin. Basta ponerse las pilas y repasar los artculos de los trencillas primeros espadas de los distintos medios/instrumentos de comunicacin/tergiversacin.

El futuro de los trabajadores todos est comprometido. El salario de los que pueden trabajar pende de un hilo. La pensin de los jubilados tiene el equilibrio del canto de un euro en da de tempestad. El estado de bienestar ha fenecido. La cuadrilla zapateril que ahora regenta el mago Rufincaba ha puesto la puntilla a decenios de avances sociales. Sin embargo, el matador sin alternativa culpa al respetable de la matanza del animalito. Manos arriba, esto es un atraco. Han cogido la hucha y la han desvencijado. No se devuelven entradas. Se abre la taquilla para la becerrada del prximo veinte de noviembre. Reservado el derecho de admisin. O se aplaude al candidato del GAL o no se entra.

Las empresas privadas entonan el rquiem. Los ochocientos mil directores de las bandas pblicas atemperan los gritos con pasodobles toreros. Mi Huelva ya no tiene una ra. Que no, que no la tiene. Los altos cargos muestran su bien cubierto rin. Audis de lujo y Mercedes todoterreno. Los recortes, para los tres millones de indios que aprobaron la oposicin. Sern desgraciados que son capaces de quemarse las cejas mientras Grin los cuela a millares por la puerta de atrs. En Madrid, se cerca a Esperanza. En Andaluca, Chaves y Grin saludan desde el centro del coso. Dnde va a parar. Cmo va a ser igual un recorte del PP con una guillotina del Psoe. La mala leche de los populares es infinitamente superior a la putrefacta baba de quienes cortan cabezas. Por favor. La izquierda decapita pero con buena fe. La derecha quita de ac y de all pero con toda la maldad. La derecha es Can. La izquierda, Abel.

Lo que pasa es que los hechos son tozudos. Aplastan a las palabras cuando stas carecen de sustancia. La izquierda que se dice Abel es, en realidad, cainita. Los cainitas veneraban a Can porque el dios de los judos reprob a este personaje bblico. Forman una secta con gran nmero de partidarios. El llamado Evangelio de Judas no es sino el mensaje de los cainitas gnsticos que despreciaban a Abel por ser dbil. La debilidad es la coartada de los lobos. Ya lo dijo el Papa Juan. Los ciudadanos medrosos siempre sern vctimas del predador sin escrpulos. Estamos pasando las de Can porque, en verdad, somos Abel. Y lo repito hasta la saciedad. Hermanos, s pero no primos. Buenos, sin duda; tontos, no. Y as.

Felipe Gonzlez esgrima con mucha facilidad el brocardo qu ms da la especie si de lo que se trata es de llegar al objetivo. De ah el GAL, claro. Entre otras cosas del mismo zapatito. El qu ha de acompaar siempre al cmo. Y viceversa. Al fondo de los asuntos se llega a travs de un procedimiento garante. El Santo Oficio arrancaba confesiones a cambio de estiramiento de huesos. La ley divina apoyaba en las justas medievales al vencedor del espadazo. Se trataba de justificar la existencia de Dios por medio de la victoria de los ms diestros campeones. Si lo que importa es que los etarras canten, tortreseles, pareci ordenar el sevillano de los bonsais. Y no. No seor.

Legitimado no quiere decir facultado. El presidente Zapatero est legitimado para presidir el Gobierno de Espaa pero resulta obvio que las facultades propias no le acompaan en tal alta misin. Que tiene derecho, s. Qu est dotado intelectual y profesionalmente para ello, no. Zapatero es de los que creen, en su incapacidad mental manifiesta, que la mejor manera de combatir el calor es destripar los termmetros que informa sobre la elevacin de las temperaturas. No hay termmetro, no se padece el sofoco de los centgrados. As es la cara del hombre y de esta guisa la cruz de los espaoles. Zapatero podra estar legitimado para ser dueo de un inenso rascacielos si bien nadie dara un duro por encargarle el diseo y construccin del mismo. Por razn sencilla: no sabe hacer la o con un canuto.

En el caso MATSA de ese genio del matusalenismo poltico que es Chaves, no estaba legitimado ni facultado para conceder una subvencin de diez millones de eurazos a la empresa que apoderaba su hija Paula. Y miren si la otorg o no. Que dicen los tribunales que no delinqui, pues bien. Tambin dice la Sala que se le debi incoar un expediente administrativo. Pues mal. Para eso est el Supremo. Para no entrar en el fondo del asunto y para s desestimar el recurso del PP argumentando la falta de legitimacin activa de Antonio Sanz. Es el proceso, releche, es el proceso. Cuantas ms garantas, mejor. Cuantos menos chinitos a los ejes de la rueda de la verdad, la excelencia.

La sentencia de la ms alta magistratura del pas har sentir a Chaves como el que rompe el termmetro. Ven? Como Sanz no est legitimado, yo soy inocente. Se dan cuenta? Como es de noche, no hay sol, slo estrellas. La verdad resplandece, agrega el falaz exvirrey andaluz, capaz de confundir la luna con un planeta y Venus con una estrella. Lo suyo es dar a propios lo que pertenece a ajenos. Es as de librrimo y de desprendido el seorito. Que el Supremo no exime a Chaves de la acusacin. Se limita a rechazarla porque el acusador carece de legitimacin ad hoc. La jaura de voceros psoecialistas saldrn ahora a cantar las maanitas del rey David. Sin embargo, ms valdra que entonaran el requiem por la muerte de la razn.

Claro, que a la gente del GAL, de Filesa, de los hurfanos de la Guardia Civil, de Roldn, de Snchez y de tantos otros amigos de la corruptela, les importa una higa la verdad de la razn y la razn de la verdad. Ellos quieren el tesoro. Su tesoro. El da que lo pierdan, caern chuzos de punta. Afilados. Mortales. No estn legitimados, pero a ellos qu. Diablica hermandad de mangantes, chorizos y canallas. Las urnas no les legitiman para matar. Ellos opinan lo contrario. Pas.

El desgaste lento de las cosas es la corrosin. Resultado de una persistente accin roedora que termina deformando el objeto o incluso destruyndolo. El semblante tambin se corroe y la salud se arruina al comps de los efectos de las penas, de los odios, de las envidias o de los remordimientos. Un rosario de emociones, en fin, puede convertir a las personas en guiapos irreconocibles hasta para la madre que las pari.

Deca Ortega que la novela picaresca es en su forma extrema una literatura corrosiva. El filsofo consideraba que este gnero novelesco slo puede ser realista en cuanto a medida que leemos el libro, levantamos los ojos para contrastar lo ledo con la realidad. Contrastada la verosimilitud, aseguraba, nos gozamos en la confirmacin de su exactitud pues, al cabo, conclua, es arte de copia. El pcaro barroco era una suerte de gusarapo humano capaz de curarse al sol sobre un estercolero, perdonavidas de muchos amos y cronista subjetivo de una sociedad ridcula en la que los estamentos sociales mostraban sus interiores deshojados por la miseria, la vanidad, la intriga o la farsa. El pcaro actual participa de casi todos los rasgos de su precedente, ya cervantino, ya annimo, ya de cualquier otro escritor. De casi todos. Los amos han cambiado. El estircol que abonaba sus actos y haca sobrevivir su esqueltico cuerpo ha sido modificado.

El pcaro Mario presenta anlogos rasgos al Guzmn de Alfarache. Sin embargo, el paisano de Juan Ramn no mira estamentos, sino clases; no analiza de abajo arriba sino que odia de arriba abajo; no dispensa favores a varios patronos; niega su condicin nfima. La movilidad social del nuevo pcaro se conduce por rales de partido. De la misma forma que los antiguos botones de la banca escalaban categoras hasta alcanzar la caja. Acrbatas de la lisonja y forzados del maletn del poderoso, los marios de hoy corean insultos que la distincin del jefe rechazan emitir en pblico. Estrategas de una guerra cruenta por el control de los bajos fondos y de los altos copetes, estos muchachotes sin ms oficio que la farndula de la poltica y sin otro beneficio que el que provee su docilidad, se entregan a la causa de la destruccin con la fiereza de quienes se juegan la vida. Porque se la juegan. De no cumplir aquello que propici su primer ascenso, la cada de estos dioses de barro sera inminente. El pcaro de ayer torna sicario de hoy.

Todos se montan en el tren desequilibrado de un pueblo que mira hacia todos los lados y no se asombra ante la erosin de la montaa enhiesta que das atrs referenciaba el paisaje ni del ro hecho rambla donde aparcan los coches. Desorientados y estupefactos, los ciudadanos miran pero no ven. Ven pero no deslindan. Territorio ideal para los elementos que roen y corroen. Son los encargados de lanzar soflamas de descalificacin a los adversarios de sus seores. Se acua el trmino indignados y se transforma en 15-M. Se pide democracia real a la Oposicin y no al Gobierno. Exigen menos recortes sociales a los herederos de la poltica de tierra quemada practicada por zapaterinos y rubalcabianos. Esperan al cuarto de hora siguiente a la victoria electoral de la derecha para imputar a sta la existencia de cinco millones de parados. Organizan un pifostio a la seora Aguirre por un qutame all unas horas lectivas y pasean su mansedumbre subvencionada ante la orga de tijeretazos a los salarios de los funcionarios.

Estos pcaros no engaan para sobrevivir entre las capas de su pobreza. Mienten para ostentar el poder, mantener su influencia, conservar sus privilegios y mangonear los caudales pblicos. Mientras esto sea posible, la paz callejera est garantizada. Tquenles los corrojones y comprobarn de inmediato la brutalidad de sus cargas violentas. Corrodos. Corrodas. Lo malo es que nos carcomen, nos consumen y nos transmiten su repulsiva caries bucal y espiritual.

El curso comienza oficialmente en la segunda quincena de septiembre. La vendimia es la festividad que lo anuncia. El final de la recoleccin es tiempo de alegra. Se ha sacado a la madre diosa tierra el fruto cultivado y atendido. El vino fue siempre un puente entre la humanidad y los dioses. Muy pronto el mosto satisfar el paladar de los buenos bebedores de zumo de uva. Ms o menos all por noviembre.

Hasta entonces, dos meses de corto da e invasora noche aguardan. Octubre se nos anuncia brillante y astillable como el palo pero tambin vistoso, discoidal, pubescente y amarillo como la calndula. Todo vuelve a la normalidad interrumpida por las dulces vacaciones de verano. Tiempo de estudios y de retorno a la rutina confortante. En poltica, la carrera adquiere este ao el tinte prpura de la cosecha democrtica. El evangelista Mateo nos dice: los hijos del reino sern echados a la oscuridad de afuera. All es donde ser su llanto y su crujir de dientes. Excelente resumen de una soledad anunciada. Zapatero marcha solo al destierro con su derrota a cuesta. Derrota labrada con el cincel de la impiedad y con el martillo de la destruccin. El vino se hizo vinagre en falsa botella de Lacrima Christi.

Las elecciones avizoran un cambio de rumbo. Salvo hecatombe no descartada y con el requisito de humildad exquisita, la ciudadana relevar al peor gobierno que el pueblo ha sufrido en la historia de la democracia. Ha sido reprobado en todas y cada una de las asignaturas y reprendido por el universo de instancias presentes. No aprueba ni las maras. A uno le cuesta destacar lo peor entre tanto mal. Sin embargo, a fuer de analtico, refiere la inseguridad jurdica como el factor ms desintegrador. El derecho vertebra a cualquier sociedad civilizada. El imperio de la ley se yergue sobre la exuberancia salvaje de la selva. Si se renuncia a una libertad esencial para enrocarse en una efmera seguridad, se pierde la libertad y se debilita la seguridad. La libertad no equivale a locura ni es cordura la seguridad. Sus fronteras son tan finas que el territorio de una y de otra se difumina al ritmo de emociones.

Concete a ti mismo, que deca Michel de Montaigne. A tu travs llegars a entender el mundo que te rodea y a las personas que se acercan a tu vida. Es momento de promesas imposibles y de borrones y nuevas cuentas. Mas no toca olvidar. Es perodo de saneamiento, s, pero no por ocultacin de las suciedades sino por retirada del estercolero. Los competidores en el periplo electoral podrn decir misa. Incluso en latn. Sobre todo en latn. Escchenlos. A todos. Identifiquen personajes y voces. Si nos dicen que van a crear empleo, asegrense de que el embustero no es el que ha destruido miles de puestos de trabajo. Si nos aseguran que desterrarn el enchufismo de la Administracin, comprueben que no son los mismos que han colocado a sus parientes y amigotes. Si nos dan su palabra de que el despilfarro ser enterrado, constaten que los hermanos fosores no son intrusos. Hilen con fina rueca. Los amantes del embaucamiento son peritos en dislocamientos. Los capos jams renuncian a la maldad.

Comienza el curso poltico. El vino nuevo se ofrecer a todos. Sin embargo, debemos ser muy prudentes. Si entregamos las llaves del nuevo Ejecutivo a los borrachos del anterior, nos convertiremos en cmplices de un desastre sin lmite. Ser democrtica la decisin. En cualquier caso, nos mereceremos las consecuencias de la misma. Respeto y firmeza. Lo escribi el romano Cicern: La felicidad suele habitar en la triste entereza y en la austera constancia. La alegra, la lascivia, la ligereza o la burla no son sino humo.

Un partido fascista busca, ante todo, el apoyo social manifestado a travs del movimiento de masas. Al igual que el comunismo, el fascismo echa sus redes pescadoras en perodos de graves crisis. La burguesa es un ro con meandros cuyo caudal recibe aguas de los afluentes de la izquierda y de la derecha, a convenir. Partidos, sindicatos, organizaciones sociales juegan el rol democrtico. Pura imagen. Observen, por ejemplo, cmo el Rubalcaba ministro lustraba el parquet de la banca y, en cambio, el Rubalcaba candidato aplica cera a los banqueros. Cuestin de demagogia. Acto fascista por excelencia.

A las masas se las mima hasta que se cierran los colegios electorales. Durante la campaa, se anima a la ciudadana a transformar la sociedad. A partir del escrutinio, se alaba su soberana pero se guillotina su regia testa segn el modelo Luis XVI. Los nazis eran maestros en esta bochornosa representacin. Goebbels manej con pericia los cauces de informacin para extraer, de entre los votantes, aquellos indignados capaces de ampliar los crculos concntricos del descontento. A continuacin, aquellos indignados formaban grupos combatientes que atentaban contra los propietarios, los capitalistas, los mercados o los judos. Les daba igual. Su intencin no era sino hacer creer que defendan los intereses de la mayora desamparada por la clase dominante. Rubalcaba se ha travestido de lder obrero y luce su utilitario Skoda con la misma maa que Lerroux se descorbataba segundos antes de interpretar sus mtines.

Millones de espaoles en paro. Cientos de miles de pequeos empresarios cierran las puertas de sus negocios famlicos. Desde tenderos de ultramarinos a comerciantes de zapatos. Funcionarios castigados por el hecho de haberse ganado una plaza en propiedad. Pensionistas pendientes de los gestos del Gobierno. Caldo de cultivo ideal para reprimir, apalizar, incendiar, violentar, torturar o asesinar. O se admite el pensamiento nico o los discrepantes sufrirn los efectos de la milicia organizada. La izquierda y la derecha ms extremas comparten estos esquemas. La revolucin no es un medio. Es una amenaza. La represin es un instrumento idneo para alcanzar el objetivo de mantener el poder. Los sindicatos son destruidos o se autodestruyen con inters victimario.

En Andaluca, llevamos ms de treinta aos de revolucin psoecialista ininterrumpida. En esta espiral laberntica que no lleva a parte alguna, Canal Sur ha tenido un papel clave. Ha lanzado mensajes de innovacin tecnolgica con personal que nunca abandon el achelense. Se habla de parlamentarismo para designar el vocero ofensor de los canes de presa del licenciado Grin. Males y dolores sufre el cuerpo social andaluz. Aumenta el paro al ritmo en que disminuye la posibilidad de crear puestos de trabajo. Se rompe la economa y los intrusos hacen su agosto de mangoneo institucional. Yerran en sus vaticinios y hacen autoloas de estos errores. Las Consejeras de la nada culpan a lo que ha de venir del desastre propio. La mentira poltica toma carta de naturaleza. La exministra Calvo acusa a la excomunista Aguilar de chaquetera. La diputada Trujillo no escribe tan poco sino tampoco. El fomentador de enredos Pepe Blanco dormita. Es la historia interminable del sopor de los lderes fascistas que se dicen de izquierdas. Nos aguardan meses de tensin.

Los fascios de combatimento estn prestos. Las televisiones del pesebre redoblan la calidad de sus milongas. Los sindicatos de Toxo y Mndez cercan a Aguirre. Se habla de labase y, en realidad, se trata de peinase. Fasciopsoe. Psoefascio. Se olisquea su miedo a volver al oficio que nunca tuvieron.

Uno de mis hijos me deca, con apenas tres aos, que a l no le gustaba el dinero. S, pap, es verdad, aseguraba cuando, incrdulo, le preguntaba que cmo poda afirmar semejante cosa. Porque no me gusta, me lo gasto, conclua tan orondo y satisfecho. La peregrina teora se proyecta a mayores con muchos aos a sus espaldas.

El diario prozapaterista Pblico ama a los trabajadores. Mucho. La empresa periodstica va a despedir a un montn de empleados. Alegan los ejecutivos de Roures que todo el mundo tiene derecho al paro, al descanso, al ocio. Y aunque algunos de entre ellos no quieren cesar en su labor, se les obliga. Por su bien. El Pas, boletn parroquial de la muchachada felipista y rubalcabiana, idem de idem. En latn, que da ms culto. A descansar, queridos, que la vida es corta y el pastel para todos no engorda. Cebrin es la madre coraje de los patronos. Entre el de la Sexta y el exjefazo de Cuatro hay feeling. Defienden a los trabajadores ponindolos en la puta calle. Los beneficios son intocables. El discurso del mtodo cartesiano reedita una nueva dimensin en el stajanovismo malsano de estos dos pobres de solemnidad.

Alfonso Guerra ha manifestado por activa y por pasiva su cario hacia los descamisados. De ah que su corbata anude su impoluta camisa. Ponerse esa prenda no es efecto de una tendencia indumentaria, pues su alio sigue el canon del autorretrato de Antonio Machado. Por el contrario, se coloca la camisa como el penitente sufre el cilicio. Como signo de cercana a los desheredados. Y si tiene un peazo de vivienda en Sevilla, la habita por respeto a quienes viven bajo los puentes, al aire libre, en contacto con la naturaleza, gozando de los mgicos efluvios del medio. Aunque le asquean los mercados, coloca su hucha en la alcanca de los bancos malignos, para que los pobres se liberen del peso de estas relaciones satnicas.

Zapatero dona el dinero de los espaoles a la alianza de las incivilizaciones porque con el suyo tiene que construir el chamizo que cubra el pequeo solar que adquiri en Len. Pero por rellenar ese suelo vaco. No por razn distinta. Pepe Blanco no estaba dormido en la cama turca de la rueda de prensa del zangolotino presidente del Gobierno, como mostraban las fotografas. Ni lo piensen. Oraba. Rezaba, los ojos cerrados, por la miseria que se avecina si Rajoy llega a La Moncloa. El Ministro de Fomento, jejeje, es maestro en la ciencia de las prospectiva. Dice que si el PP gana el 20-N, Espaa tendr cinco millones de desempleados. En horas. Qu agudeza intelectual y cunta astucia adivinatoria.

En Andaluca, Grin admite su placer por los EREs. A tal punto su dileccin, que se los guarda todos para l y entrega a la juez Alaya unos poquitos para que se distraiga. Admira de tal modo a su portacoz parlamentario, Mario Jimnez, que lo eleva a edecn sin ser siquiera guardia de corps. Ni Godoy con Mara Luisa.

La Huelva del abandonismo histrico ha dado otra muestra de la gente que desgobierna su Diputacin. Petronila odia la presidencia de la institucin y, para que la echen, alquil el palacete de la plaza de las monjas por tres mil euros mensuales. Se sacrific la seora Guerrero. No es que quisiera malgastar los impuestos de los onubenses. Quera perder las elecciones en un alarde de buena voluntad poltica. Las urnas la descalabraron. No era bastante. Por eso, Barrero, Javier, la ha catapultado hacia el jubileo de los sexagenarios. Pero no porque sea mala gestora, que lo es con mala uva, sino por respeto hacia alguien que lleva tantos aos dando el callo. No se sabe en qu oficio. Tampoco tiene las manos curtidas por el azadn. Mas si lo declara el amigo de Mohedano, seguro que es mentira.

O el mariomonio. Caraballomonio. Y as. Permtanme la licencia del juego de palabras, "demonios". Algunos sustantivan de chafardera, cotilleo, chisme o anlogos la noticia de la publicacin del patrimonio de nuestros polticos ms conocidos. Que si Zapatero tiene una vivienda, que si Rajoy acumula tal capital, que si el comunista Llamazares invierte en fondos queridos por sus aborrecidos mercados. Toda una historia y mitad de un cuarto de verdad.

El patrimonio es el conjunto de los bienes propios adquiridos por cualquier ttulo. As lo recoge una de las acepciones que, acerca del trmino, contempla la Real Academia de la Lengua Espaola. Pues bien, este articulista asume la publicacin de esa hacienda personal de estos padrastros de la patria y, sin embargo, no se cree la mayor. Que no y que no. Por ejemplo, qu es eso de que Alfonso Guerra posee dos viviendas? Me explico: mi amigo Ruperto, mecnico de profesin, tambin tiene dos casas. Una, en Huelva, en la barriada de La Orden, de apenas 84 metros cuadrados; otra, en un campo de Gibralen, donde el hombre cultiva algunas verduras los fines de semana. Ruperto posee, en consecuencia, el mismo patrimonio que el sempiterno congresista del Psoe sevillano. Y una leche. Cuando se dice vivienda, ha de referirse su ubicacin, su superficie y otras cualidades exigibles al ms ingenuo de los vendedores inmobiliarios.

Lo mismito es vivir en un pisito de una zona suburbial de cualquier ciudad que en un imponente chalet de Puerta de Hierro. Idntico precio tiene una colmena en las sevillanas Tres Mil Viviendas que una mansin en la madrilea Puerta de Hierro. Venga ya, hombre. Cuando se publica una noticia, es preciso aquilatarla y ahormarla en un contexto que vehicule verdades y no medias mentiras. Para eso, mejor dejar paso a la imaginacin. Dos kilos de oro pesan igual que dos mil gramos de arena. Sin embargo, el listillo dueo del oro se limitar a decir que su propiedad se reduce a dos kilos, sin mencionar al ureo metal.

En cuanto a la fortuna cuentacorrentista, otra de otra. Que de Madrid al cielo. Que podemos ser ingenuos, pero nada tontos. Desde que el mundo es mundo, en Espaa se ha criado el dinero en nidos. Mi abuela, la pobre, distribua sus escasos ahorros de viuda de funcionario del grupo C entre calcetines que, despus, esconda bajo el colchn, en una esquina de algn armario, en los bolsillos de su abriguito de pao de invierno y cosas de ese estilo. Quin se puede creer que Chaves sea dueo de tan escasa y congrua fortuna bancaria? Quien no lo conozca, que lo compre. O que lo vote, que para el caso es lo mismo. Unos aman el capital en privado y lanzan denuestos en pblico contra el mismo. Ah. Y qu decir contra la poltica del ladrillo que tanto atacan nuestros psoecialistas y amigos/aliados/compinches de Izquierda Unida. Hala, ah los tienen. El que no deja sus euros en el Fondo tal, gasta en inmuebles enladrillados que no tienen narices de desenladrillar. Qu malo el capitalismo y qu bueno el socialismo comunista de otros.

Por ltimo y para terminar, una reflexin postrera: se ha cuantificado la diferencia patrimonial de la plyade de diputados desde que accedieron al cargo hasta el da de la fecha? Pudiera ser que algunos entraran en poltica con una mano delante y otra detrs y salieran de la misma con ambas manos aguantando el peso de los bolsillos y tratando de llegar a la esquina de San Jernimo, alejadas las cmaras y micrfonos, con la intencin de soltar la carcajada que les aflora y que se esfuerzan en contener por el qu diran. Cunto demagogo. Por cierto, me gustara conocer el "petrimonio" de la defenestrada seora Guerrero y el del incansable trabajador de no s qu oficio que es don Mario Jimnez. O el del seor Barrero, que dej la toga, lustros atrs, para dedicarse al servicio de la humanidad. El hombre. Qu bienes posea entonces, cuando trabajaba en el bufete laboralista, y cules disfruta ahora, que vive del gabinete estatal?

La situacin poltica de Espaa es una maraa de intereses econmicos y de ambiciones segregacionistas. La reforma constitucional escuece al Psoe. Ha enseado la patita derecha. Los compaeros de viaje se amotinan contra el gran subvencionador. Zapatero se escuda en el escaso tiempo de legislatura. Blanco asegura que se siente mal por no haberse convocado un referndum. Rubalcaba se recome con la jugarreta del pistolero amigo.

Detrs de esta escenificacin, la extrema izquierda relame sus heridas. Se desespera. El ro de dinero apenas lleva agua. El cierre de la compuerta est haciendo pupa. Aos de despilfarro conducen a esto. La mquina de moneda chirra. Con el cuento de atender los servicios sociales, los agentes de IU y de los dos sindicatos compinchados han vivido a cuerpo de rey. Demasiado gasto intil. La hucha rota, los gorrones piden otra. No hay otra. No hay ms. Si acaso calcetines donde preservar los ahorros.

Los gobiernos autonmicos de la nueva derecha han puesto blanco sobre negro. Las deudas reconocidas no son tales. Se multiplican por muchas cifras. El engao de los administradores nicos ha sido descubierto. Tarde. La caja de caudales est vaca. Los nuevos regidores deben atender necesidades bsicas. Esta atencin pasa por recortar gastos. De manera brutal. Es lo que estn haciendo Cospedal, Aguirre y otros dirigentes del PP.

Cuando Solbes derog la ley de techo presupuestario, abri la espita del oro lquido y los buscadores del metal amarillo se forraron. Hubiera bastado con mantener la norma, y cumplirla, claro, para que la reforma constitucional fuera innecesaria. El gobierno prdigo quiere volver a casa. Sin embargo, la vivienda familiar sufre los efectos de aos de abandono y de cantos de cigarra. La herencia es deuda y ms deuda. Papel y tijera. No hay ms.

Los ciudadanos, descontentos, no piden explicaciones. Se resigna la mayora. Algunos se indignan. Pero no contra los hijos de las noches de fiestas, de las romeras exticas y de los coches de lujo. Se rebelan contra los herederos de los restos de la interminable bacanal.

Tiempo de reflexin. Todos cremos que el Amazonas de la prosperidad regaba las orillas de nuestra tierra. Nos animaron a gastar lo que no tenamos. Difundieron la idea de progreso en pleno retroceso econmico. Se emborracharon en sus mentiras. El pueblo recibi los vmitos del disparate. En vez de mejoras, los ciudadanos limpiamos los residuos de la orga. Nuestro ro es un simple estero.

Toca apretarse el cinturn. Y maldecir. S sera justo que las imprecaciones se dirigieran hacia el autor de la desgracia. Hacia el presidente y hacia su partido. Equivocarse en esta direccin sera como repetir la mala historia presente. Ya est bien de confusiones. La necesidad de creer ha de ser compatible con la voluntad de saber la verdad. La fe en el embuste est detrs de estos duros tiempos.

Un ttere. Algunos poderes fcticos manejan a la sociedad como a un tropel de peleles. El gobierno, y sus aliados de sol y sombra, ha convertido al pueblo espaol en un monigote, en una marioneta, en un infeliz guiol. Nos manipulan cuando y como les da la gana. Ni se arredran en sus maniobras desvergonzadas ni se sonrojan ante la envergadura de la accin.

El Pas informaba, es un decir dada su versatilidad camalenica, sobre la ruptura del modlico consenso que ampar el xito de la Constitucin de 1978. El consenso de ese ao era fruto obligado de una situacin insostenible de frgil puente entre los residuos del franquismo y los brotes verdes de la democracia. As y todo, Arzallus no se sum al generalizado acuerdo. El precio de aquel consenso fue bien costoso. Treinta y tres aos despus, seguimos pagando aquella deuda. Entonces resultaba necesario. Hoy se est utilizando como moneda de nuevo cuo/cambio.

El abandono del hemiciclo por parte de las minoras parlamentarias y de los dobermans independentistas nos agranda la imagen de una realidad que se pretende ocultar. El consenso acab con el golpe de Estado del 23-F. Se mantiene la Constitucin pero su espritu muri con la dimisin de Surez y el acceso a la presidencia de Calvo Sotelo. Olvidar los hechos siempre fue un mal asunto. Hacerlo ex profeso nunca condujo a la transparencia. CiU lo sabe y se aprovecha. PNV empuja a Espaa al precipicio de su fractura. La izquierda mamarracha de Llamazares quiere pescar gusanos en el cenagal de los indignados por horas. No hay consenso. Y como no lo hay, invocarlo en estos momentos en que por una vez los dos grandes partidos del Estado han decidido operar de consuno, se configura como un ataque fascista a postulados liberales.

Las conversaciones privadas han reducido el parlamentarismo a poltica de saloon del oeste. Los diputados hacen las veces de tahres y de mirones. Mientras se juega al despiste, Puigcercs recuerda que la inmersin lingstica es una realidad consumada en Catalua, diga lo que diga la Justicia. Caamao, el ministro, se apunta al desacato.

La reforma constitucional emprendida por PSOE y PP, en este orden, vincula a casi el noventa por ciento de la representacin de la soberana nacional. Es el nuevo consenso. Lstima que sea coyuntural e impuesto desde la Unin Europea como consecuencia del desastre econmico al que nos ha llevado el inmoral Gobierno de Zapatero, amigos y amigotes.

Esta reforma s ha trado un consenso constitucional. Por las causas que ustedes quieran. Pero ah est. Sin necesidad de referndum porque cuando el buque hace aguas, no se puede pedir la opinin del pasaje. Lo deseable sera la inmediata reforma de la ley electoral. Quitar fuerza a los independentistas es una obligacin de quienes tanto dicen querer a la Carta Magna. Otra cosa ser que se cumpla con ese deber de mantener unida a Espaa. Ese consenso s sera plausible sin condiciones. Ah veramos ante notario quines pretenden la autodeterminacin y quines defienden la estructura actual de nuestro Estado. Lo veramos. Con tanta nitidez como contemplamos el frustrado golpe del seor Tejero. Consenso.

El derecho de autodeterminacin vuelve a ser objeto de debate. El problema no viene generado por la construccin de un foro de dilogo. El quid de la cuestin reside en la voluntad de que la va del parlamento desemboque en el mar de los hechos consumados. En cuyo caso, nos adentraramos en el ocano de la independencia.

Me dirn que el derecho de autodeterminacin tiene su origen en la necesidad de algunos seres humanos de alcanzar sus aspiraciones y de garantizar la igualdad de los ciudadanos. Y es verdad. Pero no toda la verdad. Debajo de ese derecho est la idea de nacin. Y en esa idea mgica pero tramposa no puede caber todo. Los lmites a los derechos de unos vienen dados por los derechos de los otros. De todas formas, en ningn caso, desde mi particular punto de vista, los derechos colectivos pueden imponerse a los derechos individuales. En ningn caso.

Cuando sucede lo contrario, el concepto pueblo se desprende de su sentido de libertad y adopta la forma de grey humana. Es ms: de seguir esta lnea de pensamiento y lo, que es peor, de ejecucin de ese albedro, cualquier minscula aldea, la ms pequea pedana de la geografa local est legitimada para ejercer ese derecho de autodeterminacin. De esta forma, la globalidad se rinde a la tribalidad y retrocedemos en el tiempo hasta la prehistoria. Clanes y tribus. Pues muy mal. O muy bien. Quin sabe, a la postre, lo que el destino que el hombre fabrica depara a este mismo hombre metido a constructor y tambin a destructor. Quin sabe.

Drago. Ministro argentino de principios del siglo XX, enunci una teora que lleva su apellido. Bsicamente dice: ningn poder extranjero puede utilizar la fuerza contra una nacin a los fines de hacer efectivo el cobro de una deuda. A una nacin de Amrica se refera. A Venezuela, en este caso, cuyo presidente rechazaba pagar a las potencias europeas la deuda contrada con ellas. Coincida en el tiempo con la doctrina Monroe, la de Amrica para los americanos. Amrica del Norte, claro. Porque Estados Unidos no apoy el impago, como era de esperar en un pas acreedor de medio mundo.

Las deudas se pagan. Son reglas de juego sagradas. Zapatero poda pasarse la deuda por la taleguilla de su discurso vaco. Sin embargo, en el pker como en los naipes en general, lo que se debe, ha de apoquinarse o asumir las consecuencias de la defeccin. Reembolsar un montante hipermillonario, exige midas drsticas de ahorro y de recorte. Salvo que los ingresos del deudor sean tales que hagan innecesario cualquier tijeretazo. O a no ser que la solvencia permita satisfacer el dbito con elementos del patrimonio. Lo cual no es de aplicacin en las dichas salvedades.

Amrica para los americanos, s, espetaba Monroe, pero siempre que algn colonizador del siglo XX ambicionara dominar fronteras y territorios del nuevo continente. Pero por no pagar las deudas, anda y que les zurzan.

En la Espaa de Zapatero, el gobierno boqueante que todava preside, ha aprendido tarde y con palos que o abona lo que debe o que se atenga a lo que habr de venir. Le han visto las orejas al lobo. Han pasado de Drago y se han convertido en monrostas. Ya les digo. La reforma constitucional es el resultado nico de un partido que estaba perdido desde que a ZP le toc la lotera el 14-M de 2004. A los espaoles, ni la pedrea. Ahora padecemos la fuerza de la Unin Europea. El derecho colectivo de los pueblos unidos se impone al derecho individual de cada uno de ellos. En Espaa, mientras la Constitucin no diga otra cosa, tambin. Independencia, ni una. Nacin, una. Espaa para los espaoles mientras los ciudadanos libres, libres, no decidamos lo contrario. Una sola. Drago, Drago, paga lo que debes.

Venenosos. Lo de los reptiles del fondo de los EREs no son culebras. Cobras y vboras. Letales. Todo un monumento a la metfora de cmo se arrastra por el lodo a la Administracin y al Estado de derecho. Es que mienten tan rematadamente bien que viven instalados en el embuste organizado. Se la pegan a los administrados y se la dan con queso a la justicia. Jams conoc ilegalidad tan continuada durante el franquismo. El triste record se lo apunta la Junta de Andaluca. Pero ojo, la Junta que preside Grin, y antes Chaves, con la ms desvergonzada poltica que se pueda urdir.

Antonio Sanz, secretario general del PP andaluz, ha acusado a la VboraJunta de ocultar a la juez Alaya, ms de trescientos expedientes. Uno se sorprende con pocas cosas. La presente no es, desde luego, una de ellas. Sin embargo, s manifiesto mi pesar por estos gravsimos hechos que forman ya parte del sistema. La Constitucin, en su artculo 9.3., garantiza el principio de legalidad, la seguridad jurdica y la interdiccin de la arbitrariedad de los poderes pblicos. Pues bien: la seguridad jurdica es violentada, en este caso, por la propia Administracin que ha de servir los intereses de los administrados. Basta acudir a la definicin que de este concepto hace el Diccionario de la Real Academia Espaola: Cualidad del ordenamiento jurdico, que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicacin. En Espaa es un principio constitucional y un derecho fundamental. Slo las leyes nos protegen de la arbitrariedad, deslindan lo que es lcito de lo que es sancionable y permiten en ese mbito de lo lcito desplegar la libertad, apoyada en la predictibilidad firme sobre los lmites en que la actividad pblica puede incidir sobre la vida de cada uno. Caca de la vaca, con perdn. Miseria, porca miseria.Lo que les importan las leyes a estos facinerosos.

El artculo 3.1. de la Ley 30/92 explicita que los Poderes Pblicos no pueden defraudar la legtima confianza que los ciudadanos aprecian objetivamente en su actuacin, de manera que es legtimo -jurdicamente exigible- que el ciudadano pueda confiar en la Administracin. Lo que pasa es que dicha confianza debe desprenderse en todo caso de signos externos, objetivos, inequvocos. Esos signos o hechos externos deben ser suficientemente concluyentes como para que induzcan racionalmente al administrado a confiar en la apariencia de legalidad de una actuacin administrativa concreta. La confianza del ciudadano en la eficacia de los actos administrativos se est defraudando cada da. Hoy ms que nunca, cuando el desorden jurdico es tal que ni jueces ni compiladores, ni profesores se ponen de acuerdo con las normas vigentes, los grandes principios jurdicos constituyen un referente ineludible en el intento de luchar contra las arbitrariedades del poder.

El Psoe no sabe ni contesta. Sigue en su lnea sinuosa de decenios. Quiere presas fciles para mantener su status de corrupcin. El temor al batacazo del 20-N les quita el sueo. A los dems nos arrebatan derechos y libertades. A los dems, nos hunden en la miseria. A los dems, nos cantan nanas con un pico de cloroformo. A los dems, que les vayan dando.

Que dnde estn los fiscales. Vaya usted a saber. O recurriendo absoluciones a exdirigentes populares, o embarrando alguna que otra toga, o manriquean contemplando cmo se pasa la vida y cmo se viene la muerte tan callando. Antes la jerarqua que la legalidad. Antes mudos que cumplidores. Ya lo saben, el que no vbora, no cobra. Y viceversa. Siempre, reptiles.

Dos meses y medio para las elecciones generales y el Psoe de Huelva mueve ficha. Pone en la calle Fernando el Catlico a doa Petronila. Por Gran Va, no. Por la parte de atrs de la Diputacin.

Las ltimas apariciones pblicas de la seora presidenta del Hotel Pars dan que pensar. Como ausente. Ha escarbado tanto en el hoyo de su incapacidad que la piqueta ha tocado la roca madre. Derrotada por el alcalde Pedro Rodrguez. Denostada por el despilfarro. Acorralada por los suyos. Perdida en su obcecacin. No hay ms tela que cortar. Marcha. Destituida.

El presente artculo se limita a reproducir, con algunas variaciones, el publicado all por el pasado mes de mayo. Vena a decir: estoy convencido de que el chalet del Conquero es una cueva. All se gest una poltica de charlatanera y de derroche. Festines, banquetes, coches de lujo, dietas escandalosas, contratos a dedo, actuaciones corruptas. Una joyita. Los irresponsables de la juerga siguen instalados en el lujo, en el destete, en el vicio. Fuera Petronila, Dentro Mario. vido trepa, detestable gestor. Camalenico rostro para inmodificable actitud. Reiterado Nini. Ni lucha ni aprende ni trabaja ni busca la virtud.

Petri, al Senado. Con Bella. Dios los cra y en la Cmara Alta se jubilan. Santa democracia. Cuntos dislates en tu nombre. Muerto el perro, no se elimina la rabia. El equipo de desgobierno de la Diputacin mira a otra parte. Asesores por doquier. Nada ilustran pero cunto reciben. Esperanza Ruiz pone el cazo como cada ao desde la traicin sonada. Se engrosa la nmina de vividores del erario pblico. Adelgaza el peculio. Ochenta kilos al ao. Milagrosa dieta. Hasta el hijo de Valderas se beneficia de sus efectos.

Mario se cree impune. Sin embargo, tanta manipulacin le pasar factura. Ojal conserve su vida muchos aos. Lo deseo. Del mismo modo que, sin nimo de venganza, pero s de equidad, anhelo que, sentado all donde viva, sufra de alguna manera los padecimientos econmicos de quienes vivimos en Huelva. Cazar al cazador no significa querer esa presa. Simplemente, se pretende inhabilitarlo. La veda a Mario Jimnez. Para cargo pblico alguno. Que se ponga a trabajar y a producir en pro de esta sociedad. Que no deprede ms.

Pasa la gloria. Nos ciega la soberbia. Pero un da... Pasa la gloria. (Pata Negra). O quam cito transit gloria mundi. Qu rpido pasa la gloria del mundo. (Toms de Kempis, Imitacin de Cristo).

Profesores hay a los que disgusta ser llamados maestros. Este segundo trmino comporta una carga de profundidad que merece un anlisis ms exhaustivo. En todo caso, y por resumir, me quedo con el profesor en lo que se refiere a rango social y con maestro, en cuanto a la potencialidad pedaggica que suele adornarle.

La efervescencia juvenil en la Espaa de la democracia va en aumento. En proporcin inversa a la autoridad de los docentes. A mayor rebelda, intransigencia, pasotismo y desprecio de los alumnos por los estudios, la fatiga laboral, la ponogenia, del docente se dispara. Cualquier estudio sociolgico nos muestra hasta qu punto el desnimo cunde en el oficio. El cansancio no nace del nmero de horas lectivas. En absoluto. Su origen se halla en el estrs que origina la dificultad creciente de desarrollar un programa curricular en un foro distrado, a peor, aburrido y, en no pocos casos, hostil y disruptor.

Ante tamao problema, profesores y maestros han de lidiar un morlaco de cuernos ms finos y largos. Se trata de la incomprensin de la comunidad educativa, por un lado, y la soledad en que la Administracin Educativa los deja. Desde un punto de vista de la seguridad personal y profesional estn desasistidos e incluso abandonados. Desde el interno y desde el entorno, sufren crticas acervas e injustas. Carecen del incentivo econmico que les permita sobrevivir en la jungla de los mercados laborales y financieros. Sus carreras universitarias no les permiten competir, en situacin de igualdad de nminas, con otros trabajadores de oficios manuales. En pocas de bonanza, los salarios de los docentes se antojan ridculos respecto a los de un operador fabril, de un fontanero, de un albail o de un ingeniero. A la contra, cuando la crisis genera paro a mogolln, los gobernantes se refocilan en la medida anexa de recortar su minusvlido sueldo.

Estoy en contra, absolutamente en contra, de la decisin de la Comunidad de Madrid de incrementar el nmero de horas lectivas. Que es legal, no lo pongo en duda. Que es ilegtima, en las condiciones de supervivencia actuales, tambin. El esfuerzo que realiza un docente por cada hora lectiva supone un fortsimo desgaste de energa fsica y psicolgica. Insisto: no ya por los canales de comunicacin que se despliegan en virtud de la heterogeneidad cognoscitiva de los alumnos, sino por el torpedeo constante que algunos de estos discentes dispensan a sus profesores.

En cuanto al sueldo mensual, es rotundamente falso que un profesor con la Oposicin recin aprobada supere los dos mil euros. Absoluta falsedad. Conozco a muchos docentes que, al cabo de treinta aos de profesin, no alcanzan los tres mil euros. A ello, se han de unir las diferencias remuneratorias entre las distintas comunidades autnomas, lo que, por ejemplo, deja a los andaluces en el farolillo rojo de la clasificacin. El manido alegato a los dos meses de vacaciones, tan discutidas como discutibles, ejemplifica hasta qu punto la sociedad manifiesta su fobia a este cuerpo de profesores. Pocos colectivos laborales pueden enorgullecerse de la honradez, de la probidad y de la generosidad solidaria de estos profesionales. Siempre se toma a los buenos por tontos y a los tontos por buenos.

El gran pecado de la Administracin es que mete a todos sus funcionarios en el mismo saco. A los funcionarios del montn, a los callados, a los respetuosos, a los vocacionales, a los responsables. A ellos, que les den... Un tijeretazo a sus derechos. A los conmilitones, a los reprobables, a los pelotilleros, a los manipuladores, a esta caterva minoritaria, un plus de productividad. En cuanto a los inspectores de educacin, ms bien inquisidores y fiscales mercenarios. Porque de educacin, ni saben pero s contestan. Los desgraciados.

Una sociedad que no respeta a los profesores, est condenada a vivir en el tercer mundo de la cultura. A lo peor, esto es lo que interesa a muchos gobiernos. La incultura. Como en los regmenes dictatoriales. Una bendicin. Leches.

Nos lo cuenta el evangelista Lucas: Un hombre tena dos hijos. El menor pidi a su padre su parte de la herencia y el padre se la entreg. A los pocos dias, el hijo reuni todo lo suyo, se fue a un pais lejano y alli gast toda su fortuna llevando una mala vida. Cuando se lo habia gastado todo, volvi al seno de la familia (...). Al final, ya saben ustedes. Que muy bien.

Ledo en Huelvaya: Los derechos no los garantiza la derecha sino gente normal como los socialistas (Javier Barrero). Su maletinero de antao y vocero de hogao nos ha dejado, para no quedar a la zaga, otra perla: los tres pilares fundamentales sobre los que se va a trabajar de cara a las prximas elecciones del 20 de noviembre son la generacin de riqueza y empleo, la defensa del estado del bienestar y ms democracia. No conforme con la verbalizacin de tamaa barbaridad, ha apuntillado al toro de la verdad: Rubalcaba sabe perfectamente lo que se debe hacer para salir adelante.

Dicho de una persona, prdigo es quien desperdicia y consume su hacienda en gastos intiles, sin medida ni razn. No confundan al prdigo con el saqueador, que no es sino el que se apodera de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algn sitio. Ni se equivoquen con el trmino despilfarrador, que se aplica a quien consume el caudal en casos desarreglados. Podramos seguir invocando la riqueza del lenguaje castellano y mantener una interminable lista de sinnimos.

Pues bien: el gobierno psoecialista nos ha enseado algo que, cara al futuro, no debemos olvidar. Nos ha exteriorizado que, en vez de generar riqueza y empleo, nos han legado miseria y paro; que el estado del bienestar ha perdido su carcter universal para reducirlo a la posicin de particular de los dirigentes del partido; y que la democracia es algo que se predica pero que ellos se pasan por el arco de su rodillo electoral. Derrochada la fortuna que los ciudadanos pusimos en sus manos, retornan a la casa del Estado. Dicen que, ahora s, vienen a dejarse la piel en aras del bien comn. Porque, apunten, slo ellos, la gente normal, garantizan los derechos. Arrasan la propiedad, la desguazan y, de pronto, en la inminencia de su desdicha en las urnas, aparentan voluntad de contricin. Aparentan.

El remate del tomate viene dado por las declaraciones esperpnticas de doa Petronila, la presidenta de la Diputacin porque as lo quiso Izquierda Unida. La dama del palacete de la Plaza de las Monjas no siente sonrojo ante el desdoro que supone pagar lo que se paga por el alquiler de un capricho. Mientras el pueblo se las ve y se las desea para sobrevivir, ella amenaza con el paso atrs que supondra el triunfo de la derecha.

Miren ustedes. La parbola del hijo prdigo tiene muchas interpretaciones. Desde el punto de vista del padre, puedo entenderla. Justificarla, no. Desde la ptica de los hijos, la herida sangra con abundancia. El Estado es el padre y permite que el Psoe, en vez de que algunos de los dirigentes acaben en la crcel, presente a los mismos candidatos a las elecciones. Muy bien. Para eso estn las leyes, para respetarlas. Sin embargo, los ciudadanos que votamos no somos los padres. Somos los hermanos, aunque ms propio sera decir los primos. En cuyo caso, como hermano sojuzgado y malherido, y como persona que rechaza el ser un primo, me niego pblicamente a entregar mi voto a esta partida de prdigos del dinero pblico. Prdigos y disipados que malgastan y desperdician. Corruptos de cuello blanco y corbata roja que se aprovechan de los recursos pblicos en beneficio propio. Lucas. Parbola. Prdigos. Corruptos. Golfos.

Este BLOG nace con una decidida vocación de fomentar el derecho constitucional a la libertad de expresión. Un derecho que ejerceremos sin más límite que la fundamentación de cuanto se afirme y el respeto al honor y a la dignidad de las personas. Cuantas manifestaciones se efectúen irán dirigidas a criticar, con sentido constructivo, la actuación del personaje público. En ningún momento se aludirá a la persona privada que sustenta al político, al empresario, al sindicalista, al periodista, etc.

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AVANCE METROPOLITAN 07-11-11


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